A quien corresponda

Alabinbonban BlogZinea está totalmente al margen de cualquier tipo de violencia en el deporte.

Alabinbonban BlogZinea es un fanzine independiente social, política y económicamente.

Las expresiones vertidas en este blogzine cumplen escrupulosamente la legalidad vigente. 

Nunca pensamos, en nuestra condición de fanzine futbolero, que tendríamos que llegar al extremo de tener que aclarar estos puntos previos ante la amenaza de censura, cierre u hoguera social por parte de los que ostentan el poder en la CAV y el Estado y los lobbies que les mantienen. Hace unas horas, la cuenta de Twitter @AskeoihuA ha sido bloqueada por mostrar opiniones contrarias a las del rodillo mediático desatado en Bizkaia contra Herri Norte Taldea. Mañana puede ser cualquier otro. Disentir del único relato posible que quieren imponer tiene un precio. Primero, la libertad de expresión. Más tarde, quién sabe, quizás el probable rearme con escopetas de pelotas de goma, algo que ya han solicitado públicamente sindicatos policiales como ESAN, al que pertenecía el finado según publicaba Gara el domingo. Veremos cómo encara la consejería de seguridad una situación que se la ha ido de las manos, algo que lamentablemente se veía venir, habida cuenta de los dispositivos empleados en otros partidos de alto riesgo como PSG, Napoli, Anderlecht, Atlético de Madrid, etc.

San Mamés ayer dio muestra de una tensión inusitada, alimentada por unos medios (especialmente los más vendidos en la provincia, de clara tendencia derechista) que no han dudado en lanzarse a la yugular ante un enemigo al que tenían en la diana desde hace mucho tiempo. Según acabó el minuto de silencio, que la grada respetó, HNT entró exigiendo justicia para Iñigo Cabacas. La pitada fue general y llena de agravios. Les tenían ganas. Ocurrió en dos ocasiones seguidas, por si una no era suficiente. Parece que un sector de la afición se olvida del trato que la Fiscalía ha dado a un hincha suyo apenas unos días atrás. Evidentemente, el hartazgo de muchos socios con la violencia alrededor del fútbol es totalmente comprensible, así como los efectos de los mass-media, pero no es excusa para silbar y ponérselo en bandeja a aquellos que buscan dividir, enrarecer más si cabe el ambiente y equiparar ambas muertes. En todo caso, San Mamés y sus aledaños se han convertido en un campo de batalla durante demasiadas noches europeas. ¿Por qué?

Más allá del hooliganismo en sí y las formas que toma en un lugar u otro, de amistades y enemistades entre ciertos grupos y la violencia que conllevan, Bilbo está señalado en el mapa como objetivo prioritario de la extrema derecha europea, algo que queda demostrado cada vez que nos visita el equipo de turno con ultras de dicha tendencia ideológica. Tristemente, Europa es a día de hoy un campo abonado de la extrema derecha. Parece mentira que la segunda guerra mundial la perdieran los nazis, si bien el hecho de que el capital acabará triunfando, vía “fin de la historia”, puede hacernos entender este proceso de derechización. El fútbol es, pues, fiel reflejo de sociedades cada vez más xenófobas, nacionalistas y racistas. En ese contexto, arrasar Bilbo o cualquier otra ciudad con connotaciones antifascistas supone poner una pica en Flandes. Así pues, con el historial de incidentes de los últimos años, la llegada del Spartak había alarmado por su peligrosidad. Lamentablemente, el guión que el audio que circulaba por redes sociales vaticinaba se cumplió. Y se cumplió desde el lunes, cuando unos pocos rusos se plantaban en pleno Casco Viejo gasteiztarra a buscar follón con premeditación y alevosía. La Ertzaintza, en fuera de juego por no haber vigilado un lugar ya señalado, acabó por centrarse en evitar que los locales lincharan a los rusos.

Saltamos al jueves, día de partido tras la manifestación contra la ultraderecha convocada un día antes. Coincidiendo con el corteo de los hinchas rusos hacia San Mamés, decenas de ultras rusos atacaban, una hora y media escasa antes del pitido inicial, el bar de Piratak, peña ajena al hooliganismo. El grueso de los ertzainas desplegados (no 400, ni 500, y claramente insuficientes) cubría el corteo de la Gran Vía mientras hordas rusas, armadas hasta los dientes, trataban de arrasar con un local y los allí presentes, otro objetivo señalado de antemano. Toda Bizkaia, la Ertzaintza incluida, sabía que dicho bar era objetivo prioritario de los ultras, por lo que lógicamente cabe preguntarse por qué no estaba suficientemente protegido y cómo pudieron llegar hasta allí sin ser detectados. ¿Falta de efectivos? ¿Pasividad?

Es más, cuando los rusos atacan a hinchas locales son éstos los que han de defenderse, pues los pocos ertzainas en las inmediaciones tardaron en actuar. Es decir, vendidos a su suerte e inseguros en su propia ciudad, la autodefensa y la pirotecnia les libró de un mal mayor. Se pusieron en lo peor y esa previsión fue crucial. Esto es sumamente grave, ya que en una sociedad democrática cualquier individuo renuncia al uso de la violencia y se lo cede al Estado, que vía policial garantiza la seguridad de sus ciudadanos. Al menos en teoría, ya que, repetimos, los precedentes de PSG, Napoli y un lamentable etcétera vienen a corroborar lo contrario, es decir, que reiteradamente hay fallos enormes en los operativos policiales. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Habríamos de pensar mal, ergo en alguna oscura motivación? ¿Dará alguna explicación al respecto Beltrán de Heredia, la misma que pide reflexión al fútbol como si éste tuviera vida propia? ¿Está obviando sus responsabilidades?

¿Qué alternativa tenía un hincha normal? ¿Quedarse en casa? ¿Y los bares? ¿Debían bajar la persiana? Esa lectura debieron de hacer en un colegio de Indautxu al cancelar su actividad extraescolar. Si hasta las monjas dudaron, de facto, de la capacidad de la Ertzaintza para hacer frente a los ultras y de proteger a la ciudadanía, es que llovía sobre mojado. El ejemplo es ilustrativo, más allá de encuestas y estadísticas, de la confianza que genera el cuerpo, al menos en ciertas situaciones.    

De mientras, los miembros de HNT estaban retenidos en el edificio de peritos desde las 7 de la tarde. Hay fotos que así lo atestiguan, pero los medios sólo publican aquellas con las armas que les habrían sido interceptadas. Si el grueso, pues, de dicha peña estaba bajo estricto control policial, no pudieron participar como grupo organizado en incidente alguno. Sin embargo, la mayoría de medios les señala, la gente se cree una versión oficial evidentemente falaz y, aviso a navegantes, la Ertzaintza acaba irrumpiendo en su local dos días después so excusa de los decibelios y llevándose la recaudación de un concierto. ¿También se llevan la caja registradora de los pubs que pudieran incumplir normativas de aforo, permisos o ruido? ¿A dónde va ese dinero?

Más allá de filias, fobias y trayectorias hooligans de cada cual, la búsqueda de un cabeza de turco que tape el desaguisado es evidente desde el minuto uno. El audio de la “bengala que explota cerca y le perfora el pulmón” es una delirante invención cuya procedencia lo hace más grave aún. Empero, muchos medios abrazaron ansiosos la versión: Marca tituló “asesinos”, Tele5 habló de “radicales locales provocando a hinchas rusos”, Manu Carreño de la peligrosidad de los ultras de Bilbao, Marsella y Lokomotiv (obviando intencionadamente al Frente Atlético, con dos asesinatos en su haber). El hecho de que hubiera rusos con ganas de gresca desde el lunes o el ataque a Piratak pasaron a segundo plano o quedaron directamente silenciados. Manipulan, desinforman y explotan el morbo adherido a la violencia. Señalar y criminalizar sale barato. 

Pero si al ertzaina lo mató un precario estado de salud y una jornada maratoniana y estresante, algo que es competencia directa de la consejería de interior, y si el grueso de HNT estaban retenidos, parece razonablemente plausible dudar de la versión oficial. ¿Quién participó en los incidentes? Probablemente, gente a título individual que carece de siglas, con lo que es más difícil de identificar, señalar y, por ende, criminalizar.

Da igual, que corran ríos de tinta, con opinadores a sueldo, sociólogos, políticos y demás gente dilucidando el porqué de la violencia. La culpa es del fútbol, los ultras, el heteropatriarcado, la testosterona o, si no, “los antifascistas que se comportan como fascistas, son fascistas” (Aitor Esteban, PNV). Prácticamente todos ellos reduccionismos malintencionados que obvian un elemento clave como es el carácter ultraderechista de los visitantes y la inseguridad ciudadana ante ellos. Los políticos de este país, en especial aquellos situados a la izquierda, harían bien en reflexionar sobre los límites de la corrección política, aclarando cuándo está legitimado el uso de la violencia y cuándo no. Si sólo vale como autodefensa feminista, en respuesta al FMI, en Intxorta en 1936 (en Santoña ya no) o cuando la policía que has dirigido durante décadas acumula unas 200 denuncias por tortura o le da por cargar contra la población “de manera proporcional” o, es igual, “entrando con todo al callejón”. La piel fina para lo que queremos. Por tanto, quien apela al mantra de “la violencia es mala venga de donde venga” y luego la ejerce o ampara es un cínico e hipócrita. No quedan Gandhis, y mucho menos a nuestro alrededor. De oportunistas y moralistas baratos, en cambio, vamos sobrados. Queda la sensación de haber cuentas pendientes entre más de un agente y ganas de imponer la agenda particular de cada cual; mientras, todos aquellos que queremos disfrutar del fútbol en paz, con hijos, familia y amigos y a quienes la violencia nos parece el último recurso, quedamos relegados a un plano meramente testimonial o, peor, somos vulgarmente instrumentalizados.  

Dicho lo cual, no hay que olvidar que en el mundo de las gradas hace falta una profunda reflexión, que creíamos que se daría con la asesinato de Jimmy, entre las hinchadas antifascistas. Un pacto de mínimos, de no agresión, que prevalezca sobre otras cuestiones podría ser una medida que ayudara a aminorar la violencia alrededor del fútbol. De lo contrario, los medios continuarán minando su legitimidad por mucho que hayan servido en más de una, dos y tres ocasiones para pararle los pies al fascismo y malnacidos varios (los ultras del PSG por ejemplo) cuando éstos se han dedicado a cazar y agredir a todo aquel que pasaba por su lado por el simple hecho de ser vasco, del equipo rival o poteador en Doctor Areilza. Algún periodista que desde el altar del supuesto sentido común pontificaba sobre cobardía y cagarse en los pañales debería bajar de su torre de marfil a la calle y ver cómo actúan violentos de todo signo. Lo mismo se derrumban algunas poses, falsas equidistancias y acusaciones; pues es fácil zumbar a culatazos a alguien inmovilizado en el suelo (hay vídeo), mas no tanto entrar al cuerpo a cuerpo en un cruce de Sabino Arana con una turba de tarados mentales paramilitares entrenados para hostiarse en un bosque con sus congéneres. Y mejor no entremos a mayores comparaciones.

La CAV, ese autodenominado oasis, no está preparada para la Eurocopa 2020. Si la llegada de un grupo de 2000 es capaz de liarla así, qué no será capaz de hacer una cifra 10 o 20 veces mayor. ¿Es el negocio de unos pocos (sí, unos pocos) lo suficientemente rentable como para seguir con un evento con tales peligros? Y, ojo, las pelotas de goma no son la solución. No van a paliar la sensación de indefensión actual; al contrario, aumentarían las opciones de causar heridos, probablemente ajenos a los causantes de los disturbios, en situaciones donde hay grandes multitudes congregadas. 

Un último apunte para la directiva del Athletic, que ante las órdenes de arriba y las presiones de parte de la masa social anuncia medidas disciplinarias, se presenta en concentraciones y envía tuits sin valorar ni un mínimo el agravio comparativo que supone su postura con la que mantuvo con la muerte de Iñigo Cabacas. Duele decirlo, pero así es. Si una muerte merece un homenaje por parte del club, quizá debería éste tener la misma vara de medir, la misma humanidad y la misma actitud, porque de lo contrario, se pone en evidencia. Tres cuartos de lo mismo puede decirse de quien pretende equiparar la muerte de Ino con la de Cabacas como si de un partido de fútbol se tratara; o de quien pide empatía y señala culpables, olvidándose de la hemeroteca y el trato y las palabras que Atutxa y compañía dedicaron a Rosa Zarra o Kontxi Sanchiz. Porque la desazón nos lleva irremediablemente a acordarnos de Cabacas y del trato que Athletic Club, Ertzaintza y algunos de sus sindicatos, PNV, Fiscalía y demás políticos han dispensado a su familia y allegados.

Si el club decide, pues, borrar a algún socio o sector de San Mamés, solo esperamos que lo haga en frío y no al vaivén de la presión social. Con luz y taquígrafos, criterios objetivos, pruebas fehacientes y, ya puestos, un código ético aplicable a más casos. Porque lo mismo hay individuos, notorios socios, salpicados por casos de violencia de género, corrupción, los papeles de Panamá o demás males. Lo mismo es socio quien mató a Cabacas, quién sabe. O quien dio la orden.

Reflexionemos, pues, pero que no nos tomen por idiotas.

Anuncios

Athletic Club – Real Sociedad SAD: contracrónica [Harmailatik]

Durante la semana habíamos publicado en nuestro muro de Facebook una matización a las palabras de Josetxo Olalde, representante de peñas de la Real, que acusaba al Athletic de no sumarse a la campaña de pactar precios para aficiones visitantes en los derbis vascos, cosa que ya se ha hecho en el Osasuna – Real Sociedad. Esta matización suscitó un debate, en principio sin mayor problema, y que acabó necesitando que tuviera que borrar bastantes comentarios e insultos contra los habitantes de Donostia y Gipuzkoa e hinchas de la Real. En Twitter la cosa anduvo parecida, y gran parte de los hinchas del Athletic defendieron la postura de la junta de Urrutia sin pararse a pensar que la Real pondrá unos precios parecidos a los aficionados rojiblancos que quieran desplazarse a Anoeta en el partido de vuelta. “Que se queden en su casa”, “que se jodan”, “allí nos cobran lo mismo y el campo es peor”, y demás argumentos científicos se leyeron. Tuvimos que acordarnos irremediablemente de la pancarta que nos dedicaron, con total razón y mucha sorna, los ultras del Schalke 04 aquella noche de infausto recuerdo. Estamos como para pedir precios y abonos populares en casa.

galeria34997

Todo este ambientillo viciado no se reflejó en las calles del Botxo, donde ambas aficiones compartían tragos sin mayor problema en el Casco Viejo, bertsoderbi incluído, y más tarde en Indautxu y San Mamés. Eso sí, echamos de menosa los hipotéticos cientos de realistas que habrían acudido a Bilbao de haberse pactado los precios. Bajando al barro economicista, si los tan cacareados beneficios de una Eurocopa, una final de Copa o una de Europa League son tan pingües, ¿por qué no se aprovecha para hacer caja (en la hostelería, no en el estadio, que ya se hace a conciencia) con los rivales más cercanos? ¿O con ellos no vale? ¿Preferimos recibir cientos de ultras fachas rusos o polacos a pacíficos hinchas de la Real? ¿Alguien más se plantea estas cosas o simplemente nos ajustamos la txapela demasiado fuerte mientras soltamos unga unga?

En cuanto a lo meramente deportivo, una dura Real que no sabemos muy bien a qué quería jugar, especialmente sacando el balón, encajó una justa derrota que pudo ser mayor de haber estado más acertados de cara a portería. Victoria que nos aúpa a posiciones nobles de la tabla y que nos hace lamentarnos de la ocasión perdida en Málaga. Menciones especiales a Yeray y Lekue, asentados totalmente en el primer equipo y con una implicación máxima y muy acertada.

Desgraciadamente, tenemos que hacer un par de reseñas para terminar la crónica. La primera, una agresión a un seguidor de la Real en Tribuna Este Baja y que hizo que la seguridad del estadio montara un circo totalmente prescindible. La agresión en sí (desde el desconocimiento de qué había causado la discusión previa), pues viene a demostrar que todos aquellos que tiran de victimismo y cuentan mil películas de sus viajes a Donostia (que si meadas, que si insultos, que si blablabla) omiten que los hinchas de la Real vienen a sufrir exactamente lo mismo en San Mamés. Tranquilos, conocemos vuestro eterno argumento: “ellos empezaron primero”. La situación terminó con los dos realistas (uno de ellos recibió un guantazo) siendo apartados del sector mientras decenas de hinchas locales que no sabían ni qué había pasado les insultaban de pie y muy airados, lo que indica que estaban con ganas y totalmente predispuestos a ello. Muy señorial. Lo que organizó al término del encuentro el personal de Prosegur con el agresor, en fin…menuda película.

Y para terminar, y con 3-1 en el marcador y el partido encaminado, una cuadrilla de realistas que se encontraban en los asientos Premium de norte celebró el 3-2 golpeando los soportes publicitarios. Terrible delito que les valió la airada reacción de gran parte del público rojiblanco que les dedicó cortes de manga, insultos y demás lindezas. Ante tal avalancha, uno de ellos, con gran sentido del humor, vaciló un rato con una sonrisa en la cara. Nos quitamos el sombrero, ya que retrata perfectamente la mala hostia con la que el personal acude a La Catedral en el derbi contra la Real. Y eso que muchos siguen defendiendo (carcajadas aquí, por favor), que nuestros derbis son contra Madrid y Barcelona y que el partido contra la Real es uno más.

La total ausencia de autocrítica de la que siempre hace gala la afición del Athletic Club vuelve a hacerse evidente. Nadie lo menciona, nadie lo comenta. Es un tabú, uno más que nos hace ser más pequeños y más parecidos al resto de aficiones. Que bonito sería canalizar la mala gaita en forma de cánticos cachondos, con buen humor, y disfrutar de un partido de fútbol sin más. Parece que no hay manera. Una pena…como es una pena que en Donostia y Anoeta pequen exactamente de lo mismo. Qué fácil es enfrentar al pueblo con el fútbol. En España deben estar bailando la conga viendo el percal…

75

La leyenda del chubasquero azul

Decía el árbitro que pitó el Oxford City – West Ham, en el que Redknapp hizo saltar a jugar a un aficionado, que hay historias que ganan con el tiempo. Lo pudimos ver en la Leyenda de Tityshev. Pues bien, la hazaña del chaval del chubasquero azul sobre el césped de La Catedral instantes después del final de uno de los mayores robos que se han visto en una competición de Copa, ha pasado a la historia reciente de nuestra hinchada en letras de oro y se ha grabado en nuestras retinas como uno de los mejores y más tronchantes episodios de nuestra vida rojiblanca. Y con ella, celebramos además nuestro artículo número 300.

Chubasquero

Vivanco da buena cuenta de ello hoy en las páginas de Gara (http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2016-04-09/hemeroteca_articles/garcia-de-loza-la-policia-y-el-heroe-de-san-mames). Quiso la casualidad que hace dos años, cuando el blogzine daba sus primeros pasos, tuviéramos la oportunidad de charlar con el protagonista de la historia, después de tantos años viendo el vídeo de la carga policial en pleno césped y la huida rateril de los de marrón que había dado tantas vueltas por las gradas de toda Europa.

Porque la jugada no tiene nada que envidiar a la de Maradona contra la Inglaterra del 86. El chaval encara, escapa a una primera carga, recula, vuelve a encarar, regatea, golpea al adversario y se marca una carrera limpia por la banda que ni Roberto Carlos en sus mejores años mientras sigue ondeando su bandera del Athletic, aquella con palo de madera que todos teníamos. La ovación es tal que San Mamés se cae. Literalmente, al grito de “hijos de puta” y “fuera, fuera”. Tanto es así que sirve de pistoletazo de salida para una invasión de césped que obliga a los maderos a huir miserablemente por el vetusto túnel de vestuarios. Aquellos no eran unos años en los que la policía de ocupación española fuera muy popular, y la gradas rebosaban de chavales dispuestos a recordárselo. Cómo hemos cambiado…

No entendemos cómo el Athletic no ofreció un contrato millonario a aquel chaval de Barakaldo que, miembro de la grada durante muchos años, hoy día sigue acudiendo a San Mamés. Eso sí, sin su chubasquero que, ya que estamos, deberían vender en la tienda oficial. Nos consta que atesora bastantes más anécdotas en viajes con el equipo. Historias de las que no se cuentan en los pasillos de los VIP y sobre las alfombras de los palcos de autoridades.

30 años hace ya de aquello, y sinceramente, a nosotros nos parece cada día mejor. El domingo, si os acordais, tomad una birra y brindad por él. Larga vida al chaval del chubasquero azul.

*enlace al vídeo completo: https://youtu.be/uL4c6XChFuY?t=10m41s

Ultras del amarillismo

La violencia genera morbo. El morbo, convenientemente explotado, genera ventas. No es extraño, pues, que sea El Correo quien esté capitalizando lo acontecido el jueves en Bilbo bajo la excusa de una auto-arrogada rectitud moral.

Amarillismo

Nos han regalado videos, fotos, grandes titulares y hasta editorial. Una editorial donde piden explicaciones a Beltrán de Heredia amparando la postura de ERNE. Lógico, pues, que se maquille en páginas deportivas la actuación de la Ertzaintza en los alrededores del estadio. Connivencia, maquillaje y trato de favor entre policía y un medio de comunicación, sobre todo cierto fotógrafo “infiltrado” que se jacta en twitter de tener como amigos a “manguis, putas, policías y taxistas” y carece de escrúpulos para fotografiar primeros planos de piquetes en huelgas generales. Cosas de “cumplir con el trabajo”. Eso sí, la editorial en ningún momento se cuestiona el copago policial… por los servicios no prestados. Privatizar la policía no es escandaloso.

Tampoco lo es que Ugarteko pida casi 800.000 euros tras haber mandado entrar con todo al callejón donde mataron a Cabacas. De hecho, si el jueves hubo violencia es porque la Ertzaintza está “atenazada”; al menos es la excusa que el mismo medio viene amplificando reiteradamente. Lo que, en jerga futbolística, se denomina hacer la cobertura.

El Correo solicita mano dura, sus plumillas ansían que los violentos no campen a sus anchas, pero olvidan convenientemente que el único muerto hasta la fecha es Pitu. No hay reparación y su verdugo está en la calle. Ni una voz más alta que la otra sobre todo esto. El tono es monocorde, no sea que el lector se salga del guión.

La vehemencia y el odio son reservados para los ultras: “Porra dura (…), condenas largas, multas contundentes”. Elogio de la represión a mayor gloria policial y judicial. El Correo jamás ha usado un tono similar para las guerras del capital o las acciones de la OTAN, infinitamente más mortales y sanguinarias que los hooligans. Ni siquiera muestran tamaña vehemencia con la corrupción que asola su brazo político y económico, la derecha nacionalista española. Ni, claro está, con su pasado (¿?) franquista.

Amarillismo

Tratan de generar alarma social mediante el uso amarillista de la violencia. Pero, sin ánimo de banalizar el hooliganismo, resulta más preocupante que la sociedad ingiera tanta rancia pornografía ultraderechista y que los salvadores del orden y la ley se nos presenten como adalides de la paz cuando son quienes amparan, si no jalean, otros tipos de violencia mucho más dañina, mortal y perversa.

Marsella: contracrónica made in Lakua

Después de lo visto y vivido ayer en las calles de Bilbao, capital de la República bananera de Bizkaiastán, si algo nos queda claro es que a nivel de gobernanza en materia de seguridad estamos a la par que Oporto, y peleando el puesto clasificatorio con las autoridades belgas que gestionaron lo de Heysel.

Los precedentes estaban sobre la mesa, las cartas boca arriba y marcadas. Como hacen los equipos de fútbol en la previa, la alineación de los contendientes se conocía de antemano. Pues bien, nada de esto fue suficiente. No nos metemos (política de blog) en las historias hooligans y sus quehaceres. Ellos sabrán. Eso sí, algunos que apelan a cierta honorabilidad y grandilocuentes (y supuestas) ideas, deberían hacer examen de conciencia sobre actitudes como agredir a camareros, robar bufandas y/o banderas a chavalines y provocar y tocar las pelotas a quien se cruzara con ellos en Deusto, Indautxu o Abando. No digamos ya ir armados cual ejército de Pancho Villa. Tiene su gracia que los marselleses se parecieran tanto, por momentos, a cierta afición parisina que supuestamente tanto odian. Será que se contagia.

Imagen2

 

Pero todo esto, de principio a fin, no habría sucedido si no tuviéramos un mandril oligofrénico manejando el cotarro. Durante los días anteriores, el Gobierno Vasco había publicado a bombo y platillo que iban a cobrar el despliegue de la Ertzaintza con motivo del partido. En teoría, ese despliegue se debía a la declaración de alto riesgo que se había decretado. Pues bien, después de que se vieran decenas de vídeos de ultras marselleses en medio de la ciudad desde primeras horas y en gran número, en vez de prevenir y meterles en el estadio bien prontito, por ejemplo, o enviarles al parque a dar de comer a los patos, ya que, como decíamos, el horario era propicio para ello, los chicos de negro y sus líderes prefirieron permitir que deambularan por las calles adyacentes al estadio con el resultado que a estas horas todos conocemos. Aquí somos más de represión que de prevención, ya se sabe, y de convertir Pozas en el viejo oeste.

Así que cabe preguntarse, ¿va el Gobierno Vasco a devolver el importe del despliegue a los socios del Athletic ya que el resultado es que ha habido incidentes prácticamente en cada esquina de Indautxu? Suponemos que no, ya que últimamente por Lakua y la comisaría de Deusto andan más pendientes de pedir dinero que de dar, como nos demostró un señor apodado “Ugarteko” y que tiene menos vergüenza que el partido que gobierna y sus socios municipales. Visto el talante del PNV, capaces de condecorar a alguien por lo de ayer.

Para rematar el esperpento, hoy se publica en El Correo (marca blanca de ABC) abundante información sobre los incidentes, con especial del ¿periodista? más amarillista y morboso de la provincia. Encantados están, más de media web de despliegue informativo. Pero entre todo, destaca una noticia que no debe pasar inadvertida: “los peritos no pueden determinar quién fue el ertzaina que mató a Iñigo Cabacas”. Tremendo. ¿Coincidencia? Es obvio que no. El mensaje queda claro: da igual qué ocurra, que a la policía siempre le va a salir gratis.

A estas horas, el resultado de la tarde de ayer es de varios heridos y detenidos por parte de los hinchas, miles de euros pagados al Gobierno Vasco por una seguridad incumplida, una muerte que sigue quedando impune y una afición harta de estas situaciones y que teme otra desgracia.

Algunos siguen reclamando finales de Copa, de Europa League y Eurocopas como si Bilbao estuviera preparada para recibir miles de ultras polacos, rusos o serbios. Sólo de pensarlo no sabemos si reír o llorar, pero pagaríamos por ver a Ortuzar y Urkullu sin sus guardaespaldas cara a cara con ellos en Doctor Areilza.

Mientras reflexionamos sobre todo esto, no podemos evitar que nos vengan a la cabeza oscuras premoniciones sobre lo que puede ocurrir de tocarnos un Lazio de la vida en octavos de final. Las cartas vuelven a estar marcadas y la espada de Damocles sobrevuela nuestras cabezas. El que avisa no es traidor, se dice…