Elecciones: el tapado es el jeque

Continúa el tradicional baile de nombres y aspirantes al sillón presidencial de Ibaigane, si bien de manera algo tibia y levemente mediática. Las elecciones están a la vuelta de la esquina pero aún no hay planchas claramente definidas; tan sólo esbozos con cierto sesgo ideológico, como viene siendo habitual desde las elecciones de finales de los 70 (PNV, controlando el palco desde 1977). Vivimos, pues, una fase que cabe definir como una guerra de posición, por usar un manido símil bélico.

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¿Por qué tanto secretismo? La buena gestión deportivo-empresarial de la actual junta directiva, sólo empañada por minucias como la exigua grada de animación, les hace partir en clara ventaja. Aunque es seguro que Urrutia no optará a la reelección, una línea continuista, aún a falta de una cabeza visible, tiene mucho terreno ganado. Asumen que una hipotética plancha rival, avalada por el grupo Vocento, tiene poco que hacer. Además, ambas corrientes comparten visión tecnócrata, apoyos empresariales y políticos, por lo que la promesa de hipotéticos fichajes o retornos de jugadores que salieron por la puerta de atrás, como Herrera o Llorente, no desequilibrarían la balanza.

Las reticencias a dar un paso al frente vienen marcadas por un tercer actor. Fuentes de toda solvencia consultadas por este medio aseguran que un jeque saudí, del que sólo se sabe el nombre, Waleed, tiene la firme disposición de presentarse a las elecciones del Athletic.

La relación entre Waleed y Bilbao se remonta ya unos años, cuando un pequeño y selecto grupo de empresarios vizcaínos aterrizaron en Dubai. Los negocios llegaron a vincular a dicho grupo con el círculo íntimo del jeque, al punto de llegar a trabajar juntos asiduamente. Fruto de la mutua colaboración, el jeque visitaría Bilbao, siempre de incógnito, en más de una ocasión, llegando a acudir a San Mamés. El flamante estadio dejó “obnubilado” al jeque, que en cuanto supo de la particular filosofía zurigorri quedó prendado de ella. Tanto que ordenó a sus colaboradores recabar exhaustiva información sobre el club, Lezama y la Liga Santander.

La coyuntura electoral le ha servido, finalmente, una oportunidad en bandeja. Si bien no es aún socio del club (está en trámites), su idea es usar a un círculo de confianza local para presentarse a las elecciones y dirigir el club desde la sombra, sin gran notoriedad pero con marcado perfil ganador. Se valdría, por tanto, del mismo testaferro que recientemente ha alquilado un palco VIP en su nombre.

Mientras tanto, el PNV, la fuerza política cuyo apoyo tradicionalmente ha inclinado la pugna electoral, se encuentra dividido ante la inminente aparición pública del jeque. Un sector, que cabría calificar de romántico, se muestra reacio a que un grupo extranjero dirija un club de tan marcado poso identitario y sentimental. Otro sector, en cambio, es más pragmático. Posibilitar la llegada de capital extranjero abriría un próspero y nuevo campo de negocios con Arabia Saudí y Emiratos Árabes, un terreno muy goloso para las empresas vascas, que contarían con el aval personal del jeque, buen conocedor del buen hacer de nuestras empresas.

Una opción intermedia podría resultar en una entrada progresiva del jeque y su equipo, en aras de una transición no traumática. Nada que ver con la llegada de Ronaldo a Valladolid o el bochornoso paso de Piterman por el Alavés.

El jeque, quien se ha familiarizado con la historia y filosofía zurigorri en tiempo récord según sus allegados, es además un firme defensor de la filosofía y Lezama. Se opone tajantemente a abrir escuelas en La Rioja o Cantabria, pues cree que eso desnaturaliza la idiosincrasia del club, y aboga por tener a los mejores profesionales en Lezama. Al venir de fuera no ha de casarse con nadie, ni tiene necesidad de enchufar a exjugadores ni a su camarilla personal.

En el plano deportivo, una pequeña inyección de su capital personal sería suficiente, en su opinión, para evitar la fuga de jugadores y posibilitar que los mejores jugadores vascos puedan llegar a Bilbao. Su objetivo es armar un proyecto ganador para conquistar la Champions a medio plazo, en torno a 5-6 años.  Este escenario, por otra parte, debilitaría a la Real Sociedad, que vería cómo más de un jugador cruza la A8. No es descartable, por tanto, que Aperribay quisiera maniobrar en la sombra, tirando de contactos derivados del negocio armamentístico.

Asimismo, otro de los retos de Waleed sería explotar internacionalmente la marca Athletic, un claro déficit de la actual y precedentes juntas directivas. La misma proyección, fama, status y reconocimiento que busca para sí el jeque, los quiere también para el Athletic, su Athletic.

El reclamo internacional abriría nuevas fuentes de ingresos al Athletic, pues no es comparable el escaso rédito en caja que proporcionan sponsors como Petronor o Kutxabank frente a los fondos saudíes. Los cambios, pues, serían meramente secundarios. Tales como prohibir el consumo de alcohol en los palcos VIP, algo que le ha desagradado sobremanera. En cualquier caso, Waleed negociaría con el PNV, Urkullu a la cabeza, para encontrar una salida al problema. Otro de los cambios cosméticos, si su hipotética llegada se consuma finalmente, sería abolir la tradicional ofrenda floral a la virgen de Begoña, si bien no la permutaría por rito musulmán alguno. El jeque es un hombre de educación y práctica muslim, pero de mentalidad abierta y algo occidental debido a su paso por prestigiosas universidades británicas. Es plenamente consciente de la realidad del país, y si bien no aprueba costumbres como el txikiteo, sus allegados confirman que los pintxos lo tienen extasiado.

La relación con el país no acaba ahí, pues Waleed es un descendiente lejano de los Banu Qasi, el clan muladí que gobernó Tutera hace más de diez siglos.

En síntesis, el fútbol cambia a pasos agigantados dejando escaso margen a consideraciones románticas o éticas, como los vínculos saudíes con el ISIS y la situación de las mujeres en el mundo musulmán. Es la vieja política de siempre: los negocios. Y quién sabe si en medio de este maremágnum veremos en breve la inauguración de una nueva peña rojiblanca, la Dubai Al-thletic.

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Guerra contra la grada: control total

Es lo que quieren. Todos los pasos desde el 2013 a día de hoy han ido única y exclusivamente en esa dirección, el control total de la grada y la expulsión por decretazo de cualquiera que se atreva a levantar la voz. El ambiente que se respira en el sector 110 y en los alrededores de San Mamés y los rumores que vienen de la asamblea de compromisarios así lo confirman.

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No es algo nuevo. Una directiva tras otra ha tenido encontronazos con los sectores más movidos de la grada. Las aguas siempre habían vuelto a su cauce de alguna manera, con un equilibrio mayor o menor, aunque siempre con la sensación de que la grada salía perdiendo. Pero todo cambió en 2012, fecha en la que decidieron cargar en un callejón plagado de gente y mataron a Iñigo Cabacas.

Una grada volcada con la demanda de justicia para Iñigo es algo que nunca perdonarán los corporativistas que dirigen la Ertzaintza. El cambio de gobierno en Lakua no ha traído ninguna novedad al respecto, empeorando la situación más si cabe. Desde entonces hemos visto amenazas, sanciones e incluso burlas (incluidos amigos de Iñigo) a cualquiera que portara material reivindicativo, amagos de carga en el interior de San Mamés, controles de alcoholemia en los accesos de la puerta 13, infiltrados en la grada que actúan como policía del cántico y un sinfín de prohibiciones y límites para la animación.

Más allá de todo lo anterior, que nos afecta a todos los miembros de la ICHH por igual, los últimos meses se han centrado en sancionar y criminalizar a la peña más numerosa, Herri Norte Taldea, centrando en ella gran parte de las acciones represivas. ¿Por qué? Evidente. Es más fácil centrar y justificar cualquier acción contra un grupo que despierta antipatías por motivos políticos y por su posible relación con algunos incidentes. Y decimos posible porque en algunos de ellos, principalmente el que se ha convertido en casus belli para la Consejería de Interior (Spartak), está certificado y demostrado con material gráfico la no participación de HNT. Pero eso les da igual.

No toleran lo que no controlan, lo temen y lo odian a partes iguales. Quienes no pasan por el aro y son incómodos para sus intereses políticos. ¿Quién politiza aquí, entonces? Les incomodan las reivindicaciones en San Mamés, por eso aplauden cualquier razzia, se base ésta en pruebas o no. La única política aceptable es la que el establishment, léase PNV, aprueba. Como el pensamiento único que quieren imponer desde Lakua, vía decretazo enmascarado en código ético (El Confidencial). No quieren voces discordantes. Quieren su grada. De ahí la insistencia de Ucha en llenar el 124 de gente que no quería animar. De ahí sus movimientos en la sombra para intentar dividir a la grada. De ahí la concesión de dar a la grada 200 localidades del 109 en nuestro momento más fuerte para acallarnos por un tiempo. Todo calculado, atado y bien atado.

Lo triste es que todo esto no surge de una reflexión global sobre la violencia en el fútbol y la voluntad real de hacerla de manera constructiva y horizontal, sin tapujos. Y no surge de ahí por una sencilla razón. Si se acepta hablar sobre la violencia, toca meter en la ecuación a uno de los factores que más la ha generado por participación u omisión de deber, la Ertzaintza. Y eso es algo que los lobbies que la manejan no van a aceptar. Son intocables, nuestros supuestos pretorianos. Hasta que llegan los fachas rusos, claro. Todo Bilbao sabe que prácticamente todos los dispositivos que han montado para frenar cualquier atisbo de violencia hooligan, han fracasado, algunos ridículamente y otros con las consecuencias más graves con casos de explotación laboral t resultado de fallecimiento.

También sabe Bilbao que la gran mayoría de violencia en el fútbol la desatan los grupos nazis. Sin ellos la violencia sería residual. ¿Alguien se imagina a los ultras del Sankt Pauli liando la Tercera Guerra Mundial en Indautxu? ¿O a la Green Brigade del Celtic? No. Son antifascistas, como Bukaneros, Brigadas Amarillas y tantos otros grupos que han pisado Bilbao sin ningún tipo de incidente, más bien han sido bien recibidos e incluso aplaudidos por las tribunas. Ultra no quiere decir necesariamente violento. Pero nazi sí. Incluso los temidos ultras del Napoli (sin adscripción ideológica), pisaron Bilbao sin problema alguno.

Asimismo, la proximidad de una EURO 2020 que traerá, supuestamente y según la patronal, miles de aficionados (consumidores en potencia), y también centenares de ultras y fascistas (especialmente si juega La Coja), hace pensar que todo esto está planificado y diseñado para dejar Bilbao como una patena que allane el camino al negocio.

En definitiva. Con estos precedentes se ha desatado la caza de brujas en el 110. Un Maccarthismo a la bilbaína que busca eliminar grupos (y no violencia) y apoyado por parte de la tribuna más reaccionaria. De manera arbitraria, injusta y vertical. Hoy más que nunca necesitamos estar unidos, aparcar las diferencias, y emplazar una vez más al club o “a quien corresponda” a que sea valiente, que se libere de ataduras partidistas y defienda a sus socios y de una vez por todas ponga sobre la mesa un proyecto real de grada popular. Levantemos la vista del ombligo y miremos hacia Donostia, Gasteiz o Glasgow. Ése es el camino.

Ooh ooh ooh someone’s really smart
Ooh ooh ooh complete control, that’s a laugh

 

Siempre queda molestar

“…aunque esté todo perdido, siempre queda molestar”. Equilibrio – El Estado de las Cosas – (Kortatu)

Tras dos partidos aburridos, con un ambiente bastante gélido en las gradas, con la resaca de las sanciones a compañeros de la ICHH y con un mar de fondo preelectoral con las mismas cantinelas de siempre, con conocidos medios embarrando el terreno de juego y la sospecha de que vamos a vivir de nuevo una ausencia total de un debate medianamente decente sobre el devenir del club, el futuro lo vemos más negro que la camiseta de Iribar. 

Vocento

La certeza de que no habrá ninguna plancha que refleje mínimamente nuestros deseos más posibilistas (la utopía se ha movido tantos pasos hacia adelante que más que a andar nos obliga a correr, querido Eduardo) y la eterna monitorización por parte del partido-guía de nuestro otrora ciegamente amado club son las negras tormentas que agitan los aires y las nubes oscuras que nos impiden ver. La reacción a la vizcaína, que ya podría ser una receta de bacalao.

Desde la redacción de este blogzine, escarmentados de tantos años remando a la contra y con menos esperanzas de cambio positivo que Gorka Iraizoz ante un penalti en contra, queremos hacer un llamamiento a los agentes del caos. ¿Por qué? Sencillo. 

Nuestro buenismo ha sido vapuleado miserablemente. La negociación con los agentes de la reacción (Ucha, Aldazabal, Urrutia y demás, dan igual los nombres, son como el agente Smith) se antoja imposible ante su represión. Enmierdan todo, infectan el debate, lo llenan de pus, hacen promesas que no cumplen y ganan tiempo. Son meros trileros, jugadores de póker con cartas marcadas. Y su supuesta oposición oficial (Vocento y cía) no es más que su propio reflejo en el mismo espejo, un cambio de caras que no conlleva ningún cambio en profundidad. El duopolio, el PPSOE. 

No queremos que nadie se gane un marrón, tal y como están las cosas. No hablamos de asaltar el palco, generar situaciones peligrosas o provocar que su brazo armado de mono negro y casco rojo haga lo que siempre está sediento de hacer. Hablamos de hacer que sientan la presión y la presencia de la disidencia real, ya sea en el estadio, en RRSS, en blogs o medios. En última instancia, de usar sus mismas armas dentro de su propio marco. Invadir los espacios que ellos consideran suyos. Sembrar el maldito caos en la medida que sea posible. 

Cuando más nos meten en el nuevo milenio, más queremos retroceder a los 80. Que ese espíritu combativo y alegre nos empuje, pues. Molestaremos.

Trastienda futbolística: chanchullos, cogorzas y demás liadas

Hará unos años el periódico británico The Guardian cedió una columna a un misterioso futbolista secreto que, amparado en su anonimato, se dedicaba a desvelar los secretos de su profesión. Lejos de anodinas ruedas de prensa, el jugador de la Premier League explicaba en un lenguaje llano qué pasa dentro de un vestuario, cómo es el trato con entrenadores, compañeros, hinchas, agentes o periodistas y en qué consiste una vida de lujo, desenfreno y dinero fácil. Recopilando el material de las columnas publicó un libro, cuya traducción Yo soy el futbolista secreto se publicó hace ya unos años.

Sencillo, fácil de leer y acompañado de anécdotas más o menos jugosas, el testimonio de este supuesto futbolista viene a confirmar prácticamente todos los prejuicios sobre los futbolistas de élite y el mundo que les rodea; a saber, que los jugadores son en general egocéntricos millonarios prematuros encantados de haberse conocido. Vamos, gilipollas con dinero, excesivo dinero.

Repasando la lista de malévolos tópicos asociados a los futbolistas, vemos que no es extraño hacerle la cama al entrenador; que, con ayuda de un buen agente, el jugador se convierte en una máquina de hacer (y triturar) dinero; que las fiestas son moneda corriente y que mujeres más fáciles que la tabla del dos se pegan por ellos. Dicho brevemente, buena parte del libro gira en torno al vil metal.

Ejemplos: un entrenador concentraba al equipo en el mismo resort cada verano a fin de obtener no se sabe bien qué rédito y un jugador acostumbraba a lanzar aposta un balón a saque de banda nada más iniciar los partidos debido a las apuestas que realizaba previamente. Primas, multas, patrocinio, excesos y demás chascarrillos, incluídos los sexuales, van poco a poco apareciendo en el libro hasta que, salvando ciertas distancias, captamos que muchas de las andanzas relatadas son trasladables a nuestras siete calles, más allá de las recientes actuaciones de Williams y Aduriz en la última Aste Nagusi. Veamos:

El caso de Llorente y su hermano el agente (esto parece el título de un cómic de Ibañez) es el más conocido pero conviene recordar que un extremo para nada indispensable como Cuéllar fichó por el Athletic sólo cuando cambió de representante. Eran tiempos de la Troika: Macua, Arrinda y Caparrós. Con el de Utrera el equipo se concentraba en Isla Cristina, un año sí y al otro también, y volvió a casa Ocio, un jugador al que años atrás se le dio puerta por subirse a la parra exigiendo pasta, so excusa de un interés del Atlético (y el Depor también si la memoria no nos falla) más falso que una moneda de madera. Este es el cuento de nunca acabar y de ello viven agentes, jugadores y “periodistas”. ¿Os acordáis de lo que pujó el Wolsfburgo por Beñat? ¿O el interés del Betis por Mikel Merino? Pues eso.

Si nos da por entrar en muchas actuaciones estelares, veremos que apenas desentonan con algunas batallitas del libro. Algunas están contrastadas: Asier y sus “desavenencias” con la Ertzaintza (más info), la borrachera al volante de Andoni Ayarza (aquí recordada) o el chapuzón de Zipi y Zape en el jacuzzi de Lezama que provocó el despido de un trabajador. Otras, en cambio, forman parte del imaginario colectivo, vox populi de mayor o menor intensidad. Aquí la lista es larga: hacerle la cama a Mendilibar, desavenencias entre jugadores, repentinos bajones de rendimiento cuando las primas están sin acordar, pufos en comercios, alargadas estancias en el bingo, tortazos que se convierten en uveitis en el ojo izquierdo, cogorzas previas a partidos europeos, cogorzas en el Image y cogorzas en garitos cerrados para la ocasión. Probablemente la mejor jugada de todas sea estampar tu bólido contra un Bilbobus. Esta sí que supera los daños que un centrocampista del Barça le causó, siempre según el libro, a un Ferrari durante la celebración de un campeonato liguero.

 

 

Apenas hemos dado unas pinceladas, suficientes para ver que el libro nos habla de una realidad oculta pero intuible y, por desgracia, bastante cercana. Por supuesto que habrá excepciones pero el clima que se respira en el fútbol profesional es insano y corruptor. Casi todo se reduce al dinero. Hace unos años supimos de las presiones de un pez gordo italiano para evitar el ascenso a la Serie A de equipos de escaso tirón entre los hinchas (más info). Y es que mandan las televisiones, hecho que jugadores como el futbolista secreto asumen con perversa y simplista naturalidad a pesar de ser víctimas de la maquinaria, en forma de depresión por ejemplo. Si Sky pone la pasta gansa y el ingreso por entradas no alcanza el 25% de los ingresos, ¿qué derecho tiene el hincha a quejarse del rendimiento de los futbolistas? Es lo que viene a preguntarse el libro del futbolista secreto, una sencilla narración, aparentemente sincera, bastante descreída y algo desalentadora para aquellos que aman el fútbol como deporte.

 

Un partido de gestos

La grada entonando la canción de Mari Jaia en la despedida del equipo mientras por megafonía sonaba el himno podría ser un resumen sonoro de lo que fue ayer el partido. El ambiente festivo que se respiraba en Bilbao inundó un San Mamés con una buena entrada para ser agosto. Se notó también en el césped, donde nuestros cachorros, pese a hacer una buena primera mitad, no acabaron de encontrar el ritmo, como es normal a estas alturas del calendario.

Siendo así, Berizzo torcía el morro cada vez que el equipo perdía la posesión. No obstante, tiene los mimbres adecuados para construir un equipo sólido con un estilo propio y bien definido. Es cuestión de tiempo y confianza, y que los resultados acompañen.

El gol en el 93, tras una segunda parte bastante trabada, puso San Mamés en pie, especialmente a la ICHH, a donde Iker Muniain se acercó a celebrarlo. No es un detalle para pasar por alto, y no es la primera vez que sucede. A Josu Urrutia le convendría tenerlo en cuenta, máxime después de los últimos ataques, sanciones y prohibiciones que se han sufrido en la Grada Popular, desde donde se gritó un claro “Urrutia kanpora” que denotaba el hartazgo y el cansancio de ese sector tan querido, necesario y apreciado por los jugadores del primer equipo.

Tras la celebración, Iker puso su camiseta en el suelo y se hizo un pequeño auto-homenaje, secundado por algunos grupos de aficionados coreando su nombre, mientras Remiro miraba (y suponemos que asimilaba) desde el palco VIP, lejos de la plebe. Ese tipo de odas al individualismo, ese señalar el nombre propio frente al común, esa especie de narcisismo de algunos jugadores profesionales que alimentan el putoamismo, no son diferentes a los valores que se han venido imponiendo en nuestra sociedad. No nos extrañe, pues. Pero siempre es buen momento para reivindicar la comunidad, nuestra res pública que es el club, nuestros valores, frente a quienes quieren pasar por encima de ellos.

Y en esa comunidad sigue faltando uno de los nuestros, Iñigo Cabacas, cuyo recuerdo sigue vivo en las gradas. Los cánticos pidiendo justicia volvieron a oírse de forma clara y atronadora en el minuto 28. Un resumen de cómo está el caso en los juzgados se puede leer en el primer número de la revista Zutik, fanzine de la ICHH cuyo primer número ha salido a la venta y donde este blog tiene el honor y el privilegio de ocupar sus páginas centrales. Ya estáis tardando en adquirirla.

ZUTIK, ZUTIK, MAKURTU GABE

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Zergatik futbola ezin den etxera itzuli, edo Errusiako Mundialaren kontrakronika

Betiko legez, Mundialak hildakoak utzi ditu. Ez zaletuen arteko liskarrengatik, harrigarriki halakorik ez baita jazo (uhmm, zer egingo ote zuen Putinek, mendebalde sanoaren etsairik doilorrenak, hooliganak kontrolpean edukitzeko?), baizik eta estadioak eraikitzeko lanen erruz. Hogei lagun inguru hil dira; Brasilen hamar bat izan ziren gutxienez (Mundial 2014, contracrónica y El 11 del Mundial) eta 2022an Qatarren “ospatuko” den zentzugabekeriak marka guztiak hautsiko ditu.

Futbola, baina, ezin daiteke politizatu, badakizue. Bekatu larriagorik ez denez, hitz egin dezagun, bada, futbolaz.

Frantzia, Kroazia, Ingalaterra eta Belgika izan dira txapelketako talderik onenak. Futbolari apartak izateaz gain, joko-estilo ongi definitu bati esker atera dira garaile, hein handi batean entrenatzaileen eta sukalde-lanaren meritua dena. Honek gogorarazten digu futbola talde-jokoa dela; are, kooperatiboa. Indibidualismoa uneoro laudatua den garaiotan, Messi, Ronaldo eta Neymarrentzat esklusiboki jokatzen zuten selekzioen porrota ikustea pozgarria da. Talde izpirituak 1, megalomaniak 0.

Pozgarria eta, zergatik ez, osasuntsua. Argentinaren kasuan literalki, esperpentu mediatiko bilakatu d(ut)en Maradonari on egingo ziolako, baita argentinar herriari oro har, jokalariak iraintzeko hain berezkoa duten grazia biderkatuko zuelakoan kanporatzeak. Neurosi kasu argia da, baina Argentinak zerbait badu soberan psikoanalistak dira.

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Neymar, edo Ne(y)garti, nahi duzuen bezala, izar gisa ailegatu zen Errusiara eta VAR delakoak sekretua zena berretsi du, alegia, gaitasun apartak iruzurrean alferrikatzen dituela eta markagailuan atzetik doanean ez dituela ustez hain berezkoak dituen lambretta alaiak egiteko batere aldarterik. Tranpak bost, irabaztea soilik axola zaio, medioei adierazi bezala, irribarre txatxua ezpainetan. Bada, ongi etorriak gisako jendailaren porrotak. Ez dira eredu.

Antzeko gen konpetitibo demasekoa erakutsi zuen Diego Costak Errusiaren aurkako penalti jaurtiketetan, Kokeren eta bide batez Hierroren gaitasunak zalantzan jarriz. Auzo lotsa gutxi da. Kepak, “gure” atezain hotz horrek, ordea, etxean ikusi gabeko berotasuna agertu zuen aulkitik golak ospatzeko orduan. Edonola, bihotzez maite dugun Espainiako selekzioak aurreikusitako esperpentua gauzatu zuen. Bulegoetan lehenik, Lopetegi aferarekin; bidenabar, zer gertatuko ote zen, Florentino beharrean, Barçak gauzatu izan balu “Espainia desorekatzeko” mugimendua?. Ondoren, iragan pisutsuegian eta izenetan oinarrituriko planteamendu futbolistiko erdipurdikoarekin. Horretarako bazuten Clemente deitzea, harekin gutxienez final laurdenetara heltzen ziren-eta. Merezitako porrota, ganoraz hitz egin eta baleko analisi futbolistikoak egiteko ezgauza den Camachoren negarrak negar. Eta gu alai, zertarako uka.

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Bestela ere, Espainiak eman dizkigu hunkitzeko eta hausnartzeko zenbait motibo. Berbarako, Manolo el del Bombok jasandako errepresio gordina (noizko Donostiko Urrezko Danborra?); kazetarien hipokrisiaren enegarren adibidea, oraingoan emakume bat protagonista, salatzen duena berak ere egiten; eta futbolzale oro kezkaturik mantentzen duen enigma: zergatik ez zuten Mikel Merino, zenbat eta gutxiago jokatu gehiago balio zuen jokalaria, deialdian sartu.

Tira, itsusia da itxuren arabera epaitzea. Horregatik futbol festa honen errealizatzaileek behin eta berriz jarri dizkigute pantailan harmailetako irudi jakin batzuk: kanon nagusiarekin bat doazen emakume lirainak eta aurpegia euren herrialdeko ikurriñarekin margozturiko gizon lodikote ala mozorrotuak. Harmaila, zer nolako espektakulua, telebistak are gehiago estereotipatua. Errusia atzetik markagailuan eta zaleak olatua egiten, atzerriko zale gutxi eta VIP palkoetan Mick Jagger eta bestelakoak. Negozio hutsa, gisara futbola ezin da bere etxera itzuli, hots, langile klasearen etxera.

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Baina nazio-futbolaz ari bagara, post-66ko Ingalaterra inoiz baino ondoen ibili da, hortik “football is coming home” leloaren berreskurapena. Hobekuntza, paradoxikoki, beren “kick and rush” estilo tradizionalaren kaltetan etorri zaie, futbola aspalditik delako iturri askotatik edaten duen kirol globala. Askok Ingalaterraren arrakasta Guardiolak Cityn abian jarritako ereduarekin lotzen dute. Ildo horretatik, ezin ahaztu Espainiaren garaipenak Guardiolaren Barçaren estilo eta jokalarien luzapena izan zirela. Are, Guardiolaren eskuliburuak Cruyffek Dream Team-ean ezarritakoaren iturritik edaten duela; eta Cruyffek berak 70. hamarkadako Herbereetako selekzioaren joko alaia bere egin zuela entrenatzaile gisa. Ironikoki ere, aurten Holanda Mundialetik at geratu da.

Kirol globala eta jokalariak ere berdintsu, hainbat eta hainbat beren jaioterritik urrun dauden herriak ordezkatzen. Hausnartzeko moduko Europa, alajaina. Suitzar jokalariak Kosovoren alde eta, itxoin momentu bat, Kroaziako beste batzuk ustachen garai ilunak oroitzen.

Txarto, txarto, txarto. Futbola ez da politikarekin nahasten. Pilota ez da zikindu behar. Palkoetan Saudi Arabiako handi-mandiak topatzea, FIFAren ustelkeria eta merkatu erraldoi honen inguruko dirutzak apolitikoak omen.

Beraz, amai dezagun futbolaz hitz egiten. Historiara pasatuko bada mundial hau, VAR-agatik izango da. Esanak esan, kriston aurrerapausua dirudi. Neurri hori ongi erabiliz gero, pentsa zenbat partidu gutxiago irabaziko lituzkeen Barça-Madrid binomioak. Are, zenbat Champions gutxiago izango lituzkeen Florentinoren taldeak, finaletara ailegatu ezinik. Mundialen kasuan, Jainkoaren gola ez zatekeen markagailura igoko, eta litekeena Tassotti gaixoa zigortu izana Luis Enriqueri egindako fereka huragatik. Akaso Ingalaterrak ez zukeen ezta 1966ko titulua izango. Ingeles gaixoak, futbola asmatu, hooliganismoa esportatu eta munduak esker onik erakutsi ez.

Destinu petrala. Futbolarena, zaleona, FIATeko langileena. Barka, futbolaz mintzo behar ginen baina ezin. Amaitzeko, bada, Berrian iragan astean Ekain Rojok plazaratu zutabearekin uzten zaituztegu (klik hemen). Dena irakurtzea komeni baina, bestela, hona hemen gakoak:

“Estatuetako botere publiko nahiz pribatuentzat funtsezkoa da futbol eta aberriaren bikoaren eragin sinbolikoa eta hunkigarria, trabarik gabe, jende gehienarengana iristea eta eragitea”.     

“Estatuentzat funtsezkoa da herritarrek nazioaz bat egin dezaten egokierak sortzea, eta osterantzean aukera gutxi dute nazio izate abstraktuaren parte sentitzeko egunerokoan herritarrek. Tamaina honetako ekitaldia hartzeak, eta nazio ospakizun bihurtzeak, aseko du behar hori Errusian”.

“Futbol ekitaldiak globalizazioaz hedatu den kapitalismo eredu hegemonikoa betikotzen du jai aldartean, eta munduko enpresa transnazionalen plaza tokia bilakatu”.

 

[REPRESIÓN] Sancionados y multados en la ICHH

Hemos tenido que tomarnos unas horas para que el monumental cabreo que llevamos encima nos permita escribir estas líneas sin encadenar un taco tras otro. En la tarde de ayer, la ICHH comunicaba en redes sociales que decenas de sus integrantes estaban recibiendo misivas con multas y sanciones por supuestos insultos a la policía el día 28 de abril durante el encuentro contra el Deportivo de La Coruña, coincidiendo con el homenaje a Íñigo Cabacas. Todas ellas sin una sola prueba documental.

 

No por sobradamente conocido de antemano el modus operandi deja de sorprender. Forma parte de una calculada y premeditada campaña de criminalización que venía afectando sobre todo a un grupo en concreto de la ICHH y que ahora se extiende a toda ella. Justo, casualmente, antes de las vacaciones y de la precampaña electoral.

Los que conocemos la grada sabemos la gran mentira que se cierne sobre este nuevo ataque. Ya hace años, un miembro de los Euskal Lions fue sancionado por gritar “policía asesina” en el sector 124. Fue un aviso a navegantes. La introducción de la nueva normativa que la liga aplica en los estadios y la ley mordaza hicieron el resto. Desde hace mucho tiempo a nadie en la grada se le ocurre decir, cantar o gritar nada que se salga de la delgada línea que nos separa de una sanción. Mucho menos de manera organizada y/o auspiciada por el speaker, que está obligado a ceñirse a las normas más que nadie. Tanto es así que debe estar identificado.

Pues bien, según dicta el comunicado, entre los señalados está el propio speaker. Los que le hemos visto actuar, y los socios de los sectores colindantes sabemos que han tocado a alguien con una actitud encomiable. Nunca salió de su boca un insulto, un reproche o una consigna que se saliera del estricto guión al que nos someten. Nunca. Lo sabemos nosotros y lo sabe el Athletic. Y también lo sabe la policía y la seguridad de San Mamés, que aparte de infiltrados in situ, cuentan con una red de cámaras que nos graban constantemente en HD.

Todo esto sin tener en cuenta, dicho sea de paso, que los hinchas de la grada estamos totalmente discriminados y coartados en nuestra libertad de expresión, ya que estas medidas no se toman con hinchas de otras localidades, especialmente los VIP. Clasismo impregnado de prejuicios.

Lo quieren todo. Quieren que el juicio de Íñigo Cabacas acabe en nada. Quieren imponer su ley en San Mamés. Nos quieren multados, amordazados, y criminalizados. Y para ello disponen de todo a su favor. No van a dudar en atacar donde más duele, ya sea asaltando locales en pleno concierto para robar la recaudación, con cargas policiales indiscriminadas o con sanciones a tutiplén.

Nos quieren callados. Les molesta la petición de justicia, el no querer apechugar con su responsabilidad. Parafraseando a Urkullu: ¿Tan difícil es decir que cargar estuvo mal? Pero no, tienen la piel muy fina. Pueden “entrar con todo” aunque “la situación está controlada”; pero se soliviantan o se inventan apelativos, pues no aportan pruebas, para tratar de empapelar a muchos hinchas casi con “agosticidad”. El honor mal entendido, como cuando Ugarteko demandó a Gara y Goirizelaia.

Si al Athletic Club le queda algo de dignidad, algo que decir en pro de sus socios, un golpe en la mesa para parar esto, es el momento. De lo contrario, lo lo tomaremos como lo que es, un acto de mala fe, un ataque indiscriminado y un punto de inflexión que no tiene vuelta atrás. No estamos dispuestos a tragar más.

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ALABINBONBAN ZIGORTUEN ALDE

IÑIGO CABACAS GOGOAN ZAITUGU