I wish I was back home in Derry (EIRE 0 – GALES 0)

* Ronald McDonald, enviado especial de Alabinbonban en Free Derry

Volvía al Aviva Stadium de Dublín el fútbol internacional con la bella y siempre combativa Derry en la mente de todos. Y es que tristemente esta pequeña ciudad amurallada al norte de Irlanda, escenario de mil y una batallas, ha sido por unos días la capital irlandesa en lo mediático. De todos es ya conocido el fallecimiento del dirigente republicano Martin McGuinness en su Bogside natal rodeado siempre de los suyos. Pero es que también, pocos días antes, moría repentinamente el capitán del Derry City FC, Ryan McBride. Demasiado palo como para que pasara desapercibido, y más aún, en un país muy acostumbrado a la pérdida y el luto fruto de su agitada historia. Estaba claro, por tanto, quién iba a protagonizar los prolegómenos del partido, con dos detalles a destacar sobre el resto. El primero vino de la mano de James McClean, el rápido lateral también de Derry, que para la ocasión cambió su habitual dorsal 11 por el 5, que era el que vistió McBride. Y por parte galesa, el capitán Ashley Williams tuvo el precioso detalle de mostrar una camiseta de su selección con el nombre y el dorsal del fallecido jugador del Derry City.

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Con estas, se presentaban Irlanda y Gales en un Aviva a rebosar, ante un partido tan clave como atractivo para ambas selecciones. Los fenianos venían en mejor situación, liderando en solitario su grupo tras su anterior victoria en Austria (0-1), mientras que Gales encaraba el partido con más dudas, a cuatro puntos de Eire y habiendo perdido parte del ‘duende’ que les hizo practicar un fútbol de lo más atractivo en la anterior Eurocopa cuando cayeron en semifinales frente a Portugal. Esto podría explicar que Gales estuviera casi siempre mejor asentada y más cómoda que el rival. Mientras los del dragón practicaban una presión arriba que provocó multitud de pérdidas de balón por parte irlandesa, los locales esperaban al rival en su campo. Sin embargo, este dominio no se tradujo en ocasiones durante la primera parte. Gales llevaba el peso del partido pero no acababa de llegar a la portería rival, mientras que Eire ya tenía suficiente con sacudirse la presión galesa. Por tanto, un 0-0 de libro al descanso.

La segunda parte comenzó con la misma tónica, pero esta vez el dominio galés vino acompañado de una mayor determinación, lo que se tradujo en las primeras ocasiones reseñables del partido -eso sí, ya en la segunda parte, ¿eh?- siempre con Gareth Bale como protagonista. Primero, en una falta que fue a las manos de Randolph (al menos, quedará para las estadísticas como el primer disparo del partido entre los tres palos) y luego, con otro disparo cruzado y fuerte desde fuera del área tras una jugada personal en la que él solito se lo guisó y se lo comió. Definitivamente, Bale es media Gales.

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Fueron los mejores minutos visitantes. El 0-1 parecía cercano, aunque de nuevo, la rústica pero férrea defensa feniana se las arregló como pudo para achicar balones. La afición galesa, que ocuparon todo el pequeño fondo destinado a la hinchada visitante (y que me recuerda un poco al antiguo y entrañable minúsculo fondo de Goodison Park en los 80), se vino arriba. Pero todo cambió en el minuto 69, cuando una criminal entrada de Taylor a Coleman, acabó con el primero expulsado (buen puro le puede caer al galés) y el segundo con la pierna rota, abandonando el campo en camilla y asistido con una mascarilla de oxígeno (¡cosa que un servidor no había visto en la vida!). Para que el lector se haga una idea del hostión que se llevó el capitán irlandés, en la retransmisión tuvieron el detalle de no dar ni una sola repetición, suponemos que por aquello de no herir sensibilidades. Por sacar algo positivo, la bestial entrada no derivó en las típicas y bochornosas tanganas entre jugadores o fútiles y airadas protestas al árbitro. Hay esperanza.

Como decíamos, la desgraciada jugada cambió por completo el partido. Con un jugador menos, ahora Gales se puso el mono de trabajo y comenzó a defender el empate como durante los 70 minutos anteriores lo había hecho Eire. Tocaba zafarrancho de combate y los fenianos se lanzaron sin tapujos al ataque, con más tesón que brillantez, todo sea dicho, pero es que esto es Irlanda, caballeros. De todas formas, Gales todavía tuvo ocasión de dar un último susto a la parroquia local, cuando Bale -el omnipresente Bale- sacó de la nada otro lejano disparo que salió lamiendo la escuadra.

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Finalmente, tras cuatro minutos de descuento -escasos, teniendo en cuenta el tiempo perdido en evitar que Coleman se quedara sin pierna-, el trencilla italiano señalaba el final del partido en pleno asedio local, con la sensación de que el empate le vale más a Irlanda que a Gales, ya que se mantiene la diferencia de 4 puntos entre ambos, aunque hay un partido de vuelta pendiente en Cardiff, ojo. Por contra, Eire pierde el liderato en solitario para compartirlo ahora con Serbia que ganó su partido en Georgia.

Y con Derry en el corazón, el reconocimiento de ‘Man of the match‘ fue para James McClean, en un partido muy especial para él tras la semana tan complicada que ha pasado, en la que ha perdido a un amigo y compañero de profesión y a un héroe de la comunidad en la que nació y se crió.

Clasificación del Grupo D, tras 5 partidos jugados:

  1. Serbia 11 (+ 6)
  2. Irlanda 11 (+ 4)
  3. Gales 7 (+ 4)
  4. Austria 7 (+ 1)
  5. Georgia 2 (- 4)
  6. Moldavia 1 (- 11)

 

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Euskal Selekzioa: cuando la hipocresía y el postureo mandan

Años no, décadas, y una asistencia ridícula (sin necesidad de llamar al boicot) es lo que han necesitado los mandamases de la Federación Vasca de Fútbol y el partido guía para reflexionar sobre un modelo que miles de hinchas tenían claro desde hace mucho, demasiado. Tanto, que ya no cuela y el formato huele a quemado, rancio y carente de recorrido. Más que nada porque lo único que les ha forzado a rumiar ha sido el bolsillo, lo que ya de por sí evidencia la poca o nula intención de conseguir la oficialidad, más allá de la pancarta de marras y tuits hiperbólicos.

Y es que como todo lo que deciden de manera unilateral, con los huevos de Sabino por delante porque les sale de la makila, el partido navideño ha acabado por convertirse en un sinsentido sin apoyo popular. No porque no exista ese apoyo popular detrás de la idea de selección de Euskal Herria, no. Sino porque lo que nos proponen no es eso. No es ni la sombra, qué leches.

Empezando por el horroroso nombre (al que se le ocurrió llamar al combinado “Euskal Herria” le mandó a la hoguera la Inquisición), siguiendo por el himno (el del PNV, cómo no), la elección de la sede (a mayor gloria de la recaudación), el precio de los billetes (ídem), el rival o la representatividad territorial. Porque uno se pregunta cuestiones tan sencillas como por qué un combinado que organiza la federación de las 3 provincias de la CAV puede llamar a jugadores de los otros 4 herrialdes y no le parece bien que se llame Euskal Herria, la supuesta nación que debería competir a nivel internacional con el reconocimiento de la FIFA. Y es que si no tenemos claro ni quiénes somos y qué representamos, ¿a qué estamos jugando y qué mierda estamos tratando de vender?

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Nunca se ha contado de manera seria con los actores sociales, políticos y populares para llevar el asunto a buen puerto. Quizá porque la intención real de la mayoría de abajo es la oficialidad, y la intención de la minoría de arriba es la pasta y su sillón. Igual que en la sociedad o en el modelo que se nos propone en los clubes profesionales. Y con la desaparición de ESAIT y la poca chicha que se intuye en dinámicas cono Jauzia, no sabemos qué futuro nos depara.

Partiendo de estas premisas, y tras leer varios artículos de opinión (resaltamos especialmente el de Joseba Gotzon Varela http://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/euskal-selekzioa-desidia-y-fracaso) y la reflexión de la propia federación, nos surgen las preguntas más básicas que nadie parece querer responder:

  • ¿Se ha solicitado en alguna ocasión la oficialidad?
  • ¿Qué pasos concretos se necesitan para lograrla?
  • ¿Cuáles son las posibles consecuencias legales para jugadores y directivos en caso de desobedecer la ley?

La nula credibilidad de los representantes federativos y políticos ha desmovilizado a la afición, a la postre la vanguardia que va a dar empuje social y político a la reivindicación. Se impone la sensación de que únicamente funcionaría una vía unilateral que pasara por la ruptura total con el Estado y/o la creación de una federación al margen de la FEF. España no es UK y Euskal Herria no es Escocia y la propuesta de cohabitación con dos selecciones como Francia y España dentro de sus fronteras es entre irreal y cómica. Y jugar a las pancartitas no es serio. Mucho menos a los tuits, señor Ortuzar. Porque a nadie se le escapa que mientras pretendéis seguir rascando el bolsillo de los crédulos aficionados en esta patxanga contra Tunez o Uzbekistán, perdéis el culo por traer a la Coja a San Mamés. Y no hay matices que valgan.

El modelo de la pachanga recaudataria ha caducado. Seguir transitando por las mismas vías, dejando la hegemonía de la reivindicación en manos de unas instituciones títeres de un partido político es abocarlo al fracaso y hacer un favor al unionismo. Porque mucho nos tememos que en las próximas días, semanas y meses, el tan cacareado debate, teledirigido y vacío, acabará por demostrarse como un brindis al sol. Eso si hay debate, que a saber qué se debate, cómo, quiénes, etc.

Pasará el verano y volverá el 28 de Diciembre, retornará el frío y quizás la “Euskal Selekzioa”; y en caso de que no haya partido la culpa será, claro está, de la sociedad, jamás del partido que la ha manejado a su antojo. Y correrán los años y veremos a España, ese Reino que cercena nuestros derechos nacionales, en San Mamés en 2020, mientras los partidos políticos hacen las cuentas de la lechera intentando marearnos con supuestas lluvias de millones que los curritos no oleremos.

O setas o rolex. Oficialidad o partidas de futbolín, como apuntan los cachondos de Argia (http://www.argia.eus/blogak/beranduegi/2017/01/11/euskal-selekzioa-futbolinean-ariko-da-2017an/)

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EAJ-ren preso den selekzioa (EUS vs Tunez)

Sarrera eskasa, 15.000 pertsona inguru, euskal selekzioaren enegarren lagunartekoa ikusteko. Harrigarria? Inondik inora. Edo bai, harmailek duela 15-20 urte erakusten zuten itxurarekin alderatuz gero. Zer gertatu da, bada, ordutik hona?

Denetarik egon da baina ororen gainetik asperdura gailendu da. Futbolistikoa, batetik. Urtero kontrakoa sinetsarazi nahi badigute ere edonork daki Tunez ez dela potentzia futbolistiko handia, eta berdina esan daiteke urtetan izan ditugun bisitariei buruz, Katalunia salbu (zelako ironia). Beste patxanga bat? Ez, mesedez.

Eta garrantzitsuena: asperdura politikoa. Erreibindikazioz beteriko jaia zena folklore hutsa bihurtu da azkenean. Esan ziguten ezin zitzaiola selekzioari boikotik egin, harrobiko futbol taldeek ez zutela dirurik jasoko bestela. Txintxoak ere izan behar ginen eta bengalarik ez piztu, nazioarteak ongi hezituriko futbolzaleak baino ez omen baititu ametitzen. Esan ziguten, eta hau bai begibistakoa zela, partidu hau bulegoetan jokatzen zela. Bulegoetan, ordea, deus gutxi egin dute Ajuria-Eneako poltronetan ipurdia berotzen dabiltzan horiek. Ondorioz, boikota berez etorri da, inolako deialdirik gabe.

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Gabonetako partidua hil da, Gernikako Estatutua bezainbeste, denbora kontua zen jendeak bizkarra ematea. Hori bai, batzuen interes ekonomikoak babesteko eta besteen autojustifikazio politikorako beta ponposoa den bitartean iraungo du, berdin-berdin, gabonetako patxanga honek.

Batetik, marmotaren eguna oroitarazten digutelako Urkullu eta Zupiria bezalakoen hitz hustuek. Gainera, Aduriz eta Toquerok San Mamesek erakutsi zuen giro penagarria argi eta garbi salatu bitartean, ETB 1-eko kazetariak egoera leuntzen zuen Zupiriaren aurrean, esanez “jendeak erantzuten jarraitzen duela” (kokatxoak gureak dira). Itsu batek ere iger zitzakeen harmaila hustuak eta giro eskasa baina nagusiaren aurrean otzan jokatu beharra dago. Kazetaritza independientea, zer arraio!

Zeren harmailetan bi gauza deigarri egon ziren. Batetik, EGI-koen ofizialtasunaren aldeko pankarta (ignifugoa ote, Urrutia?) eta ELA-koen tifo kaseroa erresidentzietan aurrera eramaten duten borroka bistaratuz. Bestela, hotza, hotz izugarria.

Bestetik, hain zaila ote da FIFAren datekin bat patxanga bat antolatzea, luze jo gabe, 2017. honetan? Kataluniak erreferenduma iragarri duenez, gainera, aurkari aproposena litzateke; are, punta-puntako jokalaririk ezean ezin al dute bigarren edo hirugarren mailakoek jokatu? Are gehiago, amateurrak! Finean, politikoa den partidu-patxanga hau despolitizatu eta otzandu nahi dutenei aurpegian ematea litzateke.

Izan ere, selekzioa preso dute. Ez soilik FIFAk, Espainiak eta Frantziak. EAJ-PNV-k beren zerbitzura du kateatuta selekzioa, bere politika “paktisten” ondorio besterik ez da, eta berdin iraungo du desobedientzia ekintza txikienarik ezean. Jakin badakigu, ordea, batzokian zer pentsatzen duten desobedientzia zibilaz. Grezian berriki atxilotutako bi euskal herritarren aurrean legeak baino ez dituzte goraipatu Alemania nazian esaneko morroiak ziratekeen horiek.

Bitartean, Ortuzarrek jarraituko du “esperaba más afición. El año que viene más y mejor. Gora Euskadi askatuta!” txiokatzen eta Urkulluk El País-en independentzia ezinezkoa dela esaten. Uler bedi Euskal Herriaren (edo Euzkadiren, bost axola) independentzia. Espainiak jarraituko baitu EAE-ko autonomia txikiena ere ezbaian jartzen, azken egunetan lan orduekin egin bezala. Baina lasai egon zaitezkete, AHTa gure hiriburuetara helduko bada lurpetik egingo du. Hori bai dela posible, negozioa tartean baita.

Denis Law tenía razón (Engrrrrland – Caledonia) [Rocky Road to Russia]

Hay una gracieta muy extendida en Escocia atribuida al héroe local Denis Law cuando dijo que su plantilla ganaría a la actual del Manchester United sólo por un 1-0 porque ya está bien entrado en sus 70. Efectivamente, Law –ex mancuniano y máximo goleador histórico de la selección escocesa junto con Kenny Dalglish- cuenta hoy con 76 primaveras. Pues bien, este jocoso comentario puede aplicarse perfectamente a la actual selección de Escocia.

Y es que llevan metidos demasiado tiempo en un pozo sin fondo, concretamente desde 1998 cuando jugaron su última gran cita internacional en Francia. A saber, antes de los móviles, antes de internet, antes de Gran Hermano y antes de que el fútbol apestara…

Su enésimo intento de poner fin a esta travesía por el desierto pasaba por sacar algo en casa del ‘Auld Enemy’, o sea, Inglaterra. Pero una Inglaterra que tampoco está en absoluto como para tirar cohetes, tras ir coleccionando un fiasco tras otro, tocando fondo en la última Eurocopa contra esa superpotencia futbolística de nombre Islandia, para desgracia de ingleses y despiporre del resto de las islas.

Los antecedentes sólo alimentaban la incertidumbre. Escocia empezó más o menos bien la fase de clasificación de Rusia 2018, para ir desinflándose irremediablemente cual globo pinchado, hasta el punto de que hay ya voces que piden la cabeza de Gordon Strachan tras el anterior despropósito frente a esa otra superpotencia balompédica como lo es Eslovaquia (3-0).

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¿Y de los Sassenachs qué podemos decir? Pues que tras el histórico -aunque ya habitual- ridículo frente a Islandia el verano pasado, todavía se las ingeniaron para caer un poquito más bajo tras el fugaz paso de Sam Allardyce por el banquillo inglés: un solo partido con pírrica victoria en Eslovaquia (0-1 en el descuento y gracias), 67 días en el puesto y vuelta para casa tras verse envuelto en un escándalo relacionado con comisiones y demás chanchullos en la pocilga en la que se ha convertido el mundillo del mercado de jugadores, práctica que ya forma parte del ADN del fútbol actual.

Para enredar un poco más en el ambiente, en los días previos surgió la polémica del ‘poppy’ -esa amapola que conmemora a los caídos del ejército británico en los tropecientos mil berenjenales en los que se ha metido- cuando (con especial ahínco en Inglaterra) se pidió permiso a la FIFA para que ambos conjuntos pudieran llevar estampada la dichosa florecilla en las camisetas y los mandamases del balompie mundial se negaran escudándose en ese otro mantra del fútbol moderno del “no me mezcle usted fútbol con política”, tan manido entre los ciudadanos del mundo mundial y el club de fans de ‘Los mundos de Yupi’. Caramba, como si no fuera ya suficiente con el referéndum en Escocia de hace dos años o el todavía reciente Brexit, que ha ahondado aún más en las diferencias entre las dos naciones. Sea como fuere, el caso es que al final los dos equipos saltaron al campo con las camisetas inmaculadas, pero también con unos brazaletes negros mostrando un poppy, quedando así en tablas el particular duelo con la FIFA. Fue el único momento de cierta confraternización entre las dos aficiones, ya que la tónica de la noche fue el abucheo continuo al rival cuando éste entonaba su himno nacional, tanto en los prolegómenos como durante el partido (estimado amigo rugbier, que no cunda el pánico, que ni esto es Twickenham ni es el VI Naciones).

Con todo esto, el balón se puso a rodar en un Wembley que se acercó al lleno, con la presencia de casi 14.000 aficionados venidos desde Escocia y que fueron, una vez más, el mayor activo que tiene este equipo. Como cualquier partido de máxima rivalidad, pique y hasta odio, el miedo a no perder hizo que el juego fuera de lo más atascado sin un dominador, al margen de que ambos equipos cuenten con las plantillas más flojas y carentes de ideas que uno pueda recordar. No sé, quizás la Premier necesite más materia prima y menos petrodólares. En fin, ellos verán.

El reloj corría y el fútbol que no aparecía. Los continuos errores defensivos no eran aprovechados por los delanteros en lo que parece una apuesta para ver quién lo hace peor. Más que un “Quiero y no puedo”, esto parece un “No puedo porque no sé”. Y así, hasta que mediada la primera parte llega el primer gol local tras un buen remate de cabeza de Sturridge a un centro-chut-pedrada desde banda derecha. Se podría pensar que el gol sacaría al partido de la mediocridad, pero no. El tedio sigue campando a sus anchas por el césped de Wembley con insultante impunidad ante la pasividad de los ‘stewards’. Lo más parecido a una reacción por parte escocesa vino en un corner cuando el central Hanley mandó a la aurora boreal de Aberdeen lo que pareció ser un remate de cabeza tras ver cuatro repeticiones, estando libre de marca el jugador para más inri. Se llegaba así al final de los primeros 45 minutos que parecieron 45 años.

El segundo acto comenzó con otro brío pero el arrebato duró sólo cinco minutos, intervalo en el que a Caledonia le dio por jugar al fútbol, creando dos buenas ocasiones en los minutos 48 y 49, cuando Forrest mandó fuera por poco un disparo y acto seguido, Snodgrass tuviera la mala fortuna de que su remate se estrellara contra un defensa inglés ya que estaba Hart de cancerbero, con lo que hubiera sido gol sí o sí.

Pero como a perro flaco todo son pulgas, en el minuto 50 Inglaterra marcó el segundo de la noche tras una internada por banda izquierda que remata astutamente Lallana al fondo de la red. 2-0 y partido finiquitado, aunque todavía habría tiempo para el tercero diez minutos más tarde cuando Cahill remata de cabeza un corner en el que Craig Gordon sólo pudo acariciar el balón con la punta de los dedos, en uno de esos goles que tanta rabia te da encajar. Grrrrr!!

Casi peor que el resultado era el hecho de que todavía quedaba media hora por delante, así que para buscar algo de entretenimiento, tornamos la mirada a las gradas. En un momento, desde el sector donde se situaba la Tartan Army se lanzó al césped un balón de fútbol y lo que pareció ser una pelota de tenis. Hart recogió ambos en la que fue su única parada de la noche (y una de las pocas de su carrera). A diez minutos del final y en un ataque de orgullo, los bravos caledonios se lanzaron a pleno pulmón con uno de sus cánticos predilectos ,’We’ll be coming’, con el partido más que decidido, demostrando así por qué son la mejor afición a nivel de selecciones. Mientras, por el lado inglés hubo una bochornosa pelea entre dos de sus propios seguidores, acabando uno de ellos con la cara ensangrentada con lo que tuvo que ser desalojado por el personal de seguridad. This is England.

Ante tanto esperpento, llegó la mejor jugada del partido cuando el trencilla tuvo la genialidad de añadir sólo dos minutos de descuento. Fue maravilloso ver cómo el cuarto árbitro levantaba con esa clase y maestría el tablero electrónico con el número 2. Man of the match, sin duda.

Resumiendo, 3-0 para los ingleses, segundo 3-0 que encaja consecutivamente Escocia y quién sabe si para cuando se publique esto, Strachan ya no es entrenador caledonio. Pocas veces se podrá ver a un equipo hacer tan tan tan poco y llevarse un resultado tan holgado. Esto puede explicar los descalabros de ambas selecciones en los últimos tiempos y las palabras de Denis Law, que tenía más razón que un santo.

Clasificación del grupo F tras la jornada 4:

1. Inglaterra 10 puntos

2. Eslovenia 8

3. Eslovaquia 6

4. Lituania 5

5. Escocia 4

6. Malta 0

  • Ronald McDonald, corresponsal de Alabinbonban en Caledonia

Derrotas que hacen crecer (Fortuna – Athletic Club)

Ésa es la sensación que nos dejó la eliminación europea del Athletic ayer. Los equipos competitivos y ganadores se forjan en las derrotas, y éstas, cuanto más duras e injustas, mejor. Quizá alguna veterana se esté rasgando las vestiduras por la oportunidad perdida, pero para la próxima generación de jugadoras va a ser una lección difícil de olvidar.

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Fuente: Vavel.com

El resultado de la ida se quedó corto, y el potencial físico de las danesas fue suficiente para dar una estocada mortal en unos minutos en los que las piernas pesaron más de la cuenta a las rojiblancas. Eso apuntaban precisamente en el resumen del partido de esta mañana en Euskadi Irratia. El salto técnico y táctico de los últimos años del equipo ha hecho que se pueda codear con los más grandes de Europa, pero la liga estatal está todavía unos pasos por detrás de los países nórdicos. Sea como sea, las leonas pelearon hasta su último aliento, lo que, siendo hinchas del Athletic, nos encanta.  Además sin renunciar a su estilo de juego, como debe ser.

Otro detalle positivo, aparte de la gran asistencia del partido en San Mamés, ha sido la atención mediática que ha suscitado la competición y el partido de vuelta. Las quejas de Joseba Aguirre en la previa del partido ante el Atlético del año pasado no parecen haber caído en saco roto. Con la nueva tribuna de Lezama y el empuje de la afición se sientan los cimientos para ese pequeño salto de nivel que necesitamos para, quizá en los próximos años, competir por un título europeo. Hasta entonces queda remar. Sólo nos queda, pues, felicitar al equipo.

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Fuente: El Correo

Como puntos negativos, mencionar en primer lugar los arbitrajes. Si en la ida hubo detalles feos en la actitud de la trencilla, en la vuelta no podemos dejar pasar la falta que señaló en el primer gol de las locales. La jugadora estaba cayéndose antes del contacto. En segundo lugar, el apagón de Gol TV durante la prórroga para dar un partido de Copa entre equipos de segunda. Si ésta es su manera de apoyar al fútbol femenino, vamos bien. Hubo que enterarse por Twitter del resultado final.

Eire – Georgia [Rocky road to Russia]

Inauguramos sección en el blog, Rocky road to Russia, para seguir las andanzas de nuestros dos combinados preferidos, Eire – República de Irlanda, y Caledonia – Escocia. Sí, como hinchas vascos, nos sentimos huérfanos de referentes internacionales a los que seguir la pista. Podríamos haber escogido Alemania o Argentina, pero somos gente sufrida, que gusta de hazañas como pasear por Edimburgo una mañana de invierno con kilt o intentar aprobar el C1 de gaélico.  Empezamos pues con el Eire – Georgia, un partido que no cambiará la historia del fútbol mundial  ni atraerá hordas de aficionados al deporte rey.

Tras el importante empate a dos que se trajeron de Serbia, el largo camino de Eire hacia Rusia 2018 se estrenaba en casa frente a Georgia, en un choque que, visto lo visto en el césped, bien podría haberse tratado de un partido de rugby (no en vano, Georgia suele estar en el Top 20 del World Rugby Ranking, mientras que es de todos conocido el potencial de Irlanda en el mundo oval).

El partido comienza con una de las señas de identidad del fútbol de las islas cuando juegan en casa: presión arriba y un ritmo alto en los primeros minutos, lo cual hace que el rival se amilane y el público se venga arriba. Así, en el minuto 4, tras una internada por banda izquierda llega la jugada polémica de la noche, en forma de posibles manos de un defensa georgiano desde el suelo. Estamos en lo de siempre: ¿Intencionalidad o no? ¿Penalty o no? Como ya parece una lotería, esta vez no tocó el gordo. El juego continua.

El asedio feniano se queda en pólvora mojada. A partir del cuarto de hora, Georgia empieza a estirarse, creando las mejores ocasiones de la primera parte, destacando una donde debió aparecerse el mismísimo San Patricio en el Aviva Stadium, tras dos remates seguidos a los palos, al larguero primero y al poste, después, ante la estatua que hizo Randolph que, emulando a nuestro gran Armando, se limita a observar cómo el balón pasa de un lado a otro. Sólo le faltó santificarse. Tras el monumental susto, llegamos al descanso con una cierta sensación de alivio por parte de una afición local que no logró llenar el campo. Dicen algunos que buena parte de la Green Army sigue todavía en los bares de Francia cantando ‘Fields of Athenry’ durante la última Eurocopa…

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Comienza la segunda parte y toca espabilar. Quizás Roy Keane -segundo de Martin O’Neill- les dijera cuatro cosas a los muchachos, pero el caso es que Irlanda salta con otro brío al terreno de juego, no sólo en cuanto a intensidad, sino también con destellos de clase. El primer aviso llega tras una bonita jugada, con caños y técnicos regates incluido. Increible, oiga. Y en el 56 llega el tan ansiado gol, tras una gran internada por banda derecha del capitán Seamus Coleman que tirando primero de técnica y, después, de casta, consigue literalmente meterse en la portería con el balón en los pies, en un tanto que se pareció una barbaridad a un ensayo en rugby. Pero aquí no acaban las similitudes con este noble y bello deporte: Un jugador georgiano acaba con un aparatoso vendaje en la cabeza -en uno de esos momentos épicos que tanto pone al aficionado- y, poco después, el héroe nacional James McClean manda un chut a su Derry natal, como si fuera un tiro a palos.

Eran los mejores momentos de los locales. El gol les dio la confianza suficiente para no sólo llegar a portería, sino también para anular el ataque georgiano, que acabaron muy justos de gasolina. Así, llegó un gol anulado por fuera de juego al propio McClean (bien anulado, por cierto) y un remate al larguero en los últimos minutos, donde esta vez le tocó hacer la estatua al meta rival, Loria.

Quizás para darle más emoción al asunto, al árbitro decidió aportar su granito de arena, añadiendo siete minutazos de descuento. Cierto es que en la segunda parte hubo un par de interrupciones para atender a jugadores lesionados, pero tanto tiempo nos parece desmedido. O quizás no estemos muy acostumbrados en la -ejem- mejor liga del mundo (unas risas enlatadas, por favor).

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Se llegaba al final con ese 1-0, tan rácano como importante para las aspiraciones fenianas, que el grupo se pone de los más interesante con cuatro selecciones empatadas a cuatro puntos comandando la clasificación. Lo mejor, al margen del resultado, el tanto de Coleman, no sólo por su importancia, sino también porque supuso su primer gol como internacional y, encima, en el partido 40 defendiendo la zamarra verde.

Un partido que no pasará a las anales de la historia pero -qué coño!- a ver si os creéis que Alemania saca el rodillo desde las rondas clasificatorias…

Clasificación del Grupo D, tras dos partidos jugados:

1. Gales 4 puntos (+ 4)

2. Serbia 4 (+ 3)

3. Austria 4 (+ 1)

4. Eire 4 (+ 1)

5. Georgia 0 (- 1)

6. Moldavia 0 (- 3)

*RONALD MCDONALD, corresponsal de Alabinbonban en Free Derry.

EURO 2020: Bilbao,en el punto de mira

Sí, ese Bilbao para turistas, reclamo a nivel mundial, proyecto nación, gran escaparate del Euskadi posmoderno por decisión de la Txoika y con el auspicio de hosteleros y patronales varias, jaleados todos por medios afines. Bilbao, y San Mamés, sedes de la Eurocopa 2020…y de todo lo que conlleva. En su afán por mostrar los numerosos e hipotéticos beneficios que traería la celebración de tamaño evento en nuestra ciudad, a los mandamases del partido y sus mariachis se les olvidó, qué descuido, contarnos la cara B de la cinta, la que hoy se está viendo en Marsella, Niza, París o Lille. Y eso que solo se adivina la punta del iceberg. La realidad es bastante más cruda.

Nos surge esta reflexión viendo las innumerables escenas de violencia desatada en las calles de Francia. Escenas parecidas a las de otras competiciones anteriores, aunque quizá ahora magnificadas por los medios y las redes sociales. No negaremos que nos divierte bastante ver cómo toda la calaña fascista de Europa se bate el cobre en las calles y se rompe las encías a grito de “my nation is better than yours, unga, unga”. Así se las gastan los blanquitos del Viejo Continente. Húngaros, turcos, franceses, ingleses, bastardos unionistas, alemanes, ucranianos y, sobre todo, polacos y rusos. Y los medios venga a colgar el mochuelo a los ingleses. Se ve que no saben muy bien de qué va la fiesta y hay que tirar de viejos clichés, aunque siguen gastando de lo suyo, por supuesto.
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Entre todos, cómo no, unos viejos conocidos del Botxo, los ultras del Lokomotiv (acompañados en Francia de los del Zenit y unos cuantos grupos más), que pasaron por aquí para enseñarnos, entre manos alzadas, una pancarta neonazi de “Josué libertad” en la Vieja Catedral. A Vocento le faltó tiempo para definirlos como estudiantes de Erasmus que habían sido agredidos por las hordas abertzales locales. Pero la realidad es tozuda y el tiempo pone a cada uno en su sitio, ¿verdad? Otros efímeros rivales de los rojiblancos han asomado la patita en las calles de la France en las últimas horas, como los casuals del PSG, algunos neonazis ucranianos o los Ultras Chándal del Olympique de Marsella.
Pero nada comparado con el nivel que han mostrado en esto del MMA futbolero los hijos de Eslavia. Los ruskis se bajaron a decenas de ingleses en cada esquina marsellesa, repartiendo mandobles a diestro y siniestro. Fantástico, si no fuera porque gracias al partido de la gestión, toda esta bazofia de extrema derecha puede estar poblando las calles de nuestra ciudad dentro de 4 años. Y, por si no lo sabía ya el común de los hinchas del Athletic, estamos en el punto de mira, vaya usted a saber por qué, de todo neonazi europeo que se precie y que quiera emular aquel antiguo domuit vascones. ¿Alguien se acuerda de Viena o de Bruselas? ¿Alguien recuerda los protocolos de seguridad que reinan su nuestra querida Eujkái? ¿Hola, hay alguien en Lakua?
Para más cojones, y por si no fuera poco con ser sede de la EUROFACHA 2020 y también por obra y gracia de Ortuzar y Urkullu, Bilbao podría ser sede local para la selección de Manololandia. Fetén. Les van a faltar buses para llenar a todo siegheiler aceituno que quiera subir a la heroica reconquista de las Vascongadas tricornio en cabeza, capote y estoque torero en mano. Ole, ole y ole.
Pues eso, que vista la que se avecina y cómo gestionan las calles los men in black de Doña Estafanía, valorando el conocimiento que tienen, tanto ellos como los medios, de un movimiento tan viejo como el propio fútbol, pero que simplemente ha cambiado de forma y origen, y sobre todo teniendo la certeza de que nadie sabe ni verlas venir, el cóctel puede resultar de lo más curioso. Eskerrik asko aldez aurretik.
Esperemos que los hosteleros, esos motores de la economía vasca, se hagan de oro explotando a estudiantes y parados. Aunque bueno, si se establece la ley seca, como en Francia, igual no hay ni oficio ni beneficio. Pero tranquilos, ya será El Correo el que eche la culpa a “los aberchales radicales”, AreSS dixit.