Neutralidad política y la batalla por el relato

El tuit del Athletic apoyando la iniciativa de Gure Esku Dago ha hecho tanta pupa que la fachenda ha saltado inmediatamente a pontificar sobre una quimérica neutralidad y apoliticismo (“haga como yo, no se meta en política”, aconsejó Franco), como si esto fuera siquiera posible. Almas de cántaro, si una situación es tachada de política, como lo es el derecho a decidir (¡anatema!), lo contrario, guardar silencio, también es una opción igualmente política. Alzar la voz en cualquier situación es hacer política, tanto como dar la callada por respuesta o hacer el avestruz. A ver si con un ejemplo extremo: los ferroviarios de Auschwitz eran, bien por adhesión o bien por sumisión, cómplices del genocidio.

Entre todos los creadores de opinión, el último en hablar ha sido nuestro amigo Agiriano, el mismo que escribe en ese periódico que miente hasta en la edad (ay, aquellas portadas loando a Patascortas) y sigue mintiendo cuando informa sobre el Athletic. Ya lo dijo Bielsa: las cosas ocurren al revés de lo que cuenta El Correo. Aunque no hay que irse muy lejos para desacreditarles. Cuando el club, hará un mes, les descalificó públicamente por mentir a sabiendas sobre reuniones con Berizzo, el mismo gacetillero se hizo el indignado y reclamó para sí el derecho a poder meter la pata para luego echar bilis sobre Ibaigane. Enternecedor, si no fuera porque la resaca postelectoral les está durando demasiado.

Ciertamente, con Macua vivían mejor. Filtraciones a go-go, Rajoy posando en el palco y minuto de silencio para Isaías Carrasco. Esa era su normalidad “no política”, algo que les parecía estupendamente bien como se encarga de recalcar en su última columna. De hecho, se extraña porque Macua fuera acusado de politizar con el minuto de marrras. Ergo, aquel minuto de silencio no tenía nada de político, mientras que lo de Gure Esku sí. Sólo es político si no le gusta a Agiriano. 

Previamente en el mismo texto, nuestro plumilla favorito demuestra desconocer parte de la historia del Athletic o, simple y llanamente, deliberada maldad al omitir ciertos actos de notable importancia simbólica. Afirma Agiriano que:

El club, que curiosamente vivió sus últimos días de alegría deportiva a principios de los ochenta, cuando el terrorismo dejaba cien muertos al año, nunca se manifestaba. Empezó a hacerlo tímidamente, como quien comienza a dar pasos en un territorio oscuro e inexplorado, hace muy pocos años.

Ignora, pues, el papel del Athletic en la normalización de la ikurriña. Los minutos de silencio por Argala o la ikurriña con crespón negro por el asesinato de Santi Brouard. El hecho de que trabajadores en huelga, incluso con Periko Solabarria a la cabeza, se manifestaran en San Mamés. Que los jugadores se adhirieran a la huelga general por el asesinato de Josu Muguruza en 1989. (enlace a El País). Incluso su firme postura cuando ETA secuestró a Guzmán. Por no hablar de posteriores gestos. Todo esto no ocurrió para Agiriano. O amnesia o ganas de imponer su relato.

 no al cierre de euskalduna. 84

Será más bien lo último, el ansía de articular un relato ideológico y político, no se nos olvide, afín a quien le paga. De ahí que en la misma columna se ponga en plan místico y nos hable de la “unidad irrevocable” de la afición zurigorri. Para empezar, es difícil creer en algo así, y para seguir, si hay un punto de unión entre la afición, una idea que mayoritariamente nos une, es el hecho de jugar con jugadores nacidos o formados en las siete provincias de Euskal Herria (comprendemos que el término produzca desasosiego a más de un Agiriano de la vida, pero es lo que hay), al margen de las trampas al solitario de esta y precedentes juntas directivas.

Pues bien, es el mismo Agiriano, el mismo El Correo, quien trata de socavar dicha unidad defendiendo ampliar fronteras o, directamente, fichar extranjeros. Lo hacen de modo oportunista, en épocas de flaqueza como el bienio negro, o en función de la coyuntura informativa. El bombero pirómano: te incendia el club y luego acude cual salvador. No cuela, chavales.

Dicho lo cual, reiteramos que Ibaigane es un batzoki a las órdenes del PNV. Si se adhieren a Gure Esku Dago es por necesidad coyuntural tras el papelón jeltzale en Madrid bailando con el PP del 155. Su objetivo es vivir cómodos en España (Imaz dixit) y Gure Esku le vale para lavar la imagen de vez en cuando. Urkullu ya minimiza su efecto hablando de “gesto”. En medio, el Athletic, desde 1977 en manos de los mismos.

 

 

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PNV, controlando el palco desde 1977

La burguesía vasca, y en particular el PNV, siempre ha demostrado un gran afán por manejar al Athletic. Un detalle pormenorizado excede los límites del blog y sería imposible citar los vínculos de tantos y tantos directivos, así que trataremos de resumir los apellidos que han ocupado el sillón presidencial, centrándonos en el periodo posterior a la mal llamada transición.

Previamente, el golpe del 36 había espoleado a poderosos franquistas neguríticos. Así lo describe Jose Antonio Egido en “Neguri: ¿Un barrio con clase o una clase con barrio?”:

“Con la victoria fascista el club cae en manos de Neguri, que ejerce un control estrecho de sus actividades. Oligarcas franquistas asumen la presidencia del Athletic y son sus directivos”. 

Egido da varios nombres y apellidos para finalizar así:

“El último presidente negurítico fue Jose Antonio Eguidazu Allende de 1973 a 1977. Desde esa fecha, la presidencia pasa a manos de empresarios y comerciantes vinculados al PNV aunque notorios oligarcas consiguen mantener puestos de poder en alianza con los militantes peneuveros. Por ejemplo en 1998 es vicepresidente Domingo Guzmán “Txomin”, heredando el puesto relevante que tuvo su padre, y vocales Ignacio Aznar Ybarra, consejero de Santa Ana de Bolueta, y Jaime Arroyo Prado”. 

El tío de Domingo fue presidente del club desde 1950 al 59, su hermano directivo (sería secuestrado por ETA en los 80) y su conservadora ideología un secreto a voces. Por si quedaban dudas, censuró que Athletic y Real saltaran a San Mamés portando una ikurriña en un derbi celebrado en 1999. Aquello, según él, era “politizar”; pero no nos desviemos.

A Egidazu le sucedió en la presidencia Beti Duñabeitia, comerciante del Casco Viejo y exdirectivo del club bajo el mandato del propio Egidazu, quien apoyó en las elecciones a Ignacio de la Sota. Duñabeitia se presentó con un perfil renovador, bajo el lema “un socio, un voto”, ya que en aquellas elecciones sólo pudieron votar los compromisarios. Venció por un estrechísimo puñado de sufragios pero cuando, una vez vencedor, llamó a elecciones no tuvo, literalmente, ningún rival. El apoyo del PNV a Duñabeitia, alderdikide y posteriormente alcalde de Bilbao, está fuera de toda duda, pero si quieren una prueba chirene, he aquí una columna de la heterodoxa revista Euskadi Sioux, narrando con mucha sorna el ambiente político-futbolero bilbaíno de 1979. Conviene leerla pues, aunque sus predicciones deportivas a corto plazo resultaran a la postre erróneas, deja bien claro el peso del PNV en el Athletic.

Neguriticos Athletic Euskadi Sioux 1979

Quien fuera directivo con Beti, Pedro Aurtenetxe, fue el siguiente presidente, que dejaría un poso algo agridulce. Dulce por el equipo campeón; agrio por la posterior gestión de aquel equipazo, el affaire Clemente-Sarabia (¿hubiera aceptado en su empresa que un empleado creara tamaño cisma social? ¿Debía de mandar un jugador y no el míster?) e inexplicables decisiones como no darle pasta a Julio Salinas para que renovara y después gastarse 300 kilos en Loren.

Aurtenetxe fue asimismo el creador del logo del PNV a finales de los 70. En palabras de Anasagasti:

“Afiliado al PNV desde su salida de la clandestinidad nos llevó la campaña publicitaria de las primeras elecciones de junio de 1977”. (Fuente)

Y he aquí el amable obituario que le dedicó Andoni Ortuzar:

“Capaz de sentarse a jugar una partida a la brisca en el batzoki de Laukiz con un grupo de emakumes a las que siempre conseguía alborotar. (…) Era un hombre de familia, mejor dicho, de familias. Primero la suya, (…) pero también la familia rojiblanca (…) y la gran familia jeltzale. Pedro ha sido un militante total. Siempre dispuesto a hacer lo que se le pidiera. Pocos lo saben, pero fue miembro del Bizkai Buru Batzar en años complejos para nuestro Partido”. (Fuente)

Sin embargo, hace más de diez años el nombre de Aurtenetxe salió vinculado a un holding controlado por excargos del PNV, en lo que tenía visos de ser una trama clientelar con sus ingredientes habituales: política, empresarios, ayudas públicas, etc… (Más información).

presis en ibaigane

1990 llegó caliente. Repasando las crónicas, que uno ya es viejo y arrastra demasiados vinos, Santiago González del diario El Mundo cita a Lertxundi como el único presidente no jeltzale que ha tenido el Athletic (fuente), dato que corrobora la hemeroteca de El País. Valga la crónica de este diario, quien recuerda un “agrio debate sobre la ubicación del PNV en la contienda”, para ilustrar la situación electoral (fuente).

“Curiosamente”, la victoria de Lertxundi contó con una oposición tremendamente activa desde el minuto uno, mecanismo similar que “alguien” activaría años más tarde contra Macua, logrando engatusar, no lo olvidemos, a gente de izquierdas que previamente Fernando había soliviantado. Quién se olvidó luego de qué o de quién sería otro debate. Pero no adelantemos acontecimientos. En 1994 los resultados en el verde eran buenos, de ahí que Arrate, anterior perdedor electoral, disparara contra Lertxundi usando la deuda que arrastraba el Athletic. Sí, el mismo que más tarde gastó lo que no estaba escrito y cuyas consecuencias se sufrirían pocos años después, ya sin el vinatero en primera línea, al punto de que los jugadores se vieran obligados a rebajarse el sueldo; algo que en sí es bueno pero que ilustra cómo estaba la caja.

No lo hemos dicho pero el lector que no peine canas lo habrá deducido. En el 94 ganó Arrate, abiertamente del PNV y asiduo al aberri eguna unificado que se celebraba entre Irún y Hendaia, lo cual probablemente constituya la acción más abertzale que uno pueda realizar dentro del PNV. En fin, perdieron las elecciones Lertxundi y Gorordo. Éste último había salido del PNV por la puerta de atrás hacía no mucho y su slogan era, como recuerda el anteriormente citado González, “¿quieres que en el Athletic también mande Arzallus?”. Como Roma no paga traidores, salió a relucir el juego sucio. Gorordo lo recordaba así en una entrevista a El Correo (27-5-2015):

“Fue candidato a la presidencia del club en 1994. ¿Cómo se le ocurrió dar ese paso?

Me animó Piru Gainza (…). Yo no tenía interés, pero siguieron insistiendo. Recuerdo que Piru me decía que iba a apoyarme y yo le preguntaba si iba a resistir las presiones. Cuando le preguntaba esto, se enfadaba. Al final, sin embargo, no resistió. (…) Yo tenía otro sector fuerte de apoyo en la margen izquierda a través del presidente del Puerto de Bilbao, Jose Miguel Abarrategui, pero le dijeron que se si iba conmigo se olvidase del puesto que tenía. 

¿A tanto llegaban las presiones y las amenazas del PNV?

Pregúntale un día a Txetxu Lertxundi, que era el presidente y el favorito para las elecciones porque había hecho una buena gestión, a ver qué le dijeron cuando fue a consultar a los poderosos y les preguntó si se iban a meter mucho en campaña. Ya te digo que eran momentos complicados. Todavía recuerdo un titular de tu periódico, las declaraciones de un cargo político muy importante que, por cierto, no era socio del Athletic. “Cualquiera menos Gorordo”, decía”. 

lertxundi y atrás pradera

El siguiente presidente fue Uría, quien fuera alcalde de Zeberio por el PNV y al que, dicen, le unía una estrecha relación con Josu Bergara, diputado general de Bizkaia. Uría ya había integrado la plancha de Arrate con anterioridad. A su muerte le sucede de modo provisional Ignacio Ugartetxe, empresario que años más tarde estuvo implicado en el Caso Bárcenas. El juez lo absolvió pero el asunto, ya lo contamos, olía a corrupción y chamusquina por todos los lados (Ugartetxe negozio ugarien etxe).

Resarciéndose de la derrota previa, en 2004 ganó Lamikiz, quien no tuvo rival en Juan Pedro Guzmán (sí, el mismo directivo de los 80) y mucho menos en el ex-diputado general de Bizkaia por el PNV, Pradera, un hombre venido a menos y cuyas propuestas eran de chiquilicuatre total. Pero tranquilos, Lamikiz es hasta las cachas del partido:

“Soy bastante más que simpatizante del PNV. No me he afiliado por no darle un sesgo demasiado político a un despacho profesional que está abierto a todo el mundo. Pero yo al PNV lo llevo en la sangre”. (Fuente)

La gestión del abogado fue entre nefasta y estrambótica, valga como muestra el caso Zubiaurre, y los resultados no acompañaron, de ahí su dimisión. Accedió al cargo Ana Urquijo, presidenta hasta las elecciones de 2007.

La disputa entre Ercoreca y Macua se saldó a favor de este último por un estrecho margen. Como entre bambalinas hay mucho más juego del que trasciende, cabe decir que nadie pone todos los huevos en la misma cesta, sobre todo en tiempos convulsos. Otros hablan del apoyo por separado de diferentes familias dentro del partido, lo cual suena a la consabida historia de las dos almas dentro del alderdi. Dos caras de la misma moneda o, mejor dicho, dos monedas del mismo negocio.

Con Macua acabarían de estallar por completo los casos de Ochoa y Txato Nuñez, a quienes el club había blindado con contratos millonarios y clausulas estratosféricas en caso de despido. Si uno contaba con una jubilación millonaria, al otro un juez le dio la razón instando al Athletic a pagarle unos 900.000 euros. Los culpables de este despropósito habrían sido Arrate, Lertxundi, incluso Lamikiz en su época de directivo, pero aquí nadie parece sonrojarse y, mucho menos, pagar facturas. ¿Ejecutar los avales necesarios para ser presidente? Entre bomberos nadie se pisa la manguera.

lamkiz arrate

No obstante, su mandato acabó por sumirnos en el tedio caparrosiano y tuvo gestos que, digámoslo así, encandilaron a muchos fans de Basagoiti. Su reelección fue apoyada por Azkuna, en su plancha llevaba a seis afiliados del PNV, pero la mayoría del partido ya había armado la candidatura de Urrutia, en un momento crucial para el negocio ante el inminente derribo del viejo estadio. Hasta Mario Fernández de la BBK mostró su apoyo a Urrutia de manera pública. Macua vio cómo viejos colegas cambiaban de chaqueta y acabaría incluso perdiendo los nervios intentando mezclar la candidatura de Urrutia con la izquierda abertzale en un intento desesperado de ser reelegido. Ciertamente, nuestras retinas aún sufren con algunas imágenes, pero más aún con posteriores silencios.

Del exjugador poco más hay que decir que no hayamos dicho ya en este blog. Balzola, construcción de San Mamés y el modelo de nuevo estadio, blindado contra la clase obrera, son solo tres ejemplos del estilo que quiere el PNV para el Athletic.

El segundo mandato de Urrutia, orquestado para apenas dar margen a elecciones, hizo que Macua se cabreara al punto de acusar al PNV de la jugarreta que le dejó fuera de juego (Elecciones a puerta cerrada). El hombre, al que acabarían por salpicarle los tejemanejes del ínclito Jabyer, tenía razón, pero carecía de sentido quejarse del reglamento no escrito cuando él mismo había jugado antes al mismo juego.

Jose Luis Bilbao Jabyer-Fernandez-Bilbao Macua

Habrá quien quiera pensar que el Athletic es un club de sus socios, que es normal que haya directivos afines al PNV debido a la sociología de la provincia y que las elecciones son ejemplo de sana democracia. Se engaña. Desde el momento que se piden avales millonarios para presentarse a las elecciones, por no hablar del dineral que cuesta la campaña electoral, o que no se finiquita el sistema de compromisarios, no hay igualdad de oportunidades. Eso por no hablar de redes clientelares, enchufismo y demás injerencias políticas que condicionan el día a día del club. La anécdota, banal por otra parte, que mejor puede ilustrarlo fue el hecho de que el club cambiara la hora de un partido en San Mamés, cuando los clubes y no Tebas tenían poder de decisión, para que la parroquia rojiblanca pudiera volver del alderdi eguna a tiempo. Irrisorio y elocuente.

Por tanto, da igual ser buen gestor o no, despilfarrar en el sueldo de los directivos amigotes o ser cauto con los fichajes, enchufar a tu tropa en Lezama o en la Fundación. Lo importante, amén del capital (bufetes de abogados, comerciantes, empresarios…), es tener el colchón y la bendición del partido. El Athletic es un símbolo, convenientemente usado como señuelo; es un centro de poder que mueve mucho dinero, y hay que tenerlo bajo control. Y es que si el palco del Bernabeu sirve para hacer negocios (quizás Ugartetxe pueda contarnos más) y el Athletic vende los palcos VIP como una oportunidad para hacer lo propio, ¿qué debemos pensar del palco principal y de Ibaigane?

presis y PNV. Día san ignacio 2015

El Correo intoxica la memoria de Iñigo Cabacas

5 años después, cuando la secuencia de los hechos ocurridos aquella noche está aclarada a falta de conocer lo más importante, los culpables, El Correo vuelve a usar su maquinaria para intoxicar y manipular la memoria colectiva y, de paso, blanquear la actuación de la Ertzaintza y el Departamento de Interior.

ElCorreoICHH

Sí, aquellos que dieron publicidad a las fantasiosas versiones de Ares sobre supuestas porras extensibles y demás objetos a investigar en el callejón, vuelven a la carga con estas palabras:

…”Iñigo Cabacas, el joven fallecido en abril de 2012 por un pelotazo de goma en la cabeza durante el operativo policial para frenar los altercados entre los seguidores del entre el Athletic y el Schalke 04 tras un encuentro de la Europa League”

No, señores de Vocento. La Ertzaintza y la seguridad del club solo mostraron su brutalidad (aqui si que pudimos ver porras extensibles) contra los hinchas alemanes en el interior de San Mamés, con los que no hubo ningún altercado en todo el día. Además, según ustedes y Lakua, ¿el despliegue de ertzainas en la herriko no fue para cortar unos supuestos altercados entre hinchas del Athletic que ya se demostró que fue una simple pelea disuelta 15 minutos antes de la carga mortal? Si es que hay audios públicos que dan fe de que allí no ocurría nada y que Ugarteko dio la orden de entrar con todo gratuitamente.

La derecha unionista periodística vuelve a asomar la pata de la forma más hiriente, criminalizando a la afición del Athletic y lo que es más grave, al propio Iñigo, del que se deja caer que recibió un pelotazo por estar cerca, dentro o involucrado en unos altercados. Ésta es la postura de El Correo justo cuando el caso toma un nuevo impulso. No es casualidad, pues. Se vuelven a alinear con el corporativismo y la impunidad, aprovechando en esta ocasión la reivindicación de la ICHH en la puerta 13 de San Mamés y que ha vuelto a dejar clara la postura, también corporativista, de la directiva del Athletic. Otros que tal bailan.

Mientras contenemos a duras penas la rabia contra toda esta ralea, queremos recordar a todos aquellos que están en el lado oscuro que no pasarán. Que en esto no hay medias verdades. Iñigo fue una victima inocente y el relato de lo que allí ocurrió, afortunadamente, no lo va a escribir el grupo Vocento.

JUSTIZIA IÑIGORENTZAT

Athletic Hall of Infame

 

Tras todo hincha se esconde un entrenador que, aunque no haya puesto un cono en su vida, cree tener la llave perfecta para que su equipo funcione. Ya sabéis, el manager perfecto, capaz de fichar, negociar salarios y confeccionar el once titular. Es tal su sabiduría que seleccionar el mejor plantel histórico no le costaría más de un minuto: Iribar, Garay, Guerrero, Dani, Zarra, etc… Pero la empresa se complica si se trata de montar un equipo mediocre, confeccionado con jugadores non gratos, fiascos, tuercebotas y cuyo comportamiento fuera del campo fuera irritante para la afición. Alabinbonban lo ha hecho y antes de que nos acusen de no ser verdaderos athletizales (sic), un consejo: tómense con humor este repaso a la historia del Athletic.

1- Aranzubia. Desde Zubi han pasado porteros de todo tipo, ninguno top y sí muchos del montón. El de peor suerte probablemente haya sido Pampín, aquél portero más pequeño si cabe que Juanjo Valencia y que debutó en Anoeta en un derbi remontado por la Real; el chaval parecía majete, al contrario que el riojano. Dani nos iba a dar estabilidad pero su rendimiento fue decayendo hasta convertirse en una caricatura torpe, fondona y exasperante. Cuando el club quiso traspasarlo al Zaragoza, este dechado de profesionalidad se negó y se quedó tan ricamente a chupar de la piragua. Tan mal lo hizo que Caparrós trajo a Armando con tal de no verle bajo palos.

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2- Zubiaurre. En la jugada institucional más torpe en la historia del club Lamikiz se cargó su reputación como abogado y de paso la carrera del jugador. El Cafú de Mendaro jugó 3 partidos de rojiblanco y el Athletic tuvo que pagar 5 millones de multa, sin contar el sueldo del jugador. Hagan cuentas. En Donosti aún se están descojonando.

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3- Lizarazu. Precursor en usar al Athletic como trampolín. Este caradura se cascó una temporada infame, la mitad supuestamente lesionado y la otra mitad haciendo surf en Sope. Cuando jugó no demostró gran cosa ni con el pie ni con los puños en aquella pelea con Kily González. Se largó del club de mala manera, con la afición llamándole pesetero y echándole monedas en Ibaigane. Literalmente. Años más tarde reapareció en nuestras vidas contando que ETA le había exigido dinero.

https://www.youtube.com/watch?v=PmtjNnnKcOc

4- Txutxi. Debutó con el primer equipo cuando a Stepi le dio por subir compulsivamente jugadores del filial. Como tantos otros, dejó el club sin pena ni gloria, habiendo jugado trece partidos. Si está en este once es porque hace relativamente poco fue condenado a 9 años de talego por introducir en Españistán, junto a otros compinches futboleros, casi una tonelada de cocaína. Todo un ejemplo para la chavalería.

5- Karanka. Perdió el culo por ir al Madrid, club de sus amores, y en la capital del reino acabó por destapar del todo sus inclinaciones políticas, como se aprecia en la foto. Lo incomprensible fue que el Athletic, dando pésimo ejemplo a plantilla y cantera, le ofreciera un retiro vacacional en forma de contrato por cuatro años cuando ya no valía para el Madrid. Como la cabra tira al monte, acabó volviendo a Concha Espina y el colmo ya fue verle perfeccionar sus modales al lado de Mourinho.   

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6- Ríos. Corría la temporada del centenario y Arrate andaba con la chequera más suelta que la napia de Marichalar. Lo aprovechó el Betis, o sea Lopera y su Cristo del Gran Poder, que se embolsó 2000 kilos por un jugador que jamás llegó a cuajar en un Athletic en el que jugó hasta de lateral. Como buenos recuerdos nos quedan su actuación contra la Samp y una remontada tan extasiante como inmerecida ante el Celta. La carrera del bueno de Roberto Rizos se torció tanto que se retiró una vez finalizó su contrato con el Athletic. Para entonces había pasado un lustro pero la afición todavía seguía en estado de shock tras ver cómo el Barça había fichado al crack del momento, Ronaldo, por 2500 millones mientras nosotros tirábamos la pasta por el sumidero. El bilbainismo y la estupidez jamás estuvieron tan unidos.

7- Ayarza. Este polivalente paquete jugaba por lo general de medio-estorbo, de ahí que, si la memoria no nos falla, saltara al Camp Nou con dorsal de delantero cierta vez que pusimos el autobús en Barcelona. Su actuación más memorable fue conducir borracho como una cuba en dirección contraria, ser interceptado por la Ertzaintza y obligado a inmovilizar el coche… para después volverlo a coger y volver a ser trincado (enlace). Ni Homer Simpson y Barney juntos de chufla. Pocos meses después del incidente sería traspasado, contribuyendo a los descensos del Rayo a Segunda y del Marbella a Segunda B. Hoy en día, vivir para ver, se permite el lujo de poner notas y juzgar a los jugadores del Athletic en El Correo, con una prosa más rudimentaria aún que su estilo sobre el césped.    

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8- Carlos Merino. O cómo construir un fichaje con la ayuda de tu videocámara. El chaval jugaba en el Nottingham Forest, TeleBoina nos mostró unas imágenes grabadas por un videoaficionado en las que se le veía disparar a puerta desde lejos y para cuando nos dimos cuenta ya estaba fichado. En tres años jugó ocho partidos y sólo mostró algo de clase en algún amistoso, lo cual nos hace pensar si algún directivo tenía favores pendientes.

9- Llorente. Íbamos a poner a Julito Salinas, por aquello que debió de decir sobre largarse al equipo que le pagara una peseta más que el Athletic, pero hay que reconocer que la oferta de renovación que le hizo Aurtenetxe fue en línea con la lamentable gestión que hizo de un equipo campeón. Cuenta Julito que le ofrecieron 7 millones de pesetas, insuficiente para un futbolista de su talla y valor de mercado… Ya entonces esa cifra era un dineral, tanto que ni siquiera 30 años después un trabajador medio alcanza tal sueldo, pero el tiempo ha demostrado que la codicia tenía terreno abonado en el balompié y que aquellos sueldos palidecen frente a los de hoy. Fernandito, por su parte, mareó la perdiz durante años y cuando por fin obtuvo una oferta estratosféricamente malsana tuvo la osadía de pedir una comisión para su hermano. Como colofón mintió en rueda de prensa y se tocó los cojones el año que le restaba de contrato. Con su actitud, Il Bello se mofó de club, entrenador, compañeros y afición pero aún quedan masocas con escaso amor propio que le querrían de vuelta. En fin, sólo ha habido uno más bobo que él: Amorebieta.

10- Loren. Con él llegó el escándalo y las malas relaciones Athletic-Real. Aurtenetxe, tres años después de no renovar a Salinas, tuvo la ocurrencia de pagar 300 kilos por un delantero sin gol que acabó jugando de central en su segunda temporada, antes de ser traspasado al Burgos por la mitad de lo que había costado. Ni eso arregló el desaguisado, pues el Burgos no pagó lo estipulado y ya ni recordamos si más tarde acabó haciéndolo. Loren terminaría por volver a la Real convertido en un más que aceptable central. Otro negocio digno de estudio en Sarriko.  

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11- Gorostiza. Al estallar la guerra civil y formarse la selección de Euzkadi para que girara por Europa y Sudamérica con fines propagandísticos, a Gorostiza no se le ocurrió otra cosa que desertar y enrolarse en el bando franquista, que lo acogió y utilizó a su antojo. Alcohólico y vividor, Bala Roja (manda huevos el mote) se retiró con 42 años en todo un grande como el Juvencia de Trubia y su vida continuó cuesta abajo y sin frenos hasta convertirse en un juguete roto y en un resentido franquista hospedado por las monjas de Santurtzi.

Stepanovic sería el mister ideal para comandar esta banda. Nos las prometíamos muy felices cuando iniciamos la temporada 95-96 goleando al Racing y ganando en el Bernabeú. El problema fue que rápidamente se destapó que no había nadie al mando de aquella nave. Ni afición ni plantilla sabía a qué jugaba aquél equipo y el amigo Stepi empezó a reclutar cachorros para salvar la papeleta. Su destitución supo a gloria y conseguimos salvar la categoría. No así un filial hecho trizas, que se fue a Segunda B y que necesitaría 20 años para retornar a Segunda, ni el Eintracht, equipo que incomprensiblemente contrató a Stepi tras salir de Bilbo y al que también bajó ese mismo año. Sólo un mister como Lotina sería capaz de un combo similar.  

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Mestalla huele a corrupción

Decir Valencia y venírsele a uno a la mente corrupción, Partido Popular y chanchullos es automático. Cada caso que salta a la luz no es sino la confirmación de un desfase absoluto. En lo que respecta a la ingeniosa idea de construir un nuevo estadio para el Valencia el modus operandi fue un despropósito que el periodista Iñigo Domínguez logra resumirnos en “Mediterráneo descapotable”, una crónica de un viaje por esas tierras de naranjas y pelotazos varios.

 

Ultras del amarillismo

La violencia genera morbo. El morbo, convenientemente explotado, genera ventas. No es extraño, pues, que sea El Correo quien esté capitalizando lo acontecido el jueves en Bilbo bajo la excusa de una auto-arrogada rectitud moral.

Amarillismo

Nos han regalado videos, fotos, grandes titulares y hasta editorial. Una editorial donde piden explicaciones a Beltrán de Heredia amparando la postura de ERNE. Lógico, pues, que se maquille en páginas deportivas la actuación de la Ertzaintza en los alrededores del estadio. Connivencia, maquillaje y trato de favor entre policía y un medio de comunicación, sobre todo cierto fotógrafo “infiltrado” que se jacta en twitter de tener como amigos a “manguis, putas, policías y taxistas” y carece de escrúpulos para fotografiar primeros planos de piquetes en huelgas generales. Cosas de “cumplir con el trabajo”. Eso sí, la editorial en ningún momento se cuestiona el copago policial… por los servicios no prestados. Privatizar la policía no es escandaloso.

Tampoco lo es que Ugarteko pida casi 800.000 euros tras haber mandado entrar con todo al callejón donde mataron a Cabacas. De hecho, si el jueves hubo violencia es porque la Ertzaintza está “atenazada”; al menos es la excusa que el mismo medio viene amplificando reiteradamente. Lo que, en jerga futbolística, se denomina hacer la cobertura.

El Correo solicita mano dura, sus plumillas ansían que los violentos no campen a sus anchas, pero olvidan convenientemente que el único muerto hasta la fecha es Pitu. No hay reparación y su verdugo está en la calle. Ni una voz más alta que la otra sobre todo esto. El tono es monocorde, no sea que el lector se salga del guión.

La vehemencia y el odio son reservados para los ultras: “Porra dura (…), condenas largas, multas contundentes”. Elogio de la represión a mayor gloria policial y judicial. El Correo jamás ha usado un tono similar para las guerras del capital o las acciones de la OTAN, infinitamente más mortales y sanguinarias que los hooligans. Ni siquiera muestran tamaña vehemencia con la corrupción que asola su brazo político y económico, la derecha nacionalista española. Ni, claro está, con su pasado (¿?) franquista.

Amarillismo

Tratan de generar alarma social mediante el uso amarillista de la violencia. Pero, sin ánimo de banalizar el hooliganismo, resulta más preocupante que la sociedad ingiera tanta rancia pornografía ultraderechista y que los salvadores del orden y la ley se nos presenten como adalides de la paz cuando son quienes amparan, si no jalean, otros tipos de violencia mucho más dañina, mortal y perversa.

Contracrónica de la la contracrónica Getafe-Athletic

Sábado noche. Gente en la calle. Muchachos con pelos raros. ¿Por qué se empeñan en dejarse el nido de una gaviota en la cabeza? Un chico espera a un amigo, de repente, aparece ella. Una diosa de ébano.

Comienza el partido. Los dos amigos regatean a la gente y durante todo el zigzageo van realizando pequeñas paradas técnicas en las que piden al utillero de turno que refresque su garganta. Durante estas paradas, no solo refrescan, también desechan excedente. Pueden ver que otra gente del mismo equipo ha pasado también por aquí antes. Igual fueron ellos y simplemente no se acuerdan. Allí donde no hay rastro de su paso, se deja su adhesiva firma. Con la calle ya completa, y como buenos socialistas, estos dos camaradas se han afanado en repartir sus riquezas entre todos los utilleros del campo de juego. Quizá haya quedado alguno fuera del reparto. No inspiraba confianza.

El partido debió de acabar pero estos dos amigos no se debieron de enterar. El resto del publico ha abandonado el estadio. Deciden seguir jugando, en busca de un terreno de juego que se acomode a las circunstancias. Existe uno: siempre hay una ultima oportunidad. Asistencia técnica cumplida y para afuera, que este campo ha cerrado.

Los dos amigos toman la iniciativa de seguir jugando. Recorren los bajos fondos de la ciudad. Parece que esta noche no hay liga, todos los campos están cerrados. Solo queda una opción: ir a jugar una Final de Mundial a Maracaná. Son palabras mayores; habrá que pagar por entrar a jugar. Esto no gusta a estos dos amantes del viejo fútbol, nostálgicos del banco de madera y el serrín en el suelo.

Llegan a Maracana. Su peor presagio se ha cumplido: hay que pagar por querer entrar a jugar y, además, hay cola. No puede haber nada peor en este noble deporte.
Entran, comentan la jugadas de alrededor. Se han hecho viejos, los tiempo han cambiado. Otros jugadores hablan, ríen, incluso bailan con otras jugadoras. Ven entradas cuerpo a cuerpo, contacto físico, y no son amonestados. Siguen pidiendo ayuda a los asistentes. Esto es Maracaná, aquí la ayuda se paga, y bien. Uno de los jugadores decide retirarse. Un partido largo para él. Llevaba tiempo sin jugar, y ha saltado casi sin calentar. Lejos quedan aquellas ligas donde a esas horas se seguía con la zamarra limpia y la compostura intacta.
Se meten en el servicio público que les llevará a casa junto con otros deportistas de la noche. Hay restos de partidos peores, gente que llegará a casa lesionada.

Al día siguiente, con la mente algo mas lúcida, sin el calentón de la noche anterior, toca hacer balance. No volveremos a jugar. Algún utillero hijodeputa no nos debió de echar Acuarius legal en el botellín.