Fin del trayecto (Eire – Dinamarca)

*Ronald MacDonald, corresponsal de Alabinbonban en Temple Bar

Ya conoceréis la frase de “Eres pobre hasta para soñar”. Lo cierto es que cuando eres seguidor de una selección humilde, peleona pero con muchas limitaciones, esta frase se convierte en una verdad casi empírica. Y es que en una fría noche de un martes de noviembre terminó el sueño mundialista irlandés… cuando queda más de medio año para el comienzo de Rusia 2018. Se podrán buscar consuelos (tampoco estarán Italia, Holanda, Chile…), excusas (aquella derrota en casa frente a Serbia, aquel rácano empate en Georgia…) y lo que se quiera, pero el caso es que anoche Dinamarca fue insultantemente superior en un Aviva Stadium de Dublín que se ha había vestido con sus mejores galas para una noche que prometía ser mágica y acabó siendo un suplicio.

El sorteo para la repesca había sido bastante generoso con los fenianos, evitando los cocos del bombo (Italia o Croacia) y asegurándose la vuelta en casa. Además, este optimismo se había confirmado en el partido de ida el sábado pasado en Copenague, donde los irlandeses consiguieron un meritorio empate (0-0) a base de una férrea disciplina que anuló el ataque danés (apenas gozaron de ocasiones) y que nos recordó bastante a la seriedad que mostraron hace unas semanas en aquel decisivo y épico partido en Cardiff frente a Gales.

Por tanto, contábamos con sólidas razones para creer que Irlanda podría estar en un mundial dieciséis años después tras su paso por Japón y Corea, aquel campeonato en el que uno tenía que darse auténticos madrugones para no perderse la jornada y que se recordará también por la monumental bronca entre Mick MaCarthy y Roy Keane, que acabó afectando a la expedición irlandesa.

Para añadir optimismo a la noche, el partido no pudo empezar de mejor manera: A los cinco minutos, el grandullón Duffy adelantaba a los locales de cabeza tras una cadena de errores de la zaga danesa, desde el defectuoso despeje de un defensor tras el saque de una falta a la olla, pasando por una mala salida a destiempo de Schmeichel (sí, el hijo del legendario ex-portero del Manchester United). Sería el primer y último error de Dinamarca en toda la noche ya que, a partir de ahí, se rehizo de manera admirable y comenzó a desarrollar un fútbol marca de la casa, aquel que maravilló a medio mundo a mediados de los 80 y principios de los 90.

Cumplido el cuarto de hora, los daneses pusieron a prueba a Randolph dos veces en dos minutos, tras dos contras de libro que pillaron a los locales cagando y sin papel, todo un presagio de lo que pasaría después. Para el minuto 25, las estadísticas ya mostraban que el balón tenía un claro dominador (70% a favor de Dinamarca). Pero a pesar de esto, Eire tuvo la ocasión de (casi) cerrar el partido, en una rápida jugada por banda izquierda que acabó con un disparo en el área de McClean que cruzó demasiado. Hubiera sido injusto, visto lo que estaba ocurriendo en el césped. De hecho, a renglón seguido llegó la jugada del empate, donde la defensa local devolvió el favor del 1-0: Corner en corto a Sisto, éste se va hábilmente por linea de fondo, su centro raso al segundo palo llega a las botas de Christensen que chuta un tanto torpemente mandando el balón al poste, el balón sale rechazado pero golpea en el pie de Christie, que andaba por ahí tapando su palo por el corner, y el balón acaba al fondo de la red. Desgraciado pero merecido gol.

Por si fuera poco este jarro de agua fría, sólo tres minutos después llegó el de agua gélida: Nueva pérdida de balón local, Dinamarca monta un letal contraataque que acaba con un gran disparo de Eriksen que Randolph sólo puede acariciar. 1-2 y el asunto se pone realmente feo: Ahora Eire necesitaba dos goles y -por qué no decirlo- un milagro.

O’Neill intenta dar un revulsivo desde el banquillo, sacando tras el descanso a Hoolahan y McGeady. Y más tarde también sacaría a Long. Pero nada de esto tiene resultado, ya que si Dinamarca había estado mejor en la primera parte, en la segunda su dominio fue ya aplastante. Ya antes de la traca final de goles, habían dado varios avisos que obligaron a Randolph a emplearse a fondo. Si el portero -que terminó encajando cinco goles- acaba siendo el mejor de tu equipo, está claro que ayer no fue el día de Irlanda…

Especialmente doliente fue la media hora final. En el 63, Eriksen marca de otro gran disparo el tercero de su equipo y el segundo de su cuenta personal. Once minutos despues, Eriksen logra su hattrick paticular tras el enésimo regalo de una defensa ya rota. Y para acabar de la peor de las maneras, en el 90 McClean hace penalty a Bendtner que el propio delantero danés anota, dejando el marcador en un definitivo y revelador 1-5. No hay excusas: Dinamarca estará en Rusia porque fue mejor que el rival en todas las facetas del juego durante todo el partido.

Por su parte, a Eire no le queda otra que empezar a preparar desde ya el camino para la Eurocopa de 2020. Que el desastre de anoche no tape una más que aceptable fase de clasificación en un igualado y duro grupo y tras haber dejado en la cuneta a selecciones de nivel similar, como lo son Gales y Austria, por muy mal sabor de boca que nos haya dejado esta eliminatoria contra Dinamarca. Las decisiones, como siempre, debieran hacerse en frío. No olvidemos que este equipo no es ni la Naranja Mecánica de Cruyff, ni la Brasil de Pelé, ni el rodillo alemán.

Y precisamente por esto y porque el fútbol sin ‘banter’ sería una sinsorgada -y ahí, los irlandeses son campeones del mundo– hemos querido acompañar esta última entrega de “The rocky road to Russia” con imágenes de memes y coñas (banter) que surgieron al poco de terminar el partido, en vez de hacernos el harakiri recordando lo ocurrido en el césped del Aviva.

Ánimo amigxs, que ya queda menos para… el VI Naciones de rugby de 2018!! Yeerooooo!!!

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Idoia Mendia y change.org no estuvieron con el equipo femenino

Ha ocurrido otra vez, como en aquella víspera de uno de los partidos más importantes de su historia. La rueda de prensa de Joseba Aguirre tras el partido del primer equipo femenino fue suspendida por ausencia de medios de comunicación después del partido contra el UDG de Tenerife.

No queremos culpar a los periodistas a la ligera. Son reflejo de la atención que se presta al equipo que más éxitos ha dado a la entidad en las últimas 3 décadas. Y los medios son empresas que venden un producto que la sociedad parece no comprar…hasta que vuelva a haber polémica. Que la habrá. Eso sí vende.

Tampoco queremos colgar el mochuelo a la afición de un club que en su día apostó generosamente y fue uno de los pioneros (con todos los matices que quepan) entre los grandes clubes. Nadie había llenado antes un estadio como San Mamés, nadie había animado a su equipo femenino como lo hizo nuestra afición dejando unas imágenes que todavía hoy emocionan. Allí estuvimos muchos, y demasiados no hemos vuelto tan a menudo como deberíamos para tener la osadía de soltar discursos llenos de paternalismo.

La mayoría de los hinchas que conozco (me incluyo) miramos de reojo al equipo femenino. Siguen sus resultados y clasificación y cuando hay opciones de título o se acerca un partido importante, acuden a Lezama (si es que cuadra) o siguen el partido por internet o TV. Otros, no pocos, aprovechan para llevar a sus cachorros a Lezama en un ambiente mucho más accesible y familiar que San Mamés, donde es posible sentir la cercanía de unas jugadoras que no viajan en Cayenne. También, cabe añadir justamente, porque las jugadoras son los referentes deportivos de sus hijas, que ya hacen sus pinitos en los equipos femeninos o mixtos de la provincia. El futuro.

Ésa es la realidad que algunos palpamos a pie de grada, en las conversaciones con otros socios y aficionados. Y es una realidad donde la categoría internacional de alguna jugadora de mucha calidad y proyección convive con aires añejos de un fútbol más romántico que el que podemos vivir en La Catedral con el primer equipo masculino.

Quizá jugar en Lezama sea un factor que resta público, quizá tienen que pasar unos años para que algunas semillas den sus frutos y la cosa acabe de levantar, quizá las medidas draconianas para acudir a animar al equipo deban atenuarse para facilitar el apoyo de una grada siempre dispuesta, o quizá simplemente la atención es directamente proporcional al número de fichas femeninas en Bizkaia. No lo sabemos, pero es lo que dicen los números. Los 200 de Lezama siguen siendo 200 (500 o 1000 según el partido). Tampoco sabemos si es antes el huevo o la gallina y si se tiene que potenciar desde arriba (profesionalizando y patrocinando) o desde abajo (potenciando la cantera). O si deben ir de la mano.

Lo que sí sabemos es que estamos hartos de peroratas, lecciones de forofismo, feminismo y un montón de ismos más a quienes no sabiendo ni un solo nombre del equipo titular femenino (no digamos lo que es un fuera de juego), vienen a dar la matraca con la gabarra, la equidad, la igualdad de trato, la paridad salarial y un montón de temas más cuando conviene poner en el foco sus propios intereses y no en los de las jugadoras, que ya están ellas mismas para reivindicarlo y sacar los entrenamientos y partidos adelante. Aquellos días en los que ganaron el título más meritorio de su historia, en mi humilde opinión, sirvieron para retratar a la ingente cantidad de posers, bocachanclas y aprovechados que hay en esta sociedad de 140 caracteres y fotos de Instagram.

gabarra

Esta temporada y a medio plazo no parece que pueda caer un título de Liga ante el colosal dominio de un Barça y un Atlético que, a la par que el Madrid, han destinado pasta y medios en cantidades considerables. Y desgraciadamente eso hará, como es normal en todo equipo deportivo, que la atención decaiga. ¿Quizá es ahora cuando más apoyo necesitan? Las jugadoras y los 200 de Lezama nos esperan en la grada, sobre todo a ti, Idoia Mendia. Y también a todos los que firmaron en change.org por la gabarra. Hipócritas.

Héroes y villanos

*Ronald McDonald, corresponsal de Alabinbonban para Russia World Punch 2018

Ya el mismo título deja a las claras por dónde irán los tiros en esta última crónica de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia del año que viene. Y al ser la última, vamos a hacer una especie de carrusel con los dos últimos partidos de fenianos y caledonios, con final feliz para los primeros y triste, muy triste, para los segundos.

Como decía aquel viejo chiste, primero os contamos las malas noticias y luego, las buenas.

ESCOCIA

Escocia 1 – Eslovaquia 0 (5/10/17): Las dos últimas victorias habían devuelto la esperanza a la tropa de Gordon Strachan. Pero esa esperanza debía venir acompañada de victorias en los dos partidos restantes, siendo el primero la visita de Eslovaquia a Hampden Park, el principal rival y el que a la postre se llevaría el gato al agua acabando en segundo puesto.

Y parece que Caledonia salió mentalizada desde el principio, ya que se cascaron el que probablemente haya sido su mejor partido de esta fase de grupos. Cierto es que la expulsión del eslovaco Mak en el minuto 23 (hay que ser membrillo para simular un penalty cuando ya tienes una amarilla) ayudó lo suyo, pero sería injusto reducir a esto la superioridad local: Escocia fue mejor jugando contra once y contra diez. Sin embargo, a pesar del dominio y las ocasiones, se llegó sin goles al descanso.

En la segunda mitad este dominio se acentuó aún más, pero la pelotita seguía sin querer entrar: Martin disparó al larguero, poco después Griffiths hizo lo propio, entre estas ocasiones el portero visitante se lució ante otros dos o tres goles cantados, la Tartan Army que se desesperaba y el tiempo apremiaba. Y como a este equipo le van las emociones fuertes y le pasan más cosas que a Rompetechos en una ferretería, hubo que esperar al minuto 89 para, por fin, ver el ansiado y vital gol, aunque tuviera que ser en propia puerta a cargo de Skrtel -viejo conocido en Anfield- tras galopada y posterior centro de Anya, que había salido de refresco en la segunda parte, como suele ser habitual. Visto lo negados que estuvieron los locales de cara al gol, parece que fue la única manera de que el balón entrara… y casi lo vuelve a parar Dubravka, el mejor de los eslovacos sin duda alguna.

Escocia conseguía así una victoria in extremis, una victoria que nunca debió haber costado tanto ya que hizo méritos más que suficientes para ganar holgadamente, pero es que quizás radiquen aquí todos o algunos de sus males: Que pierdas cuando juegas mal o regular y que para ganar tengas que sufrir como un perro, incluso jugando bien al fútbol. En fin, el caso es que la crucial victoria, unida a la derrota de Eslovenia en Wem-be-ley (¿la primera vez que se celebraría una victoria inglesa en Hampden?) dejaba a Escocia en segunda posición, dependiendo sólo de ellos el pase a la repesca. Siguiente y última parada, Eslovenia.

Eslovenia 2 – Escocia 2 (8/10/17): Cuando más se necesitaba la respuesta del equipo, llegó el petardazo final, un partido absolutamente infumable, indigno de un equipo que se jugaba el pase a una repesca que les podría llevar a la primera cita internacional en veinte años. Y para más inri, ante un rival que no se jugaba nada, ya que sólo un milagro -que, por supuesto, no se dio- podría darles el segundo puesto del grupo. Así que, ¿cómo es posible que un equipo que venía de menos a más y que se jugaba lo que se jugaba fuera muy inferior a un equipo cuyos jugadores pensarían más en la playa adonde ir el verano que viene? Pues eso es exactamente lo que pasó. Eslovenia fue siempre superior, en todo menos en el resultado, con un empate a dos final a todas luces injusto viendo los méritos de unos y otros. Cierto es que durante varios minutos Caledonia estuvo clasificada, gracias al gol de Griffiths (de los pocos que se salvan de la quema) mediada la primera parte, pero esto sólo fue un espejismo pues la segunda mitad fue directamente para meter en una caja fuerte y tirar la llave y la propia caja fuerte al más profundo de los océanos, donde el hombre no haya llegado jamás. Ya incluso antes del empate a uno, Gordon había tenido que emplearse a fondo para evitar los goles locales. Si contra Inglaterra en Hampden fue uno de los máximos culpables de que volaran dos puntos sobre la bocina, el domingo se erigió en salvador… pero claro, cuando tu defensa te deja vendido, pues ni con Arconada bajo palos. Así sucedió en los dos goles eslovenos en veinte minutos, los dos a balón parado y los dos pésimamente defendidos, el primero en una falta que al rematador sólo faltó que le hicieran un aurresku de honor, y el segundo, tras un corner en el que Bezjak marcaba por segunda vez en la noche con un hábil disparo sin oposición a la altura casi del área pequeña. Ignominioso.

¿Y qué pasó con Escocia? Lo más triste: Ni un atisbo de reacción, un equipo sin rumbo, ni dirección, ni sentido alguno, que pululaba por el campo sin ninguna convicción (y eso que quedaban 20 minutos tras el 2-1). Los miles de escoceses que se trasladaron hasta allí no debían dar crédito de lo que estaban viendo: ¿Dónde estaba su equipo? Por eso fue casi milagroso que lograran el empate a última hora -otra vez- que, aunque no sirviera de nada, evitó el ridículo de perder contra un rival que, repetimos, no se jugaba nada. Si acaso, al menos pudo dar un poco de emoción a los minutos finales, pero parecía que ni los jugadores se lo creían, como si el empate se lo hubieran encontrado, en vez de que lo hubieran buscado.

Escocia ponía punto final a su intento de llegar a Rusia de la peor de las maneras, con una pájara tan inesperada como injustificable, poniendo en duda tanto a la plantilla, como al bueno de Strachan, que algo nos dice que tiene la horas contadas en el banquillo. Siga o no, el horizonte es desolador.

IRLANDA

Eire 2 – Moldavia 0 (6/10/17): Si Escocia se presentaba con la moral reforzada en esta recta final, a Eire le pasaba lo opuesto. Tras realizar una notable liguilla, las cosas se habían torcido en los dos últimos partidos. Pero la gran diferencia radica en que mientras los irlandeses se mentalizaron de verdad, sus hermanos escoceses, no.

El primer escollo pasaba por ganar sí o sí en Dublín el pasado viernes a Moldavia, rival ya deshauciado y luego esperar algún pinchazo de sus rivales, Serbia y Gales. El guión se cumplió por parte feniana y galesa ganando sus partidos, no así Serbia que, contra pronóstico, perdió en Austria a última hora (3-2).

A Eire le salió el partido soñado: Encarrilar pronto el asunto, tener al fin un encuentro sin sobresaltos y reservar fuerzas para el acto final en Cardiff. Antes de cumplirse los dos minutos de partido, Murphy adelantó a los locales. Y a los veinte, el propio Murphy anotó el segundo con un gran cabezazo. A partir de ahí, ver pasar el tiempo y no forzar la máquina más de la cuenta, ya que no se esperaba que Moldavia plantara cara, como así sucedió. En definitiva, un partido que no pasará al libro de oro del fútbol, pero que firmaría cualquiera que estuviera en el pellejo de los irlandeses. Estaba claro que lo gordo vendría tres días después en Gales, cosa que entendieron perfectamente tanto jugadores como los aficionados que acudieron al Aviva. Tocaba guardar energías.

Gales 0 – Eire 1 (9/10/17): Tras la derrota de Serbia en la anterior jornada, Gales se presentaba ante los suyos en un Cardiff City Stadium hasta la bandera, incluidos algunos miles de irlandeses que aportaron, y mucho, a un electrizante ambiente que nos retrotrajo a ese fútbol de antaño que tanto añoramos y que ya se palpó desde los prolegómenos con los himnos entonados a pleno pulmón. Los galeses lo tenían (casi) todo de cara: Jugando en casa, valiéndoles tanto la victoria como el empate, incluso con opciones de quedar primeros de grupo y, siendo honestos, practicando el mejor fútbol que se pueda ver en las islas a nivel de selecciones a día de hoy. A Eire, por contra, sólo le valía la victoria para ir a la repesca. Quizás esta simplificación de opciones hizo que los fenianos salieran con las ideas bien claras. Sea como fuere, el caso es que se marcaron un partido de lo más serio, disciplinado y sufrido, defendiendo como gato panza arriba cuando tocó y maximizando sus pocas ocasiones arriba, como era de esperar ante un partido de tanta trascendencia.

A pesar de la más que sensible baja de Bale por lesión, Gales entró mejor al partido aplicando esa máxima tan atractiva de “la mejor defensa es un buen ataque”. Ciertamente, el secreto galés radica en la posesión como mejor arma para defenderse. Lejos de poner el autobús y dar el balón al rival, llevaron la iniciativa del partido desde el pitido inicial. Lo que pasa es que enfrente se encontraron con unos tipos que vinieron con el cuchillo entre los dientes, pero que tampoco pusieron el autobús bajo la portería de Randolph, muy seguro durante los 90 minutos. No en vano, el empate no les valía. Por tanto, la consigna era doble: seriedad atrás pero había marcar.

Con estos mimbres, el partido se tradujo en constantes idas y venidas, un ritmo frenético, pero no muchas ocasiones. Y claro, estos arrebatos calaron en unas gradas totalmente implicadas en la causa. Si los irlandeses se soltaban con un estruendoso “Fields of Athenry”, la parroquia local respondía con su solemne himno “Land of my fathers”. Maravilloso.

La segunda parte comenzó de manera similar a la primera, con Gales apretando pero, esta vez, llegando con más peligro a portería. Es aquí cuando emergió la figura de Randolph, especialmente cuando mandó a corner un cabezazo a bocajarro en la mejor jugada trenzada por Gales.

Sólo cuatro minutos después, en el 57, llegó el momento no sólo de la noche sino de toda la fase para Eire. Los acontecimientos se desarrollaron tal que así: Hennessey saca en corto de portería hacia el capitán Ashley Williams. Hendrick va como un jabato a presionar provocando que el galés se haga un lío y acabe perdiendo el balón. Cuando éste parece que va a salir por banda, el bravo irlandés consigue meter la punta de su bota lo justo consiguiendo milagrosamente que el balón avance paralelo a la línea de cal de la banda derecha ante la atenta mirada del linier. El esférico sigue en juego pero ahora se acerca a la línea de fondo. Hendrick no se rinde y consigue centrar en un titánico esfuerzo que bien merece una estatua en la plaza de su pueblo. El forzado centro sale más bien raso. Pilla a contrapie a un compañero, luego a otro, pero desde atrás aparece James McClean. A eso de la altura del punto de penalty, no se lo piensa dos veces y suelta de primeras un brutal derechazo, uno de esos disparos que pueden acabar tanto en el Mar Báltico como al fondo de la red. Pero esto no se reduce a una cuestión de mero azar, no. McClean tiene un gran disparo, ya lo había demostrado en anteriores ocasiones y, esta vez, no lo fue menos. El balón entró como una flecha pillando a Hennessey con el pie cambiado. Golazo de fe y los irlandeses desplazados a Cardiff enloquecen. En el plano televisivo de sus celebraciones puede verse una tricolor irlandesa con el texto “Believe” (“Creed”). ¡Cuánta razón!

Quedaba media hora larga de partido y el escenario cambiaba por completo. Ahora Eire estaba en la repesca y Gales en la calle. Y es aquí cuando el partido adquiere una épica que no recordábamos en mucho tiempo. Los galeses se lanzan a tumba abierta a por el empate, pero ahora de manera más desordenada, fruto de las prisas y/o los nervios. Eire ahora sí que se repliega -no queda otra- y empieza a achicar balones por lo civil o por lo criminal, mostrando todos los jugadores una solidaridad digna de mención. De hecho, este orden, esta disciplina, esta solidaridad tiene su efecto, ya que a pesar del asedio, Gales apenas consigue crear ocasiones claras, aunque es evidente que el gol puede llegar en cualquier momento cuando el bombardeo de balones a la olla es ya total. Si no fuera porque no somos espectadores neutrales, no nos importaría que el partido durara más, mucho más, ya que la lucha y la épica que se estaban dando en el césped eran impresionantes.

Al final, y tras cinco minutos de descuento (que encima acabaron siendo seis), el partido-batalla termina ante el jolgorio de unos y enorme tristeza de otros. Si hubiera justicia en esto del fútbol, el lunes debieron clasificarse ambos equipos, pero sólo había sitio para uno. Y ese fue el que mejor supo leer (y sufrir) el partido.

Ah, por cierto, no podemos pasar por alto una polémica surgida hace unos días, cuando la televisión pública irlandesa (RTE) tuvo la desvergüenza de mostrar en televisión un mapa de Irlanda donde habían desaparecido por completo los seis condados del norte, como si se los hubiera tragado el mar. Cierto es que tuvieron que pedir disculpas unos días después. Vale, pero aunque suene ventajista, no está de más recordar a los mandamases de RTE que si su país está en la repesca es gracias a un jugador natural de esa parte del país que desapareció “misteriosamente” del mapa. James McClean es tan jodidamente irlandés como una botella de Jameson. A ver si ahora les queda claro.

De momento, toca esperar rival en un sorteo a celebrarse el 17 de octubre. La batalla de Cardiff tendrá continuidad. Al fin y al cabo, esto es “The rocky road to Russia”.

Los ocho clasificados:

– Croacia

– Dinamarca

– Eire

– Grecia

– Italia

– Irlanda del Norte

– Suecia

– Suiza

*NOTA: Finalmente, Eslovaquia tampoco estará en los play-offs, al haber terminado como el peor segundo de los nueve grupos correspondientes a la zona UEFA.

*NOTA II: Por favor, que no se tome esto como un consuelo para los escoceses…

Asamblea Vertical, y dos chispazos de luz

Era previsible. Un presupuesto millonario, con cifras de beneficio abrumadoras y con un discurso único y uniformador como eje, la directiva encabezada sobre el papel por Josu Urrutia aprobó una vez más su examen menos exigente, el intrascendente trámite en que han convertido una asamblea de compromisarios que parece una tertulia de 13TV.

No faltaron los clásicos, las peroratas interminables, las vergonzosas alusiones al estatus social y a los estudios de los presentes, las frikadas insoportables y en definitiva, las mil y una maneras de hacer el ridículo más espantoso en un atril mientras personajes con el culo bien pelado como Aldazabal o Uribeetxebarria se tenían que estar descojonando de la risa. No así Josu, que otra vez respondía con muecas, poca cintura, y la actitud de un chiquillo a cada pregunta, fuera incómoda o no. ¿Es posible que no se dé cuenta de las conspiraciones a su alrededor y que la única figura que se quema es la suya?

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Reunión de compromisarios de ICHH para preparar la Asamblea General con Borja Merino y Alberto Rey en el centro. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)

La buena noticia fue la irrupción de la ICHH con varios discursos impecables, torpemente contrarrestados con eufemismos, generalismos y despejes a la tribuna. Una respuesta reaccionaria, como nos tienen acostumbrados, a unas demandas lógicas, racionales y bien argumentadas de un colectivo que cada día suma más apoyos y que está dando forma a una disidencia que tendrá que ser tenida muy en cuenta sí o sí, con esta directiva o con cualquier otra. Harían bien en escuchar Aldazabal, Corres y demás, y también sus tentáculos en la asamblea, el partido guía y los medios de comunicación.

 

Por otro lado, la plataforma Athletic Danontzat presentaba varias propuestas para aumentar la participación del socio en el devenir del club. Propuestas que quedaron en la orilla ante el rodillo de la directiva, que ni escucha, ni discute, ni reforma. Urrutia no acepta envites, es de órdago a mayor.

El modelo de compromisarios está agotado y su legitimidad cada vez más en duda. Obedece a ciertos intereses partidistas y su única inercia es reproducirse y retroalimentarse. Un modelo muy deficiente de democracia, pero, a tenor de lo reiterado ayer, en Ibaigane para cambiar una bombilla se necesita modificar previamente los estatutos. Y es que “no podemos retorcer los estatutos para que digan lo que no dicen”. Lo dijo Aldazabal, y disimuló perfectamente la satisfacción que le producía en su fuero interno.

Sacó pecho Urrutia diciendo que su propia junta directiva impulsó cambiar los estatutos. Alguien le recordó que el fallido intento se hizo deprisa y corriendo y que desde aquello el proyecto coge polvo en algún cajón perdido. Valentía, le pidieron, y Urrutia se enrabietó, porque la acusación tenía razón. Es absolutamente más cómodo no hacer nada y escudarte en los estatutos, esa sagrada escritura que vela por el club y sus socios. Así se entiende mejor que no hagas absolutamente nada al respecto toda vez que tu propuesta, supuestamente independiente, no ha vencido.

Nadie cede, y menos esta junta, por eso resulta pueril que Urrutia acuse a un socio de hacer diferencias. “No me ha gustado ni el tono ni eso de vosotros y nosotros”, vino a decirle el presidente. Como si él no fuera la parte visible de un bando bien definido. Como si la gestión de su junta no discriminara y trabajara únicamente por un modelo exclusivo del Athletic; no inclusivo con las capas populares y plegado, encima, a intereses político-económicos ajenos al club. “Yo no hago diferencias”, dijo. Y nosotros nos chupamos el dedo, Josu.

A esto podemos sumarle las muestras de populismo barato, sintetizable en frases huecas como “todos somos Athletic y queremos lo mejor para el club”, que no dejan de ser un modo de obviar y esquivar cualquier crítica; por si fuera poca la habilidad de los huesos dispuestos en la tarima en el arte de ejercer de frontón frente a las reclamaciones populares.

Más: socios de fuera de Euskal Herria tienen hasta el móvil de Josu. Toda una muestra de cercanía y campechanía. En fin, también Felipe VI saluda a la plebe desde palacio de ciento en viento y dice querer lo mejor para Cataluña mientras abraza la constitución. ¿Se entiende el símil, verdad?

En resumen, poco que añadir, un año más de sopor y cada día más alejados de una idea de club que cada vez se asemeja más al sindicato vertical. Los NODOs de la provincia, Deia y El Correo, afilan las espadas para la futura pugna por la presidencia mientras asistimos cansados a la muerte en vida de nuestro Athletic utópico. El suyo, por desgracia, está muy vivo.

Más info:

http://bilbotarra.naiz.eus/es/info_bilbotarra/20171004/ichh-se-organiza-para-reivindicar-una-grada-popular-potente-y-que-se-escuhe-su-voz-en-la-asamblea

 

Pitos y exigencias

Tras la debacle de EL y el esperpento malagueño, la pitada en San Mamés fue monumental. Como tantas otras, cabe añadir. Si bien la afición se mostró un tanto histriónica y recordó a otros momentos como aquella pitada a Jabo Irureta, no se le puede echar siempre en cara la actitud, al fin y al cabo el único terreno en el que es soberana a día de hoy es en este asunto.

Conviene recordarlo después de las declaraciones de Laporte y San José. Sí, lo ideal es pitar al equipo al acabar el partido, no durante, que puede ser contraproducente. Pero si estuviéramos en un club ideal y el mundo de la piruleta, los jugadores del Athletic, que no sabemos muy bien si son conscientes de los privilegios que tienen, no se borrarían de partidos asequibles, no se dejarían comer la tostada por dar un partido por ganado, no exigirían sueldos de superestrella con rendimientos mediocres y no se ganarían tarjetas rojas por chiquilladas que cuestan puntos. Y sobre todo, no darían lecciones de comportamiento a una afición que brega con unos precios altísimos, unos horarios indignos y, en el caso de la grada popular, unas condiciones más propias de una cárcel que de un estadio de fútbol.

Quizá, ya que exigen tanto a la afición, deberían dar algo en contrapartida. Un gesto, un compromiso con alguna causa. Y mira que lo tienen fácil. Ya que ellos chantajean al club a la hora de las renovaciones estirando la cuerda hasta límites que rozan la falta de respeto a la afición, se lo ponemos a huevo (como los córners de Beñat) y les damos a elegir entre estas causas:

  • Apoyar la causa de la grada popular.
  • Ya que necesitan tanto apoyo para jugar bien, quizá podrían exigir al club que reinstaure los abonos para la juventud.
  • Exigir acabar con unos horarios que vacían los estadios y derribar la tiranía de las TVs
  • Acabar con los patrocinios de casas de apuestas y compañías de venta de bebidas alcohólicas.
  • Que los VIP devuelvan sus localidades a los socios de tribuna.
  • Que el Athletic deje de ser el brazo futbolístico de la burguesía vizcaína.
  • Etc, etc…

 

Como ven, hay muchas. Tampoco es tanto pedir cuando un socio como yo mismo no pudo acudir ayer al estadio por motivos laborales, aunque bien podrían haber sido personales, o económicos. Y menos mal, porque si llego a acudir y me trago lo que se tragó ayer la afición en un partido de pago, me habría costado mucho no pitar el enésimo balón colgado a ninguna parte.

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Nosotros les damos apoyo incondicional, viajamos a sitios donde a veces nos jugamos el pellejo, en definitiva, nos dejamos la pasta y la garganta a costa de otros planes. Y pagamos religiosamente, de media, una cuota escandalosamente alta que viene a cubrir parte de sus sueldos cada vez más estratosféricos. Qué mínimo que tener algo de prudencia y humildad en las declaraciones. Jugadores como Gurpegi o Iraola fueron despedidos con honores, entre otras cosas, por su compromiso y saber estar. Ganarse el respeto de la afición se hace a diario y desde luego no dando lecciones sentado en un Porsche Panamera que cuesta más que  5 sueldos anuales de cualquier hincha. El Beti Zurekin es con el club, la institución, el equipo, el conjunto, la colectividad, nunca de manera individual como hacen otros con sus Messis y Cristianos y es, en esencia, una de nuestras virtudes. Deberían tenerlo en cuenta…

LOS HINCHAS PRIMERO

Una hamburguesería para San Mamés Barria

Fuentes de toda solvencia consultadas por este medio aseguran que el Athletic, mediante la sociedad San Mames Barria, tiene previsto acometer un nuevo proyecto estratégico a fin de consolidar la internacionalización del nuevo estadio como “Gune Gastronomiko de Bizkaia”, tras comprobar el reclamo que suscita el restaurante San Mamés Jatetxea (https://goo.gl/JbCFng)

Se trata, más concretamente, de abrir un flamante Burger King en el espacio que actualmente ocupa el palco premium en la tribuna norte. A pesar de que la junta directiva que preside Josu Urrutia se muestra reticente a desvelar públicamente la ocupación e ingresos del anillo VIP, su núcleo duro (Aldazabal, Corres, Berasategi, quienes realmente ostentan el poder en la sombra) es consciente de que dicho sector está absolutamente infrautilizado. Temen que dicha gestión pueda pasarles factura en un futuro cercano, en caso de que alguno de ellos decidiera dar el salto a la presidencia o integrar una nueva plancha electoral, pues es evidente que Urrutia, cada vez más desacreditado y ya totalmente amortizado, no apurará sus opciones de continuar en la dirigencia.

Borrikin

La inminente apertura del Burger King supone, asimismo, un golpe a ese minúsculo sector de la afición que recurrentemente había venido criticando una supuesta elitización del club, a cuenta de los palcos VIP, los precios en entradas, viajes en chárter, museo, jatetxe, camiseta y tienda oficial, así como la carestía a la hora de hacerse socio y la inexistencia de abonos para jóvenes. La junta entiende que abrir un Burger King es un gesto social para con los aficionados de bolsillo menos pudiente. Un Athletic para todos, en definitiva.

La decisión, empero, ha sido bien meditada. Previamente, infinidad de proyectos han sido descartados, entre ellos destinar el espacio a las necesidades de los vecinos de Basurto y Olabeaga o ampliar la grada de animación reubicando en dicha tribuna a los socios afectados. Esta última opción fue desechada al entender que los socios de la ICHH ya están debidamente subvencionados para, encima, lo poco que animan.

El proyecto de San Mamés Burger King Jatetxea será implementado por un lado por IDOM, que ha prometido un local sin goteras, y por Balzola, que ha asegurado la finalización de las obras para dentro de, exactamente, un mes.

Es tal la minuciosidad del plan que este medio puede desvelar algunos de sus detalles más jugosos. La decoración del local combinará la tradición americana de la cadena de comida rápida con elementos zurigorris. Sin embargo, lo más reseñable reside en la calidad de la carne, auténticamente Eusko Label y conforme a la particular filosofía del club rojiblanco. Las hamburguesas serán confeccionadas sólo con vacas nacidas o formadas en Euskal Herria. Entran dentro, eso sí, las reses nacidas en Barcelona, Logroño, Agen o Costa de Marfil siempre que hayan llegado a los pastos de Lezama a una edad máxima de 16 años.

Unas hamburguesas que cambiarán sus habituales nombres por leyendas rojiblancas de ayer y hoy. Así, la viuda pasará a llamarse Kike Sola, la doble con bacon será Stepi Burguer y la vegana (que ni es burguer ni es nada) se denominará Lamikiz. Además, reputados cocineros trabajan contrarreloj ideando una hamburguesa de raíz más vasca si cabe. Sería la hamburguesa conocida como bakalao-bakalao. Pero no sólo eso: los socios tendrán un descuento del 5% en nuggets y patatas fritas, mientras los simpatizantes y patronos de la Fundación contarán con una sala en exclusiva para ellos, donde podrán reflexionar sobre el fútbol contemporáneo. Dicha sala estará engalanada con un rótulo en el que se podrá leer: “Piensa, pero no cambies nada”. El lema será traducido al euskara y latín, lenguas muertas que dan solera y visten mucho. Por cierto, la Fundación fue consultada para el proyecto pero su opinión, un silencio traducible como “ni sí, ni no, ni todo lo contrario”, no fue tenida en cuenta. De todos modos, la junta directiva le ha encomendado seguir desviando la atención del aficionado biempensante mediante sus habituales proyectos. Por último, suena Michel para engrosar la lista de exjugadores amigos que, vía Fundación, reciben su nómina del club.

Por otro lado, Aburto y Rementería ya han calculado el impacto que el nuevo restaurante tendrá en el turismo. “Lloverán euros, mearemos colonia”, se les oyó decir fuera de micro, mientras mandaban desalojar el enésimo gaztetxe, concretamente esta vez el de Deusto. La junta directiva, por su parte, ha declinado dar cifras exactas, pero estima que las ganancias pueden oscilar entre 10.000 euros y trece billones, dependiendo del apetito que deje el resultado y la hora que elija Tebas para el partido.

La medida contentará, claro está, a la juventud local. Todo aquel interesado en trabajar en el San Mamés Burger King Jatetxea debe mandar su currículum con foto actualizada al ayuntamiento de Berango, a la atención de la alcaldesa María Isabel Landa (PNV), que con suma bondad y amabilidad tiene a bien intermediar entre el paro juvenil y un sector al alza como es el de la hostelería, en el que con tesón, perseverancia, rodilleras y suavidad uno puede ascender rápidamente; quién sabe si, en este caso, a txapelgorri o lateral izquierdo titular.

Entretanto, la masa social se muestra, como siempre, dividida. Según un socio, “esto está muy bien, así ni mi amatxu ni mi novia tienen que hacerme el bocadillo”. Otro hincha coincide en que “es fenomenal, porque traerá muchísimo dinero y así podremos fichar finalmente a Monreal. Además, es mejor que anunciar, qué sé yo, prostíbulos. ¿Cómo? ¿Que ya se hace? Pues no sé, casas de apuestas y alcohol. ¿Que también? Joder, cómo estamos, menuda fiesta”. Los hay contrarios al nuevo restaurante, claro. “Esta marranada devaluará mi palco VIP. ¿A dónde vamos a llegar?”. Como ven, nunca llueve a gusto de todos.

La TV, Tebas y Urrutia nos echan de San Mamés

Quién nos iba a decir a las 16 de la tarde de ayer que durante un partido de liga contra el Girona acabaríamos abandonando el estadio como lo hicimos. Ya al entrar, pudimos comprobar que se había instalado una plataforma de TV justo en la zona donde se cuelgan las pancartas de las peñas de la ICHH, en el vomitorio del 110. No presagiaba nada bueno, la verdad, y era la primera noticia que teníamos los ahí presentes de esta situación.

Tras 20 aburridos minutos de fútbol, el movimiento de pinganillos confirmó los peores presagios. A que se lía otra vez. Pues dicho y hecho. La seguridad de San Mamés, por orden de la directiva y con unas maneras que dejan mucho que desear, ordenaba dejar de ondear ipso facto las banderas que la misma directiva permite (y exige) ondear (según sus normas de seguridad que parecen las pruebas de acceso a Princeton). El motivo, que tapaban la cámara. La decisión de la grada, quitar las pancartas y las banderas y abandonar sus localidades. Lógicamente. La secuencia pormenorizada de los hechos está bien descrita en esta cuenta de Twitter: https://twitter.com/laugaren

Y es que uno se queda atónito ante este nuevo ataque. No contentos con desterrarnos a una esquina ridícula después de robarnos nuestras localidades de siempre para venderlas al mejor postor y tratarnos como si fuéramos cabezas de ganado, las condiciones para mantenernos en la grada son cada vez más asfixiantes y draconianas. Desde el cacheo-violación a la policía del cántico. Y ahora una cámara de TV puede imponer lo que deben hacer 800 socios en su localidad sin comunicación previa. Lo siguiente no sabemos qué será, pero vista la escalada, miedo nos da. Es el enésimo atropello que esta directiva efectúa contra todos nosotros. y la lista es larga. Pero merece la pena recordar algunos de ellos que se asemejan y contradicen el comunicado de la web oficial, a saber: intento de robo de pancarta legal en partido europeo, amenazas contra portadores de imágenes de Iñigo Cabacas y retirada, multas a aficionados por camisetas que no gustaban a la Ertzaintza, prohibición de pancarta con el lema BILBO, etc…

Es decir, lo de ayer no es nuevo y viene precedido de una auténtica campaña para echar a lo que queda de las gradas de pie de San Mamés. Por puro prejuicio económico y político, cabe añadir. Así de crudo y de claro. Pasito a pasito lo están consiguiendo y lo de ayer puede constituir el definitivo punto de inflexión. Porque la cosa no quedó ahí. Hubo que aguantar cómo un despliegue de dos filas de seguratas amenazaban con multas, para luego comprobar que en la puerta 13 se empezaban a concentrar ertzainas por si tenían que abrir alguna cabeza (más). Y eso que no hubo ni medio incidente más allá de algunos cánticos contra Urrutia.

CamaraFan

Si algo tan básico como ondear una bandera implica una respuesta tan desproporcionada, ¿qué podemos esperar en un futuro? Pues lo que ya tenemos. Un estadio muerto lleno de zombies que consumen en los ambigús y compran en la tienda oficial y que parecen ignorar o prefieren olvidar lo que San Mamés y el Athletic representaron en su día, hace no tanto tiempo, y que se suman a la cohorte de colaboracionistas de régimen que se despachan a gusto en redes sociales y foros haciendo de hasbará de la directiva con mentiras. Eso sí, en el 124 unas pocas decenas de animosos hinchas siguen rodeados de varios cientos de jetas. Ante eso, ni mú, lo que evidencia que estamos en la diana por razones extrafutbolísticas. Los hinchas de grada somos una especie en extinción en Bilbao, una voz extemporánea que molesta a los de arriba y que quieren aplastar a toda costa para dar paso a su visión unificadora, rentable y televisada de club como producto y espectador como consumidor. Solo hay que comparar el San Mamés combativo de la semifinal de Copa del 86 con el aséptico escenario del 2017.

Por muchos fantasiosos comunicados que saquéis en la web del club, la realidad es la que es y vendéis a vuestra hinchada por 30 monedas de plata. Y nos tendréis delante.

¡DIRECTIVA! ¡GRADICIDA!