Facturas a medio plazo

¿Qué futuro le espera al Athletic? ¿Quién será el sustituto de Aduriz? ¿Pondrá Balenziaga algún buen centro durante el próximo lustro? Todo es incertidumbre, quizás eso sea lo bonito de este juego, pero como en Ibaigane saben desde hace tiempo que el fútbol es negocio, balance, pérdidas, ganancias, inmovilizado pasivo y similar vocabulario, intuimos que andarán trabajando en ello, que diría el ínclito Josemari.

Desde nuestra humilde tribuna, el panorama es desalentador. Cada vez es más difícil no ya fichar jugadores top sin soltar un pastizal, sino retener a los propios canteranos. La mayor de las veces, pues, quedan a tiro medianías que, encima, resultan caras, bien sus fichas bien sus traspasos.

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El nuevo reparto del dinero televisivo, además, hará más fuertes a nuestros más cercanos competidores. La Real tiene más dinero para retener a sus canteranos y cuenta con extranjeros con los que, a nada que acierte, poder montar un bloque que a medio plazo pueda superar el nivel del Athletic y disputarle la hegemonía. Por de pronto, este año han acabado arriba. Sí, con un gol en el 93 y una competición menos, pero “clasificación, amigo”. El Eibar, asimismo, también se está moviendo a la hora de captar jóvenes promesas en su radio de acción más próximo, Durangaldea. Y fichar en los despachos de Iruña y Gasteiz no es tan sencillo como antes.

Difícil mercado el del Athletic que, por si fuera poco, ve cómo vuelan una docena de chavales bizkainos a destinos tan dispares como Villarreal, Eibar, Real, Alavés o Madrid. Veremos quién de ellos llega a primera, pero a priori no es buena señal. Tampoco cabe llorar porque pesquen en Bizkaia, pues el Athletic lleva años haciendo lo propio en otras provincias. De ahí que la Real haya fichado a Txirri como ojeador. Movimiento tan tardío como lógico y amenazador para los intereses zurigorris.

Parece pues que la dependencia de Lezama se acrecentará más pronto que tarde. Ocurre que Lezama no es infalible y que la calidad de las cosechas, como es lógico, varía de generación en generación. Ante esta tesitura, estirar más si cabe la filosofía, poniendo centros de formación allende las fronteras de Euskal Herria no es sino pervertir una idiosincrasia que, al menos para nosotros los románticos, es incuestionable. Ni cantera global ni trampas al solitario.

Entretanto, la afición del Athletic se ha vuelto muy exigente, lo cual es bueno siempre que no caiga en la intransigencia tipo Mestalla (donde, por cierto, critican los efectos de la gestión de Lim cuando abrazaron fervientemente su causa). Probablemente la exigencia sea una herencia positiva de Bielsa, quien sacudió los cimientos de una masa y una entidad adormecidas, y con quien la afición se quitó la venda de los ojos con los bien llamados millonarios prematuros. En cualquier caso, basta ver cómo ha salido un Valverde que, con todos sus defectos (que los tiene) y sus virtudes, ha asegurado resultados y resulta que es válido para dirigir al Barça. Probablemente sea víctima del tiempo que le toca vivir, seguramente su ciclo habría llegado a su fin tal y como está el patio, pero un entrenador de su talla y carácter bien podía haber sido el “Ferguson del Athletic”, que diría Lamikiz. O no, da igual. Lo flagrante es que no hay paciencia, todo es inmediatez en el mundo del fútbol. Nos va la vida en el resultado del domingo pero llevamos décadas sin ganar nada, salvo la meritoria y honrosísima Supercopa. Así somos de cortoplacistas.

El clima, pues, roza la histeria, aún yendo a Europa cuatro años consecutivos. Quién nos lo iba a decir cuando celebrábamos in extremis el 3-0 al Anorthosis subidos a la valla del fondo norte. Ahora el socio es un cliente, de los exigentes encima. Basta ver cómo la gente huye en estampida de San Mamés en el minuto 80 o la fría despedida a Iraizoz. Ambos ejemplos se enmarcan dentro del mismo contexto. El fútbol se ha mercantilizado hasta el paroxismo y no somos excepción. El “caso único en el fútbol mundial” que nos dedicó L´Equipe queda ya muy lejos. Las heridas no cicatrizaron, el vínculo se ha enfriado.

¿Qué hará, pues, el Athletic cuando la pelotita no entre, el hincha no apriete y San Mamés siga con ambiente gélido y mucho asiento vacío? ¿A quién invocará? Las sucesivas directivas llevan desde finales de los 90 subiendo precios y poniendo cada vez más trabas para que la chavalería y la clase obrera acuda a San Mamés. Todas y cada uno de sus medidas (la última viene con agosticidad y es una circular kafkiana sobre cómo meter una bandera en San Mamés) han ido encaminadas a dividir, esquinar, minimizar y reprimir a dichos sectores, portadores históricamente de proclamas incómodas para el establishment local, léase PNV, que gobierna provincia, ciudad y palco presidencial. Su mensaje es claro: Os queremos fuera de San Mamés.

La cuota de entrada de 1.600 euros a fondo perdido marca el aval y el sesgo de clase para poder ser socio. “Herritik sortu zinalako” y tal, pero todo atado y bien atado. Precios caros, minúscula grada popular, abonos sólo disponibles para unos palcos VIP con una ocupación irrisoria y, en menor medida, horarios intempestivos están matando San Mamés. A todo esto, si San Mamés está prácticamente muerto, si el reclamo es un aura, atmosfera y misticismo que se desvanecen sin remisión, ¿qué plus se le puede ofrecer a nadie para que se deje un dineral en un palco VIP? Ah, sí: poder hacer negocios en él.

Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cada vez que Urrutióteles habla del ambiente queda retratado. Primero dijo que no era para tanto, que contra un Logroñés en el 93 tampoco había ambiente; ergo, ahora no lo hay, pero no os quejéis. Más tarde dijo que no hay problema de ambiente porque hemos sacado muchos puntos; ergo, sí hay ambiente. Miente, obviamente. Porque el ambiente no es problema para él, mojarse en cambio sí; de ahí tanta zarandaja, pues le incomoda una verdad que no afronta. Está a otras cosas, otros mandatos.

Será que el Gure Estiloa consiste en usar la filosofía como señuelo. O en dejarse una millonada en poner a punto la cubierta de un estadio nuevo levantado mayormente con dinero público mientras ignoras otros problemas de solución menos gravosa. Asimismo, resulta flagrante que sea precisamente un exjugador el pelele que ampare la defunción de San Mamés. Cierto es que recibía una pésima herencia, pero Urrutia es el presidente que, habiendo podido hacer más por mejorar la animación (consecuencia de implementar una amplia grada popular a precio ídem, no nos engañemos), ha hecho menos al respecto. Sobre palmeros, supuestamente de izquierdas, amparando el estilo de gestión del PNV mejor no hablamos. Allá cada cual con su conciencia.

Repetimos: cuando haya más que altibajos, Lezama no chute y la pasta de las televisiones equipare presupuestos, no se pueda fichar más que medianías y el equipo no carbure, ¿a quién le pedirán que entone “beti zurekin” si se han cargado a tantos fieles por el camino? Que sí, que lo primordial es el negocio, pero el negocio no es infinito. Y al apostar única y exclusivamente por el modelo clientelar, el Athletic, lejos de fidelizar, está cavando su propia tumba. Al tiempo.

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#HERRIHARMAILADUINA

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Somos la directiva, y queremos tu dinero

Enésimo email recibido (siendo ya socios, para más cuyons), de los responsables de marketing de San Mamés VIP Area. La última promoción incluye el poder disfrutar de un partido de esta temporada si contratas el abono para la siguiente. Tronchante, si no fuera porque el insulto y el menosprecio hacia la afición es tremendo, máxime cuando la directiva se niega en redondo a reinstaurar los abonos de temporada en localidades menos nobles. Recordemos que las localidades VIP son un lugar robado a los antiguos socios de las tribunas, para más inri.

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La estrategia económica del club pasa, como en el Real Madrid, Atlético o Barça, por financiar las arcas del club con contratos de TV, VIPs, casas de apuestas, marcas de bebidas alcohólicas y/o bancos. Gure estiloa. Siendo así, una bajada de cuotas para el populacho no debería suponer un problema, aunque quizá sí viendo que la mayoría del dineral presupuestario va a llenar los bolsillos de futbolistas y representantes, amén de constructoras y amiguetes.

Evidentemente y ya puestos a recibir emails pidiéndonos más pasta, uno se pregunta por qué leches no recibimos, por ejemplo, unos cuantos desde el departamento de marketing del club con las últimas novedades de la tienda oficial, como los recibimos del Sankt Pauli, Celtic o cualquier otro (hagan la prueba a suscribirse), y por qué las ventas en este aspecto no suponen un gran porcentaje de los ingresos del club, cuando se supone que tenemos tantos miles de hinchas allende nuestras fronteras y cuando tenemos un buen “producto” que vender, la filosofía (risas aquí). O por qué el Athletic no cuenta con una página dedicada en exclusiva a la tienda con un subdominio propio, como todos los clubes de primera. Aunque vistos los diseños o vista la web oficial (seguimos esperando que sea responsiva, señor Webmaster), casi mejor que no.

Nos pusieron publicidad en la camiseta, nos subieron las cuotas, nos colaron lo de los VIP, nos relegaron a una esquina minúscula, y nos van a seguir colando todas sin ninguna contrapartida, y eso siendo tan extremadamente torpes en la gestión de algo tan básico para un club de fútbol como su merchandising.

Hace poco hemos sabido que el Atlético de Madrid, nada más y nada menos, va a poner en marcha una grada con abonos a 200€ para la temporada que viene en su nuevo estadio. Aquí seguimos esperando noticias de Ibaigane al respecto. De los abonos y de la grada popular.

Mientras esperamos, aprovechamos para reflexionar sobre el papel social del fútbol que predica la Fundación Athletic.

Athletic Club – Eibar: ¡a la huelga!

Derby contra el Eibar, domingo a las 16:15 y la posibilidad de escalar a posiciones en la tabla cercanas a puestos Champions no fueron acicate suficiente. Ya camino del estadio, notábamos apatía. Una apatía que viene siendo norma desde hace unos años y crece y se extiende como un virus. Supuestamente, con el nuevo estadio 5 estrellas y una plantilla tan competitiva nos deberíamos estar comiendo el mundo. O eso creíamos antes de toparnos con la cruda realidad con la que nos obligan a convivir.

Resulta que, después de todo el historial de desagravios que la grada (y el común de los socios, por extensión) ha venido sufriendo durante los últimos años por parte de esta Junta Directiva, la sucesión de acontecimientos de la última semana corona a Urrutia, Aldazabal y sus compinches como Reyes Supremos del esperpento. Tiremos de línea temporal. En el partido europeo contra el Genk, la seguridad del club intentó obligar a HNT a retirar su pancarta, proscrita en la Catedral en competiciones estatales por las normas abusivas de Tebas. Siendo Europa, esta prohibición no procedía. Pero a la directiva le dio igual y envió a sus mamporreros, con los 4 jinetes del Apocalipsis Represivo en cabeza. El rifirrafe no fue más allá de una sokatira, y HNT mostró su pancarta durante la primera parte.

Parecía que la cosa quedaba en tablas, hasta que días después, la directiva publicó una infame circular de la que hablamos aquí (enlace), y que suponía la prohibición de facto de introducir cualquier bandera que no pasara el filtro que a algún segurata se le pusiera en la punta del capullo. Directamente. No hablamos ya de las banderas artesanales que se curran muchos hinchas. ¿La excusa? Que no son ignífugas. Tócate los pies y llama a los bomberos.

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Para dar más empaque a su decisión, la directiva ordenó, en el siguiente partido de liga, retirar las pancartas de dos peñas del sector 111 (Vídeo). No contaban con que HNT iba a regularizar su estatus en el famoso libro de hinchadas de Tebas e iba a conseguir introducir de nuevo su material. En esta situación, llegó el día del homenaje a Iñigo Cabacas, y la ICHH, siguiendo el proceder impuesto por el club, solicitó a la directiva la introducción de una pancarta con el lema “Orain!”. La Junta, sin intuir, al parecer, que se trataba de un homenaje, la autorizó. En un principio, claro, porque cuando se enteró a traves de las redes sociales de qué iba el asunto denegó el permiso. ¿Consecuencia? Pues ya visteis que la pancarta entró, el estadio no se incendió y no se provocaron incidentes por el lema escrito en ella. Pero la intención de la Junta dejó una sensación de amargura y asco bastante evidente.

Como resultado de todo esto, y ante esta absurda escalada que no solo afecta a San Mamés sino que se extiende a Lezama y los partidos del femenino y el BA en su nueva flamante tribuna, la ICHH decretó huelga de animación. La segunda en las últimas temporadas contra la patronal de Ibaigane. Ya se sabe, cuando se pasan el convenio por el forro, toca tirar de recursos.

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Durante la primera parte San Mamés estuvo callado hasta el punto que se oían los gritos de la defensa eibartarra desde norte. Un par de tímidos Athletic, Athletic salieron desde algún lugar de la Tribuna Alta y en el minuto 28 se exigió justicia para Iñigo. Y ya, esto da de sí nuestro estadio sin la grada apretando. El guión de la segunda parte ya lo sabéis, pero merece un par de apuntes. La ocupación de la grada popular fue muy inferior a la habitual. Algo que está ocurriendo de manera frecuente últimamente. El hastío empieza a calar hondo y no es el primer socio que anuncia su baja en próximas fechas.

Es demasiado. Horarios de locura que obligan a hacer mil cambalaches laborales y familiares para poder madrugar e ir a trabajar, para encontrarte con que en la puerta de tu grada te espera una semiviolación en forma de cacheo a cara de perro. Si quieres meter una simple bandera te la tiene que aprobar el Comité Censor y el Parque de Bomberos Municipal, y al entrar te arriesgas a que la policía del cántico y el cigarro te ponga una multa de 3.000 euros y una prohibición de acceso al campo de 6 meses. Todo ello habiendo pasado por delante de las puertas de los VIP donde solo falta que las azafatas hagan genuflexiones enseñando el tanga a sus honorables señorías.

Cansa. Mucho. Así que la huelga estaba más que justificada. Desde algunos sectores no se entiende y esgrimen los archiconocidos argumentos. Que si estamos subvencionados, que si somos grada de “no animación” nos suban la cuota, etc… La hasbará de la directiva haciendo el trabajo sucio. No entienden que la implementación de una grada popular es por el bien de todos, que la entrada de abonados jóvenes va a nutrir de nuevos socios a la entidad, que se asegura el relevo generacional y da oxígeno a una grada vieja y pequeña, que el subidón de ambiente viene con esas medidas, y que por mucho que nos empeñemos y cantemos, sólo lo hacemos nosotros. Eso si nos dejan, claro. Las restricciones a la grada son extensibles al resto de sectores. Y mientras nos peleamos entre nosotros los directivos se descojonan de la risa mientras dan de comer a sus VIPs y sus clientes preferentes.

Tantas peticiones y disponibilidades para colaborar con el club formuladas con cada vez más insistencia siguen sin respuesta por parte de quienes integran el palco, que no dejan de hacer guiños de desprecio a una grada que al final termina cansándose. Tanto es así que, por ejemplo, la Junta Directiva dice permitir cada partido 24 banderas grandes de las que se ondean con palo de plástico, ¿Alguien ve todas esas 24 banderas a lo largo del campo? No, nadie, ya que el club contesta negativamente cada vez que se le pide introducir más banderas de las que él mismo dice permitir. Se saltan hasta sus propias normas. No hay ambiente, no hay viajes, no se puede acudir a gran parte de los partidos en casa. Sólo falta la extremaunción y los malos augurios no presagian nada bueno. Si el lobby PNV-PSE se sale con la suya y logra archivar el caso del asesinato de Iñigo Cabacas el cansancio y el hastío se juntarán con la mala hostia. Mala combinación. Sinceramente, eso de dejarse la garganta quedará en último plano. Y no será porque no se ha dado opción al socio de reunirse con la ICHH para proponer iniciativas.

En fin, un encuentro en el que el resultado fue lo de menos para nosotros, donde el partido que se juega en las gradas marcará el devenir de lo que será San Mamés en el futuro y que preocupa a cada vez más gente. No vamos a tragar con su ley mordaza, eso podéis tenerlo bien claro. Quizá cuando los grupies de la directiva se den cuenta de que ha muerto una parte de San Mamés sea demasiado tarde para resucitarla. Seguimos creyendo que estamos a tiempo, aunque el reloj juega en nuestra contra…

Gracias a la Junta Directiva por hacer de este club algo tan “especial”.

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Al Athletic no le gustan las banderas

No, no es que Urrutia se haya vuelto anarca o Aldazabal esté pensando en mudarse a un gaztetxe. La ICHH ha publicado una nota del club en la que se detallan las draconianas condiciones que impone la directiva para introducir cualquier bandera en San Mames. La redacción de tal escrito bien podía haber salido de la Sección Femenina de la Falange, aunque estamos seguros de que ni con Franco los hinchas tenían que pasar tantos controles para animar a su equipo. Cosas del Pazo de Ibaigane.

Si bien la seguridad del estadio, que campa a sus anchas en los partidos imponiendo leyes y normas ajenas, ya había demostrado un criterio curioso al incautar banderolas de Pitu o intentar robar pancartas de una peña, la permisividad que le ofrece esta circular es total. Ahora sí que tienen carta blanca para hacer, directamente, lo que les salga del txistu. ¿Que tu bandera excede en 1cm el ancho y alto marcados? Al baúl. ¿Que no tiene certificado de material ignífugo de la mercería de la señora Paqui? Al baúl. ¿Que Don Celes no tiene buen día y todavía no ha dado a nadie con su extensible? Al baúl y a callar que como poco te llevas una receta.

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No tenían suficiente, al parecer, con el cacheo-abuso sexual, las grabaciones en HD, la policia del cántico y la futura implantación de la huella dactilar. Ahora hay que opositar para meter una puñetera bandera. Como veis, el contraste con el trato a los VIP es notable. A unos les ponen abogados para defenderse de la ley de adicciones y que puedan beber sus cubatas, y a otros nos ponen fiscales para ver si nos cuelan más sanciones. Lo siguiente será imponer un código de vestimenta. Como en el cole o como Tito Flo.

¿Alguien piensa que después de todo esto a alguien le quedan muchas ganas de animar en San Mamés? ¿De verdad pensáis que alguien se va a exponer a una multa de 3000€ y una sanción de 6 meses porque al segurata de turno no le mola el lema escrito en tu bandera? Obviamente no.

Asistimos en directo a la muerte de una manera de vivir el futbol. Más bien asesinato, de nuevo, a manos del Gradicida, don Josu Urrutia, que está dándole la extremaunción. La semana pasada en nuestro muro de Facebook un viejo socio de la grada anunciaba su baja a partir de diciembre. No es el primero. Y no será el último. Gente que ha ido al 100% de los partidos en San Mamés los últimos 30 años, que ha viajado dejándose su pasta y su tiempo incluso en sitios de mucho riesgo y que a cambio recibe un trato vejatorio como poco inmerecido. El Athletic no quiere hinchas. Quiere dóciles clientes. Suponemos que de esto también nos invitará a reflexionar la Fundación Cultureta Athletic.

Así que ya sabéis. El domingo a misa, luego un marianito en Garcia Rivero, pintxo en el Batzoki de Indautxu, jersey al cuello y una última en la taberna de los ingleses a 10€ la consumición, comprar una bandera ignífuga en la tienda oficial y para dentro. Sentaditos, calladitos y sin fumar. Nos quieren así, recién saliditos de Sabin Industries Inc.

No se puede beber, no se puede fumar, no se puede ondear banderas, no se puede cantar lo que uno quiera, y no se puede ni discutir su modelo porque te tachan de anti Athletic. Sólo se puede pagar y callar. Nos lo cuentan en el año 97 y nos hacemos socios del Apurtuarte.

Construcciones Ibaigane S.A.

Las instalaciones del Athletic rebosan actividad. Si en Lezama es febril, en San Mamés no lo es menos. La bandera de Portugal vuelve a ondear en Ibaigane.

Al calor de la obra del techo de La Catedral, el Athletic publicó ayer un vídeo de la ingeniería bilbaína Idom en la web oficial. Muy efectista y del que se pueden hacer varias lecturas. http://www.athletic-club.eus/cas/noticias/16807/proyecto-de-extension-de-la-cubierta.html

Lo primero que nos ha llamado la atención es que en esta ocasión Idom ha apostado por sus propios trabajadores como actores. ¿Protagonismo para todos, necesidad de explicaciones técnicas o bien colgar el mochuelo de las chapuzas a unos currelas que no parecen precisamente cómodos ante las cámaras? Ya puestos a poner currelas, no habría estado de más entrevistar a algún contable. Pero a los que más echamos de menos es a los directivos de la empresa. Al fin y al cabo, en última instancia, ellos son los que se llevarán cruda la plusvalía. Y el proyecto a dedo, no hay que olvidarlo.
Sea como sea, el objetivo del vídeo parece ser tapar la cagada en la gestión con deslumbrantes detalles ingenieriles y arquitectónicos que tanto gustan al populacho. No se entiende si no que no aparezca ante la cámara el mayor humorista del club, Aldazabal, a explicarnos el motivo que está detrás de la obra que se está acometiendo por 12,6 millones contantes y sonantes (eran 10 en un principio). Qué menos que un selfie desde su nuevo puesto en Kutxabank para hablarnos de las cuotas o de algún premio Nobel en matemáticas.
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Porque que quede claro, este proyecto que nos está costando un dineral a los socios y a los ciudadanos de la CAV y de Bizkaia, surge de una falta atroz de previsión, un timo en las cuotas y la venta de una moto cuyos responsables se han ido de rositas.
Ahora los plazos son cortos. La próxima temporada acecha y el ritmo será frenético. Y a mayor velocidad, menos derechos laborales. Así nos las gastamos en el Athletic, socios incluidos. Ya es tarde, pero conviene hacer memoria. Había alternativas. Grada popular en sur, reubicación de socios y adecuación proporcional de cuotas. No han querido oír hablar de nada de esto. El negocio debe continuar, sin disidencia, sin cuestionamiento.
Mientras, vemos con envidia cómo el Celtic de Glasgow instala safe standings y prepara una grada de 3000 localidades.

Reflexiones sobre la ampliación de la grada popular

Después de 3 años de travesía en el desierto, promesas incumplidas, oídos sordos y vaivenes constantes, unos señores de traje que representan a su Athletic Club, que no al nuestro, dan por zanjada la ampliación de la grada en una nota oficial en la web del club. Y punto final…según ellos. 200 localidades del 109 (mejor dicho 66, porque 134 ya estaban ahí) han pasado a engrosar las filas de la lata de sardinas en la que 600 sufridos hinchas nos apretujamos mientras intentamos alentar al equipo contra viento, marea y silencio sepulcral. Alrededor de 200 socios que habían solicitado ingresar en la grada se quedarán fuera.

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Vaya por delante que en primer lugar queremos reconocer, ante todo, el trabajo desinteresado de los miembros de la ICHH que, fuera de cualquier interés personal o económico, a diferencia de los señores directivos, han cumplido cada requisito que se les ha pedido con luz y taquígrafos. Y por qué no, valorar en su justa medida que haya por lo menos alguien, en ese palacio de hielo entregado al negocio llamado Ibaigane, que haya tenido, por primera vez en muchos lustros, la altura de miras (unos pocos centímetros) para por lo menos bajarse de la nube y afrontar una gran cagada que va a tener, si no tiene ya, consecuencias directas sobre el club. Eso sí, han bajado de la nube a su manera y en escaleras mecánicas, por si se cansaban.

Las negociaciones han sido arduas y venían precedidas de un traslado en el que, si bien la grada estaba predispuesta a cualquier solución y había ofrecido unas cuantas propuestas antes incluso de la entrada de los barria, la posición del club ha sido la de rechazar de plano todas ellas como si fuera el frontón de Miribilla. Y entre más pitos que flautas, 3 años después, la directiva cede un mínimo insuficiente, no exento de polémica, como no podía ser de otra manera en el reino de los sectores taifas, donde parece que el socio es rey de su asiento. Ya se sabe, al socio del Athletic le pueden subir las cuotas, le pueden poner publicidad hasta en el sobaco, le pueden cachear los genitales, pero joder, no le toques el asiento o se convierte en Atila y se pone a agitar pancartas como si no hubiera mañana. Pancartas que milagrosa y extrañamente pueden meter al campo sin permiso previo…

109 Ez Mugitu se han venido a llamar. Con la ayuda de plumillas a sueldo de Vocento como un tal JOL que, hambriento de carroña, sigue siendo enémigo acérrimo de Urrutia y de la grada. Pero que no os engañe el nombre. Gran parte de los socios del 109, con gran paciencia, han estado receptivos y han puesto de su parte. Bien por ellos que, a la postre, están pagando la decisión incomprensible de no crear una grada popular en condiciones a priori. Decisión que, por cierto, tiene nombre y apellidos y se sienta en su despacho de Ibaigane, donde, al parecer, no existe el despido procedente. Será cuñao de alguien…

En este blogzine, desde el principio, hemos hecho campaña activa por una grada popular, donde existiera la figura del abonado, con capacidad suficiente, no solo como garantía de ambiente y animación, sino como garantía de futuro y cantera de nuevos cachorros y futuros socios de la entidad. Pero por supuesto, por un sentido de justicia con la clase trabajadora aficionada a este club. Somos nietos de la general, hijos de las gradas de pie, y nos hemos quedado huérfanos. Tenemos un estadio para pijos, donde la directiva sólo se preocupa de llenar los desiertos asientos prémium, donde se va a celebrar una Eurocopa para deleite de empresarios locales…pero un estadio sin alma y alejado de lo que quiere el aficionado que, al fin y al cabo, es el que llena el campo el 99% de las ocasiones.

Seguimos teniendo la media de edad más alta de todas las gradas de Europa, y con las 800 localidades llenas de socios, es algo que no se va a solucionar con este parche. Y sobre todo, 800 es una cifra irrisoria sobre el total del aforo o en comparación con los palcos VIP. Es un insulto y lo seguirá siendo, que no se le olvide a nadie.

Cuánto se les ha hinchado el pecho a los valdanogoitias que pueblan las tribunas de San Mamés con su nuevo templo construido con dinero público y esclavos portugueses. Que si el ambiente iba a ser una mezcla de Dortmund y Estambul con la entrada de tantos socios barria, que si tenemos 5 estrellas, que si me aprieto más la txapela no me llega la sangre al hipotálamo. La realidad les ha dado en la frente y tenemos el ambiente de Getafe, pero la culpa es de la grada, que no anima, o que hace canciones en euskera. Tranquilo, señor tribunero, conocemos de sobra los argumentos ombliguistas del bilbaíno medio, no hace falta recordarlos. Podrían mirar hacia Vitoria – Gasteiz, aunque les escueza. Aunque sabemos que son más de mover la cerviz hacia abajo que hacia el sur.

En definitiva, para desgracia de la directiva, la batalla no ha hecho más que comenzar. Así que de finalizado el proceso de ampliación, y un huevo. Tenemos una “grada de animación” un poquito más grande con las mismas condiciones y limitaciones que la anterior, no una auténtica grada popular, que es a lo que aspiramos y lo que demanda gran parte de la masa social. Hasta que se cumpla, seguiremos dando la matraca, esté el señor Urrutia en la presidencia y la camarilla de Sabin Etxea en Ibaigane o no. Lo mismo nos da.

LOS HINCHAS PRIMERO

Elecciones a puerta cerrada

Tras la misiva de Macua anunciando su retirada de la carrera electoral, y salvo sorpresa mayúscula, la junta de Urrutia prolongará su mandato cuatro años más. La prensa recalca que no habrá elecciones y da cancha a las declaraciones de Macua que, compendio de críticas aparte, sintetizan bien cómo hay que trepar para llegar a Ibaigane. Citamos:

“Concurrir a las elecciones, necesariamente, iba a significar tener que enfrentarnos a la voluntad y a la acción de agentes sociales muy importantes en nuestro territorio, con significativo peso en la conformación de la opinión pública, y con cuya sensibilidad en muchos ámbitos de opinión o actividad distintos a los referidos al Athletic muchos de los socios y socias que hemos participado en ese proceso de reflexión nos sentimos o podemos sentirnos afines o próximos. Y no queremos ese enfrentamiento”.

Es harto evidente que Macua tanteó el terreno en Sabin Etxea y que ante la negativa del PNV, bien a prestarle ciertos apoyos bien a mantenerse al margen en las elecciones, ha decidido no presentarse. Donde manda patrón no manda marinero y el abogado bilbaíno se ha hecho a un lado, contemporizando, explotando su sumisión y evitando desgastarse en una partida con las cartas marcadas. En todo caso, sí ha habido elecciones, pero a puerta cerrada y con la exclusiva participación del PNV, que es quien ha paralizado la votación, habida cuenta de la comodidad que le brindan los actuales inquilinos de Mazarredo 23 y la golosina estratégica que supone el Athletic. En una lección de democracia, el PNV ha decidido antes, a espaldas y en nombre de todos los socios que el presidente debía ser Urrutia. Sumémosle que la necesidad de avales excluye de facto la presentación de proyectos de otro tipo: todo queda atado y bien atado.

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No obstante, las palabras de Macua y sus defensores suenan a falso lamento. Tanto él como Urrutia representan dos caras de la misma cultura clientelar, enemiga de la transparencia, depositaria de oscuros intereses y supeditada a tejemanejes empresariales y partidistas ajenos al club. Les diferencian matices, claro, pero en lo sustancial están de acuerdo, pues ambos se pliegan a terceros y asumen que las decisiones se toman a espaldas del socio, qué decir del aficionado y la masa social.

La bendición jeltzale revalida a Urrutia en la presidencia pero debilita su imagen. La jugada de adelantar la fecha electoral, un primer golpe bien orquestado, conllevaba eludir un cara a cara en condiciones allá por junio, algo que cabe interpretarse como síntoma de debilidad. Aferrado a toda costa a su sillón, temeroso de cotejar en las urnas la evidente pérdida de respaldo social, Urrutia no sale precisamente reforzado. Todo dependerá de si la pelotita entra o no, pero los próximos cuatro años pueden ser muy largos para una junta irónicamente víctima del legado de Bielsa. El rosarino desterró la autocomplacencia y mutó la sensibilidad de la hinchada. Ahora el público exige y necesita más para ilusionarse.

Con todo, nos ahorraremos el bombardeo mediático, la guerra entre El Correo y Deia, el runrún de entrenadores, posibles fichajes, nombres de ex-jugadores en planchas, las promesas, mentiras y demás palabras huecas de un espectáculo circense. Estamos cansados de tanta inanidad, de supuesto debate que no va a ninguna parte.

Pero, ¿qué se puede hacer? La provincia y el club están blindados por el PNV, la asamblea de compromisarios es infructuosa y la necesidad de avales para presentarse a las elecciones ejerce de cortafuego para presentar una candidatura plural, popular y alternativa, sin injerencias ni monitorización partidista. Lamentablemente, esto último apenas es un vago deseo a día de hoy, máxime ante la perspectiva de aquello que pueda denominarse “izquierda” alrededor del Athletic. El colmo llega cuando alguna cara visible de la izquierda autóctona muestra apoyo público a Urrutia. Un cheque en blanco, intuimos, porque ante los desmanes de esta junta no se oyen voces discrepantes en público, y quien calla, otorga. Por no oír, apenas se escucharon críticas unitarias desde la propia masa social a raíz de las condiciones de esclavitud en la construcción del nuevo estadio. Parece que nos la pela, sólo nos preocupa mojarnos. Luego nos haremos pajas con el St. Pauli.

El fútbol de élite conlleva gestionar muchas contradicciones; ¿hasta qué punto se puede generar una alternativa y a la vez pedir fichar a Illarramendi por 25 millones? Asimismo, la escalada global en los precios para asistir al fútbol ha convertido el deporte de la clase obrera en, prácticamente, un lujo burgués. Parecemos fuera de lugar, resistentes a dejarnos arrebatar una seña de identidad cada vez más desdibujada. Con los currelas y parados fuera del estadio, las cenizas de los viejos y combativos fondos de pie reducidas a la marginalidad en aras del negocio y los palcos VIP, la izquierda en San Mamés, si es que cabe hablar en estos términos, está en la inopia; y en el mejor de los casos es minoritaria y está atomizada, carece de referencialidad, su desarrollo sería una travesía en el desierto. Aún así, mantenemos la fe, seguimos creyendo que otro Athletic es posible y necesario. Y si no,  o quizás paralelamente, siempre nos quedará el ejemplo del accionariado popular. Fútbol en estado puro, sin aditivos, libre de business. Un entorno saludable, vaya.