Más de lo mismo [Harmailatik]

Enésima versión de la misma película vista una y otra vez. Un Barça arrollador que se paseó por el césped de la Catedral bajo la pasiva mirada de una hinchada rojiblanca que combatía la resaca de la Aste Nagusia. Volvíamos a San Mamés tras un agosto en el que hemos agradecido enormemente la ausencia de las insufribles previas europeas ante equipos de medio pelo, y lo hacíamos con cierta pereza, para qué engañarnos, teniendo en cuenta el circo que rodea al rival. Así que, con unas expectativas mínimas en cuanto a lo deportivo, afrontamos una previa sosa y descafeinada, a pesar de la gran afluencia de público al no tener que pasar por caja.

Como muchos sabréis, el acceso al 110 es una especie de ruleta rusa en la que lo mismo puedes encontrarte una cola interminable, un control de alcoholemia o un beltza empuñando su escopeta reglamentaria. Ayer el turno fue para los que no habían ido a recoger su nuevo carnet a Ibaigane. Sí, había que ir a recogerlo porque el club no tuvo a bien enviarlos por correo. Se ve que con los gastos en Google Ads para intentar llenar los Premium (en vano, de nuevo) se han quedado sin presupuesto para cartas.

El club había anunciado un homenaje en recuerdo de Jose Antonio Aguirre, lehendakari del Gobierno Vasco durante la Guerra Civil y ex-jugador del club. Dejando de lado su controvertido papel en Santoña y su figura histórica, nos preguntamos dónde queda aquello de no mezclar fútbol con política (risas de fondo). Alguna excusa habrá, seguro, pero a nadie se le escapa que las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Ya en una grada a medio gas y en pretemporada, poco que añadir al más que anodino espectáculo al que asistimos. Nuestra liga empieza ahora y eso se notó en una ambiente bajísimo más propio de un Athletic – Albacete un domingo a las 17.

Como notas reseñables, a destacar la pancarta contra el racismo de la ICHH y el patrocinio de los cambios por parte de una cadena de supermercados (a este paso vamos a acabar comercializando hasta las líneas de fondo).

En definitiva, jornada que no quedará grabada en nuestras retinas.

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La leyenda del chubasquero azul

Decía el árbitro que pitó el Oxford City – West Ham, en el que Redknapp hizo saltar a jugar a un aficionado, que hay historias que ganan con el tiempo. Lo pudimos ver en la Leyenda de Tityshev. Pues bien, la hazaña del chaval del chubasquero azul sobre el césped de La Catedral instantes después del final de uno de los mayores robos que se han visto en una competición de Copa, ha pasado a la historia reciente de nuestra hinchada en letras de oro y se ha grabado en nuestras retinas como uno de los mejores y más tronchantes episodios de nuestra vida rojiblanca. Y con ella, celebramos además nuestro artículo número 300.

Chubasquero

Vivanco da buena cuenta de ello hoy en las páginas de Gara (http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2016-04-09/hemeroteca_articles/garcia-de-loza-la-policia-y-el-heroe-de-san-mames). Quiso la casualidad que hace dos años, cuando el blogzine daba sus primeros pasos, tuviéramos la oportunidad de charlar con el protagonista de la historia, después de tantos años viendo el vídeo de la carga policial en pleno césped y la huida rateril de los de marrón que había dado tantas vueltas por las gradas de toda Europa.

Porque la jugada no tiene nada que envidiar a la de Maradona contra la Inglaterra del 86. El chaval encara, escapa a una primera carga, recula, vuelve a encarar, regatea, golpea al adversario y se marca una carrera limpia por la banda que ni Roberto Carlos en sus mejores años mientras sigue ondeando su bandera del Athletic, aquella con palo de madera que todos teníamos. La ovación es tal que San Mamés se cae. Literalmente, al grito de “hijos de puta” y “fuera, fuera”. Tanto es así que sirve de pistoletazo de salida para una invasión de césped que obliga a los maderos a huir miserablemente por el vetusto túnel de vestuarios. Aquellos no eran unos años en los que la policía de ocupación española fuera muy popular, y la gradas rebosaban de chavales dispuestos a recordárselo. Cómo hemos cambiado…

No entendemos cómo el Athletic no ofreció un contrato millonario a aquel chaval de Barakaldo que, miembro de la grada durante muchos años, hoy día sigue acudiendo a San Mamés. Eso sí, sin su chubasquero que, ya que estamos, deberían vender en la tienda oficial. Nos consta que atesora bastantes más anécdotas en viajes con el equipo. Historias de las que no se cuentan en los pasillos de los VIP y sobre las alfombras de los palcos de autoridades.

30 años hace ya de aquello, y sinceramente, a nosotros nos parece cada día mejor. El domingo, si os acordais, tomad una birra y brindad por él. Larga vida al chaval del chubasquero azul.

*enlace al vídeo completo: https://youtu.be/uL4c6XChFuY?t=10m41s

Vaciarse para poder sacar pecho [Eliminación copera]

Pese a la derrota y la consiguiente eliminación copera, la tropa zurigorri se fue anoche a la cama con cierto orgullo. No se trataba de un modo postrero de autoconformarse y mitigar así el sinsabor de lo sucedido, sino de valorar en su justa medida el mérito de un equipo y, sobre todo, las buenas sensaciones que transmitió. Pues son éstas las que alimentan sueños como el de Basilea. ¿Por qué no?

El Athletic fue dueño y señor del partido durante la primera media hora de partido. Sí, fue insuficiente finalmente, pero el plan de Valverde funcionó a la perfección durante 30 minutos gracias a un ataque volcado, como es habitual, por el costado derecho y una intensísima presión 4-4-2 con todo el equipo a una, acompasado y haciendo sufrir a todo un Barça en su propio estadio. El gran gol de Williams y las ocasiones marradas por Eraso y Susaeta provocaron los nervios entre los culés, al punto de ver a Piqué haciendo aspavientos a su propia grada para que aparcaran los silbidos (sí, cosas que ocurren en el Bernabeú y sitios donde sólo entienden el lenguaje de la victoria) y animaran a un equipo incapaz de sacudirse la presión de los leones.

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Ocurrió que, al no dinamitar el partido en la primera mitad, el Barça supo rehacerse, estirarse en el césped y empezar a sacar la pelota de atrás con comodidad. Cabe preguntarse qué falló en el Athletic, pero nuestro conocimiento táctico no alcanza la vasta sapiencia del periodismo deportivo (ejem) que campea por estos lares, por lo que no pasaremos de plantear meras hipótesis como cansancio o simple inferioridad deportiva. El encuentro, pues, se volvió demasiado largo y el Barça acabó pasándonos por encima, eso sí, con más dificultades de las previstas.

Como es en las malas cuando se conoce a la gente, el seny y los valors se difuminaron por momentos. Mención especial para Neymar por su actuación, tanto en sus exagerada caídas y piscinazos como dejando la pierna para golpear a Iago en su salida. También cabría hablar de Busquets y Luis Suárez, a quién quizás el árbitro pudo haber expulsado, junto a Balenziaga para ser justos, pero centrémonos en lo nuestro. El trabajo, la compenetración y la valentía demostrada ayer por el Athletic hacen que sus hinchas estemos orgullosos a pesar de la derrota y que veamos el futuro con optimismo. El equipo fue fiel a sí mismo y lo dio todo. Y en noches así los hinchas poco más tenemos que decir aparte de constatar que, sin saber exactamente la razón pero yendo más allá de lo estrictamente deportivo, ayer volvimos a acordarnos de Bielsa.

Que pite Luis Enrique

Un Real Barcelona sin Suárez (¿en el dentista?) ni Messi (¿en la Agencia Tributaria?), se presentó en San Mamés a medio gas, sabedores de que a pesar de jugar con 10 blaugranas (Ter Stegen juega para el rival por momentos), el trencilla de turno, González González (¿padres parientes entre sí?), se sumaría a la alineación culé para cubrir los huecos. Y así fue.

Sobra comentar que la diferencia futbolística es abismal. Es lo que tiene convertir un club de fútbol en una empresa multinacional con cientos de miles de clientes que hacen posible que la alineación B del Barça pueda arrasar a cualquier rival con meter la tercera. Esperemos que alguno en el palco tomara nota de en qué no debemos convertirnos. Desgraciadamente, no creemos que fuera así.

Tras unos minutos de presión del Athletic, el Real Barcelona se hizo con el control total del juego. Un par de desajustes bastaron para que la calidad azulgrana sentenciara. Esto hizo mella en una parroquia local que acabó desequilibrada por los errores defensivos y el criterio arbitral (marcado por Luis Tabique, Mundo Deportivo y Marca). Ya se sabe, así son los grandes equipos y así les gusta ganar. En esta ocasión les faltó hacer la ola en un banquillo donde suelen tener detalles tan honorables como no llevar agua al equipo rival  en la final de Copa. Sí, nosotros tampoco nos iríamos a una travesía por el desierto con el utillero del Barça.

Busquets

El festival del humor se completó con el reparto de tarjetas. Los monólogos que se marca cada partido Sergio Busquets fueron reídos de principio a fin, así como sus entradas a destiempo, agarrones o el sinfín de acciones fuera del reglamento que hace. Claro, uno ve esa impunidad y el papel de escudero que hace el capitán de su equipo (cuánto sufrió bajo los focos su epidermis), y entiende la pérdida de papeles de algún jugador del Athletic en algunas jugadas. Si a eso le sumamos el espectáculo circense (no sólo por la indumentaria) de Neymar y Munir, que parecían dos acróbatas cada vez que la bota de un defensa rojiblanco se acercaba a menos de un metro. Lamentables todos ellos.

Enésimo bodrio, pues, al que asistimos en San Mamés. Es la eterna función contra los primos hermanos, Real y FC, que parece un musical de Broadway, de esos que llevan en cartelera 20 años. Qué lejos quedan ya aquellos tiempos donde básicamente, nos divertíamos en esos encuentros, donde había fútbol, garra, intensidad, igualdad…y no esta comedia descafeinada donde el partido viene condicionado de antemano por unos medios de comunicación al servicio del duopolio.

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Para completar la jornada, los mismos señores que, al parecer, tienen mucha influencia para que el club no contemple el traslado de una grada ampliada a sur, se dedicaron a identificar a aficionados rojiblancos por el pasillo de recibimiento con pirotecnia que se quería organizar en Sabino Arana a la llegada del autobús. Recibimiento anunciado públicamente y que era similar a los repetidos en grandes citas durante los últimos años y que no ha causado ningún problema reseñable. Pero ya sabemos que la prevención, el sentido común y la lucidez no son su punto fuerte y prefieren actuar a posteriori, sin previo aviso y a modo de vendetta, praxis totalmente enraizada en Lakua.

Seny y valors culé

Se acerca la final y a mayor excitación, más posibilidades para meter la pata. Menos mal que te traemos la guía de actuación que todo athleticzale debe seguir en una ciudad de bien como Barcelona. ¡Que no se diga que no somos la mejor afición del mundo!

1- No pegues a nadie. Los problemas se solucionan hablando. La violencia no sirve de nada, dicen, aunque un par de hostias te pongan a andar. Templanza, como Victor Valdés con Toquero. Como Rivaldo con el bravo Mari Lacruz.

2- No escupas. Es feo escupir. Sólo lo hacen los que bajan del árbol, ya lo dijo Clemente.

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3- No finjas. Manténte recto. Como Iniesta en San Mamés. Como Xavi cuando pasea la ikurriña tras ganar la final.

4- Ve sin ánimo de revancha. Nada de botifarras como cuando Touré empató la final del 2009.

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5- No tengas mal perder. No pidas aspersores si perdemos la final. No ataques por la espalda como las ratas.

6- No te drogues. La droga es mala, ya lo dicen las amatxus. Si no te vale con eso, fíjate en Maradona. O en Julio Alberto.

7- Gasta lo justo. Cuidado con ir de manirroto, no acabes “currando” de comisionista molt honorable. O de ojeador de niños para La Masía.

8- Córtate con la priva. Que luego acabamos como Laporta.

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9- No silbes al Rey. Sé demócrata. Muestra tu descontento en las urnas y no le vuelvas a votar.

10 – Sobre todo, buen rollo con la afición rival: enlace

Boixos Nois quemando una ikurriña en la final de Copa de 2009

Boixos Nois quemando una ikurriña en la final de Copa de 2009

11 – Seny, valors y collons. Y Goikoetxea, Goikoetxea, dale, dale, dale.

Para más guarradas en general, podéis visualizar éste otro:

Motivación (3): el 2-3 en el Camp Nou

No era posible. Acababa el partido en el Camp Nou y el marcador reflejaba un 2-3 como un piano. Para un chaval que casi no había vivido los títulos y que veía las victorias en campo blaugrana como algo muy lejano, el partido del 6 de febrero de 1994 fue como un sueño hecho realidad.

Un soberbio Athletic entrenado por Jupp Heynkes daba una lección de fútbol con goles de Valverde, Ziganda y Julen Guerrero. Un par de deslices permitieron al Barça acercarse en el marcador, pero aún así el Athletic pudo ampliar su ventaja y Valencia estuvo soberbio.

Aquel día, todo salió bien. Uno sabe que cuando se adelanta en el marcador en campos como ése o el Bernabéu, cualquier fallo o decisión arbitral se paga con derrota o goleada, con lo que el 0-1 de Txingurri, con un tiro cruzado a la cepa del poste con la pierna tonta, no hacía prever que el Cuco Ziganda pusiera el 1-2 en el luminoso aprovechando un despeje largo y cogiendo la espalda al defensor culé. El equipo rojiblanco no se amilanaba tras el empate de Stoichkov. Ver para creer. Cuco lo celebró puño en alto dirigiéndose a la parroquia rojiblanca desplazada.

Con el corazón a mil revoluciones, en la segunda parte llegó el tercer bacalao, magistralmente rematado por un jovencísimo Julen a pase de Josu Urrutia en una jugada de tiralineas. Tras un final de partido que se hizo eterno y durante el que el Barça llegó a hacer el 2-3, el Athletic salía airoso para llevarse un partido que merecía ganar, escribiendo una página brillante en unos años faltos de éxitos. Toda una inyección de moral para la afición zurigorri y un equipo que acabó en puestos UEFA.

 

Motivación(2): la victoria contra el Barça de Ronaldo

El 23 de noviembre de 1996, en un San Mamés a reventar y bajo un ambiente eléctrico y cargado de sirimiri, un Athletic en crecimiento gobernado por Luis Fernández saltaba al césped de la Catedral para enfrentarse a uno de los primeros Barças galácticos. En su delantera, el ariete más temido de la época, el brasileño Ronaldo Luíz Nazário da Lima, fichado ese mismo verano al PSV holandés, de donde llegó como Pichichi de la liga.

En aquel equipo de Bobby Robson plagado de internacionales militaba este jugador que marcó una época, con un gol al Compos como coronación que quedó en las retinas de todos los telespectadores.

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En la previa, ya en los alrededores de San Mamés, el temor y el nerviosismo eran la tónica general y la misión del equipo se resumía en un simple “parar a Ronaldo”. Una hora antes la grada sur estaba a reventar y se palpaba una tensión inusitada. Muy pocos confiaban en la victoria. La inconfundible cabeza pelada de Ronaldo infundía respeto mientras calentaba y hacía sus sprints a velocidad de crucero.

Tras un gol de Abelardo en la primera parte, la reacción de un Athletic en tromba y con las garras afiladas, sobre un campo embarrado, no se hizo esperar. Tras un primer gol de Jose Mari, el empate dejaba el partido en el aire, y cómo no, con una Catedral volcada, el cénit llegó en el rechace de una falta. Julen Guerrero, atento y sin pensarlo dos veces, acertaba en la meta de Victor Baia con un zapatazo desde fuera del área que llevó la euforia a los miles de hinchas que se apretujaban tras la valla de la grada norte. Avalancha en la grada y en el césped, donde los jugadores se tiraron a celebrar el gol sobre un Julen en trance.

El Athletic volvía a poner en su sitio a un Barcelona que venía con unos aires que han acabado siendo los habituales. El león volvió a rugir y ese partido se ganó un hueco por derecho propio en la memoria de los que acudimos al campo esa noche. Volvíamos a ser los de siempre.

* Ficha del partido