Cabacas

Nos repetimos mucho en el blog, quizás no tengamos excesivo eco. Será culpa de la realidad, que es tan jodidamente tozuda, cabrona y a menudo cruel que hace que andemos señalando injusticias con reiteración. Pero de todas las veces que nos repetimos, cuando toca hablar de Iñigo Cabacas es cuando más duele.

Quizás sea debido a que ya hayamos escrito lo sustancial, y aquello que no ha sido dicho, mas sí pensado, sobre policía, políticos, jueces y fiscalía pueda ser constitutivo de delito en el Reino de España. No en vano tienen la piel fina para reclamar daños morales aquellos que ordenan entrar con todo.

Porque el caso es flagrante.

Porque han pasado seis largos años, a ver si dilatando y dilatando se escurre mejor el bulto, y ahora que el juicio se preve para octubre sospechamos que desemboque en punto muerto. El trabajo de cocina de algunos, y tal.

Porque los poderes fácticos y su establishment están, de facto, dando carta blanca a la impunidad.

Porque cada vez que uno escribe dan ganas de aporrear el teclado y reventarlo contra la pared. Rabia, asco, dolor e impotencia.

Porque sí, quizás lo hayamos dicho todo. O casi.

El viernes hubo una ofrenda de balas de goma ante el palacio de justicia (las minúsculas son merecidas). El sábado, homenaje en el callejón de Kirruli. En ambos actos se pudieron escuchar otra vez los infames audios policiales. La ciudadanía, o al menos parte de esa masa adormecida, sigue todavía demandando explicaciones a más de un responsable. Sí, en esas seguimos.

Habrá más movilizaciones. Ojalá sirvan para poner frente a frente a la ciudadanía con los mentados responsables, el juez y la fiscalía que encabeza Pilar Giménez. Que tengan la decencia de mirarnos a los ojos, pensar por un mísero instante que el muerto podía haber sido su hijo, hermano, amigo y actuar con un mínimo ético. Que piensen por qué falta gente en el banquillo de los acusados, que hagan algo por llevarles al sitio donde merecen estar y dejen de ser engranajes del sistema y correas de trasmisión.

Ojalá un juicio justo. A fondo, a todos los niveles.

Ojalá.

Pero la realidad es cabrona.

Como cuando El Correo trata de activar el ventilador de mierda en la crónica del homenaje a Pitu, a cuenta de la presencia de la izquierda abertzale y la carta que envió desde la cárcel Alfredo Remirez, preso por unos tuits y un acto en favor de los presos y no “por colaborar con ETA” como aseguraba su gacetillera. Es más fácil perpetrar esas líneas que plantearse silencios y ausencias (Ares, Urkullu, Ezenarro o Jonan Fernández, verbigracia), pero, a la vista está, no le pagan por hacer periodismo.

Sin embargo, entre toda la inmundicia moral sobresale como antítesis la imagen de amigos y familiares de Iñigo, en especial la de Fina y Manu, verdadero ejemplo de tesón, entereza, lucha y sobre todo dignidad, esa de la que tantos carecen. Toda una lección vital. Para ellos un abrazo y el más sincero reconocimiento desde las líneas de este humilde blog.

Y, por supuesto, seguiremos reivindicando justicia las veces que haga falta.

Justizia Iñigorentzat!

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A quien corresponda

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Las expresiones vertidas en este blogzine cumplen escrupulosamente la legalidad vigente. 

Nunca pensamos, en nuestra condición de fanzine futbolero, que tendríamos que llegar al extremo de tener que aclarar estos puntos previos ante la amenaza de censura, cierre u hoguera social por parte de los que ostentan el poder en la CAV y el Estado y los lobbies que les mantienen. Hace unas horas, la cuenta de Twitter @AskeoihuA ha sido bloqueada por mostrar opiniones contrarias a las del rodillo mediático desatado en Bizkaia contra Herri Norte Taldea. Mañana puede ser cualquier otro. Disentir del único relato posible que quieren imponer tiene un precio. Primero, la libertad de expresión. Más tarde, quién sabe, quizás el probable rearme con escopetas de pelotas de goma, algo que ya han solicitado públicamente sindicatos policiales como ESAN, al que pertenecía el finado según publicaba Gara el domingo. Veremos cómo encara la consejería de seguridad una situación que se la ha ido de las manos, algo que lamentablemente se veía venir, habida cuenta de los dispositivos empleados en otros partidos de alto riesgo como PSG, Napoli, Anderlecht, Atlético de Madrid, etc.

San Mamés ayer dio muestra de una tensión inusitada, alimentada por unos medios (especialmente los más vendidos en la provincia, de clara tendencia derechista) que no han dudado en lanzarse a la yugular ante un enemigo al que tenían en la diana desde hace mucho tiempo. Según acabó el minuto de silencio, que la grada respetó, HNT entró exigiendo justicia para Iñigo Cabacas. La pitada fue general y llena de agravios. Les tenían ganas. Ocurrió en dos ocasiones seguidas, por si una no era suficiente. Parece que un sector de la afición se olvida del trato que la Fiscalía ha dado a un hincha suyo apenas unos días atrás. Evidentemente, el hartazgo de muchos socios con la violencia alrededor del fútbol es totalmente comprensible, así como los efectos de los mass-media, pero no es excusa para silbar y ponérselo en bandeja a aquellos que buscan dividir, enrarecer más si cabe el ambiente y equiparar ambas muertes. En todo caso, San Mamés y sus aledaños se han convertido en un campo de batalla durante demasiadas noches europeas. ¿Por qué?

Más allá del hooliganismo en sí y las formas que toma en un lugar u otro, de amistades y enemistades entre ciertos grupos y la violencia que conllevan, Bilbo está señalado en el mapa como objetivo prioritario de la extrema derecha europea, algo que queda demostrado cada vez que nos visita el equipo de turno con ultras de dicha tendencia ideológica. Tristemente, Europa es a día de hoy un campo abonado de la extrema derecha. Parece mentira que la segunda guerra mundial la perdieran los nazis, si bien el hecho de que el capital acabará triunfando, vía “fin de la historia”, puede hacernos entender este proceso de derechización. El fútbol es, pues, fiel reflejo de sociedades cada vez más xenófobas, nacionalistas y racistas. En ese contexto, arrasar Bilbo o cualquier otra ciudad con connotaciones antifascistas supone poner una pica en Flandes. Así pues, con el historial de incidentes de los últimos años, la llegada del Spartak había alarmado por su peligrosidad. Lamentablemente, el guión que el audio que circulaba por redes sociales vaticinaba se cumplió. Y se cumplió desde el lunes, cuando unos pocos rusos se plantaban en pleno Casco Viejo gasteiztarra a buscar follón con premeditación y alevosía. La Ertzaintza, en fuera de juego por no haber vigilado un lugar ya señalado, acabó por centrarse en evitar que los locales lincharan a los rusos.

Saltamos al jueves, día de partido tras la manifestación contra la ultraderecha convocada un día antes. Coincidiendo con el corteo de los hinchas rusos hacia San Mamés, decenas de ultras rusos atacaban, una hora y media escasa antes del pitido inicial, el bar de Piratak, peña ajena al hooliganismo. El grueso de los ertzainas desplegados (no 400, ni 500, y claramente insuficientes) cubría el corteo de la Gran Vía mientras hordas rusas, armadas hasta los dientes, trataban de arrasar con un local y los allí presentes, otro objetivo señalado de antemano. Toda Bizkaia, la Ertzaintza incluida, sabía que dicho bar era objetivo prioritario de los ultras, por lo que lógicamente cabe preguntarse por qué no estaba suficientemente protegido y cómo pudieron llegar hasta allí sin ser detectados. ¿Falta de efectivos? ¿Pasividad?

Es más, cuando los rusos atacan a hinchas locales son éstos los que han de defenderse, pues los pocos ertzainas en las inmediaciones tardaron en actuar. Es decir, vendidos a su suerte e inseguros en su propia ciudad, la autodefensa y la pirotecnia les libró de un mal mayor. Se pusieron en lo peor y esa previsión fue crucial. Esto es sumamente grave, ya que en una sociedad democrática cualquier individuo renuncia al uso de la violencia y se lo cede al Estado, que vía policial garantiza la seguridad de sus ciudadanos. Al menos en teoría, ya que, repetimos, los precedentes de PSG, Napoli y un lamentable etcétera vienen a corroborar lo contrario, es decir, que reiteradamente hay fallos enormes en los operativos policiales. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Habríamos de pensar mal, ergo en alguna oscura motivación? ¿Dará alguna explicación al respecto Beltrán de Heredia, la misma que pide reflexión al fútbol como si éste tuviera vida propia? ¿Está obviando sus responsabilidades?

¿Qué alternativa tenía un hincha normal? ¿Quedarse en casa? ¿Y los bares? ¿Debían bajar la persiana? Esa lectura debieron de hacer en un colegio de Indautxu al cancelar su actividad extraescolar. Si hasta las monjas dudaron, de facto, de la capacidad de la Ertzaintza para hacer frente a los ultras y de proteger a la ciudadanía, es que llovía sobre mojado. El ejemplo es ilustrativo, más allá de encuestas y estadísticas, de la confianza que genera el cuerpo, al menos en ciertas situaciones.    

De mientras, los miembros de HNT estaban retenidos en el edificio de peritos desde las 7 de la tarde. Hay fotos que así lo atestiguan, pero los medios sólo publican aquellas con las armas que les habrían sido interceptadas. Si el grueso, pues, de dicha peña estaba bajo estricto control policial, no pudieron participar como grupo organizado en incidente alguno. Sin embargo, la mayoría de medios les señala, la gente se cree una versión oficial evidentemente falaz y, aviso a navegantes, la Ertzaintza acaba irrumpiendo en su local dos días después so excusa de los decibelios y llevándose la recaudación de un concierto. ¿También se llevan la caja registradora de los pubs que pudieran incumplir normativas de aforo, permisos o ruido? ¿A dónde va ese dinero?

Más allá de filias, fobias y trayectorias hooligans de cada cual, la búsqueda de un cabeza de turco que tape el desaguisado es evidente desde el minuto uno. El audio de la “bengala que explota cerca y le perfora el pulmón” es una delirante invención cuya procedencia lo hace más grave aún. Empero, muchos medios abrazaron ansiosos la versión: Marca tituló “asesinos”, Tele5 habló de “radicales locales provocando a hinchas rusos”, Manu Carreño de la peligrosidad de los ultras de Bilbao, Marsella y Lokomotiv (obviando intencionadamente al Frente Atlético, con dos asesinatos en su haber). El hecho de que hubiera rusos con ganas de gresca desde el lunes o el ataque a Piratak pasaron a segundo plano o quedaron directamente silenciados. Manipulan, desinforman y explotan el morbo adherido a la violencia. Señalar y criminalizar sale barato. 

Pero si al ertzaina lo mató un precario estado de salud y una jornada maratoniana y estresante, algo que es competencia directa de la consejería de interior, y si el grueso de HNT estaban retenidos, parece razonablemente plausible dudar de la versión oficial. ¿Quién participó en los incidentes? Probablemente, gente a título individual que carece de siglas, con lo que es más difícil de identificar, señalar y, por ende, criminalizar.

Da igual, que corran ríos de tinta, con opinadores a sueldo, sociólogos, políticos y demás gente dilucidando el porqué de la violencia. La culpa es del fútbol, los ultras, el heteropatriarcado, la testosterona o, si no, “los antifascistas que se comportan como fascistas, son fascistas” (Aitor Esteban, PNV). Prácticamente todos ellos reduccionismos malintencionados que obvian un elemento clave como es el carácter ultraderechista de los visitantes y la inseguridad ciudadana ante ellos. Los políticos de este país, en especial aquellos situados a la izquierda, harían bien en reflexionar sobre los límites de la corrección política, aclarando cuándo está legitimado el uso de la violencia y cuándo no. Si sólo vale como autodefensa feminista, en respuesta al FMI, en Intxorta en 1936 (en Santoña ya no) o cuando la policía que has dirigido durante décadas acumula unas 200 denuncias por tortura o le da por cargar contra la población “de manera proporcional” o, es igual, “entrando con todo al callejón”. La piel fina para lo que queremos. Por tanto, quien apela al mantra de “la violencia es mala venga de donde venga” y luego la ejerce o ampara es un cínico e hipócrita. No quedan Gandhis, y mucho menos a nuestro alrededor. De oportunistas y moralistas baratos, en cambio, vamos sobrados. Queda la sensación de haber cuentas pendientes entre más de un agente y ganas de imponer la agenda particular de cada cual; mientras, todos aquellos que queremos disfrutar del fútbol en paz, con hijos, familia y amigos y a quienes la violencia nos parece el último recurso, quedamos relegados a un plano meramente testimonial o, peor, somos vulgarmente instrumentalizados.  

Dicho lo cual, no hay que olvidar que en el mundo de las gradas hace falta una profunda reflexión, que creíamos que se daría con la asesinato de Jimmy, entre las hinchadas antifascistas. Un pacto de mínimos, de no agresión, que prevalezca sobre otras cuestiones podría ser una medida que ayudara a aminorar la violencia alrededor del fútbol. De lo contrario, los medios continuarán minando su legitimidad por mucho que hayan servido en más de una, dos y tres ocasiones para pararle los pies al fascismo y malnacidos varios (los ultras del PSG por ejemplo) cuando éstos se han dedicado a cazar y agredir a todo aquel que pasaba por su lado por el simple hecho de ser vasco, del equipo rival o poteador en Doctor Areilza. Algún periodista que desde el altar del supuesto sentido común pontificaba sobre cobardía y cagarse en los pañales debería bajar de su torre de marfil a la calle y ver cómo actúan violentos de todo signo. Lo mismo se derrumban algunas poses, falsas equidistancias y acusaciones; pues es fácil zumbar a culatazos a alguien inmovilizado en el suelo (hay vídeo), mas no tanto entrar al cuerpo a cuerpo en un cruce de Sabino Arana con una turba de tarados mentales paramilitares entrenados para hostiarse en un bosque con sus congéneres. Y mejor no entremos a mayores comparaciones.

La CAV, ese autodenominado oasis, no está preparada para la Eurocopa 2020. Si la llegada de un grupo de 2000 es capaz de liarla así, qué no será capaz de hacer una cifra 10 o 20 veces mayor. ¿Es el negocio de unos pocos (sí, unos pocos) lo suficientemente rentable como para seguir con un evento con tales peligros? Y, ojo, las pelotas de goma no son la solución. No van a paliar la sensación de indefensión actual; al contrario, aumentarían las opciones de causar heridos, probablemente ajenos a los causantes de los disturbios, en situaciones donde hay grandes multitudes congregadas. 

Un último apunte para la directiva del Athletic, que ante las órdenes de arriba y las presiones de parte de la masa social anuncia medidas disciplinarias, se presenta en concentraciones y envía tuits sin valorar ni un mínimo el agravio comparativo que supone su postura con la que mantuvo con la muerte de Iñigo Cabacas. Duele decirlo, pero así es. Si una muerte merece un homenaje por parte del club, quizá debería éste tener la misma vara de medir, la misma humanidad y la misma actitud, porque de lo contrario, se pone en evidencia. Tres cuartos de lo mismo puede decirse de quien pretende equiparar la muerte de Ino con la de Cabacas como si de un partido de fútbol se tratara; o de quien pide empatía y señala culpables, olvidándose de la hemeroteca y el trato y las palabras que Atutxa y compañía dedicaron a Rosa Zarra o Kontxi Sanchiz. Porque la desazón nos lleva irremediablemente a acordarnos de Cabacas y del trato que Athletic Club, Ertzaintza y algunos de sus sindicatos, PNV, Fiscalía y demás políticos han dispensado a su familia y allegados.

Si el club decide, pues, borrar a algún socio o sector de San Mamés, solo esperamos que lo haga en frío y no al vaivén de la presión social. Con luz y taquígrafos, criterios objetivos, pruebas fehacientes y, ya puestos, un código ético aplicable a más casos. Porque lo mismo hay individuos, notorios socios, salpicados por casos de violencia de género, corrupción, los papeles de Panamá o demás males. Lo mismo es socio quien mató a Cabacas, quién sabe. O quien dio la orden.

Reflexionemos, pues, pero que no nos tomen por idiotas.

Represión en Lasesarre y fascismo en Atenas

Con el inicio liguero y el fin de nuestras particulares vacaciones futboleras, toca hacer balance de lo que han dado de sí unos meses lejos de San Mamés que cada vez agradecemos más. En años de brillo en lo deportivo que debieran ser de sosiego en lo social, cada día que pasa nos sentimos más alejados de este nuestro club.

Desde el club de golf hemos brindado por la suerte de Villar, reído de Javier “Chochea” Clemente pagando fianzas de amigos y contado las horas para que Tebas corra misma suerte, sin fianza a poder ser. Mientras, en casa, unos se tiraban de los pelos por los rumores de unos fichajes que no llegaban, otros temían por nuestros puntales, que podían estar oyendo cantos de sirena desde Inglaterra, y los plumillas locales llenaban intrascendentes hojas, en la grada volvíamos a asistir al esperpento en forma de prohibiciones, amenazas y abusos. Ni en agosto nos dan descanso.

Lasesarre iba a ser testigo de la primera final de la Euskal Herriko Kopa, campeonato que organiza EH Kirola y que viene a sustituir, con otra estrategia y otro camino, a iniciativas como ESAIT, ya extinta. La jornada se preveía festiva, reivindicativa y llena de color, con kalejira conjunta de Iraultza 1921 e ICHH. Todo hablado de antemano, ya que las dos agrupaciones habían sido parte activa del evento y habían colaborado con la organización a petición de ésta, para más inri. En la entrada, sorpresa. La seguridad de San Mamés, que ya nos tiene acostumbrados a sus excesos e rocambolescas excusas, prohibió a Iraultza la introducción de su material de animación (presente en la liga y copa del señor Tebas), entre el que se encontraban las pancartas “Yeray eutsi gogor” e “Justizia Iñigorentzat“.

La decisión de Iraultza fue la de no entrar, acompañada de la de ICHH de abandonar el estadio en solidaridad. La sorpresa fue mayúscula cuando EH Kirola se desentendió de todo y justificó la actuación de la seguridad contratada por ellos mismos. Así, a lo loco. Significativo que primero pidan “colaboración”, cuando quizás quisieron decir “sumisión” o “venid, que así hacemos caja”, y luego se llamen andana. Y curioso que apliquen normas fascistas españolas los que quieren la creación de un campeonato propio (¿igual de fascista y mercantilizado?). El resultado, poco ambiente en las gradas y nula credibilidad para quienes dejaron en la estacada a los que generosamente habían cedido su tiempo, dinero y energía. De qué nos suena la historia por el sector 110… Lo que ocurrió en el césped vino a confirmar la falta de seriedad de estos partidos. Lo que nos viene a recordar que mientras hacemos el paripé, la selección del estado que nos oprime viene a jugar, con sus ultras en nuestras calles y gradas, dentro de bien poco, pero eso es otra historia…

Para acabar de redondear el desaguisado, Atenas fue testigo de cómo una iniciativa horizontal y popular puede ser reprimida por un par de sujetos con patente de corso para hacer y deshacer a su gusto, incluso fuera de sus fronteras y jurisdicción. Como si fuera el Mossad, vaya. A estas horas ya se ha publicado el comunicado de ICHH con su versión de los hechos, en los que narran cómo les fue retirada la pancarta con la leyenda “BILBO” y el símbolo de la agrupación con la cara de Iñigo Cabacas. No es la primera vez que cualquier símbolo relativo a Iñigo o material de la agrupación es retirado, incluso con multa o amenaza física, ya sea en San Mamés, Vigo, Leganés o Atenas. Ertzaintza o Policía Nacional, el trato es igual: represivo y corporativo.

En esta ocasión, numerosas peñas se han sumado al comunicado y desde luego, Alabinbonban Blogzinea se suma a la denuncia de este enésimo atropello a la libertad de expresión y la digna memoria de Iñigo Cabacas Liceranzu. El Athletic no ha movido un dedo y la decisión de no mostrar material de animación el día del Getafe es sólo un aviso de lo que puede conllevar seguir con una actitud lejana y ambigua, cuando no hostil.

En un verano en el que el fascismo asoma la pata en numerosas formas y lugares, ya sea Barcelona, Charlottesville o Atenas, el lugar donde menos vamos a tolerarlo es en nuestra casa. Que os quede claro.

EZ DIRA PASAKO

ICHH ETA IRAULTZA 1921 AURRERA

JUZTIZIA IÑIGORENTZAT

El Correo intoxica la memoria de Iñigo Cabacas

5 años después, cuando la secuencia de los hechos ocurridos aquella noche está aclarada a falta de conocer lo más importante, los culpables, El Correo vuelve a usar su maquinaria para intoxicar y manipular la memoria colectiva y, de paso, blanquear la actuación de la Ertzaintza y el Departamento de Interior.

ElCorreoICHH

Sí, aquellos que dieron publicidad a las fantasiosas versiones de Ares sobre supuestas porras extensibles y demás objetos a investigar en el callejón, vuelven a la carga con estas palabras:

…”Iñigo Cabacas, el joven fallecido en abril de 2012 por un pelotazo de goma en la cabeza durante el operativo policial para frenar los altercados entre los seguidores del entre el Athletic y el Schalke 04 tras un encuentro de la Europa League”

No, señores de Vocento. La Ertzaintza y la seguridad del club solo mostraron su brutalidad (aqui si que pudimos ver porras extensibles) contra los hinchas alemanes en el interior de San Mamés, con los que no hubo ningún altercado en todo el día. Además, según ustedes y Lakua, ¿el despliegue de ertzainas en la herriko no fue para cortar unos supuestos altercados entre hinchas del Athletic que ya se demostró que fue una simple pelea disuelta 15 minutos antes de la carga mortal? Si es que hay audios públicos que dan fe de que allí no ocurría nada y que Ugarteko dio la orden de entrar con todo gratuitamente.

La derecha unionista periodística vuelve a asomar la pata de la forma más hiriente, criminalizando a la afición del Athletic y lo que es más grave, al propio Iñigo, del que se deja caer que recibió un pelotazo por estar cerca, dentro o involucrado en unos altercados. Ésta es la postura de El Correo justo cuando el caso toma un nuevo impulso. No es casualidad, pues. Se vuelven a alinear con el corporativismo y la impunidad, aprovechando en esta ocasión la reivindicación de la ICHH en la puerta 13 de San Mamés y que ha vuelto a dejar clara la postura, también corporativista, de la directiva del Athletic. Otros que tal bailan.

Mientras contenemos a duras penas la rabia contra toda esta ralea, queremos recordar a todos aquellos que están en el lado oscuro que no pasarán. Que en esto no hay medias verdades. Iñigo fue una victima inocente y el relato de lo que allí ocurrió, afortunadamente, no lo va a escribir el grupo Vocento.

JUSTIZIA IÑIGORENTZAT

Entren con todo [JUSTIZIA IÑIGORENTZAT!!]

Con esta demoledora frase, el Bilardo de la comisaría de Deusto daba orden de arrasar el callejón de María Díaz de Haro. A pelotazos, directamente. Sin razones previas, como todo Bilbao sabe. Y ojo, no contentos con eso, y sin necesidad de decir un “pisalo, pisalo!” por radio, algunos de sus chicos se dedicaron a maltratar, acosar y amenazar a los amigos de Iñigo y a Laia con el cuerpo de Iñigo todavía sobre el frío suelo del callejón. Conviene recordar estos detalles cuando las hienas sacan sus dientes a relucir.

Porque, señor Pastor, usted no estuvo allí. Probablemente estaría cenando alegremente con su familia, de potes con amigos, fumándose un habano pagado con los impuestos de, entre otros, Manu Cabacas y Fina Liceranzu, o considerando el talante que ha mostrado en la prensa últimamente, disparando a las palomas en el parque parapetado tras un arbusto. Sin embargo, en Bilbao, antes y después de los partidos, y especialmente esa noche, el callejón es frecuentado por miles de hinchas, todos ellos testigos directos de los hechos. Y que constituyen, con su relato, que es vox populi, la verdad de lo que allí ocurrió, por encima de intoxicaciones, sesgos interesados, paranoias colectivas (probablemente inducidas por el excesivo consumo de batidos proteicos) made in Esan o actuaciones judiciales que avergüenzan a todos los ciudadanos del Botxo.

Resulta curioso que alguien que ha tenido que llevar escolta y ha sufrido la pérdida de compañeros resulte tan grotescamente carroñero, pueril y malnacido ante un caso como el de Iñigo. Es de entender, no obstante, si atendemos a otros primeros espadas de su partido en la CAV, como Francisco I de Coscojales o, sobre todo, Rodolfo Ares. ¿Se imagina usted, señor Pastor, qué ocurriría si alguien de, pongamos, la izquierda abertzale (aberchales radicales para Ares) o un ciudadano cualquiera de la CAV sin afiliación concreta, dijera sus mismas palabras para describir y justificar la muerte violenta de un cargo del PSOE? ¿Si se inventara pruebas falsas, las vertiera en prensa, y utilizara a la familia del fallecido como saco de boxeo? ¿Le suena la Audiencia Nacional, el régimen de incomunicación, la prisión preventiva prorrogable, la dispersión? ¿La ley Mordaza, quizá?

Su poltrona queda muy lejos de las calles de Bilbao, afortunadamente para usted si valoramos la reacción que han causado sus palabras en la afición del Athletic. Pero puede estar tranquilo. Si algo ha demostrado la hinchada rojiblanca es un saber estar, un tesón y un aguante que, siguiendo el ejemplo de los familiares y amigos de Iñigo, no va a cejar en su empeño de justicia sin caer en las constantes provocaciones a las que son sometidos. Y no es fácil, créame. Se hace cuesta arriba intentar olvidar la actitud chulesca y mamporrera de los hombres de negro en San Mamés, la lejanía de la directiva de Josu Urrutia, la inexplicable tardanza en los juzgados, la no imputación de Ugarteko, la colaboración cómplice de algunos medios de comunicación, en fin, todo lo que ha ocurrido durante estos 5 años, que ya tenía precedentes y que era cuestión de tiempo que ocurriera. Cuesta horrores no arramplar a hostias con todo. No quiero ni imaginar lo que es estar en la piel de Manu o Fina.

Sea como sea, ya se ha ganado su hueco en la lista de personas non gratas de la Catedral. Zorionak. Es un título que llevan con orgullo personajes de la talla de Esperanza Aguirre, Javier Tebas o Francisco Franco.

Así que, parafraseando a algún político de actualidad, no nos queda otra que decirte: Nos vemos en el infierno, gángster.

[Harmailatik] San Mamés fue un clamor por Iñigo Cabacas

Ni el horario, ni el día, ni Lakua, ni Ibaigane fueron impedimento para que San Mamés, de nuevo, fuera un auténtico clamor pidiendo justicia para Iñigo Cabacas. La ICHH había repartido 10.000 cartulinas a tal efecto, y una afición rojiblanca, harta, cansada y hastiada dio buena cuenta a quienes estuvieran en el palco o delante del televisor. Un minuto 28 que dejó bien patente todos estos sentimientos. No creemos que políticos y demás vayan a rectificar un ápice la actitud tan rastrera que han mostrado hasta ahora y de la que han dado vomitivas muestras recientemente.

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Nos referimos, claro está, a las declaraciones de Pastor (PSE, socios de gobierno del PNV), asegurando que si la Ertzaintza no hubiera sido recibida con botellas y pedradas, probablemente, no se hubiera producido la carga policial”. Es más, enmarca la muerte de Cabacas tal como sigue: Como se había generado en este país, en determinadas partes de la sociedad, una especie de cultura del odio, entre ellos, a la Ertzaintza, eso provoca situaciones indeseables”.

Es difícil ser más canalla y vil. Y eso viniendo de un partido que respaldó a Ares, máximo dirigente político del dispositivo que mató a Cabacas. Un Ares que después trató de falsificar lo ocurrido mareando con porras extensibles que sólo existían en su imaginación. Un PSE que se ha hartado de pedir que no se politice la muerte de Cabacas nos viene con justificaciones políticas de baratillo, intentando desviar la atención y eludir su responsabilidad. Bien saben, además, que la policía jamás cargaría en un batzoki o casa del pueblo.

Otros que hacen el juego al poder en esta “mini” batalla del relato son los comentaristas de Bein Sports. El clamor de San Mamés fue tal que en la retransmisión en directo Santiago Segurola se vio obligado a decir que se estaba recordando el “fallecimiento” de Iñigo Cabacas. Ni una palabra sobre quienes ejecutaron tal hazaña, como si le hubiera caído una teja. Nada más salió de su boca, ni de la de Xabier Mendia ni del resto de contertulios, supuestos eruditos a los que les suponemos cobardía y no desconocimiento, pues son los mismos que no escatiman en peroratas sobre el tipo de jugador que fue Quique Sánchez Flores o sobre lo interesante que es el Thinking Football. Hablando de la Fundación, ¿dónde está? ¿Qué hace cuando matan a un hincha de su propio club? ¿Reflequé?

Claro que lo de la Fundación y demás nos cuadra perfectamente, sobre todo teniendo en cuenta la caza a la que se dedicó la Ertzaintza y la seguridad del club en las inmediaciones de La Catedral y en los accesos, identificando a los que repartían carteles e intentando impedir su introducción (en vano, la voluntad popular es imparable), sumado todo ello a las coacciones habituales, pues todo entra en un guión perfectamente interpretado por los diferentes actores de una misma película. La ICHH lo denunciaba en Redes Sociales.

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Es decir, cuando el club asegura que no tiene que decir absolutamente nada sobre Cabacas y que deja hacer a la justicia (su puta justicia, la burguesa a los servicios de policía y establishment, huelga recordar), pero luego monta y ampara todo este circo coartando la libertad de expresión de su propia masa social, lo que está haciendo es posicionarse claramente con aquellos que, lejos de querer hacer justicia, desean condenar a Cabacas al más puro silencio y ostracismo. ¿Merece la pena ser socio de un club que trata así a sus hinchas?

Si de alguna manera podemos resumir estos 5 años, ¡5!, que llevamos esperando una sentencia, es con la sensación de hartazgo total. Hartos de amagos que no van a ningún lado, hartos de jueces, políticos, responsables policiales, “sindicatos del crimen” de la policía autonómica y demás calaña. En definitiva, hartos de ver cómo intentan escurrir el bulto y tapar bajo la alfombra un asesinato que va a quedar impune, más allá de castigos administrativos que pudieren darse.

Ojo, no hemos sido nosotros los que hemos trazado una línea roja bien clara, con Iñigo o contra él. Han sido “ellos”, los violentos, los represores, los ocultadores de pruebas o los medios que les amparan (con plumillas de Vocento a la cabeza), todavía hoy. Y esa línea marca claramente el camino y la actitud que desde el 5 de abril de 2012 en adelante nos guía. Cero credibilidad y cero respeto por quienes pueden asesinar impunemente sin necesidad siquiera del más mínimo arrepentimiento mientras, para más inri, “ellos”, sus amos, nos sermonean a los demás con suelos éticos. O se usa la misma vara de medir para todo o el mensaje que cala en la sociedad es el de la hipocresía total.

Poco más podemos añadir, excepto otro (y son ya demasiados, señoría) abrazo fraternal a unos familiares y amigos que bien podrían ser los nuestros, o los de cualquiera que pisara aquel día aquel maldito callejón.

JUSTIZIA IÑIGORENTZAT

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“Iñigo hiltzeagatik saritu egin dituzte”

Finarenak, Iñigo Cabacasen amarenak, dira goiburuko hitzak. Iragan igandean Berria egunkariak Pituren gurasoei egindako elkarrizketatik ateratako pasarte bat da. Lau urte igaro dira Pitu hil zutenetik eta oraindik justizia aldarrikatzen dabiltza senide, lagun eta bere izena daraman harmailak. Hori dela eta, elkarrizketa horretatik ateratako pasarterik esanguratsuenak hona ekartzea beharrezkoa dirudi.

Manu: [Estefania Beltran de Heredia] sailburu berria izendatu zutenean telefonoz deitu zidan eta esan zidan prest zegoela laguntzeko auzia argitze aldera. Bi urte geroago harekin batzartu nintzenean inpresioa eman zidan nahi zuela baina bere alderdiaren gatibu dagoela. Asko mindu ninduen horrek, baina, egia esateko, ez diot herrarik, uste dut politikaren gatibu dagoela.

Manu: Hauteskundeen aurretik EAJk esaten zuen gobernura iritsiz gero ahalegin guztiak egingo zituztela gertatutakoa argitzeko. Eta nik sinetsi egiten nien. Jaurlaritzan sartu eta hamabost egunera aldatu zuten iritzia.

Fina: Gugandik ihesi ibiltzen dira, EAJkoak ere bai. Badirudi geuk haiei egiten diegula kalte. Hori guretzat oso gogorra da. Gogora institutuaren inaugurazio ekitaldian egon ginen, eta Aintzane Ezenarro gure ondotik pasatu zenean, nire ahizpak irakurri zizkion bezperan El Correo-n egin zituen adierazpen batzuk. Ez zion ezer txarrik esan, Ezenarrok berak egindako adierazpenak gogorarazi baino ez. Eta Ezenarrok bizkarra eman zigun, eta eskuarekin keinu bat egin zigun, bakean uzteko esanez bezala. Gero, Bilboko Areatzako ekitaldian [Memoriaren Plazaren inaugurazioan] nigana etorri zen eskua ematera, eta esan nion ezetz, ez niola eskurik ematen. Beharbada gaizki jokatu nuen, baina oso minduta nengoen.

Manu: Ares, Buen, Patxi Lopez eta gainerako arduradun politikoek erantzukizuna euren gain hartu, eta azal dezaten zertara etorri zen balentria hura, zergatik horrenbeste gorroto. ETA desagertuta zegoen, kale borrokarik ere ez zegoen, eta zergatik mendekua hartzeko grina hori?

Fina: Orain, Madrilen daude denak. Lau urteren ondoren, ondorio hori ateratzen dut nik: hiltzeagatik saritu egin dituztela. Eta gero, telebista piztu eta Patxi Lopez «ibilbide garbia duen politikaria» dela entzun behar izatea ere!

Fina: Niri futbola ez zait inoiz gustatu, baina orain Athleticen partidak ikusten ditut telebistan, badakidalako Iñigoren lagunak han daudela eta Iñigoren aldeko ikurrak haizatuko dituztela. Nolabait, Iñigo han bueltaka egongo balitz bezala da.

Manu: Jende asko gurekin egon da, baina egon behar zuten batzuk ez dira egon. Eta hori oso tristea da, Iñigori gertatutakoa edozeini gertatu ahal zitzaiolako. Bildukoak gure ondoan egon dira beti, eta badirudi batzuek hori ez dutela ondo ikusten eta ezkerrarekin bat egitea leporatzen digutela. Aizu, ba besteak ere etor daitezela, nik laguntza guztiei eskatu diet eta! Hau ez da politika egitea: arazo honetan gizarte osoak erreakzionatu behar zuen, eta ez da hala izan.

Fina: Julen Arzuaga, esaterako, oso ondo portatu da gurekin. Eta Andoni Busquet Basauriko alkatea ere bai.

Manu: Hori egia da. Instituzioetatik, horixe izan da gurekin ondo jokatu duen bakarretako bat. Andonik ez du ihes egiten, ikusten nau eta niregana dator besarkada bat ematera.

Manu: [Ugartekori buruz] Egin duena egin ostean salaketa jartzea familiari barre egitea da. Zer nahi du? Gu are gehiago umiliatzea? Gu iraintzea? Hori da polizia izateko modua? Nik beti esan dut morroi hori kalean egotea arrisku bat dela. Beharbada pentsatzen du horrekin beldurtuko garela; bada, jai dauka. Kexu da honekin bere ibilbide profesionala amaitu omen zaiolako. Niri ere amaitu zitzaidan, gainean neukan guztiarekin lana utzi egin behar izan nuelako. Baina lana ez ezik, bizitza ere kendu didate, semea hil egin didatelako.