Una hamburguesería para San Mamés Barria

Fuentes de toda solvencia consultadas por este medio aseguran que el Athletic, mediante la sociedad San Mames Barria, tiene previsto acometer un nuevo proyecto estratégico a fin de consolidar la internacionalización del nuevo estadio como “Gune Gastronomiko de Bizkaia”, tras comprobar el reclamo que suscita el restaurante San Mamés Jatetxea (https://goo.gl/JbCFng)

Se trata, más concretamente, de abrir un flamante Burger King en el espacio que actualmente ocupa el palco premium en la tribuna norte. A pesar de que la junta directiva que preside Josu Urrutia se muestra reticente a desvelar públicamente la ocupación e ingresos del anillo VIP, su núcleo duro (Aldazabal, Corres, Berasategi, quienes realmente ostentan el poder en la sombra) es consciente de que dicho sector está absolutamente infrautilizado. Temen que dicha gestión pueda pasarles factura en un futuro cercano, en caso de que alguno de ellos decidiera dar el salto a la presidencia o integrar una nueva plancha electoral, pues es evidente que Urrutia, cada vez más desacreditado y ya totalmente amortizado, no apurará sus opciones de continuar en la dirigencia.

Borrikin

La inminente apertura del Burger King supone, asimismo, un golpe a ese minúsculo sector de la afición que recurrentemente había venido criticando una supuesta elitización del club, a cuenta de los palcos VIP, los precios en entradas, viajes en chárter, museo, jatetxe, camiseta y tienda oficial, así como la carestía a la hora de hacerse socio y la inexistencia de abonos para jóvenes. La junta entiende que abrir un Burger King es un gesto social para con los aficionados de bolsillo menos pudiente. Un Athletic para todos, en definitiva.

La decisión, empero, ha sido bien meditada. Previamente, infinidad de proyectos han sido descartados, entre ellos destinar el espacio a las necesidades de los vecinos de Basurto y Olabeaga o ampliar la grada de animación reubicando en dicha tribuna a los socios afectados. Esta última opción fue desechada al entender que los socios de la ICHH ya están debidamente subvencionados para, encima, lo poco que animan.

El proyecto de San Mamés Burger King Jatetxea será implementado por un lado por IDOM, que ha prometido un local sin goteras, y por Balzola, que ha asegurado la finalización de las obras para dentro de, exactamente, un mes.

Es tal la minuciosidad del plan que este medio puede desvelar algunos de sus detalles más jugosos. La decoración del local combinará la tradición americana de la cadena de comida rápida con elementos zurigorris. Sin embargo, lo más reseñable reside en la calidad de la carne, auténticamente Eusko Label y conforme a la particular filosofía del club rojiblanco. Las hamburguesas serán confeccionadas sólo con vacas nacidas o formadas en Euskal Herria. Entran dentro, eso sí, las reses nacidas en Barcelona, Logroño, Agen o Costa de Marfil siempre que hayan llegado a los pastos de Lezama a una edad máxima de 16 años.

Unas hamburguesas que cambiarán sus habituales nombres por leyendas rojiblancas de ayer y hoy. Así, la viuda pasará a llamarse Kike Sola, la doble con bacon será Stepi Burguer y la vegana (que ni es burguer ni es nada) se denominará Lamikiz. Además, reputados cocineros trabajan contrarreloj ideando una hamburguesa de raíz más vasca si cabe. Sería la hamburguesa conocida como bakalao-bakalao. Pero no sólo eso: los socios tendrán un descuento del 5% en nuggets y patatas fritas, mientras los simpatizantes y patronos de la Fundación contarán con una sala en exclusiva para ellos, donde podrán reflexionar sobre el fútbol contemporáneo. Dicha sala estará engalanada con un rótulo en el que se podrá leer: “Piensa, pero no cambies nada”. El lema será traducido al euskara y latín, lenguas muertas que dan solera y visten mucho. Por cierto, la Fundación fue consultada para el proyecto pero su opinión, un silencio traducible como “ni sí, ni no, ni todo lo contrario”, no fue tenida en cuenta. De todos modos, la junta directiva le ha encomendado seguir desviando la atención del aficionado biempensante mediante sus habituales proyectos. Por último, suena Michel para engrosar la lista de exjugadores amigos que, vía Fundación, reciben su nómina del club.

Por otro lado, Aburto y Rementería ya han calculado el impacto que el nuevo restaurante tendrá en el turismo. “Lloverán euros, mearemos colonia”, se les oyó decir fuera de micro, mientras mandaban desalojar el enésimo gaztetxe, concretamente esta vez el de Deusto. La junta directiva, por su parte, ha declinado dar cifras exactas, pero estima que las ganancias pueden oscilar entre 10.000 euros y trece billones, dependiendo del apetito que deje el resultado y la hora que elija Tebas para el partido.

La medida contentará, claro está, a la juventud local. Todo aquel interesado en trabajar en el San Mamés Burger King Jatetxea debe mandar su currículum con foto actualizada al ayuntamiento de Berango, a la atención de la alcaldesa María Isabel Landa (PNV), que con suma bondad y amabilidad tiene a bien intermediar entre el paro juvenil y un sector al alza como es el de la hostelería, en el que con tesón, perseverancia, rodilleras y suavidad uno puede ascender rápidamente; quién sabe si, en este caso, a txapelgorri o lateral izquierdo titular.

Entretanto, la masa social se muestra, como siempre, dividida. Según un socio, “esto está muy bien, así ni mi amatxu ni mi novia tienen que hacerme el bocadillo”. Otro hincha coincide en que “es fenomenal, porque traerá muchísimo dinero y así podremos fichar finalmente a Monreal. Además, es mejor que anunciar, qué sé yo, prostíbulos. ¿Cómo? ¿Que ya se hace? Pues no sé, casas de apuestas y alcohol. ¿Que también? Joder, cómo estamos, menuda fiesta”. Los hay contrarios al nuevo restaurante, claro. “Esta marranada devaluará mi palco VIP. ¿A dónde vamos a llegar?”. Como ven, nunca llueve a gusto de todos.

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La TV, Tebas y Urrutia nos echan de San Mamés

Quién nos iba a decir a las 16 de la tarde de ayer que durante un partido de liga contra el Girona acabaríamos abandonando el estadio como lo hicimos. Ya al entrar, pudimos comprobar que se había instalado una plataforma de TV justo en la zona donde se cuelgan las pancartas de las peñas de la ICHH, en el vomitorio del 110. No presagiaba nada bueno, la verdad, y era la primera noticia que teníamos los ahí presentes de esta situación.

Tras 20 aburridos minutos de fútbol, el movimiento de pinganillos confirmó los peores presagios. A que se lía otra vez. Pues dicho y hecho. La seguridad de San Mamés, por orden de la directiva y con unas maneras que dejan mucho que desear, ordenaba dejar de ondear ipso facto las banderas que la misma directiva permite (y exige) ondear (según sus normas de seguridad que parecen las pruebas de acceso a Princeton). El motivo, que tapaban la cámara. La decisión de la grada, quitar las pancartas y las banderas y abandonar sus localidades. Lógicamente. La secuencia pormenorizada de los hechos está bien descrita en esta cuenta de Twitter: https://twitter.com/laugaren

Y es que uno se queda atónito ante este nuevo ataque. No contentos con desterrarnos a una esquina ridícula después de robarnos nuestras localidades de siempre para venderlas al mejor postor y tratarnos como si fuéramos cabezas de ganado, las condiciones para mantenernos en la grada son cada vez más asfixiantes y draconianas. Desde el cacheo-violación a la policía del cántico. Y ahora una cámara de TV puede imponer lo que deben hacer 800 socios en su localidad sin comunicación previa. Lo siguiente no sabemos qué será, pero vista la escalada, miedo nos da. Es el enésimo atropello que esta directiva efectúa contra todos nosotros. y la lista es larga. Pero merece la pena recordar algunos de ellos que se asemejan y contradicen el comunicado de la web oficial, a saber: intento de robo de pancarta legal en partido europeo, amenazas contra portadores de imágenes de Iñigo Cabacas y retirada, multas a aficionados por camisetas que no gustaban a la Ertzaintza, prohibición de pancarta con el lema BILBO, etc…

Es decir, lo de ayer no es nuevo y viene precedido de una auténtica campaña para echar a lo que queda de las gradas de pie de San Mamés. Por puro prejuicio económico y político, cabe añadir. Así de crudo y de claro. Pasito a pasito lo están consiguiendo y lo de ayer puede constituir el definitivo punto de inflexión. Porque la cosa no quedó ahí. Hubo que aguantar cómo un despliegue de dos filas de seguratas amenazaban con multas, para luego comprobar que en la puerta 13 se empezaban a concentrar ertzainas por si tenían que abrir alguna cabeza (más). Y eso que no hubo ni medio incidente más allá de algunos cánticos contra Urrutia.

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Si algo tan básico como ondear una bandera implica una respuesta tan desproporcionada, ¿qué podemos esperar en un futuro? Pues lo que ya tenemos. Un estadio muerto lleno de zombies que consumen en los ambigús y compran en la tienda oficial y que parecen ignorar o prefieren olvidar lo que San Mamés y el Athletic representaron en su día, hace no tanto tiempo, y que se suman a la cohorte de colaboracionistas de régimen que se despachan a gusto en redes sociales y foros haciendo de hasbará de la directiva con mentiras. Eso sí, en el 124 unas pocas decenas de animosos hinchas siguen rodeados de varios cientos de jetas. Ante eso, ni mú, lo que evidencia que estamos en la diana por razones extrafutbolísticas. Los hinchas de grada somos una especie en extinción en Bilbao, una voz extemporánea que molesta a los de arriba y que quieren aplastar a toda costa para dar paso a su visión unificadora, rentable y televisada de club como producto y espectador como consumidor. Solo hay que comparar el San Mamés combativo de la semifinal de Copa del 86 con el aséptico escenario del 2017.

Por muchos fantasiosos comunicados que saquéis en la web del club, la realidad es la que es y vendéis a vuestra hinchada por 30 monedas de plata. Y nos tendréis delante.

¡DIRECTIVA! ¡GRADICIDA!

Facturas a medio plazo

¿Qué futuro le espera al Athletic? ¿Quién será el sustituto de Aduriz? ¿Pondrá Balenziaga algún buen centro durante el próximo lustro? Todo es incertidumbre, quizás eso sea lo bonito de este juego, pero como en Ibaigane saben desde hace tiempo que el fútbol es negocio, balance, pérdidas, ganancias, inmovilizado pasivo y similar vocabulario, intuimos que andarán trabajando en ello, que diría el ínclito Josemari.

Desde nuestra humilde tribuna, el panorama es desalentador. Cada vez es más difícil no ya fichar jugadores top sin soltar un pastizal, sino retener a los propios canteranos. La mayor de las veces, pues, quedan a tiro medianías que, encima, resultan caras, bien sus fichas bien sus traspasos.

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El nuevo reparto del dinero televisivo, además, hará más fuertes a nuestros más cercanos competidores. La Real tiene más dinero para retener a sus canteranos y cuenta con extranjeros con los que, a nada que acierte, poder montar un bloque que a medio plazo pueda superar el nivel del Athletic y disputarle la hegemonía. Por de pronto, este año han acabado arriba. Sí, con un gol en el 93 y una competición menos, pero “clasificación, amigo”. El Eibar, asimismo, también se está moviendo a la hora de captar jóvenes promesas en su radio de acción más próximo, Durangaldea. Y fichar en los despachos de Iruña y Gasteiz no es tan sencillo como antes.

Difícil mercado el del Athletic que, por si fuera poco, ve cómo vuelan una docena de chavales bizkainos a destinos tan dispares como Villarreal, Eibar, Real, Alavés o Madrid. Veremos quién de ellos llega a primera, pero a priori no es buena señal. Tampoco cabe llorar porque pesquen en Bizkaia, pues el Athletic lleva años haciendo lo propio en otras provincias. De ahí que la Real haya fichado a Txirri como ojeador. Movimiento tan tardío como lógico y amenazador para los intereses zurigorris.

Parece pues que la dependencia de Lezama se acrecentará más pronto que tarde. Ocurre que Lezama no es infalible y que la calidad de las cosechas, como es lógico, varía de generación en generación. Ante esta tesitura, estirar más si cabe la filosofía, poniendo centros de formación allende las fronteras de Euskal Herria no es sino pervertir una idiosincrasia que, al menos para nosotros los románticos, es incuestionable. Ni cantera global ni trampas al solitario.

Entretanto, la afición del Athletic se ha vuelto muy exigente, lo cual es bueno siempre que no caiga en la intransigencia tipo Mestalla (donde, por cierto, critican los efectos de la gestión de Lim cuando abrazaron fervientemente su causa). Probablemente la exigencia sea una herencia positiva de Bielsa, quien sacudió los cimientos de una masa y una entidad adormecidas, y con quien la afición se quitó la venda de los ojos con los bien llamados millonarios prematuros. En cualquier caso, basta ver cómo ha salido un Valverde que, con todos sus defectos (que los tiene) y sus virtudes, ha asegurado resultados y resulta que es válido para dirigir al Barça. Probablemente sea víctima del tiempo que le toca vivir, seguramente su ciclo habría llegado a su fin tal y como está el patio, pero un entrenador de su talla y carácter bien podía haber sido el “Ferguson del Athletic”, que diría Lamikiz. O no, da igual. Lo flagrante es que no hay paciencia, todo es inmediatez en el mundo del fútbol. Nos va la vida en el resultado del domingo pero llevamos décadas sin ganar nada, salvo la meritoria y honrosísima Supercopa. Así somos de cortoplacistas.

El clima, pues, roza la histeria, aún yendo a Europa cuatro años consecutivos. Quién nos lo iba a decir cuando celebrábamos in extremis el 3-0 al Anorthosis subidos a la valla del fondo norte. Ahora el socio es un cliente, de los exigentes encima. Basta ver cómo la gente huye en estampida de San Mamés en el minuto 80 o la fría despedida a Iraizoz. Ambos ejemplos se enmarcan dentro del mismo contexto. El fútbol se ha mercantilizado hasta el paroxismo y no somos excepción. El “caso único en el fútbol mundial” que nos dedicó L´Equipe queda ya muy lejos. Las heridas no cicatrizaron, el vínculo se ha enfriado.

¿Qué hará, pues, el Athletic cuando la pelotita no entre, el hincha no apriete y San Mamés siga con ambiente gélido y mucho asiento vacío? ¿A quién invocará? Las sucesivas directivas llevan desde finales de los 90 subiendo precios y poniendo cada vez más trabas para que la chavalería y la clase obrera acuda a San Mamés. Todas y cada uno de sus medidas (la última viene con agosticidad y es una circular kafkiana sobre cómo meter una bandera en San Mamés) han ido encaminadas a dividir, esquinar, minimizar y reprimir a dichos sectores, portadores históricamente de proclamas incómodas para el establishment local, léase PNV, que gobierna provincia, ciudad y palco presidencial. Su mensaje es claro: Os queremos fuera de San Mamés.

La cuota de entrada de 1.600 euros a fondo perdido marca el aval y el sesgo de clase para poder ser socio. “Herritik sortu zinalako” y tal, pero todo atado y bien atado. Precios caros, minúscula grada popular, abonos sólo disponibles para unos palcos VIP con una ocupación irrisoria y, en menor medida, horarios intempestivos están matando San Mamés. A todo esto, si San Mamés está prácticamente muerto, si el reclamo es un aura, atmosfera y misticismo que se desvanecen sin remisión, ¿qué plus se le puede ofrecer a nadie para que se deje un dineral en un palco VIP? Ah, sí: poder hacer negocios en él.

Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, cada vez que Urrutióteles habla del ambiente queda retratado. Primero dijo que no era para tanto, que contra un Logroñés en el 93 tampoco había ambiente; ergo, ahora no lo hay, pero no os quejéis. Más tarde dijo que no hay problema de ambiente porque hemos sacado muchos puntos; ergo, sí hay ambiente. Miente, obviamente. Porque el ambiente no es problema para él, mojarse en cambio sí; de ahí tanta zarandaja, pues le incomoda una verdad que no afronta. Está a otras cosas, otros mandatos.

Será que el Gure Estiloa consiste en usar la filosofía como señuelo. O en dejarse una millonada en poner a punto la cubierta de un estadio nuevo levantado mayormente con dinero público mientras ignoras otros problemas de solución menos gravosa. Asimismo, resulta flagrante que sea precisamente un exjugador el pelele que ampare la defunción de San Mamés. Cierto es que recibía una pésima herencia, pero Urrutia es el presidente que, habiendo podido hacer más por mejorar la animación (consecuencia de implementar una amplia grada popular a precio ídem, no nos engañemos), ha hecho menos al respecto. Sobre palmeros, supuestamente de izquierdas, amparando el estilo de gestión del PNV mejor no hablamos. Allá cada cual con su conciencia.

Repetimos: cuando haya más que altibajos, Lezama no chute y la pasta de las televisiones equipare presupuestos, no se pueda fichar más que medianías y el equipo no carbure, ¿a quién le pedirán que entone “beti zurekin” si se han cargado a tantos fieles por el camino? Que sí, que lo primordial es el negocio, pero el negocio no es infinito. Y al apostar única y exclusivamente por el modelo clientelar, el Athletic, lejos de fidelizar, está cavando su propia tumba. Al tiempo.

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#HERRIHARMAILADUINA

Alavés – Athletic: recogiendo lo sembrado

Ahorraremos el chiste a los provincianos más recalcitrantes. No hablamos de sembrar patatas, hablamos de sembrar discordia, cosa en la que en Bilbao somos expertos a juzgar por los comentarios que venimos recogiendo al respecto. Nos referimos, claro está, al famoso pacto de precios que las hinchadas futboleras de Euskal Herria trasladaron a los clubes de forma pública para poner precios equitativos en los derbis de la 2016-2017. Entre ellas, algunas peñas y grupos del Athletic. La cosa era fácil, tanto como el trueque en tiempos de los neanderthales: te cambio una lanza por una lanza o, en lo que nos compete, te cambio 1000 entradas a 30 euros por otras 1000 a 30 euros.

Pero Josu Urrutia, sentado en el Trono de Hierro de Ibaigane, no es muy amigo de tomar en consideración las demandas populares que, a decir verdad, en San Mamés parecen minoritarias y dan buena muestra de qué tipo de afición somos.

Capaces de reivindicar políticas de precio abusivas. Incapaces de atisbar las ventajas que un pacto de precios pudiera tener, sea en las sacrosantas cuotas o en un eventual desplazamiento clave en la última jornada de liga. Conclusión: todos los hinchas a expensas del libre mercado y su escalada de precios. Fútbol y Athletic sólo para la élite. Eskerrik asko.

Negando la mayor, Don Josu I de las Bizkaias dijo que al Athletic Club nadie se había dirigido para hablar de este tema. Vamos a ver, Josu…un comunicado público firmado por, entre otros, grupos de socios del Athletic Club y enviado a Ibaigane por varios medios, ¿no te da alguna pista? ¿O la soberbia te impide darte por aludido? En fin, teniendo en cuenta la manera en la que se atiende desde el club alguna que otra preguntita, o cómo se hace el avestruz en otros temas, no resulta sorprendente que tus palabras carezcan de valor ni que el índice de transparencia del club esté por debajo de la media.

Sea como sea, su actitud está respaldada por aquellos que, ante la boronada de Querejeta de poner los billetes a 70 € para la hinchada visitante, piden venganza. Argumentos hay varios. Desde el que asegura que las localidades no son comparables y que el pacto carece de equidad (como si un asiento en lo alto de San Mamés fuera el asiento de un jeque árabe y el de Mendi una silla de tortura), hasta el que vuelve a insistir con la enésima fantasía sobre lo mal que se nos trata en los campos vascos. No han debido pisar el Villamarín, Cornellá o el Calderón. Mientras, los VIP siguen brindando en las localidades robadas a los socios del Athletic y la media de edad de San Mamés sigue subiendo como el asco que nos cogen fuera. Muy guay todo. Luego nos quejamos de la falta de ambiente.

En Gasteiz han estado más elegantes e Iraultza 1921, sin atisbo de ventajismo o revanchismo, ha criticado sin fisuras la política de precios para este derbi por parte de su directiva, demostrando coherencia y voluntad de llegar a un acuerdo. Cómo no, alguno en Bilbao se lo ha tomado a mal. Que si quiénes son estos, que si cuántos títulos tienen, que si no son nadie. Ni una palabra sobre nuestra política de fichajes. Luego nos cagaremos en el Barça o Bayern cuando aparezcan, como el Athletic, con la chequera caliente. ¿Nadie más ve el clasismo por algún lado? ¿Nos debe sorprender pues que San Mamés carezca de abonos o tenga una grada popular minúscula? Evidentemente no, va todo en el mismo pack. Tanto mirar a Dortmund y resulta que los gasteiztarras disfrutan de un ambiente envidiable, mientras San Mamés es un velatorio, con un par de excepciones anuales. ¿Estertores?

Desde aquí, aparte de agradecer el gesto de muchos aficionados alavesistas, de cuyo equipo no somos seguidores (esto lo mencionamos para los talibanes rojiblancos), volvemos a emplazar públicamente al Athletic Club a afrontar una nueva política de precios para sus propios aficionados, la restauración de la figura del abonado, la ampliación de la grada popular y la atención de demandas populares que benefician a todos. A los hinchas, a los clubes, a las ciudades y al propio fútbol. El domingo Mendizorrotza tendrá menos ambiente, menos hinchas del Athletic y menos sabor futbolero. Igual que el derbi en San Mamés. Una pena.

LOS HINCHAS PRIMERO

ZALETUAK LEHENIK

Athletic Club – Eibar: ¡a la huelga!

Derby contra el Eibar, domingo a las 16:15 y la posibilidad de escalar a posiciones en la tabla cercanas a puestos Champions no fueron acicate suficiente. Ya camino del estadio, notábamos apatía. Una apatía que viene siendo norma desde hace unos años y crece y se extiende como un virus. Supuestamente, con el nuevo estadio 5 estrellas y una plantilla tan competitiva nos deberíamos estar comiendo el mundo. O eso creíamos antes de toparnos con la cruda realidad con la que nos obligan a convivir.

Resulta que, después de todo el historial de desagravios que la grada (y el común de los socios, por extensión) ha venido sufriendo durante los últimos años por parte de esta Junta Directiva, la sucesión de acontecimientos de la última semana corona a Urrutia, Aldazabal y sus compinches como Reyes Supremos del esperpento. Tiremos de línea temporal. En el partido europeo contra el Genk, la seguridad del club intentó obligar a HNT a retirar su pancarta, proscrita en la Catedral en competiciones estatales por las normas abusivas de Tebas. Siendo Europa, esta prohibición no procedía. Pero a la directiva le dio igual y envió a sus mamporreros, con los 4 jinetes del Apocalipsis Represivo en cabeza. El rifirrafe no fue más allá de una sokatira, y HNT mostró su pancarta durante la primera parte.

Parecía que la cosa quedaba en tablas, hasta que días después, la directiva publicó una infame circular de la que hablamos aquí (enlace), y que suponía la prohibición de facto de introducir cualquier bandera que no pasara el filtro que a algún segurata se le pusiera en la punta del capullo. Directamente. No hablamos ya de las banderas artesanales que se curran muchos hinchas. ¿La excusa? Que no son ignífugas. Tócate los pies y llama a los bomberos.

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Para dar más empaque a su decisión, la directiva ordenó, en el siguiente partido de liga, retirar las pancartas de dos peñas del sector 111 (Vídeo). No contaban con que HNT iba a regularizar su estatus en el famoso libro de hinchadas de Tebas e iba a conseguir introducir de nuevo su material. En esta situación, llegó el día del homenaje a Iñigo Cabacas, y la ICHH, siguiendo el proceder impuesto por el club, solicitó a la directiva la introducción de una pancarta con el lema “Orain!”. La Junta, sin intuir, al parecer, que se trataba de un homenaje, la autorizó. En un principio, claro, porque cuando se enteró a traves de las redes sociales de qué iba el asunto denegó el permiso. ¿Consecuencia? Pues ya visteis que la pancarta entró, el estadio no se incendió y no se provocaron incidentes por el lema escrito en ella. Pero la intención de la Junta dejó una sensación de amargura y asco bastante evidente.

Como resultado de todo esto, y ante esta absurda escalada que no solo afecta a San Mamés sino que se extiende a Lezama y los partidos del femenino y el BA en su nueva flamante tribuna, la ICHH decretó huelga de animación. La segunda en las últimas temporadas contra la patronal de Ibaigane. Ya se sabe, cuando se pasan el convenio por el forro, toca tirar de recursos.

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Durante la primera parte San Mamés estuvo callado hasta el punto que se oían los gritos de la defensa eibartarra desde norte. Un par de tímidos Athletic, Athletic salieron desde algún lugar de la Tribuna Alta y en el minuto 28 se exigió justicia para Iñigo. Y ya, esto da de sí nuestro estadio sin la grada apretando. El guión de la segunda parte ya lo sabéis, pero merece un par de apuntes. La ocupación de la grada popular fue muy inferior a la habitual. Algo que está ocurriendo de manera frecuente últimamente. El hastío empieza a calar hondo y no es el primer socio que anuncia su baja en próximas fechas.

Es demasiado. Horarios de locura que obligan a hacer mil cambalaches laborales y familiares para poder madrugar e ir a trabajar, para encontrarte con que en la puerta de tu grada te espera una semiviolación en forma de cacheo a cara de perro. Si quieres meter una simple bandera te la tiene que aprobar el Comité Censor y el Parque de Bomberos Municipal, y al entrar te arriesgas a que la policía del cántico y el cigarro te ponga una multa de 3.000 euros y una prohibición de acceso al campo de 6 meses. Todo ello habiendo pasado por delante de las puertas de los VIP donde solo falta que las azafatas hagan genuflexiones enseñando el tanga a sus honorables señorías.

Cansa. Mucho. Así que la huelga estaba más que justificada. Desde algunos sectores no se entiende y esgrimen los archiconocidos argumentos. Que si estamos subvencionados, que si somos grada de “no animación” nos suban la cuota, etc… La hasbará de la directiva haciendo el trabajo sucio. No entienden que la implementación de una grada popular es por el bien de todos, que la entrada de abonados jóvenes va a nutrir de nuevos socios a la entidad, que se asegura el relevo generacional y da oxígeno a una grada vieja y pequeña, que el subidón de ambiente viene con esas medidas, y que por mucho que nos empeñemos y cantemos, sólo lo hacemos nosotros. Eso si nos dejan, claro. Las restricciones a la grada son extensibles al resto de sectores. Y mientras nos peleamos entre nosotros los directivos se descojonan de la risa mientras dan de comer a sus VIPs y sus clientes preferentes.

Tantas peticiones y disponibilidades para colaborar con el club formuladas con cada vez más insistencia siguen sin respuesta por parte de quienes integran el palco, que no dejan de hacer guiños de desprecio a una grada que al final termina cansándose. Tanto es así que, por ejemplo, la Junta Directiva dice permitir cada partido 24 banderas grandes de las que se ondean con palo de plástico, ¿Alguien ve todas esas 24 banderas a lo largo del campo? No, nadie, ya que el club contesta negativamente cada vez que se le pide introducir más banderas de las que él mismo dice permitir. Se saltan hasta sus propias normas. No hay ambiente, no hay viajes, no se puede acudir a gran parte de los partidos en casa. Sólo falta la extremaunción y los malos augurios no presagian nada bueno. Si el lobby PNV-PSE se sale con la suya y logra archivar el caso del asesinato de Iñigo Cabacas el cansancio y el hastío se juntarán con la mala hostia. Mala combinación. Sinceramente, eso de dejarse la garganta quedará en último plano. Y no será porque no se ha dado opción al socio de reunirse con la ICHH para proponer iniciativas.

En fin, un encuentro en el que el resultado fue lo de menos para nosotros, donde el partido que se juega en las gradas marcará el devenir de lo que será San Mamés en el futuro y que preocupa a cada vez más gente. No vamos a tragar con su ley mordaza, eso podéis tenerlo bien claro. Quizá cuando los grupies de la directiva se den cuenta de que ha muerto una parte de San Mamés sea demasiado tarde para resucitarla. Seguimos creyendo que estamos a tiempo, aunque el reloj juega en nuestra contra…

Gracias a la Junta Directiva por hacer de este club algo tan “especial”.

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Farsamblea de compromisarios

O quizá deberíamos hablar de Barçamblea, ya que el modelo de club que nos ponen encima de la mesa desde la Junta Directiva es un calco del club catalán, más orientado a turistas que a hinchas.

La jornada se preveía placentera para Urrutia, Aldazabal y sus secuaces y, efectivamente, se pasearon como Pedro por su casa por el Palacio Euskalduna, ya que a) la pelotita entra y b) el dinero cae del cielo en formato televisivo y cláusulas de rescisión. Pocas explicaciones, pocos datos concretos y mucha grandilocuencia con menos fondo que la piscina de la Alhóndiga. Según apuntaba algún plumilla de Vocento, la cita se solventó con un apoyo histórico con una participación muy baja. Suspenso  en democracia que puede indicar, quizá, el desapego del socio compromisario y lo caduco y sinsentido del sistema de representación. A Urrutia no le hizo falta en esta ocasión la llamada urgente de Sabin Etxea a sus “300” para apagar el fuego, ya que el pescado estaba vendido de antemano. Sorprende, eso sí, lo dócil que se ha mostrado Vocento esta vez, teniendo en cuenta su supuesto odio a esta Junta. Será quizá porque son exactamente iguales y no proponen otra alternativa más que un cambio de cromos en la Junta y privilegios para ellos.

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En un monólogo que competiría en aburrimiento con un discurso de Rajoy, Urrutia se centró, por enésima vez, en insistir en el “bere estiloa”, más en conceto, en “ser reconocibles por una manera concreta de actuar, ser fiables y confiables”. ¿Se referiría a las 70 horas semanales que algunos obreros han metido en los trabajos del estadio? No lo sabemos, ya que no quiso contestar, y eso que “ponemos en valor la figura de la persona socia y abordamos procesos de mejora en su atención”. Tanto, que algunos de ellos fueron secuestrados en Genk por la Policía Belga con la ayuda del responsable de seguridad del club. Atención personalizada, pues.

En su turno, Aldazabal tuvo a bien vestirse de Epi y Blas para explicarnos a la plebe la diferencia entre una SAD y un club. Claro que sobre el papel hay diferencia, pero que me expliquen en la práctica cómo se plasma en el Athletic. Dijo que en una SAD manda “El Capital” (y no el de Marx precisamente), es decir, tener el 51% de las acciones, y no como en el Athletic que es “un socio, un voto”. La asamblea de compromisaurios supone un socio, 100 votos, señor Aldazabal, como recordó Teleboina en un decorado dantesco repleto de publicidad. Podría ampliar la información el directivo asalariado de Kutxabank, comentando por ejemplo si el capital tiene o no incidencia en la superdemocracia que vive el club, por aquello de los avales a la hora de presentarse a las elecciones, el peso del PNV y un largo etc. No estamos en Sankt Pauli, por desgracia, ¿verdad Aldazabal? No podía terminar su intervención sin una dosis de humor de baratillo y populista hablando sobre los símbolos del club apropiados por el Atlético. Tan poco dio de sí la asamblea que semejante chorrada es noticia y ya ha llenado varias páginas de Vocento.

Ya en el turno de la contabilidad, Uribe sacó pecho de la zona VIP (hace falta tener valor y cara dura), y nos vino a decir que es “un lugar único que permite que 200 empresas se puedan unir para hablar de negocios” y que “la ocupación media es del 37%, estando los palcos ocupados en su totalidad jornada tras jornada, suponiendo la tercera fuente de ingresos del Athletic Club”. Dan buena cuenta de ello en su panfleto propagandístico oficial (link), aunque obvian la ocupación de los asientos Premium, con lo que la info queda desdibujada y no se desgañitan en dar números y datos fiables y contrastables. Lo que vemos desde la grada es un vacío tras otro en los Premium llegando a 10 irrisorios espectadores en algunos partidos. Un exitazo, vaya. Eso sí, sólo se valora en términos económicos y contables. Del clasismo que destila ni palabra, no vaya a ser que algún tribunero descubra de repente que es tratado como un mero cliente de segunda.

Ya vemos, pues, cuáles son las prioridades de esta Junta. Los negocios privados en un lugar, supuesto recinto deportivo, construido con fondos públicos. Urrutia, o la JD, desveló ayer que el Gobierno Vasco les dio permiso para vender alcohol 15 mins antes y 15 mins después del partido en los palcos. Sorprende que el Gobierno Vasco haga leyes que luego se salta a la torera con sus propios amigotes del Athletic. Una corcuerada en toda regla. Compadreo total. This is Peneuveistán.

Cero espacio para un debate real. Sólo es posible en el marginal y tardío turno de ruegos y preguntas donde las intervenciones de freakys varios tapan otras más interesantes, donde ni Urrutia ni los suyos hacen el más mínimo esfuerzo para justificar su actuación y pasan el rodillo, con mala cara, malas formas y mucha prepotencia, sabedores, como Rajoy, que una mayoría silenciosa les respalda, o en palabras de Josu, “eskenatoki honetan bazkidearen babesa sentitzen dugu, babes zabala, isila eta lasaia”. El club y su masa social es fiel reflejo de la sociedad acomodaticia en que vivimos. Ni más ni menos. Pero alucina ver tan poca disidencia.

Nos ha quedado claro que nadie cuestiona el modelo implantado, que esta carrera de aumento de presupuesto va acompañada de un aumento en los gastos de la primera plantilla, en una burbuja que no parece tener fin. Si suben los ingresos de TVs, de supuestos VIPs, de patrocinadores, ¿cómo es que no bajan las cuotas de socios y las entradas? Muchas más preguntas nos surgen, pero no nos queremos ganar una mirada asesina de Urrutia. Nos las quedamos para nosotros en un ejercicio de democracia de los que les gustan. Pague, trague y celebre los goles, señor cliente, y pase por la tienda oficial antes de salir.

Qué pereza…

Match Day: otra muestra de clasismo

No es sólo el eufemismo y la apropiación de un término, Match Day, que se usa en círculos más plebeyos que un palco VIP, algo que estamos acostumbrados a que suceda con otras tantas cosas (como el lema “Athletic gu gara”). En esta ocasión, el detalle que más nos cabrea es el hecho de que ellos sí, los malditos VIP, puedan comprar la localidad que quieran para el partido de la temporada que quieran. Así, como quien pide un cubata en el bar (cosa que también pueden hacer, por cierto, en sus palcos). Una demanda de gran parte de los hinchas y que es imposible de cumplir por los horarios impuestos por Tebas y su mercado asiático de los cuyons. Pero el Athletic Club, en aras de vender su producto estrella (nada de filosofía, ni historia, ni merchandising), no entiende ni de horarios.

Después de toda la pretemporada, las únicas noticias que hemos tenido desde el club hacia los hinchas han sido las relacionadas con los VIP, con la cubierta de 15 millones de euros y la carta que enviaron a los socios del 110 para recoger en Ibaigane y en horario de mañana unos carnets que luego no funcionaron. ¿Pretenden que viajemos por Europa, dejándonos el alma, la pasta y las vacaciones con estas premisas? Nosotros no, y nos empezamos a cansar del “beti zurekin” cuando el club sólo te pone palos en las ruedas mientras coloca una alfombra roja para que, en palabras textuales y según la web del club: “La garra, entrega y pasión del Athletic Club se ven reflejadas en cada uno de los espacios de San Mames VIP Area. Y convierten a este espacio en una zona destinada a disfrutar de los partidos del Athletic y de otras muchas experiencias. Servicios de máxima calidad, cocineros de prestigio internacional, espacios sorprendentes para ofrecerte una experiencia totalmente diferente. Un diseño abierto y espacioso, con el objetivo de fomentar las relaciones entre empresas y particulares alrededor del fútbol y la más selecta cocina de Bizkaia.”

Y no contentos con eso y dando una vuelta más a la tuerca que nos aprieta los cataplines, dan la posibilidad de abonarse. Citamos de nuevo: “Además de la venta online de las localidades VIP, el Club también ofrece la posibilidad de abonarse para toda la temporada en butacas del anillo central del Campo con todos los servicios del “match day” incluidos.”

carlton

Tocados y hundidos. Una de las mayores peleas de la grada popular, la recuperación de la figura del abonado, ignorada, vilipendiada y descartada de malas maneras, es instaurada en los palcos VIP, básicamente, por pasta y arte de magia. Por pertenencia a una clase social. Por su cara bonita y su traje caro. De la mano de Urrutia, Aldazabal, Ucha y compañía, que hay que empezar a mencionar a los artífices de este desastre.

En resumen, nos da asco. Esperamos con ansia el nuevo festival cultureta de cine de la Fundación en la que se nos invite a reflexionar sobre el papel social del fútbol y, más en concreto, del Athletic. Pues señor Reguera, aquí tiene usted reflexión. Su Match Day “Esperientzia” (al loro con el nombre que le han dado, tope marketing) es, en esencia, la antítesis a lo que cualquier hincha de la calle, normal y corriente, hace cuando va a La Catedral. Es lo contrapuesto a lo que hacían nuestros aitites y a lo que significa el Athletic Club. Y es muy parecido al modelo inglés (al moderno, no al antiguo) y su gentifricación futbolera.