Facturas a medio plazo

¿Qué futuro le espera al Athletic? ¿Quién será el sustituto de Aduriz? ¿Pondrá Balenziaga algún buen centro durante el próximo lustro? Todo es incertidumbre, quizás eso sea lo bonito de este juego, pero como en Ibaigane saben desde hace tiempo que el fútbol es negocio, balance, pérdidas, ganancias, inmovilizado pasivo y similar vocabulario, intuimos que andarán trabajando en ello, que diría el ínclito Josemari.

Desde nuestra humilde tribuna, el panorama es desalentador. Cada vez es más difícil no ya fichar jugadores top sin soltar un pastizal, sino retener a los propios canteranos. La mayor de las veces, pues, quedan a tiro medianías que, encima, resultan caras, bien sus fichas bien sus traspasos.

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El nuevo reparto del dinero televisivo, además, hará más fuertes a nuestros más cercanos competidores. La Real tiene más dinero para retener a sus canteranos y cuenta con extranjeros con los que, a nada que acierte, poder montar un bloque que a medio plazo pueda superar el nivel del Athletic y disputarle la hegemonía. Por de pronto, este año han acabado arriba. Sí, con un gol en el 93 y una competición menos, pero “clasificación, amigo”. El Eibar, asimismo, también se está moviendo a la hora de captar jóvenes promesas en su radio de acción más próximo, Durangaldea. Y fichar en los despachos de Iruña y Gasteiz no es tan sencillo como antes.

Difícil mercado el del Athletic que, por si fuera poco, ve cómo vuelan una docena de chavales bizkainos a destinos tan dispares como Villarreal, Eibar, Real, Alavés o Madrid. Veremos quién de ellos llega a primera, pero a priori no es buena señal. Tampoco cabe llorar porque pesquen en Bizkaia, pues el Athletic lleva años haciendo lo propio en otras provincias. De ahí que la Real haya fichado a Txirri como ojeador. Movimiento tan tardío como lógico y amenazador para los intereses zurigorris.

Parece pues que la dependencia de Lezama se acrecentará más pronto que tarde. Ocurre que Lezama no es infalible y que la calidad de las cosechas, como es lógico, varía de generación en generación. Ante esta tesitura, estirar más si cabe la filosofía, poniendo centros de formación allende las fronteras de Euskal Herria no es sino pervertir una idiosincrasia que, al menos para nosotros los románticos, es incuestionable. Ni cantera global ni trampas al solitario.

Entretanto, la afición del Athletic se ha vuelto muy exigente, lo cual es bueno siempre que no caiga en la intransigencia tipo Mestalla (donde, por cierto, critican los efectos de la gestión de Lim cuando abrazaron fervientemente su causa). Probablemente la exigencia sea una herencia positiva de Bielsa, quien sacudió los cimientos de una masa y una entidad adormecidas, y con quien la afición se quitó la venda de los ojos con los bien llamados millonarios prematuros. En cualquier caso, basta ver cómo ha salido un Valverde que, con todos sus defectos (que los tiene) y sus virtudes, ha asegurado resultados y resulta que es válido para dirigir al Barça. Probablemente sea víctima del tiempo que le toca vivir, seguramente su ciclo habría llegado a su fin tal y como está el patio, pero un entrenador de su talla y carácter bien podía haber sido el “Ferguson del Athletic”, que diría Lamikiz. O no, da igual. Lo flagrante es que no hay paciencia, todo es inmediatez en el mundo del fútbol. Nos va la vida en el resultado del domingo pero llevamos décadas sin ganar nada, salvo la meritoria y honrosísima Supercopa. Así somos de cortoplacistas.

El clima, pues, roza la histeria, aún yendo a Europa cuatro años consecutivos. Quién nos lo iba a decir cuando celebrábamos in extremis el 3-0 al Anorthosis subidos a la valla del fondo norte. Ahora el socio es un cliente, de los exigentes encima. Basta ver cómo la gente huye en estampida de San Mamés en el minuto 80 o la fría despedida a Iraizoz. Ambos ejemplos se enmarcan dentro del mismo contexto. El fútbol se ha mercantilizado hasta el paroxismo y no somos excepción. El “caso único en el fútbol mundial” que nos dedicó L´Equipe queda ya muy lejos. Las heridas no cicatrizaron, el vínculo se ha enfriado.

¿Qué hará, pues, el Athletic cuando la pelotita no entre, el hincha no apriete y San Mamés siga con ambiente gélido y mucho asiento vacío? ¿A quién invocará? Las sucesivas directivas llevan desde finales de los 90 subiendo precios y poniendo cada vez más trabas para que la chavalería y la clase obrera acuda a San Mamés. Todas y cada uno de sus medidas (la última viene con agosticidad y es una circular kafkiana sobre cómo meter una bandera en San Mamés) han ido encaminadas a dividir, esquinar, minimizar y reprimir a dichos sectores, portadores históricamente de proclamas incómodas para el establishment local, léase PNV, que gobierna provincia, ciudad y palco presidencial. Su mensaje es claro: Os queremos fuera de San Mamés.

La cuota de entrada de 1.600 euros a fondo perdido marca el aval y el sesgo de clase para poder ser socio. “Herritik sortu zinalako” y tal, pero todo atado y bien atado. Precios caros, minúscula grada popular, abonos sólo disponibles para unos palcos VIP con una ocupación irrisoria y, en menor medida, horarios intempestivos están matando San Mamés. A todo esto, si San Mamés está prácticamente muerto, si el reclamo es un aura, atmosfera y misticismo que se desvanecen sin remisión, ¿qué plus se le puede ofrecer a nadie para que se deje un dineral en un palco VIP? Ah, sí: poder hacer negocios en él.

Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cada vez que Urrutióteles habla del ambiente queda retratado. Primero dijo que no era para tanto, que contra un Logroñés en el 93 tampoco había ambiente; ergo, ahora no lo hay, pero no os quejéis. Más tarde dijo que no hay problema de ambiente porque hemos sacado muchos puntos; ergo, sí hay ambiente. Miente, obviamente. Porque el ambiente no es problema para él, mojarse en cambio sí; de ahí tanta zarandaja, pues le incomoda una verdad que no afronta. Está a otras cosas, otros mandatos.

Será que el Gure Estiloa consiste en usar la filosofía como señuelo. O en dejarse una millonada en poner a punto la cubierta de un estadio nuevo levantado mayormente con dinero público mientras ignoras otros problemas de solución menos gravosa. Asimismo, resulta flagrante que sea precisamente un exjugador el pelele que ampare la defunción de San Mamés. Cierto es que recibía una pésima herencia, pero Urrutia es el presidente que, habiendo podido hacer más por mejorar la animación (consecuencia de implementar una amplia grada popular a precio ídem, no nos engañemos), ha hecho menos al respecto. Sobre palmeros, supuestamente de izquierdas, amparando el estilo de gestión del PNV mejor no hablamos. Allá cada cual con su conciencia.

Repetimos: cuando haya más que altibajos, Lezama no chute y la pasta de las televisiones equipare presupuestos, no se pueda fichar más que medianías y el equipo no carbure, ¿a quién le pedirán que entone “beti zurekin” si se han cargado a tantos fieles por el camino? Que sí, que lo primordial es el negocio, pero el negocio no es infinito. Y al apostar única y exclusivamente por el modelo clientelar, el Athletic, lejos de fidelizar, está cavando su propia tumba. Al tiempo.

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#HERRIHARMAILADUINA

Periko eta Iribar, berdegunetik aldarrika

Urte bat inguru Periko Solabarria zendu zenetik eta, ziurrenik, irakurle asko dagoeneko galdetzen ariko dira zer zerikusi duen militante ezkertiarrak Athleticekin eta blogaren edukiekin. Pazientzia, arren. Gutxi akaso baina bada harremanik.

Haren berri izan ez duenarentzat zaila da Perikoren ibilbidea bi hitzetan laburbiltzea. “Apaiz gorria” Frankoren garaietan, behargina ororen gainetik, Herri Batasunaren sorreran parte hartu zuen, baita hamaika borroketan engaiatu, azken minuturarte egin ere. Guzti honen eta askoz gehiagoren xehetasunak bere ibilbidea errepasatzen duen “Periko gazteekin hizketan” (Txalaparta) liburuan aurki daitezke. Bertatik bizpahiru pasadizo hautatu ditugu.

Hasteko, Periko Meatzaldeko herrixka batean apaiz ibili zenekoa. Apaiz izateaz gain irakasle ere bazen. Bere ospeaz jakitun, falangistak Periko kate motzean lotzen saiatu ziren eta inspektorea eskolatik agertzen zitzaien hilabetero. Ez zen oso pozik ateratzen, haatik:

“Inspektoreak bisita hasten zuen esanaz “orain Cara al sol abestuko dugu”, baina haurretako inork ez zekien, berau ikasi eta abestea derrigorra zen arren. Falangistak sutan jartzen ei ziren, eta ahalegindu ziren Periko Trianotik botatzen, emaitza kaskarrekin. Ez pentsa haurrek kantatzen ez zekitenik, behin neskatila batek falangista-inspektoreari esan baitzion Cara al sol ezetz baina Athleticen hamaikakoa abesten bazekitela”.

Hara Perikoren azalpena:

“Athletici buruz jakin beharra zuten, garrantzitsua baitzen, baina Cara al sol…”

Ildo honetatik, ezin ahaztu Edorta Jimenez idazlearen hitzak: “Athletic aberria zen”. Izan ere, frankismoaren urte gris haietan Athleticek argi eta garbi irudikatzen zuen bere baitan nazio azpiratu bat. Behintzat, halaxe zen askorentzat.

70 eta 80. hamarkadetara salto eginez, HBko mahai nazionalean aurkitzen dugu Periko. Bertan, jakina denez, Iribar ere ibili zen. Egun, ordea, badirudi Iribarrek ez duela gai haietan sakondu nahi, “La patria del gol” (Alberdania) liburuan ematen dituen erantzunak kontuan hartzen baditugu behintzat. Horrela mintzo zen Periko garai haietaz eta Iribarri buruz:

“Mahai nazionalean geunden biok. Oso ondo azaltzen zituen kontzeptuak; hizlari ona zen. Nire bila etortzen zen obrara, elkarrekin mitinak ematera joateko edo Donostiara batzarretara joateko. A ze auto puska zuena! Bost eta erdietan irteten nintzen lanetik, eta obrara etortzen zen bila, tenore horretan, Arrontegiko zubira. Oso jatorra zen, eta nire lankideek, zeintzuek begiak atera beharrean egoten ziren Iribar nire bila etortzen zenean, galdera pila egiten zizkioten, eta berak adeitsu erantzun”.

Jakina denez, haiek ere (noiz ez dira izan, bada?) langileen borroka urteak ziren. Futbolean ere iger zitekeen:

“Behin, Perikok [Iribarri] eskatu zion ea utzi ahal zien pankarta batekin sartzen San Mames estadiora. Ez zen oroitzen zein zen aldarrikapen zehatza, baina, Iribarren laguntzaz, atsedenaldian, zelaira sartzeko aukera izan zuten, eta buelta osoa eman. Perikori (…) prakaren botoia hautsi (…) eta prakei eta pankartari batera eutsi beharrean ibili behar izan zuen San Mames zaharrean”.

Kasualitatez, “San Mames: Historia eta memoria” liburuan pasadizoa ilustratu dezakeen argazki bat agertzen da. Bertan, langile batzuk agertzen dira

no al cierre de euskalduna. 84

“No al cierre de Euskalduna” pankartapean martxan. 1984ko abenduaren 16a zen, Barçaren aurka jokatu baino lehenagoko instanteak, liburuak dioenagatik. Akaso Perikoren oroimenarekin bat dator argazkia; akaso ez. Edonola, Iribarri zor zaio Perikok gomutan zuen keinua:

“Iribar eskuzabala zen gurekin, baina Iribar, Iribar zen. Clementek ere bazuen suhia espetxean, anaia HBko zinegotzi Barakaldon… Baina ez dut uste gurekin horrela portatuko zenik. Haren oso oroitzapen ona dut”.

Irakurleak jakingo duen bezala, Clementek beti aldarrikatu du bere jeltzaletasuna. Bestalde,  eta tamalez, gaur egungo betaurrekoekin sinesgaitza dirudi berdegunetik langileak manifestazioan ikustea. Garai txarrak bizi ditu langilegoak eta Periko bera ere horren jakitun izan zen azken momenturarte:

“Beldurra sartu nahi izan digute [langile klaseari], eta orain limosnekin bizi gara. Irentsi, irentsi eta irentsi besterik ez dugu egin. (…) Irabazi egin dute gu desmobilizatuz. (…) Eta oraindik ere San Mames Berrian langileak esplotatzen ari dira! Athleticeko zaleek eurek ere ez dute hor lagundu; greba egin behar litzateke hor; tribuna geratu, belarra kendu…”.

Egia da. Badirudi zalegoari urrun geratzen zaizkiola aldarrikapen haiek, Atotxako ikurriña ezkutua edota, esaterako, 1977ko apirilaren 24an Errealeko eta Athleticeko jokalariak amnistiaren aldeko pankartarekin atera zirenekoa. San Mamesen historia jorratzen duen liburu beretik atera dugu argazkia. Bertan Iribar ikus dezakegu pankartari eusten. 2015-2016 denboraldian, ostera, Athleticeko pare bat zaletuk gutxienez isuna jaso dute euskal polizia “autonomoa”-ren eskutik amnistiaren aldeko ikurrak San Mamesen erakutsi izana leporaturik. 40 urte eta gero spanish democracy delakoak bere horretan dirau.

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Campeón singular de un trofeo artificial.

La rutina nos empujó a San Mamés el pasado viernes. Sin atisbo racional de victoria en la mente, el impulso prácticamente obedecía a un resorte biológico, labrado por la fuerza de la costumbre. La de bocadillo, blasón rojiblanco y tertulia pre (y post) partido entre amigos, familiares, colegas. Un partido más, otro de tantos.

Pero no lo fue. El espectacular y vibrante 4-0 nos reconcilió con el espíritu del club y, en cierta manera , con el fútbol, ese al que errónea y literariamente le achacábamos que nos debía algo tras tanta derrota. Si el balompié debe algo en Bilbao, imagínense qué debe en Castellón o, ya puestos, en cualquier equipo lejos de la metrópoli en algún país subdesarrollado. En todo caso, será el negocio el que debe mucho al fútbol, del cual se ha apropiado y pervertido; de ahí muchas de las dificultades añadidas a las que se enfrentan el Athletic y su filosofía; de ahí parte del plus del Athletic frente a otros equipos de su entorno más cercano.

Siendo el Barça campeón de Liga y Copa, esta Supercopa carecía de razón de ser más allá del cambio de reglas de 1996, habilitado a mayor gloria de sponsors, televisiones y taquillas. Un trofeo menor, sólo ponderable si junto a otros suman sextete. Así encaró el partido Luis Enrique, rotando en exceso por la saturación de partidos; lo cual tampoco es mucho decir cuando las piernas de Suarez superan el valor de mercado del once rojiblanco. Para cuando el mister culé advirtió que el fútbol, más allá del dinero, también es orgullo, herido en este caso, ya era demasiado tarde. El viejo león se había cobrado las últimas y dolorosas afrentas en un ejercicio de catarsis colectiva y de autoafirmación, corroborado tres días después en el Nou Camp mediante un empate fruto de la misma receta de la ida: intensidad, presión adelantada, garra, coraje y el planteamiento de un mister que hace escasos meses supo reanimar y reflotar un equipo a la deriva.

Porque hace mucho tiempo comprendimos que el fútbol no iba, sensu stricto,  de ganar, para refugiarnos en un orgullo compartido que, mal que bien, mantenía prietas las filas a pesar de los vaivenes, deserciones y embates en nuestra contra, incluso por parte de aquellos que dirigen el club. Y pese a todo, cuánto ayudan las victorias, por mínimas que sean extramuros, a mitigar nuestros males y encarar nuevas batallas. Refuerzan esa moral que nos impulsa cada quince días a San Mamés y sus aledaños. Y reforzarán él ánimo de un vestuario y cuerpo técnico del que, en medio de las más inmediatas celebraciones, habiéndose acordado de la afición y de aquellos jugadores que no levantaron título alguno en 31 años, nos gustaría escuchar unas palabras para Iñigo Cabacas, cuyo recuerdo quisieron borrar unos impresentables en el partido de ida.

Garaipenerarte, Jo Ta Ke.

Soñando en rojiblanco 4

Ya que la Fundación Athletic no se digna a cumplir nuestro sueño rojiblanco, y en vista de lo que han montado en las otras 3 ocasiones (1, 2, 3), nos vemos obligados a publicar íntegra la carta que metimos, como exigían las bases, en el buzón que se habilitó en la tienda oficial de los bajos de San Mamés. La verdad, juzgad vosotros mismos, no parece que sea tan descabellado cumplir con nuestro humilde sueño…

Estimada Fundación Athletic:

Últimamente nos estamos portando muy bien. El equipo no juega ni a tabas pero desde la grada seguimos animando aunque juguemos contra un Segunda B un frío jueves de invierno a las diez de la noche y el resto del campo esté como el Palco VIP: callado y semivacío. Por eso, y aprovechando que os habéis puesto en plan Olentzero con el fin de hacer realidad nuestros sueños zurigorris, escribimos estas líneas tras haber reflexionado mucho después de asistir a varios ciclos de Thinking Football.

Sabemos que no podéis abarcar todos los sueños; desconocemos qué criterio vais a seguir para seleccionar a los “ganadores” y dirimir qué sueños merecen la pena cumplirse y cuáles no. Habíamos pensado que Balenziaga podría disfrazarse y regalarnos un balón firmado, como ha hecho Cristiano Ronaldo, pero eso sería demasiado egoísta amén de un tanto publicitario; además, preferimos que nos regalara alguna asistencia para variar. Por tanto, nuestro sueño rojiblanco no tiene nada que ver con jugadores, que suficiente tienen con descansar del turno de mañana en Lezama. Tranquilidad, no vamos a pedir fichajes millonarios que sangren nuestros bolsillos y las arcas de Ibaigane; tampoco el retorno de Bielsa, por lo que vuestro patrocinador Balzola puede estar tranquilo: no ha lugar a conflicto de intereses.

Conocemos muchos hinchas del Athletic: amigos, hijos, vecinos, compañeros de filas en las colas de Lanbide. Son Ainhize, Joseba, Nahia, Iñigo y un largo etc. Sus nombres son lo de menos. Muchos de ellos se han visto paulatinamente obligados a dejar San Mamés, otros rara vez acudieron y los más jóvenes jamás acudirán debido a la política de precios del club. Sería egoísta pedir algo sólo para nosotros, por eso pedimos algo para toda la familia rojiblanca. Dicho brevemente: queremos una amplia grada popular tras una de las porterías, con precios asequibles, especialmente dirigida a la juventud.

Creemos que es algo realizable. Quizás más factible que las asistencias de Balenziaga. Entended que, aparte de buscar el bien común, hemos sido comedidos. No hemos pedido que desaparezca el politiqueo del palco, ni el amiguismo empresarial, ni la desaparición de publicidad desahuciadora y contaminadora de la camiseta. Nótese que no se solicitan condiciones laborales dignas para los trabajadores, tal y como ha asegurado el FC United; el club podrá seguir usando el convenio portugués en caso de obras. No pedimos democracia asamblearia, participativa y transformadora en la onda de Sócrates en el Corinthians; podéis seguir tratándonos como clientes de segunda. Por no pedir ni siquiera pedimos que os regalen un diccionario castellano-euskara para evitar atentados lingüísticos como “zurigorri ametsetan”.

Es un sueño cuyos efectos multiplicarían la felicidad, en el presente como en el futuro, de la masa social zurigorri. Máxima felicidad para el mayor número de personas, lo debió de decir algún sabio. Esperamos, de todo corazón, nuestro sueño se convierta en realidad.

Los hinchas primero.

Alabinbonban Blogzinea

SoñandoEnRojiblanco en pdf.

** Apoya la campaña para la ampliación de la grada popular y la instalación de localidades de pie en change.org

Soñando

Los males del Athletic

Andan equipo y míster un tanto desnortados, conjugando apuradas victorias (Almería, Sevilla) con calamitosos desastres (Bate Borisov, Porto en casa). Una senda tan irregular como cardiaca para el sufrido hincha, que descansará por dos semanas mientras espera que el trabajo en Lezama cure todos los males del equipo. Como no son pocos y, lo reiteramos, todo hincha es un entrenador sabelotodo aunque no sepa qué se cuece realmente en la caseta, he aquí un compendio que ni la libreta de Bielsa, oiga.

Para empezar, Txingurri parece ese niño alemán con el ordenador estropeado, el del video de youtube. Golpea y golpea el teclado, hace mil probaturas, pero no da con la tecla. La mediapunta es un problema que tenía que haberse resuelto en pretemporada pero a juzgar por el minutaje de Beñat parece que aún estemos en julio. La cuestión es tan sencilla como cruda: Beñat no es mediapunta y, lisa y llanamente, no rinde, no funciona. Ni siquiera a balón parado: se le ha olvidado marcar de falta y si en rueda de prensa le inquieren por los córners que bota le endilga el marrón a los rematadores. ¿Autocrítica pública? Sí, por sus cojones. Con esta autoexigencia pueden sacar los córners un cojo, un caballo dando una coz o cualquier hincha del sector de animación. En plan rotatorio, tope chirene.

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En todo caso, a Beñat es complicado buscarle cabida en un modelo de juego basado en la presión, la movilidad y el desgaste físico. Así como un Ferrari es un gran coche de dudoso rendimiento en un camino de cabras, Beñat es un buen jugador pero ni su sitio, más retrasado, ni sus características se acoplan con lo que exige Valverde y el míster debería ser el primero en saberlo. Que haya tirado hasta de Toquero nos da la medida de sus dudas e impotencia, lo cual alimenta la desconfianza y la intranquilidad de la afición.

Otro gran problema es el gol. Sí, amigos, no ha nacido analista con mayor perspicacia. Decía Valverde que la segunda línea de ataque debía dar un paso al frente pero es que el equipo apenas genera ocasiones. Menos mal que Aduriz es capaz de fabricarse él solito las oportunidades porque el juego del equipo carece de dinamismo y llegadas. Cuando él no está las alternativas palidecen: Guillermo está verde aunque nos regaló un golazo en Porto, cuando Borja “Nunca-Debió-Venir-Por-Ser-Riojano” Viguera juega lo hace casi siempre fuera de sitio, Toquero es casi un recuerdo del pasado con sueldo dorado y Kike Sola está prácticamente defenestrado. Con este panorama, no pocos hinchas reclaman el debut de Williams, ignorando algunos de sus desesperantes errores en controles y disputas ante defensores de Segunda B. Basta ver al filial de vez en cuando por ETB1.

Tampoco es de recibo poner a Guillermo y jugar al pelotazo como si tuviéramos un delantero centro de dos metros. O hacer cambios que nos dejan sin lanzadores a balón parado: ver cómo Viguera o De Marcos sacan los córners no es una experiencia recomendable. O apostar por Etxeita, la mejor noticia de la temporada, para luego sacarlo del once inicial en un partido clave como el del Oporto. Obviamente, toda apuesta entraña sus riesgos, pero cuando la pelotita no entra y la apuesta adquiere apariencia de experimento surgen las dudas entre la hinchada, que llega a acordarse de las apuestas fallidas de la primera época de Valverde. ¿Quién dijo Jonan?

 HomerCoach

Más allá del míster, cuya adecuación con el proyecto (perdón, ¿hay proyecto?) está fuera de toda duda, el hincha canaliza su malestar focalizando la ira en jugadores particulares. Iraizoz es un portero irregular, nada nuevo bajo el sol, y la situación no es tan crítica pero sí lo suficientemente inestable como para darle la alternativa a Kepa. Gurpegui e Iraola están en el ocaso de sus carreras pero sus números son legendarios, el compromiso intachable y muchas críticas que han recibido desproporcionadas. Haría bien el club en buscar un lateral diestro, quizás Bóveda, que asegure una tranquila transición hasta que explote un cachorro. En el otro lateral Balenziaga sigue con su paupérrima aportación ofensiva pero esto tampoco es noticia. Y así podríamos seguir hasta el infinito dando rienda suelta a cada una de nuestras fobias: la conducción de balón de Mikel Rico, que Susaeta no vaya al choque, etcétera. Así que mejor paramos, no sin antes lanzar una pregunta avinagrada:

¿Quién decide a quién se ficha? ¿Alguien rinde cuentas cuando se demuestra que el dinero se ha quemado de mala manera? Esta petición puede resultar ventajista, pero cuando Clemente o Bielsa rajaron sobre ciertos fichajes recibieron no pocas críticas en nombre de la corrección política, la misma que fomenta la opacidad, la no asunción de responsabilidades, el “aquí-no-ha-pasado-nada” y, lo que es peor, no revertir este singular modus operandi en el futuro. Los trapos sucios se lavan en casa, pero hay que lavarlos. Son demasiados fichajes, demasiados fiascos, demasiado dinero malgastado.

Athletic-Shaktar Donetsk: Kontrakronikie.

Zozketaren biharamunean zale askok ikusten zuten Athletic final zortzirenetan, erraz asko ikusi ere. Bada, atzokoak argi erakusten du Txanpionsean inork ez duela ezer oparitzen (Bate Borisoveko atezaina ez bazara, noski). Shaktar talde sendoa zen eta gutxirekin, areaz kanpoko jaurtiketekin batez ere, Athleticek baino arrisku gehiago sortu zuen. Horren lekuko Laportek besoarekin desbideratu zuen jaurtiketa indartsua. Penaltia zen, baina…

ath-shaktar gradaBerdinketarekin pozik egon behar, beraz. Zelaian albisterik onena Ager Aketxeren debuta izan zen. Herreraren galerak ez zuen inor asaldatu behar, are gutxiago Unai López eta Aketxe hor egonda. Guillermo ere atera zen. Bitartean Toquero, Kike Sola eta Viguera deialdatik kanpo. Zenbat milioi zakarrontzira botata?

ath-shaktar no convocadosHarmailetan, Donbasseko errepublikaren aldeko ikurriña bat eta Eskoziako beste bat ikusi genituen. Bitartean, Shaktarreko jarraitzaile apurren artean Ukraniako banderak ziren nagusi eta euren taldeko kolorerik ez genuen ikusi. Enbaxadak bidaliko zituen “zale” horiek? 

¿Esclavos en San Mamés?

Un nuevo estadio es necesario, repetían como un mantra los favorables a construir un nuevo San Mamés. Entre los argumentos más exprimidos se encontraban la necesidad de dar cabida a más hinchas o lo peligroso de una avejentada Catedral. Pusieron un caramelo en la boca de una masa social adormilada, que engulló ávidamente el dulce sin pensárselo dos veces. Había que hacerlo, que somos de Bilbao.

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Como cada vez que se levanta una obra faraónica, algún que otro malpensado vislumbraba pelotazo, trasvase de ingentes cantidades de dinero público a empresas y colegas, igualito que en Valencia y otras comunidades peperas. Desde Arrate hasta hoy todos los vaivenes del proyecto han sido elaborados a puerta cerrada, no fuera que alguien de fuera del “círculo” metiera los morros. Para empezar, el proyecto fue dado a dedo. Nada de concurso público u proyectos con condiciones, tales como salvar el arco. ¿Para qué? Como el presupuesto era astronómico, el Athletic tuvo que pedir sopitas a BBK, Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco, entidades con gran peso jeltzale que acogieron gustosas la operación. El club lograba pasta a costa de compartir la titularidad del campo pero nadie se planteó vender jugadores, como otrora se hiciera con Garay, o que lo sufragáramos, aún más, los socios. Esta pérdida de independencia se evidenció con la polémica suscitada a raíz de la posibilidad de que España pueda jugar en San Mamés (enlace), ocasión que aprovechó el PNV para escenificar una ridícula autoparodia. Tras pilotar todo el proceso se sorprendieron del puerto al que habían arribado. Delirante.

A pesar de esa estafa llamada crisis, los desahucios o el paro, pocos se sonrojaron por el uso y abuso de dinero público en la construcción de algo tan indispensable como un estadio para disfrute prácticamente exclusivo de una entidad privada. El campo a toda costa. Y si alguien osa cuestionar tal egoísmo se le responde que el Athletic genera mucho dinero a su alrededor. Aún no sabíamos de los beneficios fiscales de nuestros jugadores. Además, nos dijeron, el nuevo estadio generará trabajo y riqueza. Nos sonaba la excusa.

Ahora que al estadio le falta poco para acabar, leemos en la prensa que, amén de sobrecostes, hay empresas que no han cobrado algunos trabajos y que las condiciones laborales de los trabajadores han sido penosas. ¿Alguien dijo avaricia? Como éste es un mundo libre, que diría Ken Loach, son trabajadores extranjeros quienes en condiciones de “elevada explotación laboral” según ELA, acaban levantando un estadio financiado en gran parte con dinero público. ¿Por qué no se contrataron currelas locales y se aplicó el convenio correspondiente? Porque las instituciones públicas implicadas, léase PNV, pasaron de exigirlo, ya que a sus jauntxos les hubiera salido más caro contratar vasquitos. Toma patriotismo, generando trabajo… en Portugal. Y, ojo, el problema no es el origen del trabajador (portugués o vasco, es igual) sino la clase capitalista que le explota, sea en Bilbao, Lisboa o Turín.

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El fútbol y el Athletic tienden a tapar todas estas tropelías e inmoralidades. El escaso debate entre nuestra masa social al respecto, más allá de honrosas excepciones (Enlace 1 y Enlace 2) y alguna acción aislada y quizás no bien enfocada, nos iguala con nuestros vecinos al sur del Ebro, aquellos de los que muchos hacen chanza sin reparar antes lo que ocurre en casa. La fórmula de pan y circo es universal, no hay más que ver cómo funciona en Bilbao y Bizkaia.

De momento tenemos un estadio con accesos precarios y estrechos en la zona de Olabeaga y aglomeraciones en baños y tribunas superiores. Por no decir que le han birlado al socio la mejor zona de visión para poner palcos VIP. De la insuficiente grada de animación mejor no hablar. A muchos les encantará el estadio, a otros nos parece frío e impersonal. Es lo de menos. Lo verdaderamente preocupante es que, al igual que cuando vemos pirámides egipcias, no reparemos en que ambas están construidas mediante las condiciones de esclavitud propias de cada época. Y, todavía peor, que al socio del Athletic le importe tres cojones cómo se ha construído su nuevo juguete.