Héroes y villanos

*Ronald McDonald, corresponsal de Alabinbonban para Russia World Punch 2018

Ya el mismo título deja a las claras por dónde irán los tiros en esta última crónica de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia del año que viene. Y al ser la última, vamos a hacer una especie de carrusel con los dos últimos partidos de fenianos y caledonios, con final feliz para los primeros y triste, muy triste, para los segundos.

Como decía aquel viejo chiste, primero os contamos las malas noticias y luego, las buenas.

ESCOCIA

Escocia 1 – Eslovaquia 0 (5/10/17): Las dos últimas victorias habían devuelto la esperanza a la tropa de Gordon Strachan. Pero esa esperanza debía venir acompañada de victorias en los dos partidos restantes, siendo el primero la visita de Eslovaquia a Hampden Park, el principal rival y el que a la postre se llevaría el gato al agua acabando en segundo puesto.

Y parece que Caledonia salió mentalizada desde el principio, ya que se cascaron el que probablemente haya sido su mejor partido de esta fase de grupos. Cierto es que la expulsión del eslovaco Mak en el minuto 23 (hay que ser membrillo para simular un penalty cuando ya tienes una amarilla) ayudó lo suyo, pero sería injusto reducir a esto la superioridad local: Escocia fue mejor jugando contra once y contra diez. Sin embargo, a pesar del dominio y las ocasiones, se llegó sin goles al descanso.

En la segunda mitad este dominio se acentuó aún más, pero la pelotita seguía sin querer entrar: Martin disparó al larguero, poco después Griffiths hizo lo propio, entre estas ocasiones el portero visitante se lució ante otros dos o tres goles cantados, la Tartan Army que se desesperaba y el tiempo apremiaba. Y como a este equipo le van las emociones fuertes y le pasan más cosas que a Rompetechos en una ferretería, hubo que esperar al minuto 89 para, por fin, ver el ansiado y vital gol, aunque tuviera que ser en propia puerta a cargo de Skrtel -viejo conocido en Anfield- tras galopada y posterior centro de Anya, que había salido de refresco en la segunda parte, como suele ser habitual. Visto lo negados que estuvieron los locales de cara al gol, parece que fue la única manera de que el balón entrara… y casi lo vuelve a parar Dubravka, el mejor de los eslovacos sin duda alguna.

Escocia conseguía así una victoria in extremis, una victoria que nunca debió haber costado tanto ya que hizo méritos más que suficientes para ganar holgadamente, pero es que quizás radiquen aquí todos o algunos de sus males: Que pierdas cuando juegas mal o regular y que para ganar tengas que sufrir como un perro, incluso jugando bien al fútbol. En fin, el caso es que la crucial victoria, unida a la derrota de Eslovenia en Wem-be-ley (¿la primera vez que se celebraría una victoria inglesa en Hampden?) dejaba a Escocia en segunda posición, dependiendo sólo de ellos el pase a la repesca. Siguiente y última parada, Eslovenia.

Eslovenia 2 – Escocia 2 (8/10/17): Cuando más se necesitaba la respuesta del equipo, llegó el petardazo final, un partido absolutamente infumable, indigno de un equipo que se jugaba el pase a una repesca que les podría llevar a la primera cita internacional en veinte años. Y para más inri, ante un rival que no se jugaba nada, ya que sólo un milagro -que, por supuesto, no se dio- podría darles el segundo puesto del grupo. Así que, ¿cómo es posible que un equipo que venía de menos a más y que se jugaba lo que se jugaba fuera muy inferior a un equipo cuyos jugadores pensarían más en la playa adonde ir el verano que viene? Pues eso es exactamente lo que pasó. Eslovenia fue siempre superior, en todo menos en el resultado, con un empate a dos final a todas luces injusto viendo los méritos de unos y otros. Cierto es que durante varios minutos Caledonia estuvo clasificada, gracias al gol de Griffiths (de los pocos que se salvan de la quema) mediada la primera parte, pero esto sólo fue un espejismo pues la segunda mitad fue directamente para meter en una caja fuerte y tirar la llave y la propia caja fuerte al más profundo de los océanos, donde el hombre no haya llegado jamás. Ya incluso antes del empate a uno, Gordon había tenido que emplearse a fondo para evitar los goles locales. Si contra Inglaterra en Hampden fue uno de los máximos culpables de que volaran dos puntos sobre la bocina, el domingo se erigió en salvador… pero claro, cuando tu defensa te deja vendido, pues ni con Arconada bajo palos. Así sucedió en los dos goles eslovenos en veinte minutos, los dos a balón parado y los dos pésimamente defendidos, el primero en una falta que al rematador sólo faltó que le hicieran un aurresku de honor, y el segundo, tras un corner en el que Bezjak marcaba por segunda vez en la noche con un hábil disparo sin oposición a la altura casi del área pequeña. Ignominioso.

¿Y qué pasó con Escocia? Lo más triste: Ni un atisbo de reacción, un equipo sin rumbo, ni dirección, ni sentido alguno, que pululaba por el campo sin ninguna convicción (y eso que quedaban 20 minutos tras el 2-1). Los miles de escoceses que se trasladaron hasta allí no debían dar crédito de lo que estaban viendo: ¿Dónde estaba su equipo? Por eso fue casi milagroso que lograran el empate a última hora -otra vez- que, aunque no sirviera de nada, evitó el ridículo de perder contra un rival que, repetimos, no se jugaba nada. Si acaso, al menos pudo dar un poco de emoción a los minutos finales, pero parecía que ni los jugadores se lo creían, como si el empate se lo hubieran encontrado, en vez de que lo hubieran buscado.

Escocia ponía punto final a su intento de llegar a Rusia de la peor de las maneras, con una pájara tan inesperada como injustificable, poniendo en duda tanto a la plantilla, como al bueno de Strachan, que algo nos dice que tiene la horas contadas en el banquillo. Siga o no, el horizonte es desolador.

IRLANDA

Eire 2 – Moldavia 0 (6/10/17): Si Escocia se presentaba con la moral reforzada en esta recta final, a Eire le pasaba lo opuesto. Tras realizar una notable liguilla, las cosas se habían torcido en los dos últimos partidos. Pero la gran diferencia radica en que mientras los irlandeses se mentalizaron de verdad, sus hermanos escoceses, no.

El primer escollo pasaba por ganar sí o sí en Dublín el pasado viernes a Moldavia, rival ya deshauciado y luego esperar algún pinchazo de sus rivales, Serbia y Gales. El guión se cumplió por parte feniana y galesa ganando sus partidos, no así Serbia que, contra pronóstico, perdió en Austria a última hora (3-2).

A Eire le salió el partido soñado: Encarrilar pronto el asunto, tener al fin un encuentro sin sobresaltos y reservar fuerzas para el acto final en Cardiff. Antes de cumplirse los dos minutos de partido, Murphy adelantó a los locales. Y a los veinte, el propio Murphy anotó el segundo con un gran cabezazo. A partir de ahí, ver pasar el tiempo y no forzar la máquina más de la cuenta, ya que no se esperaba que Moldavia plantara cara, como así sucedió. En definitiva, un partido que no pasará al libro de oro del fútbol, pero que firmaría cualquiera que estuviera en el pellejo de los irlandeses. Estaba claro que lo gordo vendría tres días después en Gales, cosa que entendieron perfectamente tanto jugadores como los aficionados que acudieron al Aviva. Tocaba guardar energías.

Gales 0 – Eire 1 (9/10/17): Tras la derrota de Serbia en la anterior jornada, Gales se presentaba ante los suyos en un Cardiff City Stadium hasta la bandera, incluidos algunos miles de irlandeses que aportaron, y mucho, a un electrizante ambiente que nos retrotrajo a ese fútbol de antaño que tanto añoramos y que ya se palpó desde los prolegómenos con los himnos entonados a pleno pulmón. Los galeses lo tenían (casi) todo de cara: Jugando en casa, valiéndoles tanto la victoria como el empate, incluso con opciones de quedar primeros de grupo y, siendo honestos, practicando el mejor fútbol que se pueda ver en las islas a nivel de selecciones a día de hoy. A Eire, por contra, sólo le valía la victoria para ir a la repesca. Quizás esta simplificación de opciones hizo que los fenianos salieran con las ideas bien claras. Sea como fuere, el caso es que se marcaron un partido de lo más serio, disciplinado y sufrido, defendiendo como gato panza arriba cuando tocó y maximizando sus pocas ocasiones arriba, como era de esperar ante un partido de tanta trascendencia.

A pesar de la más que sensible baja de Bale por lesión, Gales entró mejor al partido aplicando esa máxima tan atractiva de “la mejor defensa es un buen ataque”. Ciertamente, el secreto galés radica en la posesión como mejor arma para defenderse. Lejos de poner el autobús y dar el balón al rival, llevaron la iniciativa del partido desde el pitido inicial. Lo que pasa es que enfrente se encontraron con unos tipos que vinieron con el cuchillo entre los dientes, pero que tampoco pusieron el autobús bajo la portería de Randolph, muy seguro durante los 90 minutos. No en vano, el empate no les valía. Por tanto, la consigna era doble: seriedad atrás pero había marcar.

Con estos mimbres, el partido se tradujo en constantes idas y venidas, un ritmo frenético, pero no muchas ocasiones. Y claro, estos arrebatos calaron en unas gradas totalmente implicadas en la causa. Si los irlandeses se soltaban con un estruendoso “Fields of Athenry”, la parroquia local respondía con su solemne himno “Land of my fathers”. Maravilloso.

La segunda parte comenzó de manera similar a la primera, con Gales apretando pero, esta vez, llegando con más peligro a portería. Es aquí cuando emergió la figura de Randolph, especialmente cuando mandó a corner un cabezazo a bocajarro en la mejor jugada trenzada por Gales.

Sólo cuatro minutos después, en el 57, llegó el momento no sólo de la noche sino de toda la fase para Eire. Los acontecimientos se desarrollaron tal que así: Hennessey saca en corto de portería hacia el capitán Ashley Williams. Hendrick va como un jabato a presionar provocando que el galés se haga un lío y acabe perdiendo el balón. Cuando éste parece que va a salir por banda, el bravo irlandés consigue meter la punta de su bota lo justo consiguiendo milagrosamente que el balón avance paralelo a la línea de cal de la banda derecha ante la atenta mirada del linier. El esférico sigue en juego pero ahora se acerca a la línea de fondo. Hendrick no se rinde y consigue centrar en un titánico esfuerzo que bien merece una estatua en la plaza de su pueblo. El forzado centro sale más bien raso. Pilla a contrapie a un compañero, luego a otro, pero desde atrás aparece James McClean. A eso de la altura del punto de penalty, no se lo piensa dos veces y suelta de primeras un brutal derechazo, uno de esos disparos que pueden acabar tanto en el Mar Báltico como al fondo de la red. Pero esto no se reduce a una cuestión de mero azar, no. McClean tiene un gran disparo, ya lo había demostrado en anteriores ocasiones y, esta vez, no lo fue menos. El balón entró como una flecha pillando a Hennessey con el pie cambiado. Golazo de fe y los irlandeses desplazados a Cardiff enloquecen. En el plano televisivo de sus celebraciones puede verse una tricolor irlandesa con el texto “Believe” (“Creed”). ¡Cuánta razón!

Quedaba media hora larga de partido y el escenario cambiaba por completo. Ahora Eire estaba en la repesca y Gales en la calle. Y es aquí cuando el partido adquiere una épica que no recordábamos en mucho tiempo. Los galeses se lanzan a tumba abierta a por el empate, pero ahora de manera más desordenada, fruto de las prisas y/o los nervios. Eire ahora sí que se repliega -no queda otra- y empieza a achicar balones por lo civil o por lo criminal, mostrando todos los jugadores una solidaridad digna de mención. De hecho, este orden, esta disciplina, esta solidaridad tiene su efecto, ya que a pesar del asedio, Gales apenas consigue crear ocasiones claras, aunque es evidente que el gol puede llegar en cualquier momento cuando el bombardeo de balones a la olla es ya total. Si no fuera porque no somos espectadores neutrales, no nos importaría que el partido durara más, mucho más, ya que la lucha y la épica que se estaban dando en el césped eran impresionantes.

Al final, y tras cinco minutos de descuento (que encima acabaron siendo seis), el partido-batalla termina ante el jolgorio de unos y enorme tristeza de otros. Si hubiera justicia en esto del fútbol, el lunes debieron clasificarse ambos equipos, pero sólo había sitio para uno. Y ese fue el que mejor supo leer (y sufrir) el partido.

Ah, por cierto, no podemos pasar por alto una polémica surgida hace unos días, cuando la televisión pública irlandesa (RTE) tuvo la desvergüenza de mostrar en televisión un mapa de Irlanda donde habían desaparecido por completo los seis condados del norte, como si se los hubiera tragado el mar. Cierto es que tuvieron que pedir disculpas unos días después. Vale, pero aunque suene ventajista, no está de más recordar a los mandamases de RTE que si su país está en la repesca es gracias a un jugador natural de esa parte del país que desapareció “misteriosamente” del mapa. James McClean es tan jodidamente irlandés como una botella de Jameson. A ver si ahora les queda claro.

De momento, toca esperar rival en un sorteo a celebrarse el 17 de octubre. La batalla de Cardiff tendrá continuidad. Al fin y al cabo, esto es “The rocky road to Russia”.

Los ocho clasificados:

– Croacia

– Dinamarca

– Eire

– Grecia

– Italia

– Irlanda del Norte

– Suecia

– Suiza

*NOTA: Finalmente, Eslovaquia tampoco estará en los play-offs, al haber terminado como el peor segundo de los nueve grupos correspondientes a la zona UEFA.

*NOTA II: Por favor, que no se tome esto como un consuelo para los escoceses…

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Pitos y exigencias

Tras la debacle de EL y el esperpento malagueño, la pitada en San Mamés fue monumental. Como tantas otras, cabe añadir. Si bien la afición se mostró un tanto histriónica y recordó a otros momentos como aquella pitada a Jabo Irureta, no se le puede echar siempre en cara la actitud, al fin y al cabo el único terreno en el que es soberana a día de hoy es en este asunto.

Conviene recordarlo después de las declaraciones de Laporte y San José. Sí, lo ideal es pitar al equipo al acabar el partido, no durante, que puede ser contraproducente. Pero si estuviéramos en un club ideal y el mundo de la piruleta, los jugadores del Athletic, que no sabemos muy bien si son conscientes de los privilegios que tienen, no se borrarían de partidos asequibles, no se dejarían comer la tostada por dar un partido por ganado, no exigirían sueldos de superestrella con rendimientos mediocres y no se ganarían tarjetas rojas por chiquilladas que cuestan puntos. Y sobre todo, no darían lecciones de comportamiento a una afición que brega con unos precios altísimos, unos horarios indignos y, en el caso de la grada popular, unas condiciones más propias de una cárcel que de un estadio de fútbol.

Quizá, ya que exigen tanto a la afición, deberían dar algo en contrapartida. Un gesto, un compromiso con alguna causa. Y mira que lo tienen fácil. Ya que ellos chantajean al club a la hora de las renovaciones estirando la cuerda hasta límites que rozan la falta de respeto a la afición, se lo ponemos a huevo (como los córners de Beñat) y les damos a elegir entre estas causas:

  • Apoyar la causa de la grada popular.
  • Ya que necesitan tanto apoyo para jugar bien, quizá podrían exigir al club que reinstaure los abonos para la juventud.
  • Exigir acabar con unos horarios que vacían los estadios y derribar la tiranía de las TVs
  • Acabar con los patrocinios de casas de apuestas y compañías de venta de bebidas alcohólicas.
  • Que los VIP devuelvan sus localidades a los socios de tribuna.
  • Que el Athletic deje de ser el brazo futbolístico de la burguesía vizcaína.
  • Etc, etc…

 

Como ven, hay muchas. Tampoco es tanto pedir cuando un socio como yo mismo no pudo acudir ayer al estadio por motivos laborales, aunque bien podrían haber sido personales, o económicos. Y menos mal, porque si llego a acudir y me trago lo que se tragó ayer la afición en un partido de pago, me habría costado mucho no pitar el enésimo balón colgado a ninguna parte.

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Nosotros les damos apoyo incondicional, viajamos a sitios donde a veces nos jugamos el pellejo, en definitiva, nos dejamos la pasta y la garganta a costa de otros planes. Y pagamos religiosamente, de media, una cuota escandalosamente alta que viene a cubrir parte de sus sueldos cada vez más estratosféricos. Qué mínimo que tener algo de prudencia y humildad en las declaraciones. Jugadores como Gurpegi o Iraola fueron despedidos con honores, entre otras cosas, por su compromiso y saber estar. Ganarse el respeto de la afición se hace a diario y desde luego no dando lecciones sentado en un Porsche Panamera que cuesta más que  5 sueldos anuales de cualquier hincha. El Beti Zurekin es con el club, la institución, el equipo, el conjunto, la colectividad, nunca de manera individual como hacen otros con sus Messis y Cristianos y es, en esencia, una de nuestras virtudes. Deberían tenerlo en cuenta…

LOS HINCHAS PRIMERO

La TV, Tebas y Urrutia nos echan de San Mamés

Quién nos iba a decir a las 16 de la tarde de ayer que durante un partido de liga contra el Girona acabaríamos abandonando el estadio como lo hicimos. Ya al entrar, pudimos comprobar que se había instalado una plataforma de TV justo en la zona donde se cuelgan las pancartas de las peñas de la ICHH, en el vomitorio del 110. No presagiaba nada bueno, la verdad, y era la primera noticia que teníamos los ahí presentes de esta situación.

Tras 20 aburridos minutos de fútbol, el movimiento de pinganillos confirmó los peores presagios. A que se lía otra vez. Pues dicho y hecho. La seguridad de San Mamés, por orden de la directiva y con unas maneras que dejan mucho que desear, ordenaba dejar de ondear ipso facto las banderas que la misma directiva permite (y exige) ondear (según sus normas de seguridad que parecen las pruebas de acceso a Princeton). El motivo, que tapaban la cámara. La decisión de la grada, quitar las pancartas y las banderas y abandonar sus localidades. Lógicamente. La secuencia pormenorizada de los hechos está bien descrita en esta cuenta de Twitter: https://twitter.com/laugaren

Y es que uno se queda atónito ante este nuevo ataque. No contentos con desterrarnos a una esquina ridícula después de robarnos nuestras localidades de siempre para venderlas al mejor postor y tratarnos como si fuéramos cabezas de ganado, las condiciones para mantenernos en la grada son cada vez más asfixiantes y draconianas. Desde el cacheo-violación a la policía del cántico. Y ahora una cámara de TV puede imponer lo que deben hacer 800 socios en su localidad sin comunicación previa. Lo siguiente no sabemos qué será, pero vista la escalada, miedo nos da. Es el enésimo atropello que esta directiva efectúa contra todos nosotros. y la lista es larga. Pero merece la pena recordar algunos de ellos que se asemejan y contradicen el comunicado de la web oficial, a saber: intento de robo de pancarta legal en partido europeo, amenazas contra portadores de imágenes de Iñigo Cabacas y retirada, multas a aficionados por camisetas que no gustaban a la Ertzaintza, prohibición de pancarta con el lema BILBO, etc…

Es decir, lo de ayer no es nuevo y viene precedido de una auténtica campaña para echar a lo que queda de las gradas de pie de San Mamés. Por puro prejuicio económico y político, cabe añadir. Así de crudo y de claro. Pasito a pasito lo están consiguiendo y lo de ayer puede constituir el definitivo punto de inflexión. Porque la cosa no quedó ahí. Hubo que aguantar cómo un despliegue de dos filas de seguratas amenazaban con multas, para luego comprobar que en la puerta 13 se empezaban a concentrar ertzainas por si tenían que abrir alguna cabeza (más). Y eso que no hubo ni medio incidente más allá de algunos cánticos contra Urrutia.

CamaraFan

Si algo tan básico como ondear una bandera implica una respuesta tan desproporcionada, ¿qué podemos esperar en un futuro? Pues lo que ya tenemos. Un estadio muerto lleno de zombies que consumen en los ambigús y compran en la tienda oficial y que parecen ignorar o prefieren olvidar lo que San Mamés y el Athletic representaron en su día, hace no tanto tiempo, y que se suman a la cohorte de colaboracionistas de régimen que se despachan a gusto en redes sociales y foros haciendo de hasbará de la directiva con mentiras. Eso sí, en el 124 unas pocas decenas de animosos hinchas siguen rodeados de varios cientos de jetas. Ante eso, ni mú, lo que evidencia que estamos en la diana por razones extrafutbolísticas. Los hinchas de grada somos una especie en extinción en Bilbao, una voz extemporánea que molesta a los de arriba y que quieren aplastar a toda costa para dar paso a su visión unificadora, rentable y televisada de club como producto y espectador como consumidor. Solo hay que comparar el San Mamés combativo de la semifinal de Copa del 86 con el aséptico escenario del 2017.

Por muchos fantasiosos comunicados que saquéis en la web del club, la realidad es la que es y vendéis a vuestra hinchada por 30 monedas de plata. Y nos tendréis delante.

¡DIRECTIVA! ¡GRADICIDA!

Represión en Lasesarre y fascismo en Atenas

Con el inicio liguero y el fin de nuestras particulares vacaciones futboleras, toca hacer balance de lo que han dado de sí unos meses lejos de San Mamés que cada vez agradecemos más. En años de brillo en lo deportivo que debieran ser de sosiego en lo social, cada día que pasa nos sentimos más alejados de este nuestro club.

Desde el club de golf hemos brindado por la suerte de Villar, reído de Javier “Chochea” Clemente pagando fianzas de amigos y contado las horas para que Tebas corra misma suerte, sin fianza a poder ser. Mientras, en casa, unos se tiraban de los pelos por los rumores de unos fichajes que no llegaban, otros temían por nuestros puntales, que podían estar oyendo cantos de sirena desde Inglaterra, y los plumillas locales llenaban intrascendentes hojas, en la grada volvíamos a asistir al esperpento en forma de prohibiciones, amenazas y abusos. Ni en agosto nos dan descanso.

Lasesarre iba a ser testigo de la primera final de la Euskal Herriko Kopa, campeonato que organiza EH Kirola y que viene a sustituir, con otra estrategia y otro camino, a iniciativas como ESAIT, ya extinta. La jornada se preveía festiva, reivindicativa y llena de color, con kalejira conjunta de Iraultza 1921 e ICHH. Todo hablado de antemano, ya que las dos agrupaciones habían sido parte activa del evento y habían colaborado con la organización a petición de ésta, para más inri. En la entrada, sorpresa. La seguridad de San Mamés, que ya nos tiene acostumbrados a sus excesos e rocambolescas excusas, prohibió a Iraultza la introducción de su material de animación (presente en la liga y copa del señor Tebas), entre el que se encontraban las pancartas “Yeray eutsi gogor” e “Justizia Iñigorentzat“.

La decisión de Iraultza fue la de no entrar, acompañada de la de ICHH de abandonar el estadio en solidaridad. La sorpresa fue mayúscula cuando EH Kirola se desentendió de todo y justificó la actuación de la seguridad contratada por ellos mismos. Así, a lo loco. Significativo que primero pidan “colaboración”, cuando quizás quisieron decir “sumisión” o “venid, que así hacemos caja”, y luego se llamen andana. Y curioso que apliquen normas fascistas españolas los que quieren la creación de un campeonato propio (¿igual de fascista y mercantilizado?). El resultado, poco ambiente en las gradas y nula credibilidad para quienes dejaron en la estacada a los que generosamente habían cedido su tiempo, dinero y energía. De qué nos suena la historia por el sector 110… Lo que ocurrió en el césped vino a confirmar la falta de seriedad de estos partidos. Lo que nos viene a recordar que mientras hacemos el paripé, la selección del estado que nos oprime viene a jugar, con sus ultras en nuestras calles y gradas, dentro de bien poco, pero eso es otra historia…

Para acabar de redondear el desaguisado, Atenas fue testigo de cómo una iniciativa horizontal y popular puede ser reprimida por un par de sujetos con patente de corso para hacer y deshacer a su gusto, incluso fuera de sus fronteras y jurisdicción. Como si fuera el Mossad, vaya. A estas horas ya se ha publicado el comunicado de ICHH con su versión de los hechos, en los que narran cómo les fue retirada la pancarta con la leyenda “BILBO” y el símbolo de la agrupación con la cara de Iñigo Cabacas. No es la primera vez que cualquier símbolo relativo a Iñigo o material de la agrupación es retirado, incluso con multa o amenaza física, ya sea en San Mamés, Vigo, Leganés o Atenas. Ertzaintza o Policía Nacional, el trato es igual: represivo y corporativo.

En esta ocasión, numerosas peñas se han sumado al comunicado y desde luego, Alabinbonban Blogzinea se suma a la denuncia de este enésimo atropello a la libertad de expresión y la digna memoria de Iñigo Cabacas Liceranzu. El Athletic no ha movido un dedo y la decisión de no mostrar material de animación el día del Getafe es sólo un aviso de lo que puede conllevar seguir con una actitud lejana y ambigua, cuando no hostil.

En un verano en el que el fascismo asoma la pata en numerosas formas y lugares, ya sea Barcelona, Charlottesville o Atenas, el lugar donde menos vamos a tolerarlo es en nuestra casa. Que os quede claro.

EZ DIRA PASAKO

ICHH ETA IRAULTZA 1921 AURRERA

JUZTIZIA IÑIGORENTZAT

Contracrónica viguesa

*Colaboración de Dinoseto

Vigo es una de esas citas que se tienen marcadas en rojo en el calendario. La experiencia de los años te dice que, por lo menos, mal no lo vas a pasar y que no te cruzarás con fascistas o spaniards tocándote las pelotas. Cuando el pasado verano salió el calendario para esta temporada y vi que coincidía con el puente del 1 de mayo, no me quedó otro remedio que amenazar a los colegas a 10 meses vista.

Así que el domingo a la mañana, con fuerte viento de levante, pusimos rumbo en coche a la ciudad de las Islas Cíes. Dicen que si te encuentras a un gallego en el descansillo de la escalera, por más que le preguntes nunca sabrás si sube o baja. Algo así nos debió pasar a nosotros, por mucho que hayan hecho autopista por todo el Mar Cantábrico y que te lleve directo a Vigo, en un par de ocasiones no sabíamos si íbamos o veníamos; y al final, llegamos.

Vigo, objetivamente, es una ciudad fea pero la gente es maja; lo cual nos recuerda lo que nos han dicho a nosotros toda la puta vida. Bueno, a veces no hemos pasado ni por jatorras, pero no nos desviemos.

LFP_Aficion_Athletic

Parada obligatoria, Casco Vello. La parroquia rojiblanca estaba allí reunida, desde los que acababan de llegar, los que llevaban desde el viernes y se jactaban de estar dejando seca la ciudad, o los que te contaban que llevaban hecho un rute por todas las capitales de provincia gallegas para terminar en Vigo. El ambiente, inmejorable, unos alardeando de sacar la mariscada más grande y otros de vaciar botellas de orujo de dos tragos. Como para escribir cuarenta bilbainadas.

Nublados pues de priva y marisco, cuando ya nos imaginábamos a algún concejal del PNV calculando el impacto de nuestra afición en el PIB local, empieza la Kalejira. Nosotros, dada la distancia, optamos por el bus. Buen puñado de risas para saber cuál coger. El conductor te dice que subas, que te deja en Balaidos, miras y es el numero 12. Un lugareño insiste en que cojas el 8, el mapa sugiere el 16 y algunos bilbaínos insisten en que ellos solo se van a montar en el 11 porque así se lo han dicho.

Una vez llegados a los aledaños, lo de siempre, unos tragos y para dentro. No hay como viajar para ver que lo que tienes en casa es la misma mierda que en el resto de los sitios. La puerta 13 de San Mames es la misma mierda que la 20 de Balaidos: colas, cacheo-colonoscopia, presión policial…. En fin, que si no fuera por la alegría que llevas dentro te planteas el ir al futbol, pero ya que estas allí qué vas a hacer… Pues entrar 15 minutos tarde.

¿El partido? Casi ni hubo. Victoria fácil. Y a domicilio. Joder, no parecíamos nosotros. No hizo falta ni que saliera Aduriz de inicio, así que es inexplicable sacarle cuando el partido está ganado. Si llega a romperse, alguno trinca a Txingurri y lo deja anclado junto a los Dinosetos de Vigo (una especie de atractivo turístico mierdoso que algún local tuvo a bien tratar de quemar).

Por lo demás, en el descanso se puso en pantalla la Gran Noche de Raphael para sorpresa de propios y extraños, elevando el éxtasis de la parroquia a limites estratósféricos. Sí, un tanto spanish caspa, pero a) es pegadiza y b) mayores mierdas habrás bailado a altas horas de la madrugada en más de un tugurio.

Resumiendo: 3 pitidos, 3 goles, 3 puntos…. y para muchos 3 asteriscos en los próximos análisis de sangre. Quizás tengamos que preguntarle a nuestro presi cuál es el secreto para capear tanta jamada futbolera.

Vigo, te llevo en la memoria, y como buen ateo practicante, rezo cada noche por que el año que viene pueda volver a verte.

Pd: Suerte al Celta en su eliminatoria contra el Manchester de nuestros amigos Glazer, Mourinho y Ander Horrore.

Ultras y nazis y viceversa (y alguna lágrima de cocodrilo)

A juzgar por sus pintas, el protagonista del día de ayer bien podría haber sido tronista de MyHyV en su versión 3000 viviendas. Si ya de por si el Betis era un club que tenía mala prensa en Bilbao por sus Lopera, Zozulya, Rubén Castro, los lanzadores de botellas y los ultras nazis que jalean el maltrato, ha tenido que venir el segundo Herrera a Bizkaia que se va por la puerta de atrás después de dar por culo. Es justo mencionar, no obstante, que muchos aficionados béticos les repudiaron públicamente.

Hacía tiempo que no veíamos a los ultrillas del club verdiblanco por el Botxo, y el recuerdo que teníamos era el de verles enjaulados en un hotel a la espera de ser devorados por las fieras en las horas previas de una semifinal de copa de infausto recuerdo. Tuvieron que ser sus amigos uniformados los que les sacaran las castañas del fuego. Como ayer, aunque con notables diferencias, a juzgar por el material gráfico que ellos mismos se encargaron de gestionar para darse autobombo.

Día de la Hispanidad.
Donosti  12.10.07
Foto   JOSE MARI LOPEZ

No es que queramos darles un protagonismo que no se merecen. Pero tras la visita de los US y la de estos vainas, es evidente que los fachas se están viniendo arriba. Y lo hacen porque saben que, con el respaldo de las redes sociales y la impunidad con la que gozan, cualquier acción de mierda que hagan, como agredir a un transeúnte que está tomando el café mañanero (esa mentalitá siempre por delante), tiene mucho impacto en una ciudad no acostumbrada a agresiones y grupos de esta calaña. Resulta chocante, no obstante, la actitud de muchos ciudadanos (normalmente muy demócratas y correctos) pidiendo la asistencia de cierto repudiado grupo futbolero antifascista local para dar la cara contra ese elemento. Donde no tiene huevos de actuar ni la policía. Putos hipócritas.

Hoy todo el mundo se pregunta cómo, por qué, dónde está la policía…en fin, sorprende que se rasguen las vestiduras con los precedentes que hay y con lo bien que se llevan las Fuerzas de Seguridad con estos tipos. El caso es que comenzada la primera parte, un grupo de ultras béticos hizo acto de presencia en San Mamés, con sus uniformes negros, sus pancartas, su rojigualda y su fascismo, escoltados y protegidos. Y automáticamente nos vinieron a la mente las imágenes de hace una semana de la policía nacional cargando en la grada de Schickeria Munchen por tener una bandera mitad ikurriña mitad jamaicana. Qué rasero tan equilibrado hay en el Estado Español. Este tipo de gente, US; FA o SGS es la que mató a Aitor Zabaleta, Guillem Agulló o Carlos Palomino. Pero según el criterio patrio, en Altsasu, una pelea de bar es terrorismo, pero en Bilbao, una agresión fascista al grito de Arriba España y llamando proetarra a una persona que toma un café, se queda en nada, o casi, a tenor por la denuncia de oficio que ha tramitado la Ertzaintza. España siempre ha protegido a sus chicos cuando se trata de las vascongadas.

Suponemos que la Fundación Athletic está trabajando incansablemente en un documental sermoneándonos sobre el uso que hacen los fascistas del fútbol y lo mala que es la violencia en las gradas. Quizá les podemos ayudar con un pequeño spoiler. Gracias a, entre otros, el propio club, Sabin Etxea y la patronal (que son todo uno, como los Mosqueteros), hordas de estos nazis van a pasearse, libremente, por las calles de Bilbao durante la Eurocopa de 2020 a mayor gloria de los ingresos por eventos deportivos. Y ellos, los que nos sermonean, no van a estar en la calle ni para comerse sus agresiones, ni para dar la cara. Porque todo eso no se hace ni en una comisaría, ni en un despacho, ni en un palco y hace falta tenerlos bien puestos para enfrentarse a esta peña a pecho descubierto.

Hoy leemos en Deia, órgano propagandístico de Sabin Etxea y la directiva del Athletic, una tira de humor de su mesa de redacción. Muy indignados. Mucho. Casi violentos. Dándose golpes en el pecho y casi llamando a las armas entonando el “Vía fora“. Calificando al gobierno de Madrid de fascista…mientras el propio PNV negocia los presupuestos con ellos. Así tienen la cara, de cemento armado.

Y todo esto ocurre el día después del 80 aniversario del bombardeo de Gernika. La piel estaba muy fina en San Mamés y se notó. La entrada de los ultras vino acompañada de claros gritos que hacía tiempo que no se oían en La Catedral. El fascismo nunca es ni será bienvenido en Bilbao. Bueno, quizá por las autoridades sí, si es que los ultras dejan pingües beneficios en sus cuentas corrientes…

Se veía venir…

Duele que te eliminen en dieciseisavos, pero visto el juego que el equipo venía desplegando, sobre todo fuera de casa, la eliminación era cuestión de tiempo. El sopapo es duro y ya da igual calificarlo de fracaso, hecatombe o cualquier otro sustantivo hiperbólico. Tampoco vale poner paños calientes y hablar de la efectividad del Apoel, porque los chipriotas sí sabían qué tenían que hacer en el campo. Fueron un bloque aguerrido y sufridor que jugó sus bazas pero, sobre todo, fueron un equipo.

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Fuente: Mundo Deportivo

Sin embargo, el Athletic lleva tiempo sin saber a qué juega. Lo fía todo a San Mamés y a Aduriz, un tipo en vías de canonización. Por lo demás, no hay frescura en el juego, se carga el ataque por la banda derecha y se fía todo al balón parado y a las individualidades.

Así las cosas, es Muniain quien lleva el peso del juego y rompe líneas rivales a base de regates estirando así el equipo. En banda no brilla, pero colocarlo en el centro supone sacrificar a Raúl García, cuyo rendimiento se resiente jugando escorado. O Muniain o Raúl García, pero Valverde aún sigue indeciso.

La Adurizdependencia es preocupante a corto plazo. Williams, ya se ve, no es un killer. Adolece de puntería y, si nos apuran, incluso de técnica, al menos para ser un jugador crack y resolutivo. Acaso es que nos hemos acostumbrado a lo bueno y pedimos demasiado. O acaso sólo pedimos en función de la escala salarial que manejan los jugadores.

Otro gran déficit son los centros al área. Balenziaga, De Marcos o Muniain, jugadores de banda todos ellos, no centran bien y apenas dan asistencias. Suponemos que estas cosas se ensayarán en Lezama, pero son exasperantes. Y así podríamos seguir hablando del portero (ayer bien por lo demás), de la falta de sangre de Susaeta o del árbitro, pero ya da igual.

Toca centrarse en Liga, dar con la tecla del buen juego, que, como diría Bielsa, es el camino a la victoria. Ocurre que tanto partido, tanta sobredosis futbolística, ha llegado a cansar incluso al aficionado, cortoplacista por lo demás, que pedirá fichajes y la cabeza del míster a nada que sigamos en esta línea de ganar en casa por testiculitis y dar lástima allende nuestras fronteras.

El futuro no se atisba con claridad. A saber cómo bajan los ánimos en la caseta, si el míster está harto, quemado o se siente incapaz de seguir al frente de la nave y ha perdido de una vez por todas la ilusión. Lo peor es la sensación de que, con Txingurri o sin él, la incertidumbre, la desilusión y la monotonía puedan instalarse a medio plazo sobre equipo y afición.