Tres para septiembre

Lunes, un bar del botxo, dos del mediodía pasadas, la tele repasando la jornada dominical futbolera y más concretamente el enésimo bochorno del Athletic. Declaraciones de los futbolistas: “Esperemos que el próximo entrenador sea de nuestro agrado”, dice Yeray. Alguien se queja desde la barra: “estos no han trabajado en su puta vida”. La pantalla muestra a Kepa a continuación: “tendremos que adaptarnos a lo que el nuevo entrenador quiera”. Bueno, esto parece otra cosa. Claro que es el portero, el que menos corre y menos adaptación necesita.

Entre sorbo y sorbo uno recuerda las palabras que, convenientemente ampliadas por los medios, recientemente cruzaron Mikel Rico y Cuco Ziganda en rueda de prensa, cuando el divorcio era irresoluble y los últimos partidos una agonía. Y cómo olvidar la bravata de Aduriz en la previa de Marsella, “quién no crea en la remontada, que no venga a San Mamés”, algo que preferimos interpretar como arenga desesperada. O, ya puestos, las palabras de San José hablando del grupo de Europa League, como si el Zorya fuera el Milán de Van Basten y el Ostersunds el Dream Team de Cruyff. Será eso, que no tenemos ni puta idea.

Así que con la osadía que nos da la ignorancia, he aquí un par de apuntes sobre una temporada de suspenso a todos los niveles.

Suspenso a Cuco por no haber estado a la altura de lo que su cargo exigía. ¿Ha habido alguna idea de juego definido? ¿Algo a lo que asirse en momentos de zozobra?

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Suspenso a los jugadores que, independientemente del míster y salvo honrosas excepciones (Iago Herrerín salvó la Europa League, Nuñez ha demostrado su valía y poquito más que destacar), han estado por debajo de su nivel o, cuando menos, de su salario. Segunda peor clasificación histórica. Y si eso no lo dice todo, siempre tendremos los rumores de vestuario, la falta de feeling y demás paños calientes de los millonarios prematuros (y mingafrías, añadiría Clemente).

Suspenso a una directiva pusilánime, sin plan B y sin arrestos para cesar, fuera en diciembre o en febrero, a un entrenador incapaz de reconducir la nave. No llegar a Europa o quedar un mísero puesto más atrás suponen pérdida de ingresos. Curioso que los economicistas del club no repararan en ello, cuando encima hay que leer que Cuco cobrará los dos años íntegros.

¿Y a quién se le ocurre firmar por dos años a un entrenador muy lejos de ser top? A Josu Urrutia, amigo del míster. Pero no contento con eso, ha renovado este mismo año a jugadores con un rendimiento muy pobre. Las cifras las desconocemos. Habrá que esperar a que El Correo suelte la enésima mentira del mes para variar y así enterarnos vía comunicado de por dónde van los tiros.

Bendito verano. Por cierto, suena Mendieta.

 

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Martín€z y el Athl€tic

Pasta y millones. Al final, todo se reduce a eso. El mensaje que el club ha querido dar a navegantes en su web en la nota informativa sobre la marcha de Laporte queda diluido por las mareantes cifras que rodean las dos operaciones. En definitiva, una de cal y otra de arena en cuestión de horas. Un día hablan de filosofía como si fueran sus guardianes y al siguiente actúan como el propio Manchester City a golpe de talonario con el vecino a mitad de temporada. Parece que la coherencia se la tragan como quien deglute un canapé en el palco VIP.

Se podían haber ahorrado el enésimo golpe de pecho, la verdad. No era necesario. Los socios ya sabemos de qué va esto. En un mes hemos pasado a engordar las arcas y los garajes de varios jugadores de los llamados estratégicos, siempre con la sospecha, o evidencia, de estar pagando un sobrecoste por lo limitado de nuestro mercado, y de la presión (o chantaje) al que someten algunos jugadores y sus representantes al club, y por extensión, su afición, para sacar el máximo partido a la situación en beneficio propio. Kepa como último exponente. Hacerse un Urzaiz está de moda, pues, y el mensaje que se está enviando a las futuras perlas y no tan perlas de Lezama es que todo vale.

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Ojo, esto es fútbol profesional, y los jugadores tienen derecho a pedir lo que crean conveniente. Ahora, hay unos límites, quizá éticos, quizá socioeconómicos, o de otra índole, pero tienen que conocer el terreno que pisan. Y es ese terreno el que se dinamita con fichajes como los de Iñigo Martínez.

Siendo coherente con lo que predica, Josu Urrutia tenía que haberse plantado con los 65 kilos de Laporte, los 40 de Martínez y los de Andar Herrera en las oficinas del Gobierno Vasco y la Diputación a comprar la parte pública del estadio, y suplir la marcha de Aymeric con lo que salga de Lezama, que supuestamente es tan fiel a la filosofía. Hasta que llega un City, un Bayern o un Real Madrid de la vida. Vamos, lo que hemos hecho siempre.  Para ser diferentes hay que demostrarlo, no vale sólo con palabras.

Las ruedas de prensa de uno y otro equipo, Real y Athletic, Athletic y Real, han servido de nuevo para certificar el bajo nivel del periodismo deportivo. Buscando carnaza y sensacionalismo, Aperribay, el señor de las armas, fue asediado a preguntas sobre los vecinos, hasta que soltó lo de la ambición de Martínez e “irse a un grande”. La ocasión la pintan calva, pensaría Urrutia, el títere del Batzoki, que sacó pecho ahí donde mejor le gusta moverse, en el discurso de las esencias y de la grandeza zurigorri. Ridículo todo, pero no es cosa de Vocento solo, ojo, pues hoy Radio Euskadi abría su informativo matutino con las declaraciones. El oasis vasco y su código deontológico.

Hemos vuelto a tropezar con una piedra en el camino, otra más. La vorágine nos está consumiendo y no reconocemos a este Athletic. No queremos estrellitas repeinadas en el césped ni Florentinos en el palco. Tiene que haber un término medio, en algún lugar.

PNV, controlando el palco desde 1977

La burguesía vasca, y en particular el PNV, siempre ha demostrado un gran afán por manejar al Athletic. Un detalle pormenorizado excede los límites del blog y sería imposible citar los vínculos de tantos y tantos directivos, así que trataremos de resumir los apellidos que han ocupado el sillón presidencial, centrándonos en el periodo posterior a la mal llamada transición.

Previamente, el golpe del 36 había espoleado a poderosos franquistas neguríticos. Así lo describe Jose Antonio Egido en “Neguri: ¿Un barrio con clase o una clase con barrio?”:

“Con la victoria fascista el club cae en manos de Neguri, que ejerce un control estrecho de sus actividades. Oligarcas franquistas asumen la presidencia del Athletic y son sus directivos”. 

Egido da varios nombres y apellidos para finalizar así:

“El último presidente negurítico fue Jose Antonio Eguidazu Allende de 1973 a 1977. Desde esa fecha, la presidencia pasa a manos de empresarios y comerciantes vinculados al PNV aunque notorios oligarcas consiguen mantener puestos de poder en alianza con los militantes peneuveros. Por ejemplo en 1998 es vicepresidente Domingo Guzmán “Txomin”, heredando el puesto relevante que tuvo su padre, y vocales Ignacio Aznar Ybarra, consejero de Santa Ana de Bolueta, y Jaime Arroyo Prado”. 

El tío de Domingo fue presidente del club desde 1950 al 59, su hermano directivo (sería secuestrado por ETA en los 80) y su conservadora ideología un secreto a voces. Por si quedaban dudas, censuró que Athletic y Real saltaran a San Mamés portando una ikurriña en un derbi celebrado en 1999. Aquello, según él, era “politizar”; pero no nos desviemos.

A Egidazu le sucedió en la presidencia Beti Duñabeitia, comerciante del Casco Viejo y exdirectivo del club bajo el mandato del propio Egidazu, quien apoyó en las elecciones a Ignacio de la Sota. Duñabeitia se presentó con un perfil renovador, bajo el lema “un socio, un voto”, ya que en aquellas elecciones sólo pudieron votar los compromisarios. Venció por un estrechísimo puñado de sufragios pero cuando, una vez vencedor, llamó a elecciones no tuvo, literalmente, ningún rival. El apoyo del PNV a Duñabeitia, alderdikide y posteriormente alcalde de Bilbao, está fuera de toda duda, pero si quieren una prueba chirene, he aquí una columna de la heterodoxa revista Euskadi Sioux, narrando con mucha sorna el ambiente político-futbolero bilbaíno de 1979. Conviene leerla pues, aunque sus predicciones deportivas a corto plazo resultaran a la postre erróneas, deja bien claro el peso del PNV en el Athletic.

Neguriticos Athletic Euskadi Sioux 1979

Quien fuera directivo con Beti, Pedro Aurtenetxe, fue el siguiente presidente, que dejaría un poso algo agridulce. Dulce por el equipo campeón; agrio por la posterior gestión de aquel equipazo, el affaire Clemente-Sarabia (¿hubiera aceptado en su empresa que un empleado creara tamaño cisma social? ¿Debía de mandar un jugador y no el míster?) e inexplicables decisiones como no darle pasta a Julio Salinas para que renovara y después gastarse 300 kilos en Loren.

Aurtenetxe fue asimismo el creador del logo del PNV a finales de los 70. En palabras de Anasagasti:

“Afiliado al PNV desde su salida de la clandestinidad nos llevó la campaña publicitaria de las primeras elecciones de junio de 1977”. (Fuente)

Y he aquí el amable obituario que le dedicó Andoni Ortuzar:

“Capaz de sentarse a jugar una partida a la brisca en el batzoki de Laukiz con un grupo de emakumes a las que siempre conseguía alborotar. (…) Era un hombre de familia, mejor dicho, de familias. Primero la suya, (…) pero también la familia rojiblanca (…) y la gran familia jeltzale. Pedro ha sido un militante total. Siempre dispuesto a hacer lo que se le pidiera. Pocos lo saben, pero fue miembro del Bizkai Buru Batzar en años complejos para nuestro Partido”. (Fuente)

Sin embargo, hace más de diez años el nombre de Aurtenetxe salió vinculado a un holding controlado por excargos del PNV, en lo que tenía visos de ser una trama clientelar con sus ingredientes habituales: política, empresarios, ayudas públicas, etc… (Más información).

presis en ibaigane

1990 llegó caliente. Repasando las crónicas, que uno ya es viejo y arrastra demasiados vinos, Santiago González del diario El Mundo cita a Lertxundi como el único presidente no jeltzale que ha tenido el Athletic (fuente), dato que corrobora la hemeroteca de El País. Valga la crónica de este diario, quien recuerda un “agrio debate sobre la ubicación del PNV en la contienda”, para ilustrar la situación electoral (fuente).

“Curiosamente”, la victoria de Lertxundi contó con una oposición tremendamente activa desde el minuto uno, mecanismo similar que “alguien” activaría años más tarde contra Macua, logrando engatusar, no lo olvidemos, a gente de izquierdas que previamente Fernando había soliviantado. Quién se olvidó luego de qué o de quién sería otro debate. Pero no adelantemos acontecimientos. En 1994 los resultados en el verde eran buenos, de ahí que Arrate, anterior perdedor electoral, disparara contra Lertxundi usando la deuda que arrastraba el Athletic. Sí, el mismo que más tarde gastó lo que no estaba escrito y cuyas consecuencias se sufrirían pocos años después, ya sin el vinatero en primera línea, al punto de que los jugadores se vieran obligados a rebajarse el sueldo; algo que en sí es bueno pero que ilustra cómo estaba la caja.

No lo hemos dicho pero el lector que no peine canas lo habrá deducido. En el 94 ganó Arrate, abiertamente del PNV y asiduo al aberri eguna unificado que se celebraba entre Irún y Hendaia, lo cual probablemente constituya la acción más abertzale que uno pueda realizar dentro del PNV. En fin, perdieron las elecciones Lertxundi y Gorordo. Éste último había salido del PNV por la puerta de atrás hacía no mucho y su slogan era, como recuerda el anteriormente citado González, “¿quieres que en el Athletic también mande Arzallus?”. Como Roma no paga traidores, salió a relucir el juego sucio. Gorordo lo recordaba así en una entrevista a El Correo (27-5-2015):

“Fue candidato a la presidencia del club en 1994. ¿Cómo se le ocurrió dar ese paso?

Me animó Piru Gainza (…). Yo no tenía interés, pero siguieron insistiendo. Recuerdo que Piru me decía que iba a apoyarme y yo le preguntaba si iba a resistir las presiones. Cuando le preguntaba esto, se enfadaba. Al final, sin embargo, no resistió. (…) Yo tenía otro sector fuerte de apoyo en la margen izquierda a través del presidente del Puerto de Bilbao, Jose Miguel Abarrategui, pero le dijeron que se si iba conmigo se olvidase del puesto que tenía. 

¿A tanto llegaban las presiones y las amenazas del PNV?

Pregúntale un día a Txetxu Lertxundi, que era el presidente y el favorito para las elecciones porque había hecho una buena gestión, a ver qué le dijeron cuando fue a consultar a los poderosos y les preguntó si se iban a meter mucho en campaña. Ya te digo que eran momentos complicados. Todavía recuerdo un titular de tu periódico, las declaraciones de un cargo político muy importante que, por cierto, no era socio del Athletic. “Cualquiera menos Gorordo”, decía”. 

lertxundi y atrás pradera

El siguiente presidente fue Uría, quien fuera alcalde de Zeberio por el PNV y al que, dicen, le unía una estrecha relación con Josu Bergara, diputado general de Bizkaia. Uría ya había integrado la plancha de Arrate con anterioridad. A su muerte le sucede de modo provisional Ignacio Ugartetxe, empresario que años más tarde estuvo implicado en el Caso Bárcenas. El juez lo absolvió pero el asunto, ya lo contamos, olía a corrupción y chamusquina por todos los lados (Ugartetxe negozio ugarien etxe).

Resarciéndose de la derrota previa, en 2004 ganó Lamikiz, quien no tuvo rival en Juan Pedro Guzmán (sí, el mismo directivo de los 80) y mucho menos en el ex-diputado general de Bizkaia por el PNV, Pradera, un hombre venido a menos y cuyas propuestas eran de chiquilicuatre total. Pero tranquilos, Lamikiz es hasta las cachas del partido:

“Soy bastante más que simpatizante del PNV. No me he afiliado por no darle un sesgo demasiado político a un despacho profesional que está abierto a todo el mundo. Pero yo al PNV lo llevo en la sangre”. (Fuente)

La gestión del abogado fue entre nefasta y estrambótica, valga como muestra el caso Zubiaurre, y los resultados no acompañaron, de ahí su dimisión. Accedió al cargo Ana Urquijo, presidenta hasta las elecciones de 2007.

La disputa entre Ercoreca y Macua se saldó a favor de este último por un estrecho margen. Como entre bambalinas hay mucho más juego del que trasciende, cabe decir que nadie pone todos los huevos en la misma cesta, sobre todo en tiempos convulsos. Otros hablan del apoyo por separado de diferentes familias dentro del partido, lo cual suena a la consabida historia de las dos almas dentro del alderdi. Dos caras de la misma moneda o, mejor dicho, dos monedas del mismo negocio.

Con Macua acabarían de estallar por completo los casos de Ochoa y Txato Nuñez, a quienes el club había blindado con contratos millonarios y clausulas estratosféricas en caso de despido. Si uno contaba con una jubilación millonaria, al otro un juez le dio la razón instando al Athletic a pagarle unos 900.000 euros. Los culpables de este despropósito habrían sido Arrate, Lertxundi, incluso Lamikiz en su época de directivo, pero aquí nadie parece sonrojarse y, mucho menos, pagar facturas. ¿Ejecutar los avales necesarios para ser presidente? Entre bomberos nadie se pisa la manguera.

lamkiz arrate

No obstante, su mandato acabó por sumirnos en el tedio caparrosiano y tuvo gestos que, digámoslo así, encandilaron a muchos fans de Basagoiti. Su reelección fue apoyada por Azkuna, en su plancha llevaba a seis afiliados del PNV, pero la mayoría del partido ya había armado la candidatura de Urrutia, en un momento crucial para el negocio ante el inminente derribo del viejo estadio. Hasta Mario Fernández de la BBK mostró su apoyo a Urrutia de manera pública. Macua vio cómo viejos colegas cambiaban de chaqueta y acabaría incluso perdiendo los nervios intentando mezclar la candidatura de Urrutia con la izquierda abertzale en un intento desesperado de ser reelegido. Ciertamente, nuestras retinas aún sufren con algunas imágenes, pero más aún con posteriores silencios.

Del exjugador poco más hay que decir que no hayamos dicho ya en este blog. Balzola, construcción de San Mamés y el modelo de nuevo estadio, blindado contra la clase obrera, son solo tres ejemplos del estilo que quiere el PNV para el Athletic.

El segundo mandato de Urrutia, orquestado para apenas dar margen a elecciones, hizo que Macua se cabreara al punto de acusar al PNV de la jugarreta que le dejó fuera de juego (Elecciones a puerta cerrada). El hombre, al que acabarían por salpicarle los tejemanejes del ínclito Jabyer, tenía razón, pero carecía de sentido quejarse del reglamento no escrito cuando él mismo había jugado antes al mismo juego.

Jose Luis Bilbao Jabyer-Fernandez-Bilbao Macua

Habrá quien quiera pensar que el Athletic es un club de sus socios, que es normal que haya directivos afines al PNV debido a la sociología de la provincia y que las elecciones son ejemplo de sana democracia. Se engaña. Desde el momento que se piden avales millonarios para presentarse a las elecciones, por no hablar del dineral que cuesta la campaña electoral, o que no se finiquita el sistema de compromisarios, no hay igualdad de oportunidades. Eso por no hablar de redes clientelares, enchufismo y demás injerencias políticas que condicionan el día a día del club. La anécdota, banal por otra parte, que mejor puede ilustrarlo fue el hecho de que el club cambiara la hora de un partido en San Mamés, cuando los clubes y no Tebas tenían poder de decisión, para que la parroquia rojiblanca pudiera volver del alderdi eguna a tiempo. Irrisorio y elocuente.

Por tanto, da igual ser buen gestor o no, despilfarrar en el sueldo de los directivos amigotes o ser cauto con los fichajes, enchufar a tu tropa en Lezama o en la Fundación. Lo importante, amén del capital (bufetes de abogados, comerciantes, empresarios…), es tener el colchón y la bendición del partido. El Athletic es un símbolo, convenientemente usado como señuelo; es un centro de poder que mueve mucho dinero, y hay que tenerlo bajo control. Y es que si el palco del Bernabeu sirve para hacer negocios (quizás Ugartetxe pueda contarnos más) y el Athletic vende los palcos VIP como una oportunidad para hacer lo propio, ¿qué debemos pensar del palco principal y de Ibaigane?

presis y PNV. Día san ignacio 2015

Asamblea Vertical, y dos chispazos de luz

Era previsible. Un presupuesto millonario, con cifras de beneficio abrumadoras y con un discurso único y uniformador como eje, la directiva encabezada sobre el papel por Josu Urrutia aprobó una vez más su examen menos exigente, el intrascendente trámite en que han convertido una asamblea de compromisarios que parece una tertulia de 13TV.

No faltaron los clásicos, las peroratas interminables, las vergonzosas alusiones al estatus social y a los estudios de los presentes, las frikadas insoportables y en definitiva, las mil y una maneras de hacer el ridículo más espantoso en un atril mientras personajes con el culo bien pelado como Aldazabal o Uribeetxebarria se tenían que estar descojonando de la risa. No así Josu, que otra vez respondía con muecas, poca cintura, y la actitud de un chiquillo a cada pregunta, fuera incómoda o no. ¿Es posible que no se dé cuenta de las conspiraciones a su alrededor y que la única figura que se quema es la suya?

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Reunión de compromisarios de ICHH para preparar la Asamblea General con Borja Merino y Alberto Rey en el centro. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)

La buena noticia fue la irrupción de la ICHH con varios discursos impecables, torpemente contrarrestados con eufemismos, generalismos y despejes a la tribuna. Una respuesta reaccionaria, como nos tienen acostumbrados, a unas demandas lógicas, racionales y bien argumentadas de un colectivo que cada día suma más apoyos y que está dando forma a una disidencia que tendrá que ser tenida muy en cuenta sí o sí, con esta directiva o con cualquier otra. Harían bien en escuchar Aldazabal, Corres y demás, y también sus tentáculos en la asamblea, el partido guía y los medios de comunicación.

 

Por otro lado, la plataforma Athletic Danontzat presentaba varias propuestas para aumentar la participación del socio en el devenir del club. Propuestas que quedaron en la orilla ante el rodillo de la directiva, que ni escucha, ni discute, ni reforma. Urrutia no acepta envites, es de órdago a mayor.

El modelo de compromisarios está agotado y su legitimidad cada vez más en duda. Obedece a ciertos intereses partidistas y su única inercia es reproducirse y retroalimentarse. Un modelo muy deficiente de democracia, pero, a tenor de lo reiterado ayer, en Ibaigane para cambiar una bombilla se necesita modificar previamente los estatutos. Y es que “no podemos retorcer los estatutos para que digan lo que no dicen”. Lo dijo Aldazabal, y disimuló perfectamente la satisfacción que le producía en su fuero interno.

Sacó pecho Urrutia diciendo que su propia junta directiva impulsó cambiar los estatutos. Alguien le recordó que el fallido intento se hizo deprisa y corriendo y que desde aquello el proyecto coge polvo en algún cajón perdido. Valentía, le pidieron, y Urrutia se enrabietó, porque la acusación tenía razón. Es absolutamente más cómodo no hacer nada y escudarte en los estatutos, esa sagrada escritura que vela por el club y sus socios. Así se entiende mejor que no hagas absolutamente nada al respecto toda vez que tu propuesta, supuestamente independiente, no ha vencido.

Nadie cede, y menos esta junta, por eso resulta pueril que Urrutia acuse a un socio de hacer diferencias. “No me ha gustado ni el tono ni eso de vosotros y nosotros”, vino a decirle el presidente. Como si él no fuera la parte visible de un bando bien definido. Como si la gestión de su junta no discriminara y trabajara únicamente por un modelo exclusivo del Athletic; no inclusivo con las capas populares y plegado, encima, a intereses político-económicos ajenos al club. “Yo no hago diferencias”, dijo. Y nosotros nos chupamos el dedo, Josu.

A esto podemos sumarle las muestras de populismo barato, sintetizable en frases huecas como “todos somos Athletic y queremos lo mejor para el club”, que no dejan de ser un modo de obviar y esquivar cualquier crítica; por si fuera poca la habilidad de los huesos dispuestos en la tarima en el arte de ejercer de frontón frente a las reclamaciones populares.

Más: socios de fuera de Euskal Herria tienen hasta el móvil de Josu. Toda una muestra de cercanía y campechanía. En fin, también Felipe VI saluda a la plebe desde palacio de ciento en viento y dice querer lo mejor para Cataluña mientras abraza la constitución. ¿Se entiende el símil, verdad?

En resumen, poco que añadir, un año más de sopor y cada día más alejados de una idea de club que cada vez se asemeja más al sindicato vertical. Los NODOs de la provincia, Deia y El Correo, afilan las espadas para la futura pugna por la presidencia mientras asistimos cansados a la muerte en vida de nuestro Athletic utópico. El suyo, por desgracia, está muy vivo.

Más info:

http://bilbotarra.naiz.eus/es/info_bilbotarra/20171004/ichh-se-organiza-para-reivindicar-una-grada-popular-potente-y-que-se-escuhe-su-voz-en-la-asamblea

 

Una hamburguesería para San Mamés Barria

Fuentes de toda solvencia consultadas por este medio aseguran que el Athletic, mediante la sociedad San Mames Barria, tiene previsto acometer un nuevo proyecto estratégico a fin de consolidar la internacionalización del nuevo estadio como “Gune Gastronomiko de Bizkaia”, tras comprobar el reclamo que suscita el restaurante San Mamés Jatetxea (https://goo.gl/JbCFng)

Se trata, más concretamente, de abrir un flamante Burger King en el espacio que actualmente ocupa el palco premium en la tribuna norte. A pesar de que la junta directiva que preside Josu Urrutia se muestra reticente a desvelar públicamente la ocupación e ingresos del anillo VIP, su núcleo duro (Aldazabal, Corres, Berasategi, quienes realmente ostentan el poder en la sombra) es consciente de que dicho sector está absolutamente infrautilizado. Temen que dicha gestión pueda pasarles factura en un futuro cercano, en caso de que alguno de ellos decidiera dar el salto a la presidencia o integrar una nueva plancha electoral, pues es evidente que Urrutia, cada vez más desacreditado y ya totalmente amortizado, no apurará sus opciones de continuar en la dirigencia.

Borrikin

La inminente apertura del Burger King supone, asimismo, un golpe a ese minúsculo sector de la afición que recurrentemente había venido criticando una supuesta elitización del club, a cuenta de los palcos VIP, los precios en entradas, viajes en chárter, museo, jatetxe, camiseta y tienda oficial, así como la carestía a la hora de hacerse socio y la inexistencia de abonos para jóvenes. La junta entiende que abrir un Burger King es un gesto social para con los aficionados de bolsillo menos pudiente. Un Athletic para todos, en definitiva.

La decisión, empero, ha sido bien meditada. Previamente, infinidad de proyectos han sido descartados, entre ellos destinar el espacio a las necesidades de los vecinos de Basurto y Olabeaga o ampliar la grada de animación reubicando en dicha tribuna a los socios afectados. Esta última opción fue desechada al entender que los socios de la ICHH ya están debidamente subvencionados para, encima, lo poco que animan.

El proyecto de San Mamés Burger King Jatetxea será implementado por un lado por IDOM, que ha prometido un local sin goteras, y por Balzola, que ha asegurado la finalización de las obras para dentro de, exactamente, un mes.

Es tal la minuciosidad del plan que este medio puede desvelar algunos de sus detalles más jugosos. La decoración del local combinará la tradición americana de la cadena de comida rápida con elementos zurigorris. Sin embargo, lo más reseñable reside en la calidad de la carne, auténticamente Eusko Label y conforme a la particular filosofía del club rojiblanco. Las hamburguesas serán confeccionadas sólo con vacas nacidas o formadas en Euskal Herria. Entran dentro, eso sí, las reses nacidas en Barcelona, Logroño, Agen o Costa de Marfil siempre que hayan llegado a los pastos de Lezama a una edad máxima de 16 años.

Unas hamburguesas que cambiarán sus habituales nombres por leyendas rojiblancas de ayer y hoy. Así, la viuda pasará a llamarse Kike Sola, la doble con bacon será Stepi Burguer y la vegana (que ni es burguer ni es nada) se denominará Lamikiz. Además, reputados cocineros trabajan contrarreloj ideando una hamburguesa de raíz más vasca si cabe. Sería la hamburguesa conocida como bakalao-bakalao. Pero no sólo eso: los socios tendrán un descuento del 5% en nuggets y patatas fritas, mientras los simpatizantes y patronos de la Fundación contarán con una sala en exclusiva para ellos, donde podrán reflexionar sobre el fútbol contemporáneo. Dicha sala estará engalanada con un rótulo en el que se podrá leer: “Piensa, pero no cambies nada”. El lema será traducido al euskara y latín, lenguas muertas que dan solera y visten mucho. Por cierto, la Fundación fue consultada para el proyecto pero su opinión, un silencio traducible como “ni sí, ni no, ni todo lo contrario”, no fue tenida en cuenta. De todos modos, la junta directiva le ha encomendado seguir desviando la atención del aficionado biempensante mediante sus habituales proyectos. Por último, suena Michel para engrosar la lista de exjugadores amigos que, vía Fundación, reciben su nómina del club.

Por otro lado, Aburto y Rementería ya han calculado el impacto que el nuevo restaurante tendrá en el turismo. “Lloverán euros, mearemos colonia”, se les oyó decir fuera de micro, mientras mandaban desalojar el enésimo gaztetxe, concretamente esta vez el de Deusto. La junta directiva, por su parte, ha declinado dar cifras exactas, pero estima que las ganancias pueden oscilar entre 10.000 euros y trece billones, dependiendo del apetito que deje el resultado y la hora que elija Tebas para el partido.

La medida contentará, claro está, a la juventud local. Todo aquel interesado en trabajar en el San Mamés Burger King Jatetxea debe mandar su currículum con foto actualizada al ayuntamiento de Berango, a la atención de la alcaldesa María Isabel Landa (PNV), que con suma bondad y amabilidad tiene a bien intermediar entre el paro juvenil y un sector al alza como es el de la hostelería, en el que con tesón, perseverancia, rodilleras y suavidad uno puede ascender rápidamente; quién sabe si, en este caso, a txapelgorri o lateral izquierdo titular.

Entretanto, la masa social se muestra, como siempre, dividida. Según un socio, “esto está muy bien, así ni mi amatxu ni mi novia tienen que hacerme el bocadillo”. Otro hincha coincide en que “es fenomenal, porque traerá muchísimo dinero y así podremos fichar finalmente a Monreal. Además, es mejor que anunciar, qué sé yo, prostíbulos. ¿Cómo? ¿Que ya se hace? Pues no sé, casas de apuestas y alcohol. ¿Que también? Joder, cómo estamos, menuda fiesta”. Los hay contrarios al nuevo restaurante, claro. “Esta marranada devaluará mi palco VIP. ¿A dónde vamos a llegar?”. Como ven, nunca llueve a gusto de todos.

La TV, Tebas y Urrutia nos echan de San Mamés

Quién nos iba a decir a las 16 de la tarde de ayer que durante un partido de liga contra el Girona acabaríamos abandonando el estadio como lo hicimos. Ya al entrar, pudimos comprobar que se había instalado una plataforma de TV justo en la zona donde se cuelgan las pancartas de las peñas de la ICHH, en el vomitorio del 110. No presagiaba nada bueno, la verdad, y era la primera noticia que teníamos los ahí presentes de esta situación.

Tras 20 aburridos minutos de fútbol, el movimiento de pinganillos confirmó los peores presagios. A que se lía otra vez. Pues dicho y hecho. La seguridad de San Mamés, por orden de la directiva y con unas maneras que dejan mucho que desear, ordenaba dejar de ondear ipso facto las banderas que la misma directiva permite (y exige) ondear (según sus normas de seguridad que parecen las pruebas de acceso a Princeton). El motivo, que tapaban la cámara. La decisión de la grada, quitar las pancartas y las banderas y abandonar sus localidades. Lógicamente. La secuencia pormenorizada de los hechos está bien descrita en esta cuenta de Twitter: https://twitter.com/laugaren

Y es que uno se queda atónito ante este nuevo ataque. No contentos con desterrarnos a una esquina ridícula después de robarnos nuestras localidades de siempre para venderlas al mejor postor y tratarnos como si fuéramos cabezas de ganado, las condiciones para mantenernos en la grada son cada vez más asfixiantes y draconianas. Desde el cacheo-violación a la policía del cántico. Y ahora una cámara de TV puede imponer lo que deben hacer 800 socios en su localidad sin comunicación previa. Lo siguiente no sabemos qué será, pero vista la escalada, miedo nos da. Es el enésimo atropello que esta directiva efectúa contra todos nosotros. y la lista es larga. Pero merece la pena recordar algunos de ellos que se asemejan y contradicen el comunicado de la web oficial, a saber: intento de robo de pancarta legal en partido europeo, amenazas contra portadores de imágenes de Iñigo Cabacas y retirada, multas a aficionados por camisetas que no gustaban a la Ertzaintza, prohibición de pancarta con el lema BILBO, etc…

Es decir, lo de ayer no es nuevo y viene precedido de una auténtica campaña para echar a lo que queda de las gradas de pie de San Mamés. Por puro prejuicio económico y político, cabe añadir. Así de crudo y de claro. Pasito a pasito lo están consiguiendo y lo de ayer puede constituir el definitivo punto de inflexión. Porque la cosa no quedó ahí. Hubo que aguantar cómo un despliegue de dos filas de seguratas amenazaban con multas, para luego comprobar que en la puerta 13 se empezaban a concentrar ertzainas por si tenían que abrir alguna cabeza (más). Y eso que no hubo ni medio incidente más allá de algunos cánticos contra Urrutia.

CamaraFan

Si algo tan básico como ondear una bandera implica una respuesta tan desproporcionada, ¿qué podemos esperar en un futuro? Pues lo que ya tenemos. Un estadio muerto lleno de zombies que consumen en los ambigús y compran en la tienda oficial y que parecen ignorar o prefieren olvidar lo que San Mamés y el Athletic representaron en su día, hace no tanto tiempo, y que se suman a la cohorte de colaboracionistas de régimen que se despachan a gusto en redes sociales y foros haciendo de hasbará de la directiva con mentiras. Eso sí, en el 124 unas pocas decenas de animosos hinchas siguen rodeados de varios cientos de jetas. Ante eso, ni mú, lo que evidencia que estamos en la diana por razones extrafutbolísticas. Los hinchas de grada somos una especie en extinción en Bilbao, una voz extemporánea que molesta a los de arriba y que quieren aplastar a toda costa para dar paso a su visión unificadora, rentable y televisada de club como producto y espectador como consumidor. Solo hay que comparar el San Mamés combativo de la semifinal de Copa del 86 con el aséptico escenario del 2017.

Por muchos fantasiosos comunicados que saquéis en la web del club, la realidad es la que es y vendéis a vuestra hinchada por 30 monedas de plata. Y nos tendréis delante.

¡DIRECTIVA! ¡GRADICIDA!

Facturas a medio plazo

¿Qué futuro le espera al Athletic? ¿Quién será el sustituto de Aduriz? ¿Pondrá Balenziaga algún buen centro durante el próximo lustro? Todo es incertidumbre, quizás eso sea lo bonito de este juego, pero como en Ibaigane saben desde hace tiempo que el fútbol es negocio, balance, pérdidas, ganancias, inmovilizado pasivo y similar vocabulario, intuimos que andarán trabajando en ello, que diría el ínclito Josemari.

Desde nuestra humilde tribuna, el panorama es desalentador. Cada vez es más difícil no ya fichar jugadores top sin soltar un pastizal, sino retener a los propios canteranos. La mayor de las veces, pues, quedan a tiro medianías que, encima, resultan caras, bien sus fichas bien sus traspasos.

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El nuevo reparto del dinero televisivo, además, hará más fuertes a nuestros más cercanos competidores. La Real tiene más dinero para retener a sus canteranos y cuenta con extranjeros con los que, a nada que acierte, poder montar un bloque que a medio plazo pueda superar el nivel del Athletic y disputarle la hegemonía. Por de pronto, este año han acabado arriba. Sí, con un gol en el 93 y una competición menos, pero “clasificación, amigo”. El Eibar, asimismo, también se está moviendo a la hora de captar jóvenes promesas en su radio de acción más próximo, Durangaldea. Y fichar en los despachos de Iruña y Gasteiz no es tan sencillo como antes.

Difícil mercado el del Athletic que, por si fuera poco, ve cómo vuelan una docena de chavales bizkainos a destinos tan dispares como Villarreal, Eibar, Real, Alavés o Madrid. Veremos quién de ellos llega a primera, pero a priori no es buena señal. Tampoco cabe llorar porque pesquen en Bizkaia, pues el Athletic lleva años haciendo lo propio en otras provincias. De ahí que la Real haya fichado a Txirri como ojeador. Movimiento tan tardío como lógico y amenazador para los intereses zurigorris.

Parece pues que la dependencia de Lezama se acrecentará más pronto que tarde. Ocurre que Lezama no es infalible y que la calidad de las cosechas, como es lógico, varía de generación en generación. Ante esta tesitura, estirar más si cabe la filosofía, poniendo centros de formación allende las fronteras de Euskal Herria no es sino pervertir una idiosincrasia que, al menos para nosotros los románticos, es incuestionable. Ni cantera global ni trampas al solitario.

Entretanto, la afición del Athletic se ha vuelto muy exigente, lo cual es bueno siempre que no caiga en la intransigencia tipo Mestalla (donde, por cierto, critican los efectos de la gestión de Lim cuando abrazaron fervientemente su causa). Probablemente la exigencia sea una herencia positiva de Bielsa, quien sacudió los cimientos de una masa y una entidad adormecidas, y con quien la afición se quitó la venda de los ojos con los bien llamados millonarios prematuros. En cualquier caso, basta ver cómo ha salido un Valverde que, con todos sus defectos (que los tiene) y sus virtudes, ha asegurado resultados y resulta que es válido para dirigir al Barça. Probablemente sea víctima del tiempo que le toca vivir, seguramente su ciclo habría llegado a su fin tal y como está el patio, pero un entrenador de su talla y carácter bien podía haber sido el “Ferguson del Athletic”, que diría Lamikiz. O no, da igual. Lo flagrante es que no hay paciencia, todo es inmediatez en el mundo del fútbol. Nos va la vida en el resultado del domingo pero llevamos décadas sin ganar nada, salvo la meritoria y honrosísima Supercopa. Así somos de cortoplacistas.

El clima, pues, roza la histeria, aún yendo a Europa cuatro años consecutivos. Quién nos lo iba a decir cuando celebrábamos in extremis el 3-0 al Anorthosis subidos a la valla del fondo norte. Ahora el socio es un cliente, de los exigentes encima. Basta ver cómo la gente huye en estampida de San Mamés en el minuto 80 o la fría despedida a Iraizoz. Ambos ejemplos se enmarcan dentro del mismo contexto. El fútbol se ha mercantilizado hasta el paroxismo y no somos excepción. El “caso único en el fútbol mundial” que nos dedicó L´Equipe queda ya muy lejos. Las heridas no cicatrizaron, el vínculo se ha enfriado.

¿Qué hará, pues, el Athletic cuando la pelotita no entre, el hincha no apriete y San Mamés siga con ambiente gélido y mucho asiento vacío? ¿A quién invocará? Las sucesivas directivas llevan desde finales de los 90 subiendo precios y poniendo cada vez más trabas para que la chavalería y la clase obrera acuda a San Mamés. Todas y cada uno de sus medidas (la última viene con agosticidad y es una circular kafkiana sobre cómo meter una bandera en San Mamés) han ido encaminadas a dividir, esquinar, minimizar y reprimir a dichos sectores, portadores históricamente de proclamas incómodas para el establishment local, léase PNV, que gobierna provincia, ciudad y palco presidencial. Su mensaje es claro: Os queremos fuera de San Mamés.

La cuota de entrada de 1.600 euros a fondo perdido marca el aval y el sesgo de clase para poder ser socio. “Herritik sortu zinalako” y tal, pero todo atado y bien atado. Precios caros, minúscula grada popular, abonos sólo disponibles para unos palcos VIP con una ocupación irrisoria y, en menor medida, horarios intempestivos están matando San Mamés. A todo esto, si San Mamés está prácticamente muerto, si el reclamo es un aura, atmosfera y misticismo que se desvanecen sin remisión, ¿qué plus se le puede ofrecer a nadie para que se deje un dineral en un palco VIP? Ah, sí: poder hacer negocios en él.

Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cada vez que Urrutióteles habla del ambiente queda retratado. Primero dijo que no era para tanto, que contra un Logroñés en el 93 tampoco había ambiente; ergo, ahora no lo hay, pero no os quejéis. Más tarde dijo que no hay problema de ambiente porque hemos sacado muchos puntos; ergo, sí hay ambiente. Miente, obviamente. Porque el ambiente no es problema para él, mojarse en cambio sí; de ahí tanta zarandaja, pues le incomoda una verdad que no afronta. Está a otras cosas, otros mandatos.

Será que el Gure Estiloa consiste en usar la filosofía como señuelo. O en dejarse una millonada en poner a punto la cubierta de un estadio nuevo levantado mayormente con dinero público mientras ignoras otros problemas de solución menos gravosa. Asimismo, resulta flagrante que sea precisamente un exjugador el pelele que ampare la defunción de San Mamés. Cierto es que recibía una pésima herencia, pero Urrutia es el presidente que, habiendo podido hacer más por mejorar la animación (consecuencia de implementar una amplia grada popular a precio ídem, no nos engañemos), ha hecho menos al respecto. Sobre palmeros, supuestamente de izquierdas, amparando el estilo de gestión del PNV mejor no hablamos. Allá cada cual con su conciencia.

Repetimos: cuando haya más que altibajos, Lezama no chute y la pasta de las televisiones equipare presupuestos, no se pueda fichar más que medianías y el equipo no carbure, ¿a quién le pedirán que entone “beti zurekin” si se han cargado a tantos fieles por el camino? Que sí, que lo primordial es el negocio, pero el negocio no es infinito. Y al apostar única y exclusivamente por el modelo clientelar, el Athletic, lejos de fidelizar, está cavando su propia tumba. Al tiempo.

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#HERRIHARMAILADUINA