Siempre queda molestar

“…aunque esté todo perdido, siempre queda molestar”. Equilibrio – El Estado de las Cosas – (Kortatu)

Tras dos partidos aburridos, con un ambiente bastante gélido en las gradas, con la resaca de las sanciones a compañeros de la ICHH y con un mar de fondo preelectoral con las mismas cantinelas de siempre, con conocidos medios embarrando el terreno de juego y la sospecha de que vamos a vivir de nuevo una ausencia total de un debate medianamente decente sobre el devenir del club, el futuro lo vemos más negro que la camiseta de Iribar. 

Vocento

La certeza de que no habrá ninguna plancha que refleje mínimamente nuestros deseos más posibilistas (la utopía se ha movido tantos pasos hacia adelante que más que a andar nos obliga a correr, querido Eduardo) y la eterna monitorización por parte del partido-guía de nuestro otrora ciegamente amado club son las negras tormentas que agitan los aires y las nubes oscuras que nos impiden ver. La reacción a la vizcaína, que ya podría ser una receta de bacalao.

Desde la redacción de este blogzine, escarmentados de tantos años remando a la contra y con menos esperanzas de cambio positivo que Gorka Iraizoz ante un penalti en contra, queremos hacer un llamamiento a los agentes del caos. ¿Por qué? Sencillo. 

Nuestro buenismo ha sido vapuleado miserablemente. La negociación con los agentes de la reacción (Ucha, Aldazabal, Urrutia y demás, dan igual los nombres, son como el agente Smith) se antoja imposible ante su represión. Enmierdan todo, infectan el debate, lo llenan de pus, hacen promesas que no cumplen y ganan tiempo. Son meros trileros, jugadores de póker con cartas marcadas. Y su supuesta oposición oficial (Vocento y cía) no es más que su propio reflejo en el mismo espejo, un cambio de caras que no conlleva ningún cambio en profundidad. El duopolio, el PPSOE. 

No queremos que nadie se gane un marrón, tal y como están las cosas. No hablamos de asaltar el palco, generar situaciones peligrosas o provocar que su brazo armado de mono negro y casco rojo haga lo que siempre está sediento de hacer. Hablamos de hacer que sientan la presión y la presencia de la disidencia real, ya sea en el estadio, en RRSS, en blogs o medios. En última instancia, de usar sus mismas armas dentro de su propio marco. Invadir los espacios que ellos consideran suyos. Sembrar el maldito caos en la medida que sea posible. 

Cuando más nos meten en el nuevo milenio, más queremos retroceder a los 80. Que ese espíritu combativo y alegre nos empuje, pues. Molestaremos.

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