Asamblea Vertical, y dos chispazos de luz

Era previsible. Un presupuesto millonario, con cifras de beneficio abrumadoras y con un discurso único y uniformador como eje, la directiva encabezada sobre el papel por Josu Urrutia aprobó una vez más su examen menos exigente, el intrascendente trámite en que han convertido una asamblea de compromisarios que parece una tertulia de 13TV.

No faltaron los clásicos, las peroratas interminables, las vergonzosas alusiones al estatus social y a los estudios de los presentes, las frikadas insoportables y en definitiva, las mil y una maneras de hacer el ridículo más espantoso en un atril mientras personajes con el culo bien pelado como Aldazabal o Uribeetxebarria se tenían que estar descojonando de la risa. No así Josu, que otra vez respondía con muecas, poca cintura, y la actitud de un chiquillo a cada pregunta, fuera incómoda o no. ¿Es posible que no se dé cuenta de las conspiraciones a su alrededor y que la única figura que se quema es la suya?

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Reunión de compromisarios de ICHH para preparar la Asamblea General con Borja Merino y Alberto Rey en el centro. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)

La buena noticia fue la irrupción de la ICHH con varios discursos impecables, torpemente contrarrestados con eufemismos, generalismos y despejes a la tribuna. Una respuesta reaccionaria, como nos tienen acostumbrados, a unas demandas lógicas, racionales y bien argumentadas de un colectivo que cada día suma más apoyos y que está dando forma a una disidencia que tendrá que ser tenida muy en cuenta sí o sí, con esta directiva o con cualquier otra. Harían bien en escuchar Aldazabal, Corres y demás, y también sus tentáculos en la asamblea, el partido guía y los medios de comunicación.

 

Por otro lado, la plataforma Athletic Danontzat presentaba varias propuestas para aumentar la participación del socio en el devenir del club. Propuestas que quedaron en la orilla ante el rodillo de la directiva, que ni escucha, ni discute, ni reforma. Urrutia no acepta envites, es de órdago a mayor.

El modelo de compromisarios está agotado y su legitimidad cada vez más en duda. Obedece a ciertos intereses partidistas y su única inercia es reproducirse y retroalimentarse. Un modelo muy deficiente de democracia, pero, a tenor de lo reiterado ayer, en Ibaigane para cambiar una bombilla se necesita modificar previamente los estatutos. Y es que “no podemos retorcer los estatutos para que digan lo que no dicen”. Lo dijo Aldazabal, y disimuló perfectamente la satisfacción que le producía en su fuero interno.

Sacó pecho Urrutia diciendo que su propia junta directiva impulsó cambiar los estatutos. Alguien le recordó que el fallido intento se hizo deprisa y corriendo y que desde aquello el proyecto coge polvo en algún cajón perdido. Valentía, le pidieron, y Urrutia se enrabietó, porque la acusación tenía razón. Es absolutamente más cómodo no hacer nada y escudarte en los estatutos, esa sagrada escritura que vela por el club y sus socios. Así se entiende mejor que no hagas absolutamente nada al respecto toda vez que tu propuesta, supuestamente independiente, no ha vencido.

Nadie cede, y menos esta junta, por eso resulta pueril que Urrutia acuse a un socio de hacer diferencias. “No me ha gustado ni el tono ni eso de vosotros y nosotros”, vino a decirle el presidente. Como si él no fuera la parte visible de un bando bien definido. Como si la gestión de su junta no discriminara y trabajara únicamente por un modelo exclusivo del Athletic; no inclusivo con las capas populares y plegado, encima, a intereses político-económicos ajenos al club. “Yo no hago diferencias”, dijo. Y nosotros nos chupamos el dedo, Josu.

A esto podemos sumarle las muestras de populismo barato, sintetizable en frases huecas como “todos somos Athletic y queremos lo mejor para el club”, que no dejan de ser un modo de obviar y esquivar cualquier crítica; por si fuera poca la habilidad de los huesos dispuestos en la tarima en el arte de ejercer de frontón frente a las reclamaciones populares.

Más: socios de fuera de Euskal Herria tienen hasta el móvil de Josu. Toda una muestra de cercanía y campechanía. En fin, también Felipe VI saluda a la plebe desde palacio de ciento en viento y dice querer lo mejor para Cataluña mientras abraza la constitución. ¿Se entiende el símil, verdad?

En resumen, poco que añadir, un año más de sopor y cada día más alejados de una idea de club que cada vez se asemeja más al sindicato vertical. Los NODOs de la provincia, Deia y El Correo, afilan las espadas para la futura pugna por la presidencia mientras asistimos cansados a la muerte en vida de nuestro Athletic utópico. El suyo, por desgracia, está muy vivo.

Más info:

http://bilbotarra.naiz.eus/es/info_bilbotarra/20171004/ichh-se-organiza-para-reivindicar-una-grada-popular-potente-y-que-se-escuhe-su-voz-en-la-asamblea

 

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Como decía Eskorbuto, ya no quedan más cojones, ICHH a las elecciones. O bueno, mejor dicho, a la asamblea de compromisarios, ente que rige, a trancas y barrancas, el devenir del club de nuestros amores. No es ningún secreto que la gestión de Josu Urrutia ha sido mas que decepcionante desde el punto de vista social, especialmente en su vertiente graderil. Tampoco lo es que las anquilosadas y viejunas estructuras de poder de la provincia mandan con puño de hierro en las decisiones de calado de la entidad, léase, las económicas. Hoy, el club es un auténtico dinosaurio cuya paz social depende de que la pelotita entre. La participación real del socio tiende a cero y parte más bacalao un VIP o un patrocinador que cualquier bazkide.

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En esta tesitura, y con una clase trabajadora que se las ve para pagar la cuota anual o que, dada la ausencia de abonos y/o entradas asequibles, hace eones que no pisa San Mamés, la ICHH, como coordinadora de taldes de la grada popular, pretende aumentar su representación en la asamblea para ser la voz de los que hasta ahora no la han tenido, al menos públicamente. En contra, por cierto, de lo que quiere la directiva del club que, de nuevo, intenta reprimir toda expresión contraria a sus ideas. Tanto es así que ha prohibido a la ICHH repartir hojas informativas dentro de la grada. Así se las gastan.

Sea como sea, los objetivos de la ICHH son varios. Ejercer de contrapoder, pelear por una grada popular más amplia, la vuelta de los abonos, precios razonables acordes a la situación económica, más transparencia, más participación de la masa social en cuestiones vitales o traer el debate sobre safe standings, entre otros.

Así que ya sabes, si quieres que haya una voz más diversa en la asamblea, que el futuro del Athletic no dependa únicamente de las decisiones de los 300 de Abando, que las constructoras no se forren a tu costa y que los VIP no se beban hasta el agua de los aspersores, puedes ponerte en contacto con la Iñigo Cabacas Herri Harmaila en Facebook, Twitter o email.

Y como hemos empezado con punk, a acabamos con punk. De ti depende, tú eliges.

Farsamblea de compromisarios

O quizá deberíamos hablar de Barçamblea, ya que el modelo de club que nos ponen encima de la mesa desde la Junta Directiva es un calco del club catalán, más orientado a turistas que a hinchas.

La jornada se preveía placentera para Urrutia, Aldazabal y sus secuaces y, efectivamente, se pasearon como Pedro por su casa por el Palacio Euskalduna, ya que a) la pelotita entra y b) el dinero cae del cielo en formato televisivo y cláusulas de rescisión. Pocas explicaciones, pocos datos concretos y mucha grandilocuencia con menos fondo que la piscina de la Alhóndiga. Según apuntaba algún plumilla de Vocento, la cita se solventó con un apoyo histórico con una participación muy baja. Suspenso  en democracia que puede indicar, quizá, el desapego del socio compromisario y lo caduco y sinsentido del sistema de representación. A Urrutia no le hizo falta en esta ocasión la llamada urgente de Sabin Etxea a sus “300” para apagar el fuego, ya que el pescado estaba vendido de antemano. Sorprende, eso sí, lo dócil que se ha mostrado Vocento esta vez, teniendo en cuenta su supuesto odio a esta Junta. Será quizá porque son exactamente iguales y no proponen otra alternativa más que un cambio de cromos en la Junta y privilegios para ellos.

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En un monólogo que competiría en aburrimiento con un discurso de Rajoy, Urrutia se centró, por enésima vez, en insistir en el “bere estiloa”, más en conceto, en “ser reconocibles por una manera concreta de actuar, ser fiables y confiables”. ¿Se referiría a las 70 horas semanales que algunos obreros han metido en los trabajos del estadio? No lo sabemos, ya que no quiso contestar, y eso que “ponemos en valor la figura de la persona socia y abordamos procesos de mejora en su atención”. Tanto, que algunos de ellos fueron secuestrados en Genk por la Policía Belga con la ayuda del responsable de seguridad del club. Atención personalizada, pues.

En su turno, Aldazabal tuvo a bien vestirse de Epi y Blas para explicarnos a la plebe la diferencia entre una SAD y un club. Claro que sobre el papel hay diferencia, pero que me expliquen en la práctica cómo se plasma en el Athletic. Dijo que en una SAD manda “El Capital” (y no el de Marx precisamente), es decir, tener el 51% de las acciones, y no como en el Athletic que es “un socio, un voto”. La asamblea de compromisaurios supone un socio, 100 votos, señor Aldazabal, como recordó Teleboina en un decorado dantesco repleto de publicidad. Podría ampliar la información el directivo asalariado de Kutxabank, comentando por ejemplo si el capital tiene o no incidencia en la superdemocracia que vive el club, por aquello de los avales a la hora de presentarse a las elecciones, el peso del PNV y un largo etc. No estamos en Sankt Pauli, por desgracia, ¿verdad Aldazabal? No podía terminar su intervención sin una dosis de humor de baratillo y populista hablando sobre los símbolos del club apropiados por el Atlético. Tan poco dio de sí la asamblea que semejante chorrada es noticia y ya ha llenado varias páginas de Vocento.

Ya en el turno de la contabilidad, Uribe sacó pecho de la zona VIP (hace falta tener valor y cara dura), y nos vino a decir que es “un lugar único que permite que 200 empresas se puedan unir para hablar de negocios” y que “la ocupación media es del 37%, estando los palcos ocupados en su totalidad jornada tras jornada, suponiendo la tercera fuente de ingresos del Athletic Club”. Dan buena cuenta de ello en su panfleto propagandístico oficial (link), aunque obvian la ocupación de los asientos Premium, con lo que la info queda desdibujada y no se desgañitan en dar números y datos fiables y contrastables. Lo que vemos desde la grada es un vacío tras otro en los Premium llegando a 10 irrisorios espectadores en algunos partidos. Un exitazo, vaya. Eso sí, sólo se valora en términos económicos y contables. Del clasismo que destila ni palabra, no vaya a ser que algún tribunero descubra de repente que es tratado como un mero cliente de segunda.

Ya vemos, pues, cuáles son las prioridades de esta Junta. Los negocios privados en un lugar, supuesto recinto deportivo, construido con fondos públicos. Urrutia, o la JD, desveló ayer que el Gobierno Vasco les dio permiso para vender alcohol 15 mins antes y 15 mins después del partido en los palcos. Sorprende que el Gobierno Vasco haga leyes que luego se salta a la torera con sus propios amigotes del Athletic. Una corcuerada en toda regla. Compadreo total. This is Peneuveistán.

Cero espacio para un debate real. Sólo es posible en el marginal y tardío turno de ruegos y preguntas donde las intervenciones de freakys varios tapan otras más interesantes, donde ni Urrutia ni los suyos hacen el más mínimo esfuerzo para justificar su actuación y pasan el rodillo, con mala cara, malas formas y mucha prepotencia, sabedores, como Rajoy, que una mayoría silenciosa les respalda, o en palabras de Josu, “eskenatoki honetan bazkidearen babesa sentitzen dugu, babes zabala, isila eta lasaia”. El club y su masa social es fiel reflejo de la sociedad acomodaticia en que vivimos. Ni más ni menos. Pero alucina ver tan poca disidencia.

Nos ha quedado claro que nadie cuestiona el modelo implantado, que esta carrera de aumento de presupuesto va acompañada de un aumento en los gastos de la primera plantilla, en una burbuja que no parece tener fin. Si suben los ingresos de TVs, de supuestos VIPs, de patrocinadores, ¿cómo es que no bajan las cuotas de socios y las entradas? Muchas más preguntas nos surgen, pero no nos queremos ganar una mirada asesina de Urrutia. Nos las quedamos para nosotros en un ejercicio de democracia de los que les gustan. Pague, trague y celebre los goles, señor cliente, y pase por la tienda oficial antes de salir.

Qué pereza…

El SanMamesazo

Pasada una semana de una asamblea de compromisaurios en la que toda la directiva se desgañitó para justificar sus decisiones de los últimos meses, toca recapitular y como las vacas, rumiar lentamente lo que aconteció.

El asunto de la lluvia marcaba la agenda de la jornada, y Aldazabal, más locuaz que Josu y desde luego menos agresivo, sacaba la turuta y tocaba la melodía de encantar a las serpientes mientras Urrutia trataba de liberar algo de tensión de su corbata, cosa que no consiguió. La misma melodía había sido interpretada por Uribe-Etxebarria para zanjar el plano económico. Estamos forrados, punto y final. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué? Da igual. Osaba Gilito nada entre montañas de monedas en los sótanos de Ibaigane (o Kutxabank) y cualquier pregunta, como la financiación de la Fundación, incomoda. Para usted la perra gorda, pues.

Con esos datos, Aldazabal tomaba el testigo para dar entrada a la estrella de la jornada, la extensión de la cubierta. Tras meses de unos estudios más secretos que el Proyecto Manhattan, han llegado a la conclusión de que el sirimiri con viento moja más que las tormentas de gota gorda en un estadio cuya proa encara directamente los temporales que entran por el Cantábrico. Nobel de pluviología en camino. Quizá el estadio lo tenía que haber diseñado Ana Urrutia, eso sí, con la bendición del BizkaiTea Party, que concede proyectos y obras como quien regala cromos. Y es aquí donde entra la ingeniería Idom.

Poco han tardado medios, partidos políticos e incluso directivos para echar a los pies de los caballos a la empresa bilbaína como máxima responsable. Y ya se sabe qué ocurre, que por extensión, el marrón y la sospecha suelen recaer en los empleados de la misma. Quizá deberíamos preguntarnos ese silencio tan revelador por parte de la compañía. Será que están amordazados por el contrato a dedo. Pero si tiramos de hemeroteca y de sentido común, es sencillo darse cuenta de que el proyecto entero y su diseño han estado totalmente hipotecados por su ubicación y por las decisiones políticas de los dueños del mismo: “que si ponme esta pista de atletismo aquí, que si quiero una piscina olímpica allá”.

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Nada que no se pueda arreglar con un buen fajo de billetes, por supuesto. Habemus solución a la bilbaína, como el bacalao. Extensión de la cubierta por 10 kilos y no nos provoquéis que ponemos un aeropuerto internacional encima. Faltó concretar de dónde saldrá ese dinero, si del Athletic o la Sociedad San Mames Barria, pero total, pá qué. Si se hizo la Supersur y el TAV, esto no es nada. De otras alternativas encima de la mesa, como el traslado de la grada popular a sur, ni hablar, claro, no sea que tengamos que bajar cuotas al resto que se seguirán mojando.

Uy, con las cuotas hemos topado. Resulta que al hilo de la lluvia y las cuotas de las tribunas bajas, antes preferencias, el señor Nobel de Matemáticas se sacó de la manga la intervención más hilarante de la noche. Y es que, para chanza nuestra, nos contó en vivo y en directo y sin rubor alguno que la subida se debía a desequilibrios e injusticias históricas entre preferencias y tribunas bajas. Nos preguntamos cómo justifica ahora el mismo señor a qué se debe la diferencia de alrededor de 200 euros entre las filas 5 y 6 y 10 y 11 respectivamente. Tan ancho se quedó que se le olvidó comentar que las expectativas que él mismo había creado en su intervención pública antes del traslado y posteriormente en las oficinas de Elcano son en gran parte culpables de los malentendidos con los socios que se mojan. Y que haya quien le vea de presidente…

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Ningún atisbo de autocrítica, más allá de un parco “las críticas nos sirven para mejorar y nos hacen mejores”, palabras que se llevará el próximo temporal del noroeste. Ahora toca llevar a cuestas un estadio para, Josu dixit, 100 o 150 años (fue aumentando a medida que pasaban los minutos) , sin posibilidad de mejora. Atado y bien atado, que diría aquel. Nos queda el consuelo de que Joao podrá dar de comer a su familia con un contrato que cumpla el convenio de Txikitistan. Que vivan las subcontratas y el ladrillazo, claro que sí.

Ah, por acabar, votar se votó que sí, llamadas nerviosas desde el batzoki mediante: oye Patxi, que hay poco público y a ver si te acercas. Daba igual, pues en el recuento Josu mutó en Rajoy y usó a los compromisarios que no acudieron a votar para engordar su victoria. ¡Toma mayoria silenciosa! Esto es democracia y no lo de Cuba. ¿Alguna cosita más, Josu?

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Asamblea de compromiSAURIOS

¿Alguien se acuerda de Jurassic Park, de la escena del Tyranosaurus Rex acercándose y el agua de un vaso temblando? Pues cada vez que hay asamblea, nos viene un deja vú cuando los pasillos del Euskalduna reciben los cientos de compromisaurios que hacen temblar los cimientos del palacio atraídos por el olor del canapé y la posibilidad de pasar una tarde echando el rato en los cómodos sillones del palacio de congresos.

Sobre el papel, la Asamblea de Compromisarios es el órgano representativo de los socios (o de su cuarta parte) que regula el club y sus normas y actúa cual parlamento en el Athletic controlando la labor de la directiva. Sobre el papel del canapé, suponemos, porque visto y oído lo que se mueve en los bajos fondos del Palacio Euskalduna cada vez que hay asamblea, sospechamos que entre las especies que habitan ese lobby, alguno que otro lleva ocupando el puesto desde el impacto del meteorito hace 65 millones de años. Por no hablar del sentido de las votaciones y la sospecha de compraventa de votos a cambio de vaya usted a saber qué.

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Y es que aunque el proceso de elección de los 1300 compromisaurios se realiza cada 4 años, las caras siguen siendo casi siempre las mismas y los grupos de poder también, como si fueran manadas de velocirraptores con las garras bien afiladas. Visto este fenómeno natural que supera todos los límites del conocimiento humano y desafía a la propia evolución, nos hemos puesto en contacto con un especialista en la materia y nos ha desgranado las especies que suelen merodear por el hábitat rojiblanco para diferenciarlas bien del común de los socios y estar alerta, ya que nunca se sabe dónde se puede cruzar uno con un ejemplar peligroso.

Batzokisaurio: este ejemplar normalmente suele tener una edad avanzada. Socio de tribuna principal o este alta, acude a las asambleas por el mero placer de llevar el título de compromisario, que lo saca a relucir en cualquier discusión que se tercie. Jersey al hombro, elegante y txirene, aprovecha los días de asamblea para salir de casa, tomar un par de vinos, y esperar a que la votación termine pronto para irse a su casa o a tomar unos potes. Votará en función de lo que diga Sabin Etxea. No hay más discusión y el que lo ponga en cuestión no es del Athletic, ni de Bilbao, ni vasco. Punto final.

Empresaurio: joven o de mediana edad, atractivo y con buena planta, se las da de alternativo con un despliegue de dinamismo digno de un actor de Hollywood. Coderas y gafas de pasta opcionales. Podría ser compromisaurio o corredor de bolsa, uno no lo sabe muy bien, pero hablan de la misma manera. Profesional liberal o dueño de una empresa, con pasta y esos aires renovadores y embaucadores, no dudará en hablar de fútbol de mercado, de inversores o fichajes, incluso de extranjeros, sin importarle un carajo lo que pase sobre el césped.

Freakysaurio: especie muy común, endogámica, y resistente a meteoritos, guerras nucleares e incluso armas químicas. Su droga es tener un minuto de gloria y salir en TeleBilbao, ya sea hablando del affaire Sarabia – Clemente, el caso Guerrero o el fichaje de Roberto Ríos, aunque estemos en 2015. El púlpito es su lugar. Siempre dispuesto a remover cualquier tema, deportivo, social o económico. Provocan el 75% de la audiencia de Bilbosport.

Grupisaurio: son los gruppies de la directiva de turno o de su rival. Da igual que el presidente electo y su junta prometan erradicar la vida de la faz de la tierra o que quieran poner en los estatutos que hay que entrar a San Mamés haciendo el pino. Votará Sí o No a todo, en función de lo que diga su amo. A veces simplemente por joder al contrario.

Yquehaydelomiosaurio: Capaz de tragarse las todas las exposiciones y aguardar su turno para hablar de lo suyo. Lanzará cuestiones sobre su individual vivencia como socio. Cuestiones personales que nunca afectarán a otros socios, particularidades a las que quiere, desde su tribuna, dar solución con la ayuda de la junta directiva. Le caracteriza su insistencia y capacidad de golpearse contra el frontón que es la JD. En su cuadrilla lo apodan “el presi”.

Hay alguna especie más, pero no son dignas de mención o ejemplares en extinción, como el Sociosaurio, socio normal y corriente que en su inocencia, creía que iba a representar dignamente a los socios que le dieron la firma y tras ver el espectáculo, ha decidido retirarse. Si alguien ve alguna de las otras especies, que corra. No dudarán en hacer trizas a aquellos socios que osen poner en cuestión el sistema representativo del Athletic. Acabar en sus fauces puede ser lo último que hagas.

Y es que en la Asamblea de Compromisaurios, después de las intervenciones, “debates”, paridas y un aburrimiento casi mortal, nunca se llega a nada, se vota, y todo sigue igual, cuando no peor. Vamos, el día del marmotasaurio. Tendrá que caer un meteorito en el Euskalduna… y aún así, igual seguirían sobreviviendo las cucarachas.