Alavés – Athletic: recogiendo lo sembrado

Ahorraremos el chiste a los provincianos más recalcitrantes. No hablamos de sembrar patatas, hablamos de sembrar discordia, cosa en la que en Bilbao somos expertos a juzgar por los comentarios que venimos recogiendo al respecto. Nos referimos, claro está, al famoso pacto de precios que las hinchadas futboleras de Euskal Herria trasladaron a los clubes de forma pública para poner precios equitativos en los derbis de la 2016-2017. Entre ellas, algunas peñas y grupos del Athletic. La cosa era fácil, tanto como el trueque en tiempos de los neanderthales: te cambio una lanza por una lanza o, en lo que nos compete, te cambio 1000 entradas a 30 euros por otras 1000 a 30 euros.

Pero Josu Urrutia, sentado en el Trono de Hierro de Ibaigane, no es muy amigo de tomar en consideración las demandas populares que, a decir verdad, en San Mamés parecen minoritarias y dan buena muestra de qué tipo de afición somos.

Capaces de reivindicar políticas de precio abusivas. Incapaces de atisbar las ventajas que un pacto de precios pudiera tener, sea en las sacrosantas cuotas o en un eventual desplazamiento clave en la última jornada de liga. Conclusión: todos los hinchas a expensas del libre mercado y su escalada de precios. Fútbol y Athletic sólo para la élite. Eskerrik asko.

Negando la mayor, Don Josu I de las Bizkaias dijo que al Athletic Club nadie se había dirigido para hablar de este tema. Vamos a ver, Josu…un comunicado público firmado por, entre otros, grupos de socios del Athletic Club y enviado a Ibaigane por varios medios, ¿no te da alguna pista? ¿O la soberbia te impide darte por aludido? En fin, teniendo en cuenta la manera en la que se atiende desde el club alguna que otra preguntita, o cómo se hace el avestruz en otros temas, no resulta sorprendente que tus palabras carezcan de valor ni que el índice de transparencia del club esté por debajo de la media.

Sea como sea, su actitud está respaldada por aquellos que, ante la boronada de Querejeta de poner los billetes a 70 € para la hinchada visitante, piden venganza. Argumentos hay varios. Desde el que asegura que las localidades no son comparables y que el pacto carece de equidad (como si un asiento en lo alto de San Mamés fuera el asiento de un jeque árabe y el de Mendi una silla de tortura), hasta el que vuelve a insistir con la enésima fantasía sobre lo mal que se nos trata en los campos vascos. No han debido pisar el Villamarín, Cornellá o el Calderón. Mientras, los VIP siguen brindando en las localidades robadas a los socios del Athletic y la media de edad de San Mamés sigue subiendo como el asco que nos cogen fuera. Muy guay todo. Luego nos quejamos de la falta de ambiente.

En Gasteiz han estado más elegantes e Iraultza 1921, sin atisbo de ventajismo o revanchismo, ha criticado sin fisuras la política de precios para este derbi por parte de su directiva, demostrando coherencia y voluntad de llegar a un acuerdo. Cómo no, alguno en Bilbao se lo ha tomado a mal. Que si quiénes son estos, que si cuántos títulos tienen, que si no son nadie. Ni una palabra sobre nuestra política de fichajes. Luego nos cagaremos en el Barça o Bayern cuando aparezcan, como el Athletic, con la chequera caliente. ¿Nadie más ve el clasismo por algún lado? ¿Nos debe sorprender pues que San Mamés carezca de abonos o tenga una grada popular minúscula? Evidentemente no, va todo en el mismo pack. Tanto mirar a Dortmund y resulta que los gasteiztarras disfrutan de un ambiente envidiable, mientras San Mamés es un velatorio, con un par de excepciones anuales. ¿Estertores?

Desde aquí, aparte de agradecer el gesto de muchos aficionados alavesistas, de cuyo equipo no somos seguidores (esto lo mencionamos para los talibanes rojiblancos), volvemos a emplazar públicamente al Athletic Club a afrontar una nueva política de precios para sus propios aficionados, la restauración de la figura del abonado, la ampliación de la grada popular y la atención de demandas populares que benefician a todos. A los hinchas, a los clubes, a las ciudades y al propio fútbol. El domingo Mendizorrotza tendrá menos ambiente, menos hinchas del Athletic y menos sabor futbolero. Igual que el derbi en San Mamés. Una pena.

LOS HINCHAS PRIMERO

ZALETUAK LEHENIK

Alavexit: Toquero vuelve a casa

Gaizka Toquero, el delantero con el dorsal número 2 en la espalda, no será recordado por su calidad, por sus regates o por su eficacia goleadora. Lo será por su entrega incondicional. En su despedida, palabras de afecto y agradecimiento hacia el club y su afición, rodeado de compañeros.

Nuestro autoproclamado lehendakari llegó al Botxo en un camino que ya hicieron otros históricos del club en las ligas inferiores de la provincia, pasando en esta ocasión por Lemona y después Sestao, para acabar en el Eibar cedido por el Athletic, en una progresión que se había visto truncada en tantos otros chavales, que se perdían en el salto entre Bilbao Athletic y primer equipo. Cuando Caparrós se fijo en aquel delantero aguerrido, y tras solventar sus dudas al ver su ya famosa calva, lo tuvo claro. Al Athletic.

Tokero

Y qué vamos a contar de su papel en 2009. Su inolvidable actuación contra el Sevilla en aquella semifinal y su gol en la final de Copa quedarán grabadas en la retina de miles de hinchas por derecho propio. Cómo olvidar también sus arrancadas, su presión a la defensa rival, sus centros en carrera o su papel de revulsivo en partidos que estaban cuesta arriba, ganándose el apodo de Revolution. Todo eso hizo el bueno de Gaizka, sin un mal gesto, sin una mala palabra, al menos públicamente, con humildad, reconociendo sus limitaciones. Podemos asegurar, los que le vimos sobre el césped y le valoramos sin prejuicios, que siempre dio el 100%, quizá más, si tenemos en cuenta cómo apoyaba sus agotados brazos en la cintura tras esprintar tras algún defensa que intentaba sacar el balón jugado.

Sólo pondremos un pero a todos estos años de entrega, su renovación, aunque la responsabilidad está en Ibaigane y no en el propio jugador. Demasiado larga y demasiado cara, la directiva optó por asegurarse la continuidad de un jugador bregado y con experiencia a un coste, unos 600.000 euros anuales según dice la prensa, totalmente desorbitado para su calidad.

Sea como sea, tras unas últimas temporadas en clara línea descendente y con un juego que no le venía tan bien a sus características como el que se practicaba bajo la dirección de Jokin, Gaizka vuelve a su Gasteiz natal, a su casa, a pelear en Mendizorrotza, vistiendo la zamarra albiazul que manchará de barro, sudor y sangre. Porque de eso pueden estar seguros los babazorros.

Betirako gogoan, Gaizka.